Tag Archive: Cristina Fernández de Kirchner


¿Cómo hacen estos tipos?

Hay una nueva raza de saqueadores de Supermercados que se movilizan en 4×4 y se alimentan con electrodomésticos . . .

Delsio Evar Gamboa

 

 

 

 

 

 

Opinión de Delsio Evar Gamboa

Los clásicos chin chin de Año Nuevo son una tentación para proponer un balance de lo que ha sido este auspicioso año. No es la pretensión de este modesto mirón del sainete humano pergeñar un anuario que  resultaría tedioso. Quien quiera, puede revisar el nutrido archivo de notas publicadas para revivir los momentos más significativos del año que ya entonó la polka del espiante. Además, los profesionales de los medios “independientes” han ofrecido sus maledicientes opiniones acorde a sus intereses, muy distintos por cierto a los de este comedido servidor que, como el Jacinto Chiclana de Borges, “capaz de no alzar la voz pero jugarse la vida” . . . Sin embargo, y a riesgo de caer en especulaciones de carácter subjetivo algo se puede intentar: hechos destacados, profecías autocumplidas, actos fallidos, impresiones y evocaciones sin dejar de lado los más recientes como cuentas de un imaginario rosario.

Amenazas de desestabilización inducidos por parte de expertos en saqueos Vip el 19 y 20 de diciembre, que de tan burdos recibieron su condigno repudio. Se detuvo a centenares de personas, pero en estos casos es inútil pegarle al chancho para que declare quién es el dueño. Es chancho y hace chanchadas, nos gusten o no. Los desmanes fueron organizados y ya se sabe por quiénes. El intento de generar una insurrección generalizada fracasó estrepitosamente. El Gobierno lo superó sin mayores sobresaltos y su consecuente fortalecimiento es la mejor prueba de parte.

La estrategia de “Fabriquemos un diciembre tipo 2001” no salió del todo bien; no hubo revuelta general, no se consiguió la cantidad de muertos esperados, ni masas que avanzaran triunfantes hacia la Casa Rosada dispuestas a expulsar a la odiada dictadora. Sí hubo saqueos, personajes ligados a la oposición y unidos a la maniobra golpista y un posicionamiento general de la prensa no monopólica contraria a la violencia organizada. Poca ganancia y mucha pérdida para los intereses de MoMoMi Inc. -Moyano-Momo-Micelli & co.-, la flamante empresita destituyente en cuyo accionar centra sus esperanzas la derecha ultraneoliberal de la Argentina y su socios mediáticos, Clarín, La Nación y demás secuaces.
No pegan una pero sonríen, satisfechos de, al menos, haber demostrado a sus pares cómo hacer para introducir la violencia en un país que no la necesita. Consuelo de giles. Con estas maniobras cualquier día caen en cana y ahí los quiero ver. Lo están buscando, lo están mereciendo y lo van a encontrar.
No hay calificativos componedores para aplicarles. La memoria popular les guarda un lugar en la letrina de los traidores. Son residuos excrementicios que prefieren unirse a los intereses de la peor oligarquía antes de reconocer las prerrogativas de un modelo que los supera.

Si los saqueos son la consecuencia de la miseria, o de la pobreza reinante como arguyen, uno se pregunta porque no existen, o no los hubo en las provincias más pobres, por ejemplo Jujuy, Salta, Formosa, Santiago Del Estero, Catamarca, La Rioja.
Resulta también paradójico que los hubiera en la Pcia. de Bs. As. donde el gobernador Scioli, según encuestas, tiene un alto grado de aceptación popular, o en Santa Fe donde según los medios dominantes hay una especie de gobierno ejemplar.
Entonces, si los saqueos no tienen que ver con la cuestión social, tampoco con la gestión gubernamental, vale preguntarse porque se producen. Responden a cuestiones políticas, y se trata de intentos desestabilizadores que tuvieron un claro desencadenamiento que tiene que ver con la ley de medios. El grupo monopólico no puede seguir gambeteando su incumplimiento, está contra las cuerdas, casi grogui y en consecuencia al verse acorralado está tirando las últimas trompadas al aire y antes del knock out apela a cualquier cosa.

Esta claro que aquí hubo una conjunción de intereses vehiculizados por los opositores y allí es donde aparece el duhaldismo ofreciendo sus “servicios especializados” -ya los utilizó contra Raúl Alfonsín y De la Rúa-, esta cuestión no es nueva, su naturaleza es una especie de lopezrreguismo de estos tiempos; ellos se proponen como último sostén del orden establecido en el nombre de la paz, el diálogo y el consenso. Su caballito de batalla en la campaña, era el  armisticio a los genocidas, por eso Duhalde fue el candidato del establishment.

Para Hermes Binner y su “lúcida” lectura, los saqueos en 4×4 del 19 y 20 de Diciembre fueron el resultado de “una división muy profunda entre aquellos que tienen acceso a comprar todo lo que tienen por delante y los que se dedican a delinquir en forma directa”. Sin embargo, al referirse a los ocurridos en Rosario, se le mezclaron los tantos y entró en una grave contradicción con lo que había declarado antes, lo que  no es una metáfora paradojal ciertamente: “en Rosario los asaltos tuvieron muy poco que ver con la necesidad de la gente. Tenemos relevados supermercados que fueron saqueados exclusivamente a donde estaban los electrodomésticos”. Si los saqueos no fueron producto de la necesidad como once años atrás, quiere decir que la situación mejoró y que lo del populismo, la fragmentación, las prebendas, el resentimiento consumidor y todo lo demás es sólo un cóctel indigesto cuyo único fin es negar la realidad. Eso sí, por las dudas, evitó las hipótesis conspirativas para no quedar mal con cualquier posible aliado electoral porque sabe que le será muy difícil escalar la montaña de votos que lo separan de Cristina.

A Hermes Binner ya le dicen “Duermes” Binner, porque cuando despereza alguna crítica hacia el Gobierno Nacional desconcierta a propios y extraños. Eso sí, jamás se sabe desde dónde habla ni hacia dónde apunta su desorientación. “Las políticas populistas no evitan la fragmentación social ­y sólo puede superarse promoviendo el trabajo y el estudio”. Por supuesto, en sus dubitaciones no existe reconocimiento alguno de los logros alcanzados, como el número de escuelas inauguradas desde 2003, la recuperación del empleo o las medidas de inclusión. Menos aún las groseras presiones que ejercen los grandes grupos económicos. En su adormilado pensamiento político no hay sustento, sólo bostezantes consignas superficiales e insípidas. ¿Será por eso que detrás de él se adivina el fantasma de De la Rúa?

El momo Benegas, Barrionuevo y ahora el moyanismo operan como los punteros del proyecto golpista, son los que ponen el “aparato”, a esto se le suma la izquierda tilinga, que por ceguera ideológica siempre fue funcional a los intereses de la derecha apátrida.
Se trata de una escalada desestabilizadora. No hay dudas. Para enumerar algunas cuestiones vale recordar el conflicto con las fuerzas de seguridad de la Prefectura y la Gendarmería. El tema de la fragata, en donde resultó absolutamente extraño que la misma haya recalado en Ghana. El de los fondos buitres en donde operaron cipayos locales, los cacerolazos, la huelga de Moyano y Micheli, la movilización del 19; todas estas situaciones de neto corte destituyente fueron resueltas por el gobierno nacional y las medidas de fuerza mostraron cada vez más su debilidad, por lo que la ultima opción -una especie de plan B- fue la de crear el caos, la ingobernabilidad, con la vieja consigna de “cuanto peor, mejor”.  
Estaban seguros de que al armar ciertos focos puntuales y bien aleccionados por los medios hegemónicos se iba a obtener un efecto contagio. En la medida que el gobierno no pudiera, por aplicación de la política de no represión a la protesta social controlar los primeros embates, eso produciría cierta impunidad que alentaría a grupos marginales a participar de los desmanes.

La izquierda delirante realizaría su utópico argentinazo, pero en la realidad, de tener éxito, sería la más rancia oligarquía la que terminaría tomando el poder como lo ha hecho siempre a través de la historia.

La cosa no sucedió como la planearon, aparecieron los focos, pero no se dio ni por asomo el efecto cascada que pretendían, porque el gobierno procedió de inmediato, advirtiendo a la ciudadanía que eso no se trataba de una protesta social, sino de actos de vandalismo organizados con intención destituyente, pero fundamentalmente porque las condiciones objetivas, o sea la miseria, y marginalidad que agitan no existe, simplemente porque no estamos como en el 2001 precisamente . . .

El problema es que esta gente está en un callejón sin salida. No pueden proponer nada porque el gobierno siempre va adelante con políticas activas que los dejan sin discurso. Sólo les queda salir con propuestas de derecha pero saben que con eso están perdidos. Entonces tienen que recurrir al palo en la rueda y a Clarín para que les exorbite sus cuitas . . .

No obstante, el listado completo de los logros de este año seguramente a esta altura ya no tiene dimensión ni cuantía. Pero hay un hecho que resume todo: los conspiradores seriales están cada vez más expuestos, en vivo, en directo e in vitro junto a sus cómplices y voceros en irreversible caída libre. Y también están los idiotas útiles de siempre que, por ingenuidad o desmemoria, terminan haciéndole el juego a los que quieren volver al tenebroso pasado. ¡Ojo que mucha de esa gente que uno piensa que es tilinga, si se la mira con detenimiento confirma las sospecha! No son energúmenos. Sólo sostienen frases de energúmenos por falta de reflexión fina. Y es bueno saberlo para no “avestruzar el horizonte”, como diría una amiga.

Esto no lo pasa la tele por supuesto, aunque en realidad nunca se sabe si las cosas realmente pasan, o si sólo pasan cuando la tele lo pasa . . .

Y uno que se resiste a aceptar que da lo mismo ser derecho que traidor, está seguro que al final todo va a salir bien, y si aún no ha salido bien del todo, es porque todavía no es el final.

