Category: Noticias y política


Juan Martín Fresneda: Cuando el hijo es el padre del hombre

Por: Jorge Giles
Ayer alumbró el futuro.

Estaba allí, en la mirada de los pibes que en el Congreso se emocionaban con Cristina hablando de Néstor, de la vida, de la victoria después de las derrotas.

Me acordé de Carlos Fuentes, el escritor latinoamericano fallecido ayer, que supo escribir palabras tan bellas y profundas como estas: “Hay que llegar a saber que los hijos, vivos o muertos, felices o desdichados, activos o pasivos, tienen lo que el padre no tiene. Son más que el padre y más que ellos mismos. Nuestros hijos son los fantasmas de nuestra descendencia. El hijo es el padre del hombre”.

No se porqué este último renglón me llevó, como un caminito luminoso en medio de la nostalgia, hasta esos pibes que ayer acompañaron a la Presidenta y hasta Martín Fresneda, el nuevo Secretario de Derechos Humanos de la Nación que asumió ayer.

El hijo es el padre del hombre.

Martín es uno de los fundadores de la agrupación Hijos y su padre, Tomás Fresneda, fue uno de los abogados desaparecidos en aquellos días trágicos de julio de 1977 conocidos como La Noche de las Corbatas junto a otros colegas y a su esposa, María de las Mercedes Argañaraz.

Mientras camino cada vez más lento sobre las hojas que caen en este otoño, se me ocurre que estos datos nos llevan irremediablemente hasta ese dolor inconcluso que acuna en su alma este pueblo que somos.

Sin embargo, después de los 30 mil desaparecidos y los crímenes cometidos por la dictadura cívico-militar, no podríamos decir ni pensar lo mismo que esta otra frase del escritor que perdimos ayer: “La muerte espera al más valiente, al más rico, al más bello. Pero los iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es”.

En el país del terrorismo de Estado y en el país de la exclusión, no todos morían con la misma igualdad de oportunidades.

Seguramente Tomás, María, Norberto Centeno, los hijos de Hebe, de Nora, de Taty, de Estela, los padres de Juan y de Horacio, sólo querían vivir en un país de justicia y pan, de justicia y juguetes, de justicia y canciones, de justicia y amor.

Lo cierto es que Martín, hijo de Tomás, abogado en la causa contra Videla, Menéndez y otros genocidas, militante de Hijos, es decir de la memoria, cubrirá el vacío que dejó Duhalde con su muerte y así, la Argentina da una vuelta completa sobre el reloj de su historia.Esta asunción lo confirma.

Es la Argentina que ayer en el Congreso inauguró un Salón para esa Juventud que enarbola orgullosa la sentencia implacable de Néstor Kirchner: “Cambio es el nombre del futuro”.

Varios diarios Argentinos e incluso la Presidente Cristina Kirchner en el acto de esta tarde de promulgación de la Ley de Expropiación de YPF se hicieron eco del articulo del Premio Nobel de Economía en el año 2008 Paul Krugman del 3 de Mayo en el The New York Times.
Violencia es Mentir  va mas allá y les trae a ustedes el articulo firmado por Matthew Yglesias sobre el estado de situación de la crisis en España y Grecia y la comparación del camino exitoso tomado por Argentina al cual hace referencia Krugman en su articulo.
Esperamos que este aporte les sirva para tener una propia mirada sobre lo que esta pasando en Argentina y el mundo.  

El Euro está matando el sur de Europa

Por 

Lo que España (y Portugal, y Grecia, etc) podrían aprender de forma predeterminada el éxito de la Argentina y la devaluación.

España se encuentra en una crisis económica completa. Su tasa de desempleo del 24,4 por ciento es más alta que la tasa de desempleo en los EE.UU. durante la peor parte de la Gran Depresión. Y no hay trato española Nueva vuelta de la esquina esperando para cambiar las cosas. El prolongado período de desempleo masivo se va a degradar la capacidad de los trabajadores y evitar que los jóvenes adquieren habilidades. Los españoles más capaces y audaces que emigrar al extranjero, y las empresas españolas (racional) no invierten en la mejora de la productividad de sus trabajadores. Este sombrío panorama hará que los inversores más reacios a euros de préstamo para el gobierno español, lo que forzará a más rondas de aumentos de impuestos y los recortes presupuestarios, lo que más le aplastan la economía española. Un país que estaba en auge hace unos años ahora parece condenada al fracaso.

Pero tal vez hay una salida, una sugerida por la experiencia reciente de Argentina, una nación que está actualmente disfrutando de pleno empleo .

España y Argentina se enfrentaban a problemas similares en esencia. Ambas surgieron de la dictadura con la reputación de clima agradable, buena comida, gente divertida, mala gestión macroeconómica y la baja productividad. Y después de un poco tambaleante, ambos dieron con una solución similar: externalización de la gestión macroeconómica.

La estrategia de Argentina era un tipo de cambio fijo , un firme compromiso consagrado en la ley que los pesos argentinos siempre sería intercambiable a una tasa fija con dólares americanos. La estrategia de España era unirse al euro, técnicamente un proyecto conjunto de todos los países miembros, pero entiende universalmente como una forma para países como España e Italia y Portugal para inscribirse para el alemán-el estilo de gestión macroeconómica. Para subrayar el punto, el Banco Central Europeo se encuentra en Frankfurt, sede del Bundesbank alemán, en lugar de en la capital de la Unión Europea de Bruselas.

En ambos países ha funcionado. Nada sobre el tipo de cambio fijo en Argentina o en la unión monetaria en España cambió la estructura básica de la economía medianamente bien del país. Sus bases industriales todavía eran de segunda categoría, sus sectores de servicios ineficientes. Sin embargo, la estabilidad monetaria básica más un buen clima y una cultura europea accesible puede ir una manera larga. Las uniones monetarias provocó auges de la inversión, el capital extranjero se vierte en el, al fomento del empleo y los salarios. ¡Tres hurras por la estabilidad.

