Permítame unas palabritas Sr. Cura Jorge Bergoglio

Raul Crespo

Por: Raúl Crespo  www.aporrea.org
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La crisis de la Iglesia católica es en sí misma un aborto de los valores morales y principios éticos que rodean la fe en Dios, esta situación del pasado y presente no llena de esperanza el futuro de la Iglesia católica si usted Sr. Cura, no establece líneas de demarcación moral dondequiera y haga diferente lo recto de lo erróneo dentro del Vaticano, con el banco, celibato sacerdotal, secularización por la falta de evangelización, corrupción, malversación y entregar a la justicia a los violadores. Abominable practica que requiere decisiones absolutas.
Deberá sancionar, unificar y transformar la ética dentro de los cárdenles especialmente con el grupo italiano que se creen los dueños de la religión católica, eso sí, cuidándose de no ser envenenado con algo cuyo resultado aparezca como ataque al corazón o infarto fulminante según los forenses.La Iglesia no está en condiciones de seguir prometiendo de diversas maneras trasladar el alma a mejores condiciones; basta ya de ofrecer el cielo o el infierno y otras tonterías, el reino para los pueblos pobres deberá establecerse aquí en la tierra incluso para los fieles que están en el cielo, de esta manera el alma quedara libre de dolor. La Iglesia debe apoyar a las masas en su lucha por el derecho a la igualdad de oportunidad, pero, hay que hacerlo hoy no cuando Jesús regrese porque Jesús está muy ocupado con 7.000 millones de almas que solicitan ayuda.Con usted Sr. Cura, la diferencia de tono, lenguaje si usa bus o una vieja sotana no nos impresionara, serán los cambios en la estructura de la religión católica la que hable. Este cambio nos recordara que la función de la religión es adaptarse a los cambios culturales que traen otros valores y todos coinciden con la integración y con la paz que reclaman los pueblos, dichos valores son ejecutados en uno y otro caso por personas muy diversas.

Con tanto problema ético y moral que inunda a la Iglesia ¿Cómo piden no aceptar a los grupos gay, lesbianas, la práctica del aborto, la utilización de anticonceptivos o la prohibición de mujeres en el sacerdocio? Si en la Iglesia existen gay, homo y hetero sexuales escondidos en el closet, salgan de ahí y luchen para que los curas de base elijan sus obispos y cardenales, al menos lean la teología de la liberación y entiendan lo bien que esa práctica le causaría a la Iglesia.

Las religiones son muchas la razón es única. La religión consiste en ideas conscientes, esperanzas, alegría y objetos de culto; el catolicismo nos impone santos en cantidades industriales y objetos de culto y vestimentas tipo payasos de circo y el pueblo no dice nada, acepta toda esa ridiculez mientras ustedes no pueden tolerar los cambios culturales y tecnológicos que han traído otros valores que no les puede gustar, pero que, sin embargo, también, son valores superiores que se imponen en estos tiempos como los de mitigar la pobreza, la inequidad y la desigualdad así frenar la violencia, son principios en los que todos debemos arrimar el hombro para conseguirlos.

Usted Sr. Cura viene de un país que a inicios de los 2.000 paso por serios problemas económicos gracias al FMI. Usted Francisco I, sabe lo que es el sufrimiento del pueblo por las desapariciones, asesinatos, torturas, practica de la domesticación militar, a usted lo acusan de entregar a dos sacerdotes jesuitas a los militares que se imponían al principio potencial de la reflexión que existe en nosotros sin que nadie nos la entregue. Allá usted con su consciencia pero…

Yo le había apostado a un Papa estadounidense por la situación que atraviesa EEUU y Europa, la otra alternativa era la de un Papa Latinoamericano, eso para mí no tiene importancia si los cambios estructurales en toda la Iglesia no se producen.

