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 SI NO GANO, NO JUEGO

Por Gustavo Rosa*
Una frase como ésta puede aplicarse a numerosas situaciones y personas, desde el pibe que pone la pelota para el picadito en el baldío hasta un líder sindical que quiere renovar su mandato. Amo a este club pero me siento vacío, no tengo nada más para darle al club”, declaró Riquelme después de que el equipo en el que jugaba perdió la Copa Libertadores. Los acostumbrados al estrellato se estrellan con más estruendo porque no están acostumbrados a perder“¿Por qué dejaste de jugar en Boca?”, preguntarán, en el futuro, sus nietos. “Porque perdí”, responderá el envejecido abuelo Juan Román. Una respuesta similar recibirán los nietitos de Hugo Moyano, pero ante una pregunta diferente: “¿por qué rompiste la CGT?”. Los banqueros privados también juegan así, a ganar siempre y se enojan, no cuando pierden, si no cuando ganan menos. El Jefe de Gobierno porteño cuando no gana, cierra. O remata. Y algunos legisladores de la oposición hacen más o menos lo mismo: como no ganaron, embarran la cancha y con ese fin, dibujan una realidadinsostenible. Por supuesto que hay caprichos y caprichos. El de Riquelme es anecdótico. Los otros caprichos tienen una incidencia mayor en la vida política nacional. Pero no llegan a ser escollos, apenas una molestia que, de tan reiterada, resulta una caricatura.
No conforme con la parodia de protesta del miércoles 27, el sector moyanista está decidido a llevar su debilidad al límite. El Ministerio de Trabajo no logró conciliar las partes que se empeñan a desintegrar la CGT antes de renovar sus autoridades. El ministro Carlos Tomada, en conferencia de prensa, explicó que “los sectores en disputa destacaron la necesidad de la unidad del movimiento obrero”, a pesar de que cada uno de ellos contribuye con su atomización. Los seguidores de Hugo Moyano se negaron a suspender la convocatoria al congreso nacional del 12 de julio, condición de los opositores para retirar las impugnaciones. “Nosotros seguimos adelante con el congreso del 12 de julio”, confirmó el judicial Julio Piumato, más allá de las consecuencias que esa decisión puede traer. O no. Tal vez no sea tan malo tener diferentes organismos que representen a los trabajadores. Quizá la ruptura puede conducir a una reformulación de las organizaciones sindicales, con una participación directa de los representados.
En diálogo con Página/12, Ricardo Pignanelli, secretario del Smata, consideró que  “Moyano no se va a resignar a ser uno más dentro de la CGT y esto lleva a la fractura”. “Resulta que hoy todos los que eran sus enemigos son sus mejores amigos”, sintetizó el mecánico. “¿Cómo le explico yo a mis compañeros que el año pasado fuimos a la cancha de River a apoyar el modelo y hoy, con la crisis que hay en el mundo, mando a todos los trabajadores en contra del Gobierno?”, se preguntó. Por supuesto, en contradicción con lo que quiere demostrar el camionero, el que cambió en poco más de un año fue él y no el Gobierno Nacional. Hay dos moyanos bien contrapuestos y es difícil –y hasta innecesario- dilucidar cuál es el verdadero. Eso sí: los dos están agotados“Tiene que haber un cambio positivo, un cambio para que la CGT, más allá de los reclamos, lleve propuestas y debate, entendimiento, asuma el rol que tiene que asumir la CGT según los momentos que pasa el país –resumió Pignanelli- La defensa del modelo es fundamental para eso”.
Aunque muchos se pregunten –con evidente cinismo- cuál es el modelo, salta a la vista que, con tropiezos y algunas contradicciones, existe un sendero a seguir. Hay objetivos evidentes y decisiones que conducen a un país desarrollado e inclusivo. De no ser así, no estaríamos presenciando tantas transformaciones. Eso transmitió el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, en un informe de gestión del Gobierno ante la Cámara de Diputados, durante casi cinco horas. El crecimiento del PBI en un 95,4 por ciento en nueve años, la creación de cinco millones de puestos de trabajo, el acceso de muchos al agua potable y cloacas, 1369 nuevas escuelas, 2,5 millones de nuevos jubilados, los más de 3 millones de niños que acceden a la AUH y el millón de netbooks repartidas. Una mezquina síntesis de medidas impensables después de la explosión de 2001. Pero los negadores no le temen al ridículo. En lugar de proponer sobre lo construido, como muestra de madurez política, niegan todo. El jefe del bloque de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, cuestionó que Abal Medina no haya mencionado la palabra ‘inflación’ y destacó que “el relato, la exposición (del ministro) mejor dicho, es un cuento de hadas, no existe”. Y como fundamento de su negación, afirmó que “el mundo está mejor”y cuestionó los controles a importaciones, exportaciones y la compra de dólares. Que el mundo está mejor, más que un cuento de hadas, es una historia de monstruos. Y lo otro, es la defensa de un sector que no representa a la mayoría de los argentinos.
“El país que describe el jefe de Gabinete no tiene nada que ver con el país que siente la gran mayoría de los argentinos”, expresó el jefe del interbloque Frente Peronista, Enrique Thomas, que se refirió a “la inseguridad, la inflación, el uso de los fondos de la Anses y la distribución de la pauta oficial”. Más que la sensación de la mayoría de los argentinos, expresó la agenda de los medios hegemónicos con fecha de vencimiento. Difícil imaginar a un ciudadano común preocupado por la pauta publicitaria que el Gobierno destina a los medios, que sólo representa un cinco por ciento de la totalidad de la torta. El diputado Thomas fue el que presentó la medida cautelar para impedir la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para beneficiar al Grupo Clarín. El Jefe de Gabinete no se dejó amilanar y advirtió que “hay sectores minoritarios, pero peligrosos, a los que les interesa que a la Argentina le vaya mal”, a los que calificó como “profetas del desánimo”.
Desánimo que no hace mella en el ánimo de La Presidenta, que anunció que los bancos privados estarán obligados a otorgar créditos por el equivalente al cinco por ciento de sus depósitos. Con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, ahora la política puede actuar sobre el sistema financiero. Esta nueva medida promueve que los bancos otorguen unos 15000 millones de pesos en préstamos a la producción, con una tasa fija que no podrá superar el 15 por ciento anual y un plazo mínimo de tres años. Además, la mitad de estos créditos deberán estar orientados a las Pymes, lo que permitirá un desarrollo de los sectores medios de la producción. “No me vengan con el cuento de que nadie les va a pedir crédito –anticipó CFK- Si los bancos ponen condiciones y tasas para que no les venga a pedir nadie, eso es lo que va a pasar. El Banco Central les va a establecer las condiciones con las que tienen que lanzar los préstamos para la producción”. Para que quede clara la ecuación: crédito, producción, trabajo, consumo. Cuatro palabras que resumen lo que otros niegan: el modelo. Y como eje indiscutible, la inclusión.