Pero cuando la economía mundial con un obstáculo en el año 2001, surgieron problemas para la Argentina. No relacionadas riesgos ocultos fueron revelados en el resto del paisaje de inversión global y en todas partes la gente se puso nerviosa. El capital extranjero comenzaron a abandonar la Argentina, la reducción de la inversión, el empleo y los ingresos. Esto a su vez reducido drásticamente los ingresos del gobierno argentino de impuestos y condujo a las convocatorias de consolidación presupuestaria fuerte.Subas de los impuestos y recortes de gastos, sin embargo, debilitó aún más la demanda interna de Argentina y ha exacerbado la crisis social. En diciembre de 2001, las cosas llegaron a un punto. El FMI se negó a liberar previamente acordados fondos de rescate, argumentando que la Argentina se welshing sus compromisos fiscales. Los manifestantes y los alborotadores lanzaron a las calles. El partido del presidente Fernando de la Rúa recibió una paliza en las urnas. Argentina dejó de pagar su deuda externa, se rompió el vínculo rígido entre el peso y el dólar, y se volvió a aplicar una política monetaria independiente.

Flash-forward de 10 años, y se puede ver un montón de lecciones de precaución en la experiencia de default argentino. Separados de los mercados financieros internacionales, el gobierno no tenía más remedio que vivir dentro de sus posibilidades. Con el valor de la moneda se desplomó, los hogares de la Argentina no tuvo más remedio que alejarse de la importación de cosas que el gasto en bienes de producción local o servicios. Los extranjeros repente se encontró material argentino barato, por lo que las exportaciones y el turismo se dispararon. Así es como la austeridad se supone que funciona. Su sociedad consume menos, pero produce más.

Default y la devaluación eran apenas una de las partes. Se destruyó el sistema bancario del país y acabó con los ahorros de muchos argentinos. Pero lo hizo el trabajo. Argentina ha crecido rápidamente en los años siguientes y su tasa de desempleo ha disminuido de manera constante a un 6,7 por ciento, una tasa que envidiar a los Estados Unidos.

Eso no es una panacea. El abandono de la paridad con el dólar ha cimentado la reputación de Argentina como un mal lugar para invertir su dinero. Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner han aplicado una serie de políticas energéticas dudosas , y emiten un fuerte aire de amiguismo dinástica. Para todos nuestros problemas, Estados Unidos es mucho más rica y goza de instituciones mucho mejor que la Argentina y no hay sustituto para las buenas instituciones.

Entonces, ¿cuál es la lección para España? Montándose sobre el dólar en última instancia, no la Argentina, debido a paridad fija con el dólar de repente no convertir a Argentina en los Estados Unidos. Del mismo modo, la adopción de políticas macroeconómicas realizadas en Frankfurt y Berlín no da fundamentos España de Alemania, que sólo sillas de montar en España con las políticas que se diseñan para Alemania. Una unión monetaria no es lo mismo que un tipo de cambio fijo, y desenrollar el euro causaría aún más a corto plazo el caos de la morosidad de la Argentina. Sin embargo, un país económicamente soberana al menos tiene la oportunidad de hacer las cosas bien, mientras que un país encadenado a las políticas macroeconómicas de otra nación es, básicamente, que dejan la esperanza de la caridad. Si los funcionarios en España y en otros lugares no están considerando la posibilidad de dejar la zona del euro, que deberían ser.

Banderas históricas y sintonía fina


Por Mario Wainfeld

El proyecto de ley que se anunció ayer al mediodía, que ya entró al Congreso, establece la “Soberanía hidrocarburífera de la República Argentina” y define como de interés público, entre otros objetivos, el autoabastecimiento energético. O sea, va más allá de su aspecto más resonante y candente: la expropiación del 51 por ciento de las acciones de Repsol y la inmediata intervención de la empresa. Ciñéndose exclusivamente a ese primer paso, se trata de una de las medidas más ambiciosas y fundacionales de los gobiernos kirchneristas.

Por su rango, ambición y contenido simbólico se la puede emparentar con decisiones previas de los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner: la negociación de la deuda externa, el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la reestatización del sistema jubilatorio.

Todos esos precedentes fueron tomados al vaivén de las necesidades, criticados acerbamente desde el establishment económico, implicaron riesgos enormes. Hoy día son vigas de estructura de un proyecto que lleva casi nueve años, de impar sustentabilidad económica y gobernabilidad política. Le valieron al Frente para la Victoria (FpV) un record de vigencia de su legitimidad política. Las referencias dan cuenta de la congruencia de la movida aunque no garantizan su resultado, que dependerá de múltiples avatares, en especial del desempeño estatal en la nueva epopeya.

En términos de identidad político-ideológica, la decisión consolida el frente interno del kirchnerismo, se enarbola una clásica bandera nacional y popular. Sin ir más lejos, la CGT conducida por Hugo Moyano y la CTA de Hugo Yasky ya adhirieron con fervor.

En su discurso de casi una hora, la presidenta Cristina se permitió digresiones sobre la Cumbre de Cartagena de Indias, la interpretación de su encuentro con su par norteamericano Barack Obama y hasta el sideral precio de la yerba mate. Como es (su) regla, dedicó párrafos críticos a los medios dominantes y a un buen sector del empresariado local. Esas alusiones forman parte de la crónica picante de estas semanas. Posiblemente se olviden en meses o en años. Quién le dice, en semanas. La trascendencia histórica de la ley irá mucho más allá.

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Dentro de la ley: La norma encuadra perfectamente en la legalidad vigente. La Constitución Nacional, bastante liberal en lo económico, prescribe en los dos primeros párrafos del artículo 14: “La propiedad es inviolable y ningún habitante de la nación puede ser privado de ella sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada”. El derecho de propiedad, pues, no es absoluto. La expropiación es uno de los modos, regulados, de limitarlo. El proyecto de ley determina el interés público, fija metas e incluye la indemnización. La norma aplicable es una ley de expropiación relativamente reciente.

El Senado debe ser la Cámara iniciadora porque hay comprometidos intereses de las provincias, representadas en paridad en ese cuerpo.

Las críticas a la acción emprendida pueden versar sobre múltiples aspectos, no por desprolijidades o vulneraciones legales, aunque se vocifere el sambenito de la “seguridad jurídica”.