Por eso, a todos, les deseo un prospero 2013. Con 12 meses buenísimos, 52 maravillosas semanas, 365 días bárbaros, 8760 horas a pura emoción y 525600 minutos plenamente felices!!!

SAQUEOS 2001 2012

 

¡A los que le desean la muerte, La Presidenta les augura felicidad y larga vida para que puedan seguir disfrutando cada vez más de esta hermosa realidad que entre todos se está construyendo en esta nueva Argentina!!! . . .

 

Delsio Evar Gamboa

 

 

 

 

 

Opinión de Delsio Evar Gamboa

¡Marche una de teflón para Darín! . . .

El año que feneció nos dejó una nueva categoría social: el cacerolero. Este término no hace referencia sólo a quienes se manifiestan con esos sufridos utensilios de cocina para demandar  soluciones ante cualquier problema. Si bien la palabra está relacionada con el instrumento utilizado para hacer barullo, pone el énfasis en el individuo que lo porta y lo aporrea, y en el blanco de su protesta. Y no sólo cuando ejecuta su ensordecedora e inconsistente demanda como hemos visto, sino durante todo el año. El que es cacerolero no necesita una de teflón para llamar la atención. Se lo reconoce a primera vista.

Una de las características más notorias de este personaje es la de estar absolutamente siempre en contra, aunque sin tener en claro de qué ni por qué. A la vez, achacarle todas las culpas de lo que pasa al gobierno sin reconocerle un sólo mérito. Todos son víctimas inocentes de los “caprichos” de la Primera Mandataria, ya sean buitres, cuervos, hienas, caranchos o cualquier otra especie carroñera. Para el cacerolero no hay golpistas, explotadores, evasores, especuladores, sino un gobierno que se enoja con todos por pura belicosidad. Para el fanatizado, las cosas se deben transformar por milagro, sin conflictos y a la perfección. Toda modificación del statu quo va a generar descontentos, afectados y reacciones.

Durante los años del salvaje neoliberalismo, la pobreza creciente convirtió en vulnerables a millones de ciudadanos. Pero, para los defensores del embelesamiento mediático y el Poder fáctico en las sombras, sólo era el resultado de la globalización y no un genocidio económico-social, como el que ocurre hoy en Europa. La cínica frase de Menem “estamos mal, pero vamos bien” sintetiza el espíritu de aquella época atroz. La pobreza, la desocupación, la ruina del Estado, el desguace del país, la exclusión en todas sus manifestaciones más siniestras y la infinitud de la maldad. Sin embargo las cacerolas estaban bien guardadas!!! . . .

En la polémica entrevista realizada por la revista Brando del diario La Nación, el imponderable Ricardo Darín simboliza a un cacerolero en toda su endeblez. Sólo le faltó repetir “les dan casa, comida, ropa, colegio . . . y hospital”. Después de verter vacías y agresivas generalidades  irrespetuosas -como todo cacerolero- a la figura presidencial, se victimiza hasta el éxtasis cuando alguien se atreve a formularle una réplica. El cacerolero tiene una obsesión que le aporta certeza: la desconfianza. En eso basa toda su argumentación que es de un nimiedad groseramente pueril. Sin aptitud política, ni elaboración intelectual, ni capacidad de abstracción ante la resignificación de la realidad . . .

Darín no es un argentino más, es un actor famoso que sabe muy bien que cualquier declaración suya tendrá inevitablemente estrepitu fori.  Seguramente lo traicionaron los reflejos de la época neoliberal donde un exitoso podía decir cualquier cosa que nadie se animaba a retrucarle. Pero ocurrió que la Presidenta es distinta y tiene estas cosas, esos impulsos de enviarle una carta abierta que, como no podía ser de otra manera, el dispositivo mediático y su correlato de opositores anodinos pretenden transformar en un ataque despiadado desde las más altas esferas del poder.
En realidad, de lo que se trata es de separar al artista del ciudadano. Darín es un actor pero eso no tiene nada que ver con sus opiniones a título personal. Entonces se tiene que bancar la reacción de Cristina que, en su cálida pero contundente réplica, no exenta de respetuosidad, ironía, humor, sutilezas y gran manejo de la expresión porque tanto sus notas como sus discursos nunca son de ocasión ni de catálogo y siempre dejan huella en quienes las leen o escuchan, aunque haya algunos que no entienden o no quieren entender como en este caso, donde sin dejar de elogiarlo, y de manera muy cordial y precisa, pone las cosas en su lugar cuando, por ejemplo, le dice que ningún político ha sido tan investigado con tanta saña como ella y su extinto marido.

Lo que traiciona a Darín es ese berretín de quedar bien con Dios y con el Diablo, ese “neutralismo”, esa búsqueda del empate opinativo. En momentos donde hay una oposición que con tal de hacer fracasar al gobierno se pone del lado de los kelpers, de los fondos buitres y de todo el que ataque a la Argentina, donde pujan dos modelos de país diametralmente opuestos:  el que hace diez años nos mandó al infierno, y el otro que nos sacó. Quien no entienda esto no entiende nada. Las cartas están echadas y ya no hay “juego chico”. Evita hizo la primera con el ancho de bastos; Néstor puso el 7 bravo y Cristina tiene el as de espadas. En la política como en el truco es así . . . y ganan los que han sabido obtener más porotos- Los que como Darín tienen mucho cartel son los que deben entenderlo si no quieren quedar pedaleando en el aire. No basta con ser un tipo fachero, piola y divertido.

Por eso las declaraciones del laureado actor están muy lejos de considerarse objetivas. Sus dichos en esa entrevista se basan en argumentos propios del libreto de la derecha más ortodoxa.  “Desde afuera se ve que estamos en el fondo del mar. Yo quiero que se llame a una reconciliación”.  Eso es propio de los titulares y editoriales de los medios monopólicos. Si estamos en el fondo del mar, ¿dónde estábamos en 2001?. ¿Será un síntoma de alzheimer?

Conceptos inconsistentes y desconcertantes. Detrás del abuso de las expresiones de tono coloquial, hay un ninguneo hacia toda forma de convivencia democrática. “No se nos permite pensar fuera de lo establecido. Te dicen lo que tenés que pensar y en qué dirección, y si no estás de acuerdo, sos un hijo de puta”.  En primer lugar, ni el régimen más totalitario ha logrado jamás conocer y menos aún controlar el pensamiento de los ciudadanos sometidos. Por lo tanto, eso de “no se nos permite pensar” no resiste el menor análisis y no es más que una repetición de las falacias que recitan a diario los loros mediáticos. En segundo lugar, nadie le dice a nadie lo que tiene que pensar. Compartir ideas con los que fueron cómplices, beneficiarios y apologistas de la dictadura y que aún lo siguen siendo, no es el mejor camino al consenso y la confraternidad.

“Porque es tan loco plantear ciertas actitudes intempestivas y anacrónicas como creer que porque te votó el 54%, te la mandé a guardar, bancátela, y te la tenés que fumar”.  Curiosa manera de definir la legitimidad que otorga la soberanía popular a un proyecto que ha demostrado ser exitoso. Su sobreactuada neutralidad tiene patas cortas: “a mí me preocupa esto de que tenés que ser de uno o de otro. No tener derecho a tener una posición diferente”. Aquí no hay teléfono descompuesto -la excusa a la que echó mano después- ni nada por el estilo, sino un alineamiento indisimulable con la manipulación multimedial. Que se quede tranquilo, nadie va a obligarlo a nada. Ni siquiera a respetar a una indiscutible mayoría que se identificó con una propuesta que transformó como nunca nuestro presente y augura un futuro mucho mejor.

Presidentes hubo con muchísima fortuna de dudosa procedencia que se robaron todo y encima devastaron al país. Pero el actor nunca hablo de eso. Ahora le preocupa “el crecimiento patrimonial de los Kirchner”, que fue declarado y está a la vista de todos. Cuando dice “somos un país niño: necesitamos un papá. Necesitamos a alguien que nos diga cómo se tienen que hacer las cosas” aparece la agenda neoliberal: la no intromisión del Estado en la economía. Tal vez, para alguien que ha sido mimado por el éxito desde muy joven, resulta inconveniente un Estado regulador. Un Estado que no es un papá, sino un garante de las relaciones en beneficio de los más vulnerables; un impulsor del desarrollo con inclusión; un escudo para los abusos de los poderosos.  Quizá el país adulto que propone el destacado artista sea el de la ley de la selvadonde el más grande se come al más chico, y que tanta ruina nos trajo. Por eso no hay memoria en los conceptos de Darín. Da la impresión de que el galán cinematográfico miró los créditos donde aparece y no la película completa de la Argentina actual.

La lógica, la honestidad y un mínimo rigor intelectual son una carga insoportable para quien está acostumbrado a hablar sin fundamento a la espera del aplauso. En el fondo para él, como para todos los cacerolos, el derecho a réplica del otro es sólo “dictadura”. En Argentina cualquiera con acceso a la impunidad de un micrófono opina sobre lo que sea como si tuviera autoridad y lo peor es que mucha gente le cree.

La impecable respuesta de Cristina no es sólo a Darín, que actuó como un comedido a la bartola, sino a ese segmento hostil de la sociedad para que se despoje de falsos prejuicios y enfermiza envidia. La carta de Cristina fue digna, serena, afectuosa y mesurada.

A la Presidenta le pueden gritar las injurias más feroces, pero claro, debe poner la otra mejilla, guardar silencio, no tiene que contestar porque si lo hace es como que intimida, vio!.