Mientras la esperanza blanca bonaerense fracciona en cuatro partes el medio aguinaldo y el insustancial líder porteño cierra la Unidad de Terapia Infantil de un hospital y remata la concesión del zoológico, con edificios declarados patrimonio histórico, el modelo K apunta al crecimiento. En todas sus dimensiones. Después de quince años, se condenó a los responsables delplan sistemático de robo de bebés durante la dictadura. Casi todos los que se oponen a este modelo, no celebran estos fallos. Memoria completa y pacificación del país, dicen. Claro, a muchos, el agua les está llegando al cuello. Esa necesidad de pacificación apunta a terminar con los juicios. La semana que viene comenzará el juicio en Jujuy por la “Noche del apagón”, que involucra a los dueños del Ingenio Ledesma. Con lentitud, los beneficiados de la dictadura comenzarán a ser juzgados por su responsabilidad en el secuestro y desaparición de militantes y delegados gremiales. Beneficiados e impulsores de un modelo económico que buscó imponerse a sangre y fuego.La impunidad los abandona y por eso están desesperados. Lo único que altera la paz es su avidez desmedida, que no cesa de explotar los recursos del país en beneficio de sus golosos bolsillos.

* Periodista, Licenciado en Letras y estudiante interruptus de Filosofía. Docente de enseñanza media y terciario.
Autor del blog http://www.apuntesdiscontinuos.blogspot.com.ar/

 

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por  Fernando J. Pisani

 

El “para todos” es algo que molesta a las élites, y más que a las élites, a aquellos que en su fuero interno se consideran superiores a otros, por color de piel, cultura, herencia familiar, dinero o inteligencia. Y molesta a aquello que la voz popular denominó “gorilismo”, que se ha ido renovando generación tras generación, permaneciendo su esencia inmutable.