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Nación y Provincias: El 51 por ciento que pasará a propiedad estatal argentina se repartirá entre el Estado nacional y las provincias petroleras. Las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires serán parte del Consejo Federal de Hidrocarburos a formarse. Para que la mayoría nacional valga (en la empresa y en el organismo de gestión) deberá haber acuerdo entre Nación y provincias. Ese es el contexto estratégico en que funcionará el nuevo diagrama.

En el corto plazo, aunque nada diga la norma ni haya habido menciones en el discurso, deberá atenderse a las necesidades inminentes de las provincias petroleras, que atraviesan en promedio una desafiante coyuntura financiera. Es de cajón que no podrán (no aceptarán) quedar en condiciones inferiores a las que les aseguraba el statu quo previo. Ese aspecto, central en el corto plazo, formó parte de las conversaciones entre funcionarios de Nación (incluida a veces la misma Presidenta) y gobernadores. El nivel de consenso se medirá en el Senado y en las respuestas de los mandatarios provinciales.

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España en llamas: En un mundo interconectado, los acontecimientos se comparten en “tiempo real”. Las acciones de Repsol se desmoronaron en Wall Street y en la Bolsa de Buenos Aires. Son datos significativos, que conviene matizar. Mucho de timba y de reflejos especulativos hay en esos vaivenes.

Más determinante fue la reacción en España, que aunó al oficialista Partido Popular, al opositor Partido Socialista Español, a la Corona y a los medios locales. Los dos candidatos que compitieron en elecciones generales recientes, el presidente Mariano Rajoy y su derrotado-goleado Alfredo Pérez Rubalcaba, unificaron sus voces y presencias.

La conmoción y la unidad son lógicas. Repsol es la máxima multinacional española. Los antagonismos ceden a principios comunes, tal como pasa en comunidades afiatadas, donde los cipayos no existen o son una rareza. En otros pagos, las proporciones son diferentes.

El proyecto buscó centrarse en las acciones de peninsulares preservando en general la propiedad de propietarios de otras nacionalidades. Pero hay intereses generales de la Unión Europea (UE) en jaque, en medio de una asfixiante crisis económica y financiera. España es uno de los eslabones débiles de una cadena que se muestra frágil, aspirará (y, todo lo indica, obtendrá) la solidaridad de los socios mayoritarios de la UE.

El precio de la expropiación, a fijarse por un Tribunal de Tasación en juicio, será un leit motiv de los próximos meses. En teoría, no está cerrada la hipótesis de un acuerdo, en la práctica suena imposible. O casi, siendo muy cautos.

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Los medios y el Duce: Los medios on line españoles hicieron tronar el escarmiento, en consonancia con sus ediciones impresas de las últimas semanas. Los titulares, los artículos y los comentarios de los lectores adjetivaron y sustantivaron de lo lindo sobre la Argentina, el peronismo y la Presidenta, no siempre en ese orden de prelación. Cabe reconocer que los lectores españoles insultan menos que sus homólogos argentinos cuando despotrican en los grandes medios. Aunque las comparaciones tienen un repertorio similar. Juan Domingo Perón fue comparado con Mussolini. Cristina Kirchner con Fidel Castro o Hugo Chávez.

La Presidenta evocó con elogios al ex presidente radical Hipólito Yrigoyen. Quizá por ir a la raíz histórica de su anuncio, acaso un cachito para interpelar a los dirigentes actuales de la Unión Cívica Radical. Los hispanos no se la tomaron con Yrigoyen, al menos hasta donde llegó la lectura de este cronista.

La lectura de los on line del diario argentino La Nación y el español El País mostraron un mismo error mientras comenzaba el discurso de Cristina Kirchner: anunciaron la expropiación del ciento por ciento de Repsol. La metida de pata pudo derivar de la alusión a un 51 por ciento nacional y un 49 provincial de la parte expropiada. El cronista, que es poco conspirativo y piensa que el error acecha a la tarea periodística, cree que pudo ser una coincidencia. Lectores más suspicaces (o sutiles) pueden imaginar afinidades ideológicas o cosas así.

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Miradas en Palacio: La Presidenta designó al ministro Julio De Vido como interventor transitorio en YPF, mediante Decreto de Necesidad y Urgencia. El hombre asumió en cuestión de horas. Es de manual impedir que una empresa con pésimas credenciales y tradición vaciadora quede con manos libres mientras se sustancia la expropiación.

Cristina Kirchner también mentó, encomiásticamente, al viceministro de Economía, Axel Kicillof, una figura ascendente que deberá laborar codo con codo junto a De Vido en esta gestión.

Guillermo Moreno fue otro funcionario aludido, parte en broma, parte para interpelar a las empresas que envasan y procesan yerba.

Las menciones serán objeto de análisis por los estudiosos de Palacio.

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Entrega, pergaminos y sintonía fina: A los que hablen de aventurerismo habrá que recordarles que Repsol es una empresa de un país no petrolero con cero experticia previa en la materia. Y que la participación estatal en las grandes petroleras es regla dominante en casi todo el mundo.

La entrega de YPF fue una de las mayores defecciones del peronismo en su etapa menemista. La misma fuerza, en su etapa kirchnerista, va por revertir el desaguisado. La discusión sobre el justicialismo siempre está en el tapete, hoy no es el día.

Destruir es más sencillo que reconstruir. Laburar para intereses minoritarios más fácil que consagrarse a los mayoritarios. La propuesta oficial conmueve los corazones de militantes y ciudadanos afines a su pensamiento. Pero las banderas correctas no bastan para sostener consensos sociales por largo tiempo. La dimensión gruesa está y es saludable. Las mayorías ciudadanas, sin usar esa jerga, se alinearán según funcione la sintonía fina. Esto es, la gestión estatal, los resultados, el equilibrio entre los importantes costos económicos inmediatos de la movida y los que exijan otros objetivos irrenunciables e impostergables del Gobierno.