Pero si usted Sr. Cura fue elegido Papa, para combatir los procesos revolucionarios en Sudamérica como lo hizo Juan Pablo II en Nicaragua, El Salvador y desde Polonia influir para el derrumbe del socialismo en el eje soviético, sepa usted Sr. Cura que esos tiempos se fueron, es verdad que las huestes revolucionarias latinas creen en Dios, no creen en los curas, ahora, existe un mayor conocimiento en los pueblos sobre lo que significa participación. Antes la excusa que tenía la Iglesia para no apoyar los procesos de cambio eran la utilización de las armas, esos tiempos terminaron en este contexto o apoyan al pueblo o se quedaran cada vez más solos hasta que las revoluciones constitucionales les alcance.

Sepa usted Sr. Francisco I que, podemos conformarnos o no con ustedes, no nos apremia o nos quita el sueño ni exige de nosotros más emociones que usted sea el primer Papa latino. Mientras usted no demuestre estar con el pueblo abriendo las Iglesias, será uno más de los cientos de curas que lideran ese antro llamado Vaticano sin ton ni son.

Los últimos Papas del siglo XX se olvidaron que la religión católica con sus 1.000 millones de fieles es parte de la experiencia misma, una masa de gentes con nuevos sentimientos e ideas, una con valores que están ahí y otra con nuevos valores que la integración protege pero que la Iglesia no acepta contribuyendo con la xenofobia, de esta forma el catolicismo practica una persecución tipo inquisición más directa sin mirar el derecho a la vida o preocuparse por la justificación ultima en sus aspiraciones que todo ser humano tiene.

El 70% de los gobiernos de esa masa de 50% de católicos que viven en América Latina, respalda constitucionalmente a los gay, lesbianas, otros al aborto y al uso de anticonceptivos, claman para que la mujer acceda al sacerdocio. Empezando por los Kirchner, usted tendrá que palearse con Mujica, Correa, Rousseff, Maduro, Morales y otros presidentes porque ellos aceptan la igualdad social integral en la nueva cultura cuyos valores deben ser aceptados.

El tradicionalismo así dado en la Iglesia no puede continuar. Dicen que usted es un tradicionalista amanecerá y veremos, sin embargo, con métodos de este tipo es poco lo que puede hacerse por un mejoramiento de la vida.

Confundir la inteligencia y dislocar los sentimientos con ficciones gratuitas es una práctica miope de buscar la felicidad porque la pobreza no tarda en reivindicarse en una exaltación malsana, y, una moralidad unilateral obliga a seguir con las prácticas deplorables desde las Curias.
rcpuma061@yahoo.com

bergoglio entregador

Bergoglio Papa, una mala noticia

Por Rubén Dri

De 1959 a 1979 se vivió una etapa profundamente renovadora en la Iglesia Católica. Juan XXIII, elegido como papa de transición se da cuenta de que era necesaria abrir las puertas y las ventanas de una Iglesia encerrada en sí misma, y decide convocar a un Concilio para renovarla y ponerla en consonancia con los grandes problemas del mundo moderno.

Se vive entonces una verdadera primavera en la Iglesia que de una fortaleza encerrada en sí misma se transforma en un espacio abierto en el que surgen poderosas corrientes renovadoras que en América Latina se muestran con una gran fuerza que despierta esperanzas de liberación en los sectores populares.

La Iglesia a cuyo frente estuvieron los dos últimos pontífices, Juan Pablo II y Benedicto XVI, por el contrario, se construyó como una vuelta a la Iglesia sacerdotal del poder.

Todos los cardenales que tenían la posibilidad de formar parte de los electores del próximo Papa fueron elegidos por los dos últimos pontífices, de modo que nunca hubo la posibilidad de la elección de un candidato con un proyecto de Iglesia diferente al que conocemos. En este sentido, la elección de Bergoglio es más de lo mismo. Es la misma Iglesia de poder que se construyó en contra de la Iglesia de servicio que se había construido con el Concilio Vaticano II.