Una notebook para cada chico, el “futbol para todos”, una educación secundaria para todos y todas (recordemos que la ley de educación promulgada por Nestor KIrchner establece la obligatoriedad del secundario), la futura “Señal digital para todos”, así como otros “para todos”, y peor aún si es “para todas y todos”, deben ser combatidos, denigrados, calumniados, en lo posible erradicados.

Un ejemplo del gorilismo actual es una nueva campaña por internet y redes sociales: bajo el título “¿Coincidencia?” se divulga una foto donde se lo ve repartiendo radios a Goebbels, el jerarca nazi encargado de la propaganda del Tercer Reich, famoso por aquella frase “Miente, miente, que siempre algo queda”.

goebbelsrepartiendoradios

La imagen va acompañada por el siguiente mensaje:

“¿Pura coincidencia?   El 29 de octubre de 1938, Goebbels repartía radios a un costo ínfimo para los alemanes, tenía la particularidad que sólo se podía sintonizar la emisora oficial ¿saben cómo se llamó el programa?… “RADIOS PARA TODOS”, cualquier parecido con la realidad argentina actual es pura… ¿coincidencia?

Mas allá de que da pena ver cómo ciertas personas destilan veneno y se consumen con un odio que los afecta más a ellos que a los destinatarios de sus calumnias, es interesante hacer un análisis de dicho texto y encontrar las diferencias y similitudes con la Argentina de hoy.

Comencemos porque los aparatos de radio y televisores que tenemos en Argentina acceden a decenas y cientos de señales, no a  una como bajo el Tercer Reich. Y lo que este gorilaje evade es que la mayoría de esas señales radiales y televisivas están controladas por muy poco medios que forman parte del poder económico, ideológico y político que ha dominado a la Argentina durante décadas y décadas. También evade que el actual gobierno hizo suyo un reclamo y lucha de décadas y hoy tenemos una nueva Ley de Medios Audiovisutales que promueve que haya más señales, más voces, más diversidad y son los anti-K y pro monopolios mediáticos los que se han opuesto a dicha ley y quieren conservar el actual status quo, con un moder concentrado en el manejo de la información y la desinformación.

Lo hemos visto y padecido con claridad cuando la disputa con las corporaciones agropecuarias contra la Resolución 125, en el 2008, y en muchos casos más: no importa si la radio o si el programa hablaba del tiempo, de chismes, de música o era un informativo, la prédica en contra del gobierno y a favor de las multinacionales, -directa o indirectamente, abiertamente o a media lengua-, era incansable, tenaz y monocorde. Incluso hoy lo vemos con el tema de la inflación, el control a la venta de dólares, etc, etc.

Estos medios hegemónicos son los continuadores de Goebbels en lo que hace al marketing de las posturas neoliberales, de derecha, racistas, discriminatorias, anti kircheristas.

El poder de esas corporaciones mediáticas, que obviamente exceden lo mediático desde hace bastantes años, construyendo discursos, contruyendo “realidades”, fortaleciendo políticas, impregnando lo cultural, está expandido en cientos de cuestiones cotidianas que consideramos como naturales pero no lo son. Vamos a un bar y en el televisor está sintonizado en TN (grupo Clarín); buscamos un diario y el que está en dicho bar es Clarin y si es en ciudades que tienen diarios, seguramente estará también el diario local, que será socio del grupo Clarín, o del grupo Vila. Y si hay otros diarios son Ole (también del grupo Clarin) y La Nación, socio de Clarin en su negocio de Papel Prensa y en la defensa de los privilegios de la minoría propietaria de grandes extensiones de tierra, de los grandes bancos, de las grandes corporaciones industriales, extractivas y de servicios.

Que esos diarios estén en los bares no es responsabilidad directa de Clarín, lo que es cierto, pues el del bar podría comprar otro diario o sintonizar otra señal de TV, pero no lo hace, no se lo cuestiona, no se lo pregunta, y la mayoría de los parroquianos tampoco. Forma parte de los dispositivos de dominación.

En la Alemania nazi, aquellas radios sólo sintonizaban una emisora, hoy se pueden sintonizar muchísimas, pero la mayoría de lo que emiten coincide en un mismo mensaje: en contra del actual gobierno democrático que gobierna argentina y en contra de cualquier alternativa, aquí o en otros países, que pueda tender a un cuestionamiento a su dominación o a la de sus colegas, competidores o socios.

Claro que como ahora el kirchnerismo gana con una mayoría absoluta de votos, es demasiado para digerir para cierta gente: los gorilas  apelan y apelarán a cualquier recurso con tal de cambiar esa situación.