El cambio de rumbo elegido es el mejor dentro de lo disponible. La enorme audacia, pura matriz K. Los frutos, como todo en esta vida, se irán viendo con el tiempo. Cuesta imaginar, hasta siendo muy fantasioso, que sean peores que los de Repsol, una empresa que nunca debió tener los privilegios y la patente de corso que usufructuó.

mwainfeld@pagina12.com.ar


Recomendaciones para políticos e intelectuales que quieran tener prensa en  La Nación, Clarín y medios relacionados

 

 

por  Fernando J. Pisani
  1. Sus declaraciones o análisis nunca deben perder de vista que todo lo que está mal es culpa del gobierno nacional; que todo lo que está igual, está peor; y que todo lo que está bien en realidad es una ilusión producida por el relato oficialista.

  2. Recuerde siempre que si el gobierno nacional hace “Blanco” va a estar mal. Si hace “Negro” también va a estar mal y si hace “Gris” o “Color” incluso va a ser peor. Y si no hace nada es responsable por no hacer “Blanco”, “Negro”, “Gris” o “Color”

  3. No olvide señalar que cualquier medida del gobierno nacional va a ser inflacionaria o va a crear más inseguridad. Y si no tiene nada que ver con la inflación y la inseguridad, con más razón crearán más inseguridad e inflación.

  4. Resalte que atrás de toda medida lo que hay en realidad es autoritarismo, populismo y corrupción. Y que se apoya en lo peor del peronismo. (Si usted es peronista anti K puede cambiarlo por un “que traiciona al peronismo”)

  5. Ponga de manifiesto que la medida que está analizando perjudica a las provincias, a los trabajadores, a los jubilados y va a incrementar la pobreza y agravar la crisis económica.

  6. Si está refiriéndose a un tema económico no se olvide de señalar que la medida cuestionada aísla a Argentina del mundo, crea inseguridad jurídica, asusta a inversionistas y que provocará -o mejor aún, profundizará- una gran crisis.

  7. Si el Parlamento aprueba alguna ley mandada por el Ejecutivo ello demuestra la destrucción de las instituciones que propicia el oficialismo y que el parlamento es una mera escribanía del Poder Ejecutivo. Si le dicen que el parlamento muchas veces vota en contra, como por ejemplo con la 125, puede optar por dos respuestas según sea un moderado o de izquierda: a) La dignidad y honradez de los legisladores ha triunfado sobre la corrupción b) Insista en lo mismo y diga que en igual es una escribanía del Ejecutivo, ¿o acaso Cobos no pertenecía al Ejecutivo?

  8. Si la Justicia llega a fallar a favor de algo en que esté implicado el gobierno o algún funcionario o ex funcionario, es el mejor ejemplo del sometimiento de la Corte y de la corrupción de los jueces. Si le ponen ejemplos contrarios o le señalan jueces procesistas, reaccionaros, conservadores, ultraclericales o vinculados a los factores de poder de Argentina extra electorales, reivindique la independencia de la Justicia y póngalos como ejemplos de jueces probos y buenos padres -o madres- de familia. Perdón, diga sólo padres.

  9. Cuando se refiera a la realidad hable desde el optimismo y recuerde que siempre antes estuvimos mejor y que en el futuro nos va a ir mejor si el gobierno actual no está más. Si en el presente alguna gente piensa que estamos mejor que años atrás ello se debe a que han comprado el relato oficialista o un plasma.

  10. Insista que siempre que nos fue mal se debió a que el Estado intervino en la economía. Para que nos vaya mejor hay que dejar que el mercado regule libremente todo. Y reitérelo afirmando que la Historia Argentina así lo demuestra. Y no se preocupe con que la historia muestra otra cosa, total esa historia no se enseña nunca en la escuela ni en ningún lado.

  11. Ponga ejemplos de otros países que les está yendo mucho mejor que Argentina, o son más ricos y más poderosos porque no tienen caudillismo ni populismo (no aclaren que los principales de ellos se enriquecieron saqueando al mundo y lo siguen haciendo). Si en realidad en los países de su ejemplo les está yendo peor no se confunda e ignórelo: Ud sabe que a los sectores que ud. representa les está yendo mejor.

  12. Defienda la Prensa Libre y estigmatice a los que hablan de “medios hegemónicos”. Aquí el único que tiene medios hegemónicos es el gobierno, que hace cadenas nacionales y tiene a 678, Duro de Domar y el conglomerado de cinco programas de Víctor Hugo Morales.

  13. Si realiza afirmaciones o acusaciones muy fuertes, no se olvide de citar las fuentes así: “según dijo alguien vinculado al entorno (presidencial, ministerial, lo que corresponda)..”, “como todos saben”, “está demostrado que”. Si luego se demuestra que esas acusaciones eran pura falsedad no se amilane: acúselos nuevamente ya que si han tenido de salir a desmentir, algo habrá. Y si la justicia falla en contra de sus acusaciones, sólo demuestra que la justicia es corrupta.

  14. Si habla de datos económicos no se olvide de cuestionar al INDEC y reafirme que todo va en tobogán al desastre tal cual lo muestran estudios realizados por reconocidos especialistas o reconocidas empresas o instituciones de investigación. No es necesita decir cuales, pues ya son re conocidas.

  15. Si Ud, quiere transformarse en un referente estrella realice afirmaciones del tipo: “El autoritarismo de Moreno está destruyendo la economía del país y nuestra vinculación con el extranjero, y el mejor ejemplo de ellos es la dificultad para conseguir juguetes eróticos importados” (ver “Crece la preocupación de empresarios por la posible faltante de..”) Y si se anima, ponga como ejemplo cómo ese proteccionismo perjudica a los consumidores y cuente cómo se le desinfló la muñeca erótica de industria nacional que estaba usando, o la patada que le dio el vibrador de industria nacional. O peor aún, que dejó de vibrar justo justo en ese momento clave. El proteccionismo traba la libre competencia y sin ella la industria nacional es mala (no responda si le dicen con sus planteos la industria no será mala porque no existirá, como ya ocurrió, son discusiones que no llevan a ningún lado)

  16. Si quiere instalar miedo o crear desconfianza, no realice afirmaciones directas. Recuerde que en las películas el terror no está en ver el monstruo sino en imaginárselo. Así por ejemplo consiga que un periodista le haga preguntas del tipo “ud. cree que llevarán armas”, “usted piensa que meten la mano en la lata”, “¿usarán los fondos tales y cuales para comprar votos?”, etc a lo cual ud. debe responderle “¿Y a usted le quedan dudas?” o haga esos silencios expresivos que dicen más que si hablase. Y si lo que va a decir es un bolazo total, que dice por el bien de la Patria, y que éticamente está justificada por la Iglesia y la tradición como “Mentira Piadosa”. no se olvide de anteponerle un “se cree”, “dicen”, “podría”, “es probable que” y similares, de esa manera usted en realidad no miente, es la gente la que saca mal sus conclusiones.