Nada le impide a Darín, ni a nadie decir lo que se le antoja. Lo que no se puede evitar es que le contesten y lo dejen frente a su propia y desnuda insensatez. Justamente él, que con una historia de coches con franquicias para discapacitados, tiene un pasado que no lo habilita precisamente para arrojar la primera piedra . . .

darin cfk

 

 

 

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 SI NO GANO, NO JUEGO

Por Gustavo Rosa*
Una frase como ésta puede aplicarse a numerosas situaciones y personas, desde el pibe que pone la pelota para el picadito en el baldío hasta un líder sindical que quiere renovar su mandato. Amo a este club pero me siento vacío, no tengo nada más para darle al club”, declaró Riquelme después de que el equipo en el que jugaba perdió la Copa Libertadores. Los acostumbrados al estrellato se estrellan con más estruendo porque no están acostumbrados a perder“¿Por qué dejaste de jugar en Boca?”, preguntarán, en el futuro, sus nietos. “Porque perdí”, responderá el envejecido abuelo Juan Román. Una respuesta similar recibirán los nietitos de Hugo Moyano, pero ante una pregunta diferente: “¿por qué rompiste la CGT?”. Los banqueros privados también juegan así, a ganar siempre y se enojan, no cuando pierden, si no cuando ganan menos. El Jefe de Gobierno porteño cuando no gana, cierra. O remata. Y algunos legisladores de la oposición hacen más o menos lo mismo: como no ganaron, embarran la cancha y con ese fin, dibujan una realidadinsostenible. Por supuesto que hay caprichos y caprichos. El de Riquelme es anecdótico. Los otros caprichos tienen una incidencia mayor en la vida política nacional. Pero no llegan a ser escollos, apenas una molestia que, de tan reiterada, resulta una caricatura.
No conforme con la parodia de protesta del miércoles 27, el sector moyanista está decidido a llevar su debilidad al límite. El Ministerio de Trabajo no logró conciliar las partes que se empeñan a desintegrar la CGT antes de renovar sus autoridades. El ministro Carlos Tomada, en conferencia de prensa, explicó que “los sectores en disputa destacaron la necesidad de la unidad del movimiento obrero”, a pesar de que cada uno de ellos contribuye con su atomización. Los seguidores de Hugo Moyano se negaron a suspender la convocatoria al congreso nacional del 12 de julio, condición de los opositores para retirar las impugnaciones. “Nosotros seguimos adelante con el congreso del 12 de julio”, confirmó el judicial Julio Piumato, más allá de las consecuencias que esa decisión puede traer. O no. Tal vez no sea tan malo tener diferentes organismos que representen a los trabajadores. Quizá la ruptura puede conducir a una reformulación de las organizaciones sindicales, con una participación directa de los representados.
En diálogo con Página/12, Ricardo Pignanelli, secretario del Smata, consideró que  “Moyano no se va a resignar a ser uno más dentro de la CGT y esto lleva a la fractura”. “Resulta que hoy todos los que eran sus enemigos son sus mejores amigos”, sintetizó el mecánico. “¿Cómo le explico yo a mis compañeros que el año pasado fuimos a la cancha de River a apoyar el modelo y hoy, con la crisis que hay en el mundo, mando a todos los trabajadores en contra del Gobierno?”, se preguntó. Por supuesto, en contradicción con lo que quiere demostrar el camionero, el que cambió en poco más de un año fue él y no el Gobierno Nacional. Hay dos moyanos bien contrapuestos y es difícil –y hasta innecesario- dilucidar cuál es el verdadero. Eso sí: los dos están agotados“Tiene que haber un cambio positivo, un cambio para que la CGT, más allá de los reclamos, lleve propuestas y debate, entendimiento, asuma el rol que tiene que asumir la CGT según los momentos que pasa el país –resumió Pignanelli- La defensa del modelo es fundamental para eso”.
Aunque muchos se pregunten –con evidente cinismo- cuál es el modelo, salta a la vista que, con tropiezos y algunas contradicciones, existe un sendero a seguir. Hay objetivos evidentes y decisiones que conducen a un país desarrollado e inclusivo. De no ser así, no estaríamos presenciando tantas transformaciones. Eso transmitió el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, en un informe de gestión del Gobierno ante la Cámara de Diputados, durante casi cinco horas. El crecimiento del PBI en un 95,4 por ciento en nueve años, la creación de cinco millones de puestos de trabajo, el acceso de muchos al agua potable y cloacas, 1369 nuevas escuelas, 2,5 millones de nuevos jubilados, los más de 3 millones de niños que acceden a la AUH y el millón de netbooks repartidas. Una mezquina síntesis de medidas impensables después de la explosión de 2001. Pero los negadores no le temen al ridículo. En lugar de proponer sobre lo construido, como muestra de madurez política, niegan todo. El jefe del bloque de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, cuestionó que Abal Medina no haya mencionado la palabra ‘inflación’ y destacó que “el relato, la exposición (del ministro) mejor dicho, es un cuento de hadas, no existe”. Y como fundamento de su negación, afirmó que “el mundo está mejor”y cuestionó los controles a importaciones, exportaciones y la compra de dólares. Que el mundo está mejor, más que un cuento de hadas, es una historia de monstruos. Y lo otro, es la defensa de un sector que no representa a la mayoría de los argentinos.
“El país que describe el jefe de Gabinete no tiene nada que ver con el país que siente la gran mayoría de los argentinos”, expresó el jefe del interbloque Frente Peronista, Enrique Thomas, que se refirió a “la inseguridad, la inflación, el uso de los fondos de la Anses y la distribución de la pauta oficial”. Más que la sensación de la mayoría de los argentinos, expresó la agenda de los medios hegemónicos con fecha de vencimiento. Difícil imaginar a un ciudadano común preocupado por la pauta publicitaria que el Gobierno destina a los medios, que sólo representa un cinco por ciento de la totalidad de la torta. El diputado Thomas fue el que presentó la medida cautelar para impedir la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para beneficiar al Grupo Clarín. El Jefe de Gabinete no se dejó amilanar y advirtió que “hay sectores minoritarios, pero peligrosos, a los que les interesa que a la Argentina le vaya mal”, a los que calificó como “profetas del desánimo”.
Desánimo que no hace mella en el ánimo de La Presidenta, que anunció que los bancos privados estarán obligados a otorgar créditos por el equivalente al cinco por ciento de sus depósitos. Con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, ahora la política puede actuar sobre el sistema financiero. Esta nueva medida promueve que los bancos otorguen unos 15000 millones de pesos en préstamos a la producción, con una tasa fija que no podrá superar el 15 por ciento anual y un plazo mínimo de tres años. Además, la mitad de estos créditos deberán estar orientados a las Pymes, lo que permitirá un desarrollo de los sectores medios de la producción. “No me vengan con el cuento de que nadie les va a pedir crédito –anticipó CFK- Si los bancos ponen condiciones y tasas para que no les venga a pedir nadie, eso es lo que va a pasar. El Banco Central les va a establecer las condiciones con las que tienen que lanzar los préstamos para la producción”. Para que quede clara la ecuación: crédito, producción, trabajo, consumo. Cuatro palabras que resumen lo que otros niegan: el modelo. Y como eje indiscutible, la inclusión.

Mientras la esperanza blanca bonaerense fracciona en cuatro partes el medio aguinaldo y el insustancial líder porteño cierra la Unidad de Terapia Infantil de un hospital y remata la concesión del zoológico, con edificios declarados patrimonio histórico, el modelo K apunta al crecimiento. En todas sus dimensiones. Después de quince años, se condenó a los responsables delplan sistemático de robo de bebés durante la dictadura. Casi todos los que se oponen a este modelo, no celebran estos fallos. Memoria completa y pacificación del país, dicen. Claro, a muchos, el agua les está llegando al cuello. Esa necesidad de pacificación apunta a terminar con los juicios. La semana que viene comenzará el juicio en Jujuy por la “Noche del apagón”, que involucra a los dueños del Ingenio Ledesma. Con lentitud, los beneficiados de la dictadura comenzarán a ser juzgados por su responsabilidad en el secuestro y desaparición de militantes y delegados gremiales. Beneficiados e impulsores de un modelo económico que buscó imponerse a sangre y fuego.La impunidad los abandona y por eso están desesperados. Lo único que altera la paz es su avidez desmedida, que no cesa de explotar los recursos del país en beneficio de sus golosos bolsillos.

* Periodista, Licenciado en Letras y estudiante interruptus de Filosofía. Docente de enseñanza media y terciario.
Autor del blog http://www.apuntesdiscontinuos.blogspot.com.ar/

 

Recomendaciones para políticos e intelectuales que quieran tener prensa en  La Nación, Clarín y medios relacionados

 

 

por  Fernando J. Pisani
  1. Sus declaraciones o análisis nunca deben perder de vista que todo lo que está mal es culpa del gobierno nacional; que todo lo que está igual, está peor; y que todo lo que está bien en realidad es una ilusión producida por el relato oficialista.

  2. Recuerde siempre que si el gobierno nacional hace “Blanco” va a estar mal. Si hace “Negro” también va a estar mal y si hace “Gris” o “Color” incluso va a ser peor. Y si no hace nada es responsable por no hacer “Blanco”, “Negro”, “Gris” o “Color”

  3. No olvide señalar que cualquier medida del gobierno nacional va a ser inflacionaria o va a crear más inseguridad. Y si no tiene nada que ver con la inflación y la inseguridad, con más razón crearán más inseguridad e inflación.

  4. Resalte que atrás de toda medida lo que hay en realidad es autoritarismo, populismo y corrupción. Y que se apoya en lo peor del peronismo. (Si usted es peronista anti K puede cambiarlo por un “que traiciona al peronismo”)

  5. Ponga de manifiesto que la medida que está analizando perjudica a las provincias, a los trabajadores, a los jubilados y va a incrementar la pobreza y agravar la crisis económica.

  6. Si está refiriéndose a un tema económico no se olvide de señalar que la medida cuestionada aísla a Argentina del mundo, crea inseguridad jurídica, asusta a inversionistas y que provocará -o mejor aún, profundizará- una gran crisis.

  7. Si el Parlamento aprueba alguna ley mandada por el Ejecutivo ello demuestra la destrucción de las instituciones que propicia el oficialismo y que el parlamento es una mera escribanía del Poder Ejecutivo. Si le dicen que el parlamento muchas veces vota en contra, como por ejemplo con la 125, puede optar por dos respuestas según sea un moderado o de izquierda: a) La dignidad y honradez de los legisladores ha triunfado sobre la corrupción b) Insista en lo mismo y diga que en igual es una escribanía del Ejecutivo, ¿o acaso Cobos no pertenecía al Ejecutivo?