“En ralidad esas clases bajas rara vez votan bien. Porque no tienen cultura hoy la votan a “ella”, que les da la posibilidad de tener un plasma, o le regala una netbook a sus hijos”

Y para defender a los monopolios mediáticos, a la hegemonía informativa que ejercen ciertas corporaciones, dirán:

“es falso que sean monopólicos, es falso lo de la hegemonía, ¿no perdieron acaso las elecciones? ¿No ganó acaso la viuda con el 53% de los votos?”

Ocurre que el proceso electoral no fue una guerra de medios oficialistas vs medios opositores. Si hubiera sido así el gobierno no hubiera pasado ni el 8% de los votos, habida cuenta las audiencias de cada medio y el ranking de lo que miden los programas. Sin ir muy lejos, el ejemplo máximo de “programa oficialista” es “6,7,8”, que se trasmite  una hora y media cuatro o cinco días a la semana, y mide 2.3% de audiencia y el canal del Estado tiene un ranking diario de 1.3% (http://www.ibope.com.ar/consultas/television.asp, día 1 de noviembre de 2011)

Lo que aquí se enfrentaron son un discurso elaborado por los medios, sus formadores de opinión y toda la oposición, frente a la defensa de realizaciones concretas de un gobierno, frente a una coherencia concreta entre el decir y el hacer en ciertos temas, defendiendo intereses afines a los de las grandes mayorías de la población. Y el recuerdo aún fresco de a dónde condujeron el país todos los opositores frente a cómo lo está conduciendo el kirchnerismo.

Los medios siguen siendo hegemónicos y el Grupo Clarín sigue teniendo el poder de un monopolio, aunque eso hoy no les permite o asegura  bajar o condicionar un gobierno,  aunque lo han intentado y lo seguirán intentando. Si hoy no triunfaron en sus designos es porque Nestor Kirchner, Cristina y sus equipos, tuvieron la sabiduría y la valentía de enfrentarlo, aún con el 22% de los votos y también porque en la sociedad hubo una minoría que los acompañó y apoyó a pesar de todo. Pero no nos confiemos con el 54%, siguen siendo muy poderosos.

La gente que se dedica a repartir este tipo de mensaje por email y por las redes sociales, conciente o inconcientemente, responde al modelo racista, elitista, discriminatorio.

A varios de ellos lo del “Fútbol para todos”, por poner un ejemplo de una de las medidas menos importantes que tomó el gobierno, les ha molestado porque han “dejado de pertenecer”. Para muchos de ellos el “status”, su status, es un bien sagrado, lo cultivan, lo defienden, se pavonean con él. “Sí, YO veo los partidos en directo desde mi casa, YO tengo codificado, la mayoría no”

Tienen una concepción de la democracia que los lleva a decir, al igual que a Piñera con la educación: “lo más democrático es que se tenga que pagar para ver fútbol y siguen con la cantinela que “el Estado gasta en eso cuando hay tantas necesidades más importantes” (y obviamente se opondrán también cuando el estado gasta en esas necesidades más importantes, dirán que el estado derrocha, hace clientelismo, etc), y argumentarán también “por qué yo, que no veo futbol, debo pagar de mis impuestos para que otros lo vean y así hasta el cansancio.

Finalicemos con un equívoco sobre Goebbels que es muy extendido. Al principio de este texto, se ha mencionado aquella frase atribuida a Goebbels de “miente, miente, miente, que siempre algo queda”, dando a entender que la recomendación de Goebbels era mentir y mentir, así algo siempre queda.

Si bien suele ser cierto que la repetición de una mentira sistemática termina instalándola como verdad o creando la duda, y hace mucho daño, a veces también se le vuelve en contra del que la hace, como es el caso de esta gente que está calumniando al kircherismo.

Pero en realidad Goebbels no dijo eso, y lo que dijo y recomendó, es justamente lo que hacen los gorilas, los antiperonistas, los antikircherista, los macarthistas de ayer, hoy y de siempre.

Lo de Goebbels es peor, si se puede. Él decía, para poner en evidencia lo malignos y mentirosos que eran los judios, que para ellos una de sus máximas era que “Una mentira repetida mil veces… se transforma en verdad”

Cámbiese la palabra “judios” por “Nestor Kirchner”, “Cristina Fernandez”, “kirchnerismo”, etc y quedará en evidencia la actitud discriminatoria, calumniadora, y si pudieran, represora. ¿Pura coincidencia?