  17. Puede criticar algo a los manejos policíacos, a la bonaerense, a la Federal, a la participación policial en hechos delictivos o violentos, pero sólo para criticar al gobierno nacional que es el causante de todo ello, pero no critique mucho a las fuerzas de seguridad: es escupir al techo, pues mañana si sus sueños de gobierno se concretan las va a necesitar. Ya lo sabe: su partido o grupo político/económico de referencia siempre necesitó la mano dura.

  18. Participe de las agendas que establecen los medios defensores de la Democracia Libre (la del mercado libre), especialmente cuando las mismas se proponen el patriótico objetivo de crear inseguridad, miedo, sospechas, mal humor social y para desprestigiar a algún funcionario y por elevación a la presidente. No importa que luego esos temas desparezcan porque eran un bluff, una bravata o un farol. Lo importante no es el tema en sí, sino lo que queda en sensaciones, en desconfianzas y desánimos. Mañana la agenda se renovará con igual metodología. Y si el hecho real existió actúe como un bulldog, muerda y no suelte la presa y haga la máxima cantidad de extrapolaciones posibles aunque sean forzadas y exageradas hasta lo increíble: siempre algo queda. Y constantemente lo podrá sacar a relucir para demostrar que este gobierno es lo peor que le ha pasado a los argentinos. Recuerde que no importa si finalmente le creen o no le creen a usted o a un medio, lo importante es que la gente se sature y no crea en nada y crea en todo. Es decir que pierda cualquier referencia y le cueste distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de lo irreal, lo confiable de lo que hay que desconfiar y triunfe nuevamente el individualismo, la desconfianza total y el sálvese quien pueda que son los baluartes de nuestro modo de vida Occidental y Cristiano.

  19. Si quiere quedar bien con las fuerzas vivas argentinas que defienden la Tradición, la Familia y la Propiedad, agregue de vez en cuando, según corresponda, los adjetivos calificativos del tipo “viuda”, “judío”, “montonero”, “piquetero”. Y no se olvide de siempre mezclar en un mismo texto palabras como “K”, “la caja”, “los narco”, “fascistas”, “nazistas”, “la cámpora” y otros pero no “el negraje” que es muy cursi, ni “es un escándalo” porque ya lo usó mucho Pino Solanas. Ah!, no use más “crispación” porque finalmente no dio resultado y usarla hoy sólo sirve para que algunos enceguecidos fanatizados manifiesten su Pasión por Cris o para promover un modelo de remeras. Siempre aproveche para remarcar que la gente que se moviliza a favor del gobierno lo hace por el chori, o porque los arrean en colectivos o los amenazan con represalias. Y los que escriben o hablan a favor del kircherismo, lo hacen porque son empleados, o por un buen sueldo -que para colmo pagamos todos. En todo caso muestre su lástima por ellos porque son manejados, porque son incultos, pero no diga que son descerebrados salvo que sea Ud. un intelectual reconocido por la Academia o por los Medios Libres e Independientes.

  20. Si Argentina recibe alguna sanción de EEUU o de organismos internacionales o está en alguna situación de conflicto con algún país, especialmente si este es central, no dude de qué lado ponerse. Si tiene dudas lea La Nación o Clarín o consulte con la cancillería norteamericana o inglesa. No consulte con la cancillería Israelí, el Moshad, la Cía o el FBI salvo que se lo recomiende Durán Barba. Y no dude en sacarse fotos o compartir conferencias con los lideres de la socialdemocracia europea, que tan buen trabajo hicieron en España, Grecia, etc.

  21. Y por sobre todas las cosas tenga muy presente que si a Argentina le va bien y mejoran los indicadores sociales y económicos, el actual gobierno, aún sin una re-re, seguirá ganando las elecciones. Por lo que si usted quiere que pierda, actúe en consecuencia.

  22. Por último, tenga en cuenta que de vez en cuando usted puede decir todo lo contrario a lo anteriormente expuesto y aparecer su texto en esos medios. Es muy de vez en cuando pero la oportunidad existe, pues sirve para mostrar que la prensa independiente es pluralista y son meras calumnias lo que se dice de ella, de su hegemonía, de sus controles y de su poder. Recuérdelo: los racistas no son racistas pues siempre tienen un amigo judío o negro. Y usted tiene un conocido pobre. ¿Lo tiene, no?

Anexo de ayuda argumentativo filosófica.

Si Ud quiere transformarse en un nuevo Grondona, o superarlo, dele a sus discursos o escritos un aura de sabiduría: siempre encontrará ejemplos históricos, especialmente griegos, para apoyar sus puntos de vista.

Por ejemplo, para demostrar que el gobierno no hace nada para combatir la inseguridad (la pobreza, la desocupación, la inflación, el problema del transporte, ponga usted el tema que quiera) apóyese en el filósofo griego Parménides, o mejor aún, en su discípulo, Zenón de Elea (490-430 antes de la era cristiana)que entre otras cosas afirmaron que el movimiento no existe y le viene al dedillo para demostrar la inmovilidad del gobierno sobre cualquier tema y de que siempre estará incapacitado para resolverlo.

Zenón lo demuestra de manera brillante, poniendo como ejemplo una carrera entre Aquiles, el más hábil guerrero y corredor, “el de los pies ligeros”, de la mitología griega, y una tortuga.

Como Aquiles está seguro de ganar, le da una gran ventaja inicial a la tortuga. Se larga la carrera y rápidamente Aquiles alcanza el lugar donde salió la tortuga, pero en ese período que tarda Aquiles en llegar, la tortuga ya recorrió un trecho. Y cuando Aquiles alcanza ese trecho, la tortuga ya recorrió otro poquito, y cuando Aquiles alcanza ese nuevo punto donde estaba la tortuga, la misma ya avanzó un poquito más y así hasta el infinito, de manera tal que Aquiles nunca alcanzará a la tortuga y perderá la carrera.