  8. Si la Justicia llega a fallar a favor de algo en que esté implicado el gobierno o algún funcionario o ex funcionario, es el mejor ejemplo del sometimiento de la Corte y de la corrupción de los jueces. Si le ponen ejemplos contrarios o le señalan jueces procesistas, reaccionaros, conservadores, ultraclericales o vinculados a los factores de poder de Argentina extra electorales, reivindique la independencia de la Justicia y póngalos como ejemplos de jueces probos y buenos padres -o madres- de familia. Perdón, diga sólo padres.

  9. Cuando se refiera a la realidad hable desde el optimismo y recuerde que siempre antes estuvimos mejor y que en el futuro nos va a ir mejor si el gobierno actual no está más. Si en el presente alguna gente piensa que estamos mejor que años atrás ello se debe a que han comprado el relato oficialista o un plasma.

  10. Insista que siempre que nos fue mal se debió a que el Estado intervino en la economía. Para que nos vaya mejor hay que dejar que el mercado regule libremente todo. Y reitérelo afirmando que la Historia Argentina así lo demuestra. Y no se preocupe con que la historia muestra otra cosa, total esa historia no se enseña nunca en la escuela ni en ningún lado.

  11. Ponga ejemplos de otros países que les está yendo mucho mejor que Argentina, o son más ricos y más poderosos porque no tienen caudillismo ni populismo (no aclaren que los principales de ellos se enriquecieron saqueando al mundo y lo siguen haciendo). Si en realidad en los países de su ejemplo les está yendo peor no se confunda e ignórelo: Ud sabe que a los sectores que ud. representa les está yendo mejor.

  12. Defienda la Prensa Libre y estigmatice a los que hablan de “medios hegemónicos”. Aquí el único que tiene medios hegemónicos es el gobierno, que hace cadenas nacionales y tiene a 678, Duro de Domar y el conglomerado de cinco programas de Víctor Hugo Morales.

  13. Si realiza afirmaciones o acusaciones muy fuertes, no se olvide de citar las fuentes así: “según dijo alguien vinculado al entorno (presidencial, ministerial, lo que corresponda)..”, “como todos saben”, “está demostrado que”. Si luego se demuestra que esas acusaciones eran pura falsedad no se amilane: acúselos nuevamente ya que si han tenido de salir a desmentir, algo habrá. Y si la justicia falla en contra de sus acusaciones, sólo demuestra que la justicia es corrupta.

  14. Si habla de datos económicos no se olvide de cuestionar al INDEC y reafirme que todo va en tobogán al desastre tal cual lo muestran estudios realizados por reconocidos especialistas o reconocidas empresas o instituciones de investigación. No es necesita decir cuales, pues ya son re conocidas.

  15. Si Ud, quiere transformarse en un referente estrella realice afirmaciones del tipo: “El autoritarismo de Moreno está destruyendo la economía del país y nuestra vinculación con el extranjero, y el mejor ejemplo de ellos es la dificultad para conseguir juguetes eróticos importados” (ver “Crece la preocupación de empresarios por la posible faltante de..”) Y si se anima, ponga como ejemplo cómo ese proteccionismo perjudica a los consumidores y cuente cómo se le desinfló la muñeca erótica de industria nacional que estaba usando, o la patada que le dio el vibrador de industria nacional. O peor aún, que dejó de vibrar justo justo en ese momento clave. El proteccionismo traba la libre competencia y sin ella la industria nacional es mala (no responda si le dicen con sus planteos la industria no será mala porque no existirá, como ya ocurrió, son discusiones que no llevan a ningún lado)

  16. Si quiere instalar miedo o crear desconfianza, no realice afirmaciones directas. Recuerde que en las películas el terror no está en ver el monstruo sino en imaginárselo. Así por ejemplo consiga que un periodista le haga preguntas del tipo “ud. cree que llevarán armas”, “usted piensa que meten la mano en la lata”, “¿usarán los fondos tales y cuales para comprar votos?”, etc a lo cual ud. debe responderle “¿Y a usted le quedan dudas?” o haga esos silencios expresivos que dicen más que si hablase. Y si lo que va a decir es un bolazo total, que dice por el bien de la Patria, y que éticamente está justificada por la Iglesia y la tradición como “Mentira Piadosa”. no se olvide de anteponerle un “se cree”, “dicen”, “podría”, “es probable que” y similares, de esa manera usted en realidad no miente, es la gente la que saca mal sus conclusiones.

  17. Puede criticar algo a los manejos policíacos, a la bonaerense, a la Federal, a la participación policial en hechos delictivos o violentos, pero sólo para criticar al gobierno nacional que es el causante de todo ello, pero no critique mucho a las fuerzas de seguridad: es escupir al techo, pues mañana si sus sueños de gobierno se concretan las va a necesitar. Ya lo sabe: su partido o grupo político/económico de referencia siempre necesitó la mano dura.

  18. Participe de las agendas que establecen los medios defensores de la Democracia Libre (la del mercado libre), especialmente cuando las mismas se proponen el patriótico objetivo de crear inseguridad, miedo, sospechas, mal humor social y para desprestigiar a algún funcionario y por elevación a la presidente. No importa que luego esos temas desparezcan porque eran un bluff, una bravata o un farol. Lo importante no es el tema en sí, sino lo que queda en sensaciones, en desconfianzas y desánimos. Mañana la agenda se renovará con igual metodología. Y si el hecho real existió actúe como un bulldog, muerda y no suelte la presa y haga la máxima cantidad de extrapolaciones posibles aunque sean forzadas y exageradas hasta lo increíble: siempre algo queda. Y constantemente lo podrá sacar a relucir para demostrar que este gobierno es lo peor que le ha pasado a los argentinos. Recuerde que no importa si finalmente le creen o no le creen a usted o a un medio, lo importante es que la gente se sature y no crea en nada y crea en todo. Es decir que pierda cualquier referencia y le cueste distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de lo irreal, lo confiable de lo que hay que desconfiar y triunfe nuevamente el individualismo, la desconfianza total y el sálvese quien pueda que son los baluartes de nuestro modo de vida Occidental y Cristiano.

  19. Si quiere quedar bien con las fuerzas vivas argentinas que defienden la Tradición, la Familia y la Propiedad, agregue de vez en cuando, según corresponda, los adjetivos calificativos del tipo “viuda”, “judío”, “montonero”, “piquetero”. Y no se olvide de siempre mezclar en un mismo texto palabras como “K”, “la caja”, “los narco”, “fascistas”, “nazistas”, “la cámpora” y otros pero no “el negraje” que es muy cursi, ni “es un escándalo” porque ya lo usó mucho Pino Solanas. Ah!, no use más “crispación” porque finalmente no dio resultado y usarla hoy sólo sirve para que algunos enceguecidos fanatizados manifiesten su Pasión por Cris o para promover un modelo de remeras. Siempre aproveche para remarcar que la gente que se moviliza a favor del gobierno lo hace por el chori, o porque los arrean en colectivos o los amenazan con represalias. Y los que escriben o hablan a favor del kircherismo, lo hacen porque son empleados, o por un buen sueldo -que para colmo pagamos todos. En todo caso muestre su lástima por ellos porque son manejados, porque son incultos, pero no diga que son descerebrados salvo que sea Ud. un intelectual reconocido por la Academia o por los Medios Libres e Independientes.

  20. Si Argentina recibe alguna sanción de EEUU o de organismos internacionales o está en alguna situación de conflicto con algún país, especialmente si este es central, no dude de qué lado ponerse. Si tiene dudas lea La Nación o Clarín o consulte con la cancillería norteamericana o inglesa. No consulte con la cancillería Israelí, el Moshad, la Cía o el FBI salvo que se lo recomiende Durán Barba. Y no dude en sacarse fotos o compartir conferencias con los lideres de la socialdemocracia europea, que tan buen trabajo hicieron en España, Grecia, etc.

  21. Y por sobre todas las cosas tenga muy presente que si a Argentina le va bien y mejoran los indicadores sociales y económicos, el actual gobierno, aún sin una re-re, seguirá ganando las elecciones. Por lo que si usted quiere que pierda, actúe en consecuencia.

  22. Por último, tenga en cuenta que de vez en cuando usted puede decir todo lo contrario a lo anteriormente expuesto y aparecer su texto en esos medios. Es muy de vez en cuando pero la oportunidad existe, pues sirve para mostrar que la prensa independiente es pluralista y son meras calumnias lo que se dice de ella, de su hegemonía, de sus controles y de su poder. Recuérdelo: los racistas no son racistas pues siempre tienen un amigo judío o negro. Y usted tiene un conocido pobre. ¿Lo tiene, no?

Anexo de ayuda argumentativo filosófica.

Si Ud quiere transformarse en un nuevo Grondona, o superarlo, dele a sus discursos o escritos un aura de sabiduría: siempre encontrará ejemplos históricos, especialmente griegos, para apoyar sus puntos de vista.

Por ejemplo, para demostrar que el gobierno no hace nada para combatir la inseguridad (la pobreza, la desocupación, la inflación, el problema del transporte, ponga usted el tema que quiera) apóyese en el filósofo griego Parménides, o mejor aún, en su discípulo, Zenón de Elea (490-430 antes de la era cristiana)que entre otras cosas afirmaron que el movimiento no existe y le viene al dedillo para demostrar la inmovilidad del gobierno sobre cualquier tema y de que siempre estará incapacitado para resolverlo.

Zenón lo demuestra de manera brillante, poniendo como ejemplo una carrera entre Aquiles, el más hábil guerrero y corredor, “el de los pies ligeros”, de la mitología griega, y una tortuga.

Como Aquiles está seguro de ganar, le da una gran ventaja inicial a la tortuga. Se larga la carrera y rápidamente Aquiles alcanza el lugar donde salió la tortuga, pero en ese período que tarda Aquiles en llegar, la tortuga ya recorrió un trecho. Y cuando Aquiles alcanza ese trecho, la tortuga ya recorrió otro poquito, y cuando Aquiles alcanza ese nuevo punto donde estaba la tortuga, la misma ya avanzó un poquito más y así hasta el infinito, de manera tal que Aquiles nunca alcanzará a la tortuga y perderá la carrera.