En ese sentido, cualquiera haya sido el elegido, la noticia no podía ser buena para quienes seguimos pensando en una Iglesia parecida a la que se construyó en le época del Vaticano II. Muchas veces se ha expresado que sería bueno que se eligiese un papa perteneciente a América Latina o, en general, al Tercer Mundo.

Pero lo que importa no es a qué país o continente pertenezca el Papa, sino cuál es el proyecto de Iglesia con el que llega al Vaticano y en ese sentido, la elección de Bergoglio no significa otra cosa que la legitimación de la Iglesia sacerdotal del poder que conocemos, realizada desde el tercer mundo. Es como la legitimación de la dominación que realiza el mismo dominado, fenómeno de sobra conocido.

Para nuestro país, por otra parte, esta elección tiene consecuencias preocupantes. Son conocidos los conflictos que el proceso del proyecto nacional y popular liderado por el kirchnerismo ha tenido con la jerarquía eclesiástica en los temas que la Iglesia siempre ha considerado como propios como son la educación, el matrimonio, la familia y, en general, todo lo que tiene que ver con los aspectos sexuales.

Está todavía fresco el enfrentamiento a raíz de la lucha por la Ley del Matrimonio Igualitario que el actual Papa presentó como una guerra de Dios, retrotrayendo el problema a las etapas más oscuras de la Inquisición y no mucho más lejos su actuación durante la dictadura cívico-militar genocida.

La Iglesia sacerdotal del poder hace mucho que ha dado la espalda al proyecto de liberador de Jesús de Nazaret. Todas las proclamas de humildad que se hacen desde el poder y la riqueza que muestra el Vaticano no hacen más que sonar a falso.

Bergoglio COMPLICE

Un ersatz

Horacio Verbitsky

Por Horacio Verbitsky

Entre los centenares de llamados y mails recibidos, elijo uno. “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto.

Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del superior general, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos. Pero quien lo sucedió, su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia del documento que publiqué aquí, sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos-desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron. En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del CELS alzó la mano indicándole que no avanzara.

No estoy seguro de que Bergoglio haya sido elegido para tapar la podredumbre que redujo a la impotencia a Joseph Ratzinger. Las luchas internas de la curia romana siguen una lógica tan inescrutable que los hechos más oscuros pueden atribuirse al espíritu santo, ya sean los manejos financieros por los que el Banco del Vaticano fue excluido del clearing internacional porque no cumple con las reglas para controlar el lavado de dinero, o las prácticas pedófilas en casi todos los países del mundo, que Ratzinger encubrió desde el Santo Oficio y por las que pidió perdón como pontífice. Ni siquiera me extrañaría que, brocha en mano y con sus zapatos gastados, Bergoglio emprendiera una cruzada moralizadora para blanquear los sepulcros apostólicos.

Pero lo que tengo por seguro es que el nuevo obispo de Roma será un ersatz, esa palabra alemana a la que ninguna traducción hace honor, un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos. El teólogo brasileño de la liberación Leonardo Boff, excluido por Ratzinger de la enseñanza y del sacerdocio, tenía la ilusión de que fuera elegido el franciscano de ancestros irlandeses Sean O’Malley, que carga con la diócesis de Boston, quebrada por tantas indemnizaciones que pagó a niños vejados por sacerdotes. “Se trata de una persona muy vinculada a los pobres porque trabajó mucho tiempo en América Latina y el Caribe, siempre en medio de los pobres. Es una señal de que puede ser un papa diferente, un papa de una nueva tradición”, escribió el ex sacerdote. En la Silla Apostólica no se sentará un verdadero franciscano sino un jesuita que se hará llamar Francisco, como el pobrecito de Asís. Una amiga argentina, me escribe azorada desde Berlín que para los alemanes, que desconocen su historia, el nuevo papa es tercermundista. Menuda confusión.