Así el gobierno, que se puede presentar como Aquiles, cuando quiere alcanzar la tortuga o sea resolver algún problema social o económico, primero de todo debe resolver la mitad del problema. Pero para resolver la mitad del problema deberá primero resolver la mitad de esa mitad, y luego la mitad de la mitad de la mitad y así sucesivamente y como así se puede llegar al infinito queda demostrado que no podrá hacer nada pues siempre tendrá que hacer algo antes.

Si tiene dudas o no entiende lo expuesto, busque en Internet y apóyese en otras paradojas similares, como por ejemplo la de la flecha:

En esta paradoja, se lanza una flecha. En cada momento en el tiempo, la flecha está en una posición específica, y si ese momento es lo suficientemente pequeño, la flecha no tiene tiempo para moverse, por lo que está en reposo durante ese instante. Ahora bien, durante los siguientes periodos de tiempo, la flecha también estará en reposo por el mismo motivo. De modo que la flecha está siempre en reposo: el movimiento es imposible.” (ver)

Use la imaginación y podrá demostrar que el gobierno nunca hizo nada ni podrá hacer nada. Y todos quedarán encantados con su erudicción. Si no le entienden, mejor aún, queda demostrado que sabe muchísimo más que ellos.

Y no se olvide del remate final, diciendo que ya Zenón de Elea previó el fin del kirchnerismo.

www.notasyantidotos.com.ar

Fernando J. Pisani

fjp2001@gmail.com

@fjp2001

Nota; el presente texto está inspirado en el muy buen artículo publicado en España, “instrucciones para un intelectual latinoAmericano que quiera escribir en El País” (diario de España muy apreciado por algunos círculos intelectuales y políticos de Argentina, especialmente cuando hablan mal de Argentina o de otros países y gobiernos latinoamericanos), escrito por Daniel Plotkyn (@danielplotkyn), publicado en

http://frecuenciaurbe.wordpress.com/2012/03/15/instrucciones-para-un-intelectual-latinoamericano-que-quiera-escribir-en-el-pais/#comments

Y reproducido por La República, España

http://www.larepublica.es/2012/03/instrucciones-para-un-intelectual-latinoamericano-que-quiera-escribir-en-el-pais/

clarinlanacion

ENTREVISTA A EUGENIO RAÚL ZAFFARONI

Excelente nota al ministro de la Corte que habla de todo. La condena a Garzón, reforma constitucional, minería, la tragedia de Once y su última obsesión: “La Pachamama y el humano”.

 

Por 

El ministro de la Corte Suprema de la Nación Eugenio Raúl Zaffaroni es un hombre de mundo. Y sobran los argumentos para sostener la afirmación: no sólo es reconocido internacionalmente –hasta el periodista Víctor Hugo Morales lo definió como “el Messi de la Justicia”– y viaja para dar conferencias por diversos continentes sino que hasta se animó a publicar el libro La Pachamama y el humano, donde vuelca sus preocupaciones sobre el futuro del hombre en la Tierra. “En definitiva, me pregunto sobre el destino de la humanidad. ¿Qué somos: una manifestación superior o el cáncer del planeta?”, explicó Zaffaroni a Veintitrés, apenas horas después de aterrizar en el país tras un viaje de trabajo.
–¿Pero cómo vinculó la Pachamama con una discusión teórica sobre el derecho?