Así el gobierno, que se puede presentar como Aquiles, cuando quiere alcanzar la tortuga o sea resolver algún problema social o económico, primero de todo debe resolver la mitad del problema. Pero para resolver la mitad del problema deberá primero resolver la mitad de esa mitad, y luego la mitad de la mitad de la mitad y así sucesivamente y como así se puede llegar al infinito queda demostrado que no podrá hacer nada pues siempre tendrá que hacer algo antes.

Si tiene dudas o no entiende lo expuesto, busque en Internet y apóyese en otras paradojas similares, como por ejemplo la de la flecha:

En esta paradoja, se lanza una flecha. En cada momento en el tiempo, la flecha está en una posición específica, y si ese momento es lo suficientemente pequeño, la flecha no tiene tiempo para moverse, por lo que está en reposo durante ese instante. Ahora bien, durante los siguientes periodos de tiempo, la flecha también estará en reposo por el mismo motivo. De modo que la flecha está siempre en reposo: el movimiento es imposible.” (ver)

Use la imaginación y podrá demostrar que el gobierno nunca hizo nada ni podrá hacer nada. Y todos quedarán encantados con su erudicción. Si no le entienden, mejor aún, queda demostrado que sabe muchísimo más que ellos.

Y no se olvide del remate final, diciendo que ya Zenón de Elea previó el fin del kirchnerismo.

www.notasyantidotos.com.ar

Fernando J. Pisani

fjp2001@gmail.com

@fjp2001

Nota; el presente texto está inspirado en el muy buen artículo publicado en España, “instrucciones para un intelectual latinoAmericano que quiera escribir en El País” (diario de España muy apreciado por algunos círculos intelectuales y políticos de Argentina, especialmente cuando hablan mal de Argentina o de otros países y gobiernos latinoamericanos), escrito por Daniel Plotkyn (@danielplotkyn), publicado en

http://frecuenciaurbe.wordpress.com/2012/03/15/instrucciones-para-un-intelectual-latinoamericano-que-quiera-escribir-en-el-pais/#comments

Y reproducido por La República, España

http://www.larepublica.es/2012/03/instrucciones-para-un-intelectual-latinoamericano-que-quiera-escribir-en-el-pais/

clarinlanacion


Cristina Fernández de Kirchner renovó el apoyo popular

El kirchnerismo, el malentendido y la anticipación


Por Ricardo Forster

Que la Argentina es un país extraño, fascinante, zigzagueante y espasmódico ya no es una novedad. Que los giros epocales suelen sorprendernos modificando lo que parecía cerrado es otra de las características nacionales. Que la sociedad, esa entelequia tan difícil de definir y que tiene tantos matices que la vuelven indescifrable, no suele comportarse de acuerdo a libretos previamente establecidos, constituye también parte de nuestra alambicada y enigmática idiosincrasia. Lejos de los estereotipos con los cuales solemos intentar interpretar nuestras circunstancias, nos encontramos, una y otra vez, transgrediendo lo que se espera de nosotros y quebrando certezas que, cuando se pronuncian, parecen inconmovibles y definitorias.

El kirchnerismo, apelando –con cierta libertad– a un concepto del filósofo francés Rancière, constituye un “malentendido”, algo así como una ruptura de lo esperable, un desequilibrio de lo que debía permanecer equilibrado, un desacuerdo de los acuerdos previamente establecidos y, finalmente, un disenso de los pactos consensualistas tan perseguidos por los cultores del republicanismo liberal y los gerenciamientos policiales de la política. Simplemente lo que se abrió bajo la irrupción imprevista de Néstor Kirchner hace ocho años no hizo otra cosa, que no es poco dadas las circunstancias argentinas, que encolerizar al poder real mostrándole, ante sus ojos azorados, que la clausura de la historia (imaginada por ese mismo poder bajo la forma de su absoluta y definitiva dominación) no era otra cosa que una quimera, el deseo exuberante y desmesurado de quienes estaban acostumbrados a medir la travesía por el tiempo de nuestro país bajo la perspectiva de lo eterno e inexorable cuyo rostro contemporáneo no era otro que el del neoliberalismo definitivamente realizado. El malentendido siguió su camino hasta desembocar en el famoso conflicto con la corporación agromediática que terminó por sincerar lo que todavía no alcanzaba a visualizarse. Sin escalas intermedias, y retomando la categórica imagen de John W. Cooke, el kirchnerismo pasó a convertirse en el “hecho maldito del país burgués”, aunque no remitiendo al fantasma de la revolución social (como lo imaginaba, en uno de sus rostros, el propio Cooke) sino afirmando el derecho de la política a recuperar un protagonismo perdido pero no en nombre de abstracciones republicanas sino en el de una tradición popular que, bajo lo nuevo de la época, regresaba para desencajar el “humor de los mercados”. Más que un reformismo y también diferente a un mero desarrollismo (como algunos han querido caracterizarlo), el kirchnerismo asumió un rol rupturista y una vocación de ir contracorriente en una época del capitalismo, esto hay que decirlo, en la que muy pocas voces se alzaban para cuestionar su marcha triunfal bajo el traje brutal del neoliberalismo.

Lejos de acoplarse a esas ilusiones, más lejos todavía de amplificar la pirueta del travestismo menemista, pero también antagónico a la retórica de un progresismo cómplice de la perpetuación de la economía global de mercado bajo formato rioplatense, el kirchnerismo vino a enloquecer la inercia de la historia tocando lo que parecía intocable una vez que los espectros de las experiencias emancipatorias (en sus diferentes versiones de izquierda y nacional populares) parecían haberse retirado a las salas de museos temáticos que nos recordaban cómo habían sido aquellas épocas dominadas por el espíritu de la revolución o simplemente habían pasado a ser objetos de estudio de historiadores, filósofos, sociólogos o arqueólogos.

El kirchnerismo (y tratar de penetrar en su originalidad es una manera de comenzar a entender por qué Cristina está a un paso de alcanzar una legitimación electoral descomunal), sin pretender convertirse en heredero o en émulo de esos ímpetus transformadores asociados a la gramática de las corrientes liberacionistas que supieron galvanizar y calentar en otros tiempos la geografía latinoamericana, se propuso, con aparente humildad, como una fuerza reparatoria, como la etapa –indispensable– de una reconstrucción no sólo de la vida económica y social sino, también, de la trama dañada de las representaciones populares. Sin esa escala intermedia, sin quebrarle el espinazo al proceso creciente de despolitización y de vaciamiento cultural simbólico que venía desplegándose en nuestro país, cualquier sueño de reencuentro con las esperanzas democrático igualitaristas no era otra cosa que una vana ilusión carente de base de sustento en la realidad. El kirchnerismo, en todo caso, enlazó viejos sueños algo ajados con una fuerte dosis de pragmatismo mostrando que no todo estaba perdido en una época dominada mayoritariamente por el desencanto y el cinismo que habilitó diversos tipos de alquimia política transformando antiguas y venerables tradiciones populares en correas de transmisión de políticas reaccionarias.

Así como logró rescatar (en una tarea que no culmina y que sigue teniendo zonas opacas) al peronismo de su captura prostibularia bajo la forma excremencial del menemismo (por eso resulta indispensable eludir la tentación de la iconografía nacionalpopular, aquella que escudándose en la recepción dogmática y acrítica deja sin revisar el daño que en el interior de esa tradición ejerció la cooptación neoliberal y la persistencia de antiguas marcas oscurantistas), también desnudó las esenciales carencias de un progresismo vaciado y petulante que, por esas cosas de la desmemoria, sigue insistiendo con sus mismas fórmulas republicano-liberales sin hacerse cargo de su altísima responsabilidad en la sequía argentina de la década del ’90, cuando creyó que la inexorabilidad del orden económico era algo sellado de una vez y para siempre y que lo que le quedaba a una fuerza política otrora de matriz popular y de izquierda no era más que recostarse en un agusanado ideal republicano asociado a una retórica de la honestidad y la anticorrupción. En todo caso, el kirchnerismo, con sus maneras algo plebeyas y rupturistas, con su decisionismo inicial y su abandono de los lenguajes heredados de esa década maldita, rompió la inercia y enloqueció a los distintos actores de un drama nacional que simplemente no entendían qué es lo que estaba pasando y quién les había cambiado las reglas de juego. Comenzar a descifrar los “enigmas” del kirchnerismo es algo muy recomendable a la hora de tratar de explicarse por qué Cristina arrasará en las próximas elecciones pero es, también, interrogar con algo de audacia qué modificaciones sustanciales se han ido produciendo en el interior de la vida social argentina como para cambiar cualitativa y cuantitativamente la actualidad de la política y, sobre todo, de la realidad de los sectores populares que han transferido su reconocimiento, después de mucho tiempo, a una figura como Cristina Kirchner. Esas indagaciones no sólo estarán destinadas a desentrañar lo que viene sucediendo desde 2003 sino, también, deberán interrogarse, con espíritu abierto y crítico, cuáles son los desafíos por venir y qué significa la famosa “profundización” del proyecto (prefiero ese término al de “modelo” que me resulta parcial y más vinculado a una matriz económica, mientras que proyecto amplifica la cuestión hacia la dimensión política y cultural).