Su biografía es la de un populista conservador, como lo fueron Pío XII y Juan Pablo II: inflexibles en cuestiones doctrinarias pero con una apertura hacia el mundo, y sobre todo, hacia las masas desposeídas. Cuando rece su primera misa en una calle del trastevere o en la stazione termini de Roma y hable de las personas explotadas y prostituidas por los poderosos insensibles que cierran su corazón a Cristo; cuando los periodistas amigos cuenten que viajó en subte o colectivo; cuando los fieles escuchen sus homilías recitadas con los ademanes de un actor y en las que las parábolas bíblicas coexisten con el habla llana del pueblo, habrá quienes deliren por la anhelada renovación eclesiástica. En los tres lustros que lleva al frente de la Arquidiócesis porteña hizo eso y mucho más. Pero al mismo tiempo intentó unificar la oposición contra el primer gobierno que en muchos años adoptó una política favorable a esos sectores, y lo acusó de crispado y confrontativo porque para hacerlo debió lidiar con aquellos poderosos fustigados en el discurso.

Ahora podrá hacerlo en otra escala, lo cual no quiere decir que se olvide de la Argentina. Si Pacelli recibió el financiamiento de la Inteligencia estadounidense para apuntalar a la democracia cristiana e impedir la victoria comunista en las primeras elecciones de la posguerra y si Wojtyla fue el ariete que abrió el primer hueco en el muro europeo, el papa argentino podrá cumplir el mismo rol en escala latinoamericana. Su pasada militancia en Guardia de Hierro, el discurso populista que no ha olvidado, y con el que podría incluso adoptar causas históricas como la de las Malvinas, lo habilitan para disputar la orientación de ese proceso, para apostrofar a los explotadores y predicar mansedumbre a los explotados.

bergoglo y los Gay

NO IMPORTA

María Rachid

Por: María Rachid.

( Ex presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trans de Argentina )

Que se haya negado a presentarse a declarar varias veces en los juicios a los represores de la última dictadura, no importa. Que haya sido acusado como cómplice por los familiares de varias de las víctimas, no importa. Que se oponga y que haya obstaculizado activamente la implementación de la educación sexual para decidir, no importa. Que se haya opuesto al uso de preservativos para prevenir las infecciones de transmisión sexual y de anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, no importa. Que haya sido un militante en contra del derecho a decidir sobre el propio cuerpo de las mujeres, no importa. Que haya avalado la política de encubrimiento de los pedófilos en la Iglesia Católica, no importa. Que haya expresado que el reconocimiento de los derechos de nuestras familias es un “plan del demonio” y que para oponerse había que desarrollar una “guerra de Dios”, no importa. Tampoco importa que con todo esto haya generado dolor, sufrimiento, discriminación, violencia, enfermedad y muerte.Lo que importa es que es Argentino o Latinoamericano. Como si el Poder de la Jerarquía de la Iglesia Católica fuera ajeno al sufrimiento de nuestro pueblo. Bueno, quizás es ese Poder el que hace que algunos vean sólo que es Argentino, o latinoamericano.No me entristece, mucho menos me sorprende, que la Jerarquía de la Iglesia Católica haya elegido a tan fiel representante de las ideas que promueve como Institución (y no me refiero acá a sus fieles). Me sorprende y me entristece que quienes se definen como “revolucionarios” o al menos “progresistas” no puedan más que “celebrar” esta designación.

Bergoglio - Mujica

Sólo tenemos por decir: “Amen”

Por: Hebe de Bonafini

(Presidente de Madres de Plaza de Mayo)

Las Madres hace muchísimos años, casi desde el mismo momento en que comenzamos nuestra lucha, tuvimos relación solamente con los sacerdotes del tercer mundo.

Nosotras hicimos una lista de 150 sacerdotes asesinados por la dictadura, que la iglesia oficial calló y nunca reclamó por ellos. Las Madres hablamos de la iglesia oficial cuando nadie hablaba. La iglesia oficial es opresora pero la del Tercer Mundo es liberadora.

Seguimos teniendo relación solo con los sacerdotes del Tercer Mundo y sobre este Papa que nombraron ayer solo tenemos para decir: Amen.

Rayo en el vaticano