–En derecho penal, hay una discusión teórica sobre el bien jurídico. En realidad, es un tema central de la discusión de toda la vida. Uno de los puntos donde se pone en crisis el bien jurídico es el delito de maltratamiento de animales. Ahí se plantea si hay titulares de bien jurídico que no son seres humanos. Hace mucho que estaba juntando material para eso. Lo sorprendente es que, de pronto, las constituciones de Bolivia y Ecuador, invocando la tradición ancestral latinoamericana, agregaron a su letra que hay una relación de paridad con la naturaleza, que no somos los únicos titulares del bien jurídico. En tanto que, en el mundo central, también hay científicos que afirman que somos parte de la naturaleza. Fue esta coincidencia que se está produciendo en el mundo la que me impulsó a escribir el libro.
–¿Los derechos de la naturaleza hoy son aplicables en la Argentina?
–No sería inconstitucional plantearlo. Sería bueno que lo repensáramos en caso de reforma constitucional, no hablo en coyuntura. Porque esta coincidencia de cosmovisión central y periférica-colonizada nos está diciendo algo. La amenaza de supervivencia de la vida humana en el planeta es cierta.
–¿El debate de la minería a cielo abierto entra en este esquema?
–Esos conflictos tienen que tener un tratamiento especializado nacional. Quizá debamos crear un tribunal administrativo federal o un fuero especial. Hay que tomar conciencia de que estas cosas son el comienzo de un problema que seguirá a lo largo del siglo. Son conflictos que no se pueden resolver sin conocimiento técnico. Ni el ecologismo radical, que dice que todo contamina, ni el interés económico, que dice que no contamina nada, son buenos parámetros. Hay que ver hasta qué punto estamos violando la naturaleza y hasta qué punto vivimos de ella. De momento, estamos como podemos pero hay que pensar con cierta urgencia en un cuerpo especializado. Es la gran materia de este siglo, que puede ser el último si no nos cuidamos. El problema es serio. Además, el mismo deterioro del planeta genera conflictos políticos y bélicos.
–¿Es necesaria una reforma constitucional para incorporar los nuevos temas del siglo XXI?
–Si respondo, lo van a deformar por cualquier lado y me van a salir con lo de la re-reelección. Si podemos obviar lo coyuntural, cosa que sé que políticamente es difícil, creo que tenemos que sentarnos a repensar nuestra institucionalización. Sobre todo cuando no tenemos una crisis que nos obliga.
–Como sucedió en 1994.
–Esa reforma se quedó a mitad de camino en muchas cosas, creó problemas por dejar instituciones sin pergeñar bien. Tenemos una Constitución escrita y rígida y no es fácil hacer una reforma, se necesita un acuerdo político para ello. Fuera de toda premura y coyuntura, tendríamos que sentarnos a pensarla.
–En estos meses, también presentó su libro La cuestión criminal. ¿Es una síntesis de su obra La palabra de los muertos, con un lenguaje más coloquial?
–Sí. En realidad creo que el primer libro me salió mal porque quise hacer el segundo. La cuestión criminal está explicado más coloquialmente, usando un gancho irónico y tiene los dibujos de Rep. Allí sostengo que la academia se queda encerrada en los cubículos mientras el común de las personas tiene una vivencia de la cuestión criminal y de la violencia social que la obtiene de los medios de comunicación, una especie de criminología mediática que no tiene nada que ver con lo que pensamos de lo académico. Pero hay que tener cuidado porque esa vivencia de la gente se le impone al político, que hace las leyes. Y la realidad es otra. Para acceder a ella, intenté que los muertos hablaran y observé que el poder punitivo, cuando se descontrola, es el primer homicida. Produce más muertos que la guerra. Contra eso, lo que propongo es una criminología cautelar. Es decir, contengamos al poder punitivo.
–Cambio radicalmente de tema, ¿cuál es su visión de la tragedia de Once?
–No puedo abrir un juicio sobre eso porque, como todo lo que sucede en el país, puede llegar algún día a la Corte. Pero fue una tragedia incomprensible, una tragedia idiota. No puedo pensar que un tren no pare al llegar a la estación. ¿Qué pasó? ¿Cómo puede suceder eso?
–¿Considera que la tragedia puede oficiar de disparador para cambiar la estructura ferroviaria del país?
–No lo sé. Pero en el país tenemos un desastre en estructura de transporte. Lo que se hizo en la década del ’90 fue suicida, resultado de eso es que hoy mandamos por carretera toda la carga y todo el transporte de pasajeros y estamos introduciendo cada vez más autos. Nos vamos a matar todos. Hoy tenemos que construir todo el sistema ferroviario, no sólo suburbano sino en el país. Tenemos que repensar eso. Implica una inversión fuerte, que hace a la infraestructura económica del país.
–¿Estaría de acuerdo con una estatización de los servicios públicos del transporte?
–No lo tengo claro. Lo que sí sé es que no se lo puede tratar con un criterio meramente economicista. El transporte tiene que tener subvenciones y participación estatal, de alguna forma. Hay cosas que no son rentables pero dan como ganancia el desarrollo de una región. Es elemental. Habría que ver qué es lo que más conviene.
–¿Y cómo analiza la quita de los subsidios?
–Más allá de las dificultades de carácter práctico o situaciones de injusticia que puedan plantearse y que tendrán que resolverse, no podemos estar subsidiando a quien tiene dinero para pagar el costo del servicio. No me pueden subsidiar la electricidad a mí. No estoy en la misma situación que el que está en la villa.
–Le pregunto por un tema que no debiera llegar a la Corte: el reclamo por Malvinas.
–Es un problema interno de los ingleses. Como toda Europa, Inglaterra está viviendo un momento de crisis y tenía que distraer la atención, por lo que inventaron que íbamos a hacer una guerra en Malvinas. Una cosa totalmente absurda. La única vía para reconquistar las islas es la diplomática, sabiendo que su aplicación eficaz depende, como todo el derecho internacional público, de circunstancias de política mundial. Hay que mantener los argumentos jurídicos, apelar a los organismos en que tenemos representación y algún día algo pasará.
–Hablando de cuestiones mundiales. Baltasar Garzón fue uno de los jueces que juzgó a los genocidas argentinos cuando aquí regía la impunidad. ¿Qué opina de la reciente decisión del Tribunal Supremo de España de inhabilitarlo por 11 años?
–Desde el punto de vista jurídico, aplicaron un tipo de prevaricato que a mi juicio es inconstitucional porque es un tipo difuso, si alguien me dice qué es una “sentencia injusta”, se lo agradezco. Segundo: el Tribunal Supremo juzga en instancia única un delito, no una remoción; imagínese lo que pasaría en la Argentina si juzgásemos en instancia única en materia penal a los jueces: cada vez que no nos gusta lo que hace un juez, lo condenamos. Aquí, las remociones las determina el Consejo de la Magistratura. Allá, en cambio, lo juzga el Supremo, un tribunal que no es imparcial porque es el mismo que decide si las sentencias de los jueces son conforme a derecho, y el derecho no es unívoco. Yo puedo hasta estar de acuerdo en que a Garzón se le fue la mano por disponer ciertas escuchas, pero qué hubiéramos hecho en la Argentina: hubiéramos nulificado, revocado la sentencia, hasta hubiéramos ordenado extraer del expediente las fojas y listo. Como máximo hubiésemos dispuesto un llamado de atención al juez. Esta sentencia del Tribunal Supremo abre la puerta para que pueda pasarle a cualquier juez. Si yo fuera juez en España tendría mucho miedo.
–¿Considera que esta decisión sirve para no revisar los crímenes del franquismo?
–Es muy llamativo lo que sucedió. Puedo pensar que estuvo vinculado al franquismo aunque yo más bien me inclino por otra cosa: en toda corporación, y sobre todo si se ve la actitud corporativa del Supremo español, un tipo como Garzón molesta internamente, perturba el funcionamiento burocrático de la corporación. Una cosa es revocar una sentencia y otra condenar al juez como delincuente. Mire si tuviéramos ese poder nosotros. Una locura.