Si hiciéramos el esfuerzo de instalarnos en julio de 2008 o, más cerca todavía, si nos trasladáramos a los días y meses posteriores a las elecciones de junio de 2009, y si alguien nos hubiera preguntado qué imaginábamos de cara a octubre de 2011, seguro que ni el más optimista de los kirchneristas habría anticipado la contundencia de lo que las encuestas anticipan. El propio Néstor Kirchner, incansable en su búsqueda de abrir caminos hacia la consolidación del proyecto, bregaba por alcanzar esa cifra mágica del 40 por ciento de los votos tomando una distancia de 10 puntos respecto del segundo, anulando de ese modo la posibilidad de una complicada segunda vuelta. Remontar la derrota del voto no positivo del ya hoy invisible Cobos y, aún más, doblar el recodo de ese otro momento fatídico que pareció transformar a la oposición en un fuerza indetenible que arrasaba con todo, constituía una tarea harto complicada y con pronóstico incierto. ¿Cómo no recordar a tantas voces, incluso amigas, que se apresuraron a anunciar el crepúsculo de lo iniciado en mayo del 2003? ¿Cómo olvidar el fuego cruzado que provenía de la corporación mediática y de la oposición política que ya se regodeaban con la supuesta debilidad del Gobierno?

Sin dudas que los acontecimientos del inolvidable 2010 (precedidos por la respuesta a la derrota de junio de 2009 que asumió la forma de la ley de servicios audiovisuales y de la asignación universal por hijo) comenzaron, desde el affaire Redrado que culminó con su eyección del Banco central y el nombramiento de Mercedes Marcó del Pont, hasta la inesperada muerte de Kirchner y pasando previamente por ese otro acontecimiento caudaloso y sorprendente como lo fue el festejo multitudinario del Bicentenario, a reconstruir, en la trama colectiva y en la recuperación de la imagen de Cristina, el camino que encontraría, hasta ahora, su punto máximo en las internas abiertas del 14 de agosto que se convirtió en una verdadera fecha bisagra, fecha que acabó por sepultar las expectativas de la oposición y, sobre todo, de la corporación mediática que había apostado todas sus fichas a un declive irreversible del oficialismo y que, a partir de su mirada estrecha y encapsulada, le impidió descifrar el crecimiento exponencial de la imagen de Cristina junto con una decisiva transformación en la relación de los sectores populares con el gobierno nacional.

Pensaron que el efecto emotivo de la muerte de Kirchner acabaría pasando, del mismo modo que interpretaron los resultados electorales de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba como augurios de lo que acabaría por suceder en octubre. Incluso alucinaron con que las internas abiertas serían el instrumento que le permitiría a la oposición definir quién, de entre los candidatos, sería el elegido para disputarle a Cristina la presidencia. Pero se encontraron, para su indescriptible horror, ante un resultado que nunca imaginaron que podía darse. En esa noche del 14 de agosto se rompieron en mil pedazos las ilusiones poskirchneristas abriendo, para escándalo de esos mismos medios de comunicación todopoderosos, la perspectiva de una tremenda derrota en toda la línea. La lógica del prejuicio y el encapsulamiento les jugó definitivamente en contra. Como en otros momentos de nuestra historia vieron lo que previamente querían ver, mientras que por detrás y por debajo, entre los intersticios invisibles de la vida social, crecía, con fuerza que hoy es abrumadora, el apoyo a Cristina.

El 14 de agosto vino a sincerar lo que el velamiento mediático mantenía oculto, como si su relato monocorde hubiera terminado por construir una ficción que se topó, finalmente, con la verdad no dicha de una realidad capaz de horadar el cerco informativo y de romper en mil pedazos la unidireccionalidad de un dispositivo que, de tanto diseñar la escena ideal de la catástrofe tantas veces anunciada y nunca acontecida, no hubiera siquiera alucinado, en su peor pesadilla, que la única catástrofe por suceder sería la bancarrota de la propia oposición que simplemente quedó enmudecida y sin palabras para dar cuenta de su caída en abismo.

Aquello que antes definía el sentido común dominante y articulaba la gramática de la famosa opinión pública, la proliferación de un supuesto sentimiento de crítica irreversible hacia el Gobierno, no pudo resistir el impacto del 14 de agosto y acabó por desnudar la pobreza franciscana no sólo de la oposición política sino, centralmente, de la usina mediática desde la que se buscó dirigir la estrategia de confrontación antioficialista. Demudados y desconcertados las principales plumas de los medios concentrados, los autoproclamados periodistas independientes, buscaron, con esfuerzo digno de mejor causa, responsabilizar del estrepitoso fracaso a los dirigentes de la oposición que fueron descriptos como ineptos e irresponsables. Para agregar algún otro elemento que hiciera más creíble el sorpresivo giro del electorado centraron sus análisis en el bienestar económico, en el aumento de los índices de consumo y en el famoso viento de cola que terminó por resolverle todos los problemas al kirchnerismo. Hasta el día de hoy, esos sesudos analistas no pudieron ni pueden, porque es más fuerte que ellos, concederle algún mérito al propio Gobierno (en todo caso se detuvieron, con impiadoso cinismo, a analizar el “efecto viudez” como un catalizador de votos o a recordar el famoso “voto cuota” del menemismo como para relacionar los ’90 con la actualidad). Hoy apenas si añoran el tiempo en que sus anuncios se cumplían y lo hacen deseando que la crisis económica de los países desarrollados golpee con brutalidad en nuestro país. Calculan, con eterna malicia, que ese es el único factor que podría debilitar al Gobierno y, a partir de allí, abrirles una nueva oportunidad para sus interminables conspiraciones.

Lo cierto es que no se recuerda, en los anales de la vida democrática argentina, que la semana previa a una elección caracterizada como decisiva, la anticipación del resultado, su inusual contundencia bajo el nombre, ahora, de Cristina, unida a la fragmentación opositora, le restara cualquier sorpresa. Lo abismal de la distancia, también inédita, abre un doble escenario de cara al futuro inmediato: la relegitimación histórica del kirchnerismo y la crisis abrumadora de todos aquellos que apostaron a expandir el famoso “clima destituyente”.



Los simpatizantes de todos los sectores en la Plaza de Mayo

CON LOS DIARIOS DEL LUNES

Por Mario Wainfeld
La táctica electoral del Frente para la Victoria en 2007 estuvo dominada por una hipótesis: “Hay que sumarle votos a Cristina”. La idea era lógica, porque Néstor Kirchner tenía una intención de voto superior a la actual presidenta reelecta y era prudente proponerse ganar en primera vuelta, acumular el 45 por ciento del padrón. La movida se implementó con una amplia búsqueda de alianzas, que incluyó una de las coaliciones más ambiciosas de la historia reciente, la Concertación Plural. Para sumar, Kirchner debió ceder a sus aliados. Lo hizo con los peronistas, a quienes dejó tener preeminencia en las listas de legisladores nacionales, aunque sin dejar de dar batalla y hacer guerrilla para colar “fuerza propia”. Con los radicales K el diseño fue pragmático y versátil, en aras del objetivo principal: la presidencia. En Mendoza, dejó que floreciera un peronismo alternativo con Celso Jaque a la cabeza, que destronó a la fórmula de la Concertación, dejando de garpe al candidato de Julio Cobos y a sus laderos kirchneristas. En Río Negro, ante una situación similar hubo un desenlace local diferente. La Casa Rosada no se jugó a fondo por el presidente del bloque de senadores nacionales del FpV, Miguel Pichetto. El resultado fue inverso al de Mendoza: triunfó el radical K Miguel Saiz. Se pagaron costos internos con aliados en los dos territorios, pero se resolvió “la contradicción principal”: Cristina Kirchner congregó una carrada de votos. En 2011, la campaña estuvo signada por una idea distinta: la dueña de los votos era Cristina Kirchner, quien no precisaba conceder ni esperar ayudas especiales de los líderes provinciales. La Presidenta alentaba esa convicción, que se corroboró en agosto y ayer. Desde las Primarias Abiertas eso parece una obviedad pero no lo era, ni mucho menos, a principios de este año. Por el contrario, la idea fuerza de CFK era un razonamiento muy lanzado y bastante enfrentado al “sentido común” de la dirigencia peronista.La Presidenta contaba con una ventaja relativa: su candidatura era imprescindible para el FpV porque ningún otro dirigente garantizaba unidad ni competitividad. Cristina Kirchner le sacó el jugo a ese recurso, exprimiéndolo hasta la última gota. Se lo espetó a Hugo Moyano en público, también lo difundió en un sonado acto en José C. Paz (“no se hagan los rulos”). La señal no significaba que renunciaría a presentarse sino que lo haría fijando sus propios términos.El problema era que la candidata no sólo debía serlo, también tenía que vencer a la oposición. Tener candidatos leales es funcional… si éstos entran al Congreso. Si se quedan en el dintel, pierde la gracia. Ahí brotaba un dilema: ¿dejar meter baza a los aliados con candidatos supuestamente taquilleros o poner “tropa propia” confiando en su capacidad de arrastre? La primera opción iba en pos de tener más volumen electoral, la segunda de contar con lealtades más firmes que en 2008. El conflicto con “el campo” dejó sus huellas y sus enseñanzas.La mandataria dobló siempre la apuesta, jugando bazas muy audaces, por ejemplo en La Pampa y en Córdoba. Sonaba entre arriesgado y suicida no pactar con Carlos Verna y José Manuel de la Sota, así se obró. El saldo fue fructífero, pero podía fallar.Con esa convicción, dicho sea como apunte lateral, Cristina Kirchner pudo suplir la ausencia del ex presidente, operador activo y omnipresente. Comprendió mejor las virtualidades del escenario, impuso su voluntad, simplificando las tratativas. Pagó varios costos en el camino, como quedarse sin postulante para la gobernación de Córdoba.La Presidenta corroboró su percepción original, más aguzada que la de sus aliados, sus adversarios y terceras personas, como este cronista, en aquel entonces. Ahora recoge todos los frutos y potencia el veredicto electoral. Pudo haber otro desenlace, la política es siempre incertidumbre y en cada encrucijada uno puede extraviarse.Sola lo hizo, sin doble comando. Si terminaba mal, habría pagado todos los costos.

Mendoza, un seminario ahí
:
Lo sucedido en Mendoza en los últimos años da para un seminario, más que para unas líneas en un artículo periodístico. Vayan éstas como un aporte módico a ese debate, por ahora virtual. Los antecedentes se conocen. La provincia parecía pan comido para el radicalismo, desde la fulgurante aparición de Julio Cobos en 2008, como figura nacional y presidenciable. En 2009, los boinas blancas golearon al PJ en las elecciones. La UCR sumó otro referente nacional: el senador Ernesto Sanz. Todo parecía a pedir de boca para el candidato a gobernador Roberto Iglesias, hasta que las Primarias Abiertas le contaron las costillas al diputado Ricardo Alfonsín. De nuevo: la vida te da disyuntivas. Iglesias debía optar entre ser orgánico y bancar al cabeza de lista nacional o desampararlo, llamando a cortar boleta, que fue el rumbo que eligió. El cronista cree que la lógica de la fidelidad partidaria exigía su sacrificio y no el del presidenciable. Alfonsín, claro, pensaba igual, pero no contaba con poder para imponerle su criterio.Iglesias precisaba un formidable porcentaje de corte de boleta. Obtuvo bastante, no lo necesario. El domingo lo eligió un 29,8 por ciento del padrón, mucho más que el 11,15 que rasguñó “Ricardito”. No le bastó porque el candidato kirchnerista Francisco Pérez lo superó con el 37,23 por ciento. Muy distante, en este caso por abajo, de Cristina Kirchner, a quien eligió casi el 54 por ciento de los mendocinos. Queda patente qué referente traccionó para arriba al crédito provincial de su partido y quién lo tiró para abajo.Una nueva confirmación de la estrategia de la Presidenta, que mencionó, como al desgaire, a Paco Pérez en su discurso en el Hotel Intercontinental. La oradora no lee, pero nada dice sin tenerlo elaborado: dejó constancia.El notable desempeño de la lista de diputados en la Ciudad Autónoma, tradicionalmente hosca hacia el peronismo, fue otro ejemplo. Con el diario del lunes, todo cierra.
Los que quedaron afuera: El diputado cívico Fernando Iglesias se puso bravo en la negociación de las candidaturas. Exigió ir segundo en la Ciudad Autónoma, detrás de su compañera de bancada Patricia Bullrich, amenazando con no participar en caso contrario. Fue enérgico y hasta despectivo con algunos aliados, se granjeó broncas variadas, pero impuso sus designios. De poco le sirvió, la Coalición Cívica ganó una sola banca en Capital.Martín Redrado urdió una campaña personalísima, despegándose de Eduardo Duhalde. Confió en la fama ganada cuando “defendió” las reservas del Banco Central. Fue a comienzos de 2010, tuvo ahí su cuarto de hora de fama. Se ve que no leyó a Andy Warhol: casi dos años después está lejos del estrellato. Obtuvo menos votos que la magra cosecha del ex presidente, por lo que seguirá en la sociedad civil.Mario Llambías, un aspirante estelar en el que confió la diputada Elisa Carrió en su viraje a compañeros de ruta de clases altas, fue otro candidato estrellado. El cuarto de hora de los agrodiputados, figuritas difíciles en 2009, entró en el pasado.
Un Macri en la Academia Sueca: El decano de la Facultad de Sociales de Estocolmo echa sapos y culebras contra su ahijado de tesis, el politólogo sueco que hace su tesis de posgrado sobre la Argentina. Le remite un correo electrónico rajante: “Sus rendiciones de cuentas han sido rechazadas por la Auditoría de la Facultad, que averiguó qué es, en esas pampas, un albergue transitorio. Y las facturas de gastos de su auxiliar, la pelirroja progre, son extravagantes. Para colmo, usted me envía informes plagados de errores y omisiones. Le reclamé la lista de provincias argentinas y de todos los gobernadores. Miro por Internet la televisión autóctona y veo que ha omitido una, muy importante: Vicente López. Hubo elecciones ahí y ganó Jorge Macri, a quien los medios locales le han hecho innumerables reportajes. Ha de ser una figura de primer nivel que usted soslaya. Le exijo me informe sobre esa provincia: población, producción, flora, fauna. ¿La habitan pueblos originarios? ¿Qué porcentaje de coparticipación federal recibe?”.Una cuota de razón tiene el decano: el intendente electo de Vicente López ha sido llevado en triunfo por los medios dominantes. Pero no es por la importancia de su distrito, sino por ser la rara avis blanca del domingo. El hombre (que a diferencia de su primo habla castellano de corrido) es uno de los pocos aspirantes “A” que se pueden mostrar como ganadores.Nuestro politólogo describe esa situación en un mensaje que trata de ser amigable. Se controla, porque está de muy mal humor. Es que perdió de vista a la pelirroja, que era progre crítica y ahora es cristinista, durante los festejos en Plaza de Mayo. Su más que amiga le contó que le robaron el celular y que se fue a dormir a casa de una compañera. Pero el politólogo tiene entre ceja y ceja a un bombista de Berisso que le pegaba con furor al parche y que tenía unos bíceps mucho más marcados que los de cualquier científico social.
La marcha de la bronca: Los medios hegemónicos, en efecto, están fuera de foco. Y de sí. No interpretaron fenómenos palpables, como el Bicentenario, el sepelio de Néstor Kirchner, las adhesiones de artistas, intelectuales y jóvenes al oficialismo. Menoscabaron lo evidente y se llevaron una (a esa altura desproporcionada) sorpresaza en agosto. Lo más grave es que su visión distorsionada contagió a políticos de profesión, que deberían tener el ojo más aguzado y las antenas más alertas.Lo sucedido debería inducir a los críticos de los medios a repensar acerca de su capacidad para imponer la agenda o dominar el escenario en democracia. El caso de Elisa Carrió es sintomático y daría para un par de seminarios o, por la parte baja, una tesina. Habría que hacer la cuenta de cuántos votos perdió Lilita en cada reportaje obsequioso que le ofrecieron en bandeja, como un pase-gol, en estos cuatro años. La falta de tangencia con las percepciones sociales es una dificultad severa para conquistar voluntades.
¿Se acabó la timba?: De tanto discurrir sobre apuestas y juegos, al cronista le entra morriña. El fin del ciclo electoral cierra la saludable costumbre de organizar apuestas o “pollas”. El cronista enaltece esos lances porque fomentan la sociabilidad y la circulación del dinero puede fungir como incentivo keynesiano a la demanda. Para reparar en parte la falta propone una apuesta para días venideros. ¿Qué diputada abandonará antes al partido con el que entrará a la Cámara en diciembre? ¿Graciela Ocaña o Patricia Bullrich? La Cívica Pato podría ser favorita porque amaga hacerlo desde hace un tiempito. Y ha jugado con más camisetas que Toresani o el Tweety Carrario, dos futbolistas que trajinaron en muchos clubes. Pero “la Hormiguita” seguramente andará maquinando si seguir en yunta con Francisco de Narváez le es redituable o si le conviene buscar otra querencia, en la que pueda combinar su perfil denuncista con una agenda progresista, algo muy difícil de colar en las huestes de El Colorado.Hagan juego, señor@s.
Nada es seguro: Retornemos al comienzo de esta columna, que era más cartesiano. La praxis política fuerza a arriesgar, a definir entre opciones jamás perfectas que tienen riesgos y contraindicaciones. Cristina Kirchner lo corroboró en campaña y, ahora, con el diario del lunes, su periplo parece un dibujito. Sin embargo, pudo irse a la banquina.Si se observa bien, no es tan diferente de lo que fueron jalonando los dos últimos presidentes en su gestión gubernamental. Decidir un camino, entre varios senderos-porvenires que se bifurcaban. Dejar algo en el recodo, siempre. Y apostar a que la alternativa sería fructífera.Ahora, con el diario del lunes, hay varios que dicen que todo era sencillo, lineal, con el éxito garantizado. En fin

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner 


Una paliza Democrática a los Profetas de “fin de ciclo”      

Por Roberto Caballero

La ‘secta satánica’ que una y mil veces denunció desde la tribuna mediática monopólica obtuvo ayer más de 10 millones de votos y se convirtió en la mayoría política del país. En elecciones limpias, sin proscripciones, con la más igualitaria campaña proselitista en radio y TV.
Con la avalancha de votos que recibió Cristina quedó en claro que todos los que daban por agotada la experiencia kirchnerista en los últimos años hablaban, en realidad, de su propio agotamiento. Los profetas del fin de ciclo recogieron ayer en las urnas un cachetazo que los redujo a negadores maniáticos de la realidad. La “secta satánica” que una y mil veces denunció desde la tribuna mediática monopólica obtuvo ayer más de 10 millones de votos y se convirtió en la mayoría política del país.
En elecciones limpias, sin proscripciones, con la más igualitaria campaña proselitista en radio y TV de la que se tenga memoria, esta vez garantizada por las leyes del Estado democrático, la presidenta a la que quisieron jubilar por anticipado fue reelecta con casi el 54% del electorado, casi diez puntos porcentuales más que en la elección de 2007. Además, en un caso único en la historia nacional –sólo comparable en magnitud, significado e implicancias con el tercer triunfo de Juan Domingo Perón en el ’73–, Cristina aventajó a su segundo, Hermes Binner, por una diferencia similar a la que el viejo general le sacó a Ricardo Balbín hace 28 años.
El kirchnerismo inicia su tercer mandato revalidado en elecciones insospechadas, con un resultado contundente, después de las sucesivas crisis que piloteó con algo más que audacia, desoyendo todos los consejos de manual que decían que ningún gobierno podía resistir más de tres tapas adversas de Clarín: Cristina aguantó más de 400. Suturando con inteligencia las heridas producidas por el embate destituyente agromediático en 2008, que se tradujo en la resignación de las mayorías parlamentarias, la traición a lo Judas de Julio Cobos y la derrota electoral de 2009, cuando alcanzó su mínimo piso electoral, el espacio político fundado por Néstor y Cristina Kirchner pudo hacer votar la Ley de Medios, la reestatización de Aerolíneas Argentinas, el matrimonio igualitario, la recuperación de las AFJP y el doble aumento anual jubilatorio, entre otras iniciativas de indudable consenso social.Así y todo, hace dos años, el kirchnerismo era, para Joaquín Morales Solá y Eduardo van der Kooy, por citar a los analistas de los dos principales diarios del país, una zona casi muerta de la política. Cualquier conjetura o definición en sus columnas comenzaba por darles la razón a los que en las elecciones de ayer salieron segundos, terceros, cuartos y quintos, a más de 40 puntos de Cristina, todos.
Hace dos años, en abril de 2009, Mariano Grondona reía con Biolcati en televisión para ver quién sucedería en lo inmediato a Cristina. Daban por hecho que sería el vice radical del no positivo: el mendocino no fue ni candidato.
Esto decía el “periodismo militante”, claro que de signo contrario al oficialismo:
–El 24 de abril de 2011, Morales Solá escribió, en una nota de La Nación que llevó por título “¿El final del modelo kirchnerista?”: “Es hora de preguntarse, incluso, si ese modelo no está agotado o si no se está aproximando peligrosamente al fin de cualquier circunstancia humana. Puede ser que Cristina Kirchner esté mejor que nunca en las encuestas (es lo que dicen todas las mediciones de opinión pública que se conocen), pero su gobierno está dejando atrás muchas de las políticas instauradas durante la administración de su marido. ¿Cambio deliberado de política? ¿O sólo la necesidad imperativa de explorar otros caminos antes de aceptar un fracaso?”
–El 12 de junio pasado, Van Der Kooy dejó asentado, en una nota de Clarín titulada “Un temblor bajo los pies de Cristina”: “El sistema político y de poder kirch-nerista deja escapar síntomas claros de agotamiento. De final de ciclo. Los mismos que se advertían en los últimos momentos de Kirchner. Dos cuestiones lograron enmascararlo: la súbita muerte del ex presidente que empinó en imagen y popularidad a Cristina; la economía que, a todo vapor y con riesgos, empuja el consumo. Esa ecuación mutó el escenario político y electoral.”–El 27 de abril de 2008, Mariano Grondona postuló desde La Nación, bajo el título “El tramo final del modelo kirchnerista”: “Si entendemos por modelo kirchnerista la concentración absoluta del poder económico y político en manos de Néstor Kirchner, hay razones de peso para creer que ha entrado en su tramo final. No sabemos todavía cuándo ni cómo se va a acabar, pero al menos sabemos dos cosas: que nunca fue sustentable en el largo plazo y que la percepción de su no sustentabilidad ya no pertenece sólo a algunos observadores informados sino a la sociedad en general.”
–El 30 de junio de 2009, el diario El Mundo, de España, que habitualmente colecta lo que dicen Clarín y La Nación, publicó un editorial, “Empieza el fin de la era K en Argentina”: “Su feroz enfrentamiento con el campo, su estilo absolutista de gobierno y su pésima gestión de la crisis económica han pasado factura al otrora invencible matrimonio. No está claro quién se convertirá en presidente dentro de dos años, pero la K ha desaparecido de las quinielas.”Muchos cayeron en la misma fantasía, sepultada ahora por millones de votos.
Hasta el lúcido Jorge Asís, que tituló su libro, salido a la calle en febrero de 2011, Kirchnerismo Póstumo, el epílogo de la revolución imaginaria. En rigor a la verdad, hay que reconocer que el autor de Flores robadas en los jardines de Quilmes últimamente vaticinaba una victoria cristinista. Pero los líderes opositores, ni siquiera eso. Vaya un resumen:
–El 12 de junio de 2010, Eduardo Duhalde, exultante, dijo: “Vamos a ganarle por abandono o por knock out el año próximo.”–El 20 de agosto del mismo año, Mario Das Neves, su candidato a vice, declaró: “En el 2011, el kirchnerismo llega a su fin (…) Más del 70% va a votar por un cambio.”
–El 4 de diciembre de 2010, Mauricio Macri, que luego terminó bajándose de la pelea, sentenció: “La gente está saturada de esta situación y ya dio por terminado el ciclo kirchnerista.”
–El 4 de septiembre de 2009, Elisa Carrió, haciendo casi de cronista, decía: “¿Qué dice la gente en la calle? La gente en la calle dice ‘que se vaya’, la gente en la calle dice ‘los quiero matar’, la gente en la calle dice ‘a ver si los derrumban’.”El diputado Francisco de Narváez, tras derrotar a Néstor Kirchner en Buenos Aires, se paseaba por los canales hablando como si ya fuera el presidente de la Nación. Y hasta Ricardo Alfonsín, como devoto ad hoc de la Escuela San Basilio, suponía que el legítimo afecto que cosechó su padre en la hora final le transfería algún caudal electoral que le permitía soñar con el sillón de Rivadavia. Vivieron de la irrealidad que les había montado Clarín: hicieron un verdadero papelón. Para la historia. De Narváez no pudo ganarle a Daniel Scioli, que lo mandó a competir con Margarita Stolbizer. A Alfonsín se lo tragó un cataclismo y terminó licuando, incluso, su identidad radical, haciendo stand up en los spots, con la asesoría del publicista de Fernando de la Rúa, rechazado hasta por su fallido socio De Narváez. A Duhalde le fallaron las encuestas de las que es adicto. El de Carrió es un caso de desacumulación en tiempo récord: había salido segunda de Cristina, a poco más de 20 puntos, en 2007. Ayer estuvo por debajo de Jorge Altamira.La medida del fracaso opositor es que se enfrentaron a una mujer viuda, que lidió casi en soledad en su mandato con una crisis mundial sin precedentes. Una viuda, para más datos, que hasta no hace mucho despertaba urticaria en las clases medias urbanas y hasta abierto rechazo en las zonas rurales. Modelo, además, de lo que no había que hacer según el catálogo de los medios hegemónicos, y sin embargo, no pudieron evitar que les diera una paliza. Más que una enseñanza, de lo ocurrido deberían extraer al menos dos certezas: la primera, que Héctor Magnetto ya no decide las cosas en la Argentina, porque se acabó una época; y segunda, que si no quieren desaparecer de la faz política deben tomarse en serio la agenda de cambios que propone el kirchnerismo, porque la sociedad argentina la apoya masivamente. Si no registran nada de todo esto, quizá haya sido esta la última elección en la que incursionaron con alguna expectativa.Hermes Binner, en cambio, con su estilo apocado, no sólo salvó las ropas, sino que se recibió de jugador en la nueva etapa, a la que llega con el antecedente de haber coincidido en leyes clave con el kirchnerismo, sin resignar jamás su perfil opositor.
No es bueno ni malo el socialista: es bastante serio, lo cual es decir mucho ante un panorama antikirchnerista tan desquiciado y en desbandada. Su problema es cierta disociación entre enunciado y práctica que lo presenta a veces corriendo por izquierda al gobierno en alianza con la centroderecha. Su tacticismo puede que lo lleve a creer que el FAP es la ambulancia no tanto de los desencantados del modelo por sus insuficiencias sino de aquellos que lo enfrentaron con saña justamente por sus planteos progresistas que, en teoría, Binner también respalda. El santafesino debería cuidarse de no contagiarse del “Síndrome de la Coalición Cívica”, el agrupamiento de fuerzas de centroizquierda que derivó en un armado inverso conducido por Carrió a la banquina.A Macri, hay que admitirlo, lo protegió el olfato pragmático de Durán Barba. El jefe del PRO se declaró perdedor antes de perder, algo que no lo convierte en ganador ni nada que se le parezca, pero al menos lo dejó intacto para las batallas futuras, donde es un evidente contendiente ideológico del kirchnerismo. Aunque sin estructura nacional propia, es un referente para la derecha clásica y el sector conservador del peronismo.A partir de mañana, buena parte de la política local comienza a discutir el año 2015. Parece apresurado.
Pero zanjar los debates del hoy pensando en lo que va suceder dentro de miles de días es un deporte argentino que cuenta con tantos fanáticos como el fútbol. No es, sin embargo, objeto de esta columna incursionar en aguas brumosas y lejanas.La única noticia de hoy es que Cristina Kirchner ganó. Con una holgura impresionante. La militante que se convirtió en presidenta se recibió de estadista, definitivamente.Millones de argentinos lo decidieron en las urnas.
De corazón 
Si se me permite, en este recuadro quiero abandonar el tono analítico de la Editorial. A veces, me gusta resignar la frialdad periodística para sumergirme en la historia, cuando esta me roza con la yema de sus dedos. Hace rato que descubrí que nuestro país y nosotros mismos somos mejores, mucho mejores de lo que dicen Clarín y La Nación. En este momento de inmensa alegría popular, después de una jornada democrática ejemplar, quiero recordar a todos los que hicieron posible este sueño colectivo. A los pañuelos de Madres y Abuelas, a la CGT que no se rindió, a los setentistas que honraron a su muertos, a los que nunca bajaron los brazos.Como parte de una generación diezmada por el cinismo y el egoísmo de los ’90, que sólo volvió a creer en la política gracias a Néstor y Cristina Kirchner, me embarga una rara felicidad, como la que se apodera de cualquiera de nosotros cuando algo que deseábamos mucho, finalmente, se concreta. La Argentina vive una encrucijada excepcional: hay un proyecto nacional inclusivo que se puede resumir en la consigna “patria para todos o para nadie”. Las ideas que rumiábamos en la resistencia hoy son gobierno, respaldadas por el voto popular. Inimaginable.Yo sé que mis hijos tienen la oportunidad, ahora, de vivir en un país mejor, como el que yo no viví mientras tomábamos empresas para evitar despidos y andábamos de marcha en marcha de la bronca para rebelarnos a lo que parecía inmutable. A ellos, que aprendieron a tocar el bombo en cada huelga cuando eran gurrumines, yo quería dejarles algo parecido a esto que vivimos.
Les queda mejorarlo.
Hace un año, estábamos en la Plaza de Mayo llorando la muerte del líder que bajó el cuadro de Videla del Colegio Militar.
Hoy millones de argentinos festejamos una victoria histórica.
Ahora tienen un diario donde verse reflejados.
Gracias por la esperanza devuelta.
De corazón.