 

                           

LUCAS

 

 

 

Por Horacio González *

El lenguaje siempre vacila, es lo que siempre y primero vacila. Decir tragedia, accidente o masacre no es lo mismo. Pero tenemos a disposición un elenco de palabras que habitan nuestro lenguaje como restos fósiles de frases jurídicas, políticas, sentimentales. “Error humano”, “falla técnica” son los andamiajes de nuestro verbo ciudadano, que para simplificar llamamos clisés y que un lingüista puede llamar sintagma, como una plaza griega. Somos ciudadanos que pendulamos –si preferimos no ver nuestro lenguaje como un ejercicio político sistemático– entre el error humano y la culpabilidad de las estructuras, de los ensambles institucionales, de las administraciones. Buscamos nuestras palabras como revolviendo el bolsillo de un saco, en un debate interno con nuestro diccionario disponible y con el modo en que los medios de comunicación van hablando o cómo en nuestro trabajo se va hablando y opinando. Preparamos nuestra conciencia para recibir la iluminación por fin amasada: del tren del Once estoy hablando. Tragedia, Accidente, Falla Estructural, Culpables Institucionales, Responsabilidades Empresarias, Cuestión de Estado… La gradación de nuestras frases va subiendo y bajando en un ejercicio de reubicación de nuestra conciencia ya suficientemente percudida por ser nuestra propia porosidad conceptual atropellada, horadada por la vida en una gran metrópolis caracterizada por las maquinarias públicas, técnicas, y las grandes aglomeraciones. Una terminal de trenes es un gran hangar de vidas multitudinarias apretadas, rápidas, condensadas en un vago peligro que a veces se consuma.

Poco sabemos, muchos de nosotros, sobre lo que es un acontecimiento colectivo que se resuelve en un cataclismo radical, que trastoca súbitamente la existencia de los que lo vivieron. Mido mi condición ciudadana por estas omisiones, los lugares de ese tipo donde no estuve y frente a los cuales me dispongo a hacer la prueba de fuego de una moral pública que estuvo al margen de cualquier hecatombe urbana. Qué hubiera hecho yo ahí, cómo me hubiera comportado, de qué modo me alcanzaría el estremecimiento de unas chapas, el humo asfixiante de un techo alquitranado, y si hubiera entrado a rescatar a alguien, y si hubiera cegado mi conciencia relacional o solidaria ante el pavor ineluctable que me obligaría a encerrarme en mi pequeña cifra de salvación. Eso, si hubiera estado. No lo sé y soy de los muchos ciudadanos que tiene pocas posibilidades de saberlo: no viajo en ferrocarril en las horas pico, no participo de grandes aglomeraciones, no voy a locales danzantes, apenas poseo los últimos segmentos de una vivencialidad de los festejos o convocatorias políticas de calle, por los motivos que nunca dejan de abundar.

Como todos, vi los hechos de la estación Once por la mañana, los vi mientras me cortaban el pelo en una peluquería. Me pareció primero una transmisión de Orson Welles –aquel célebre ejercicio de simulación de una guerra de los mundos–. No podía creer que estuviera ocurriendo eso. Pero reconocí de inmediato en la propia transmisión los indicios de realidad. El tono del relato, el cartel catastrófico en el lugar inferior de la pantalla, una cámara fija que dejaba adivinarlo todo. No dije que el peluquero interrumpiera su tarea, ni dejó de estar siempre la tevé prendida, ni él ni yo dijimos nada en esa rara escena milenaria que sucede entre la cabellera resignada de uno y las manos entijeretadas de otro. Hay silencios graves de peluquería. Pasaron unos días y fuimos contemporáneos de los cómputos y retazos de palabras, fragmentos de historia en los que lo obvio se hace fantasmático; éramos contemporáneos de los medios de comunicación; ni críticos ni embobados, simplemente contemporáneos. Absolutos poseedores, como ellos, de preguntas amorfas que eran lo suficientemente ociosas como para hacernos saber que nada había para preguntar excepto lo inquisitorialmente posible, aquello de más inocente pero estremecedor: en qué hospital estaba el sobreviviente, cómo fue que el destino no cruzó en él sus fulminaciones, como los hierros retorcidos hicieron su selección darwinista en medio de un oscuro azar. Era la real vida cotidiana cortada interrumpida bruscamente en un momento cualquiera que adquiría la malignidad de un horario preciso: 7.52, 8.02…

Escuchamos declaraciones de los funcionarios de las áreas involucradas. Y la búsqueda de Antígona del familiar fallecido a las puertas de la ciudad. Nunca hay palabras preparadas para abordar un abismo. Nos sale en esas ocasiones lo que realmente somos en ese habitáculo que proporciona el límite de nuestro idioma. Somos desafortunados y no mucho más que usuarios infaustos de la capacidad de nombrar, sobre todo si algo oscuro se nos retuerce –como el hierro retorcido de las tragedias contemporáneas– en el interior de nuestra conciencia cívica improvisada. Ella querría suponer que lo que ocurrió no hubiera ocurrido, indagar si terriblemente hubiera habido una remota responsabilidad en los sacrificados, o si finalmente fueron las estructuras que sobrevuelan nuestras cabezas –económicas, financieras, más o menos anónimas– las que habría que investigar para saldar la culpa, las culpas de todo tipo.

El fogonazo de la tragedia lo ilumina todo, y también a nuestra lengua ociosa. Para todos, el error humano, si lo hubiera, no nos inhibe de pensar en el verdadero escándalo de la filosofía y la política: el fallo de los sistemas y las responsabilidades que de allí se deducen. Las historias se van entrelazando, las poderosas ventosas de escucha de los medios permiten acciones, enjuiciamientos, gritos, comentarios, llantos. Está el héroe rescatista, que son esos cuerpos uniformados del Estado, del que se recorta siempre una figura singular, alguien que se pone en riesgo más que otros, que cumple más allá de los límites de por sí riesgosos, como respuesta deseada de los servicios públicos que repentinamente iluminan a alguien dotado de capacidad de sacrificio, que brota del drama sin saberse cómo o que ya estaba ahí a la espera. Todos, no obstante, son felicitables; en circunstancias excepcionales, no es difícil adivinar repentinamente qué cosa piensa cada cuerpo por cada conciencia insospechada que mora en él.

Y con el pasar de las horas se van afinando, del lado de los sacrificados que estaban inmersos en su vida diaria, esos viajeros del tren, encarcelados en esos embalajes trágicos, algunos rasgos biográficos. Nombre, fotos, una familia busca a quien ya se sabe quién es, que fue filmado entrando al tren en la estación de vago nombre familiar pero desconocida para muchos, la lejana San Antonio de Padua. Y él, que ya sabemos que es Lucas, no está en los hospitales, en la morgue. ¿Dónde está? En el tren pareciera que no, las revisiones ya se han hecho, ese nervioso hurgar de los rescatistas, más que verlo, lo imaginamos en el charco desolado de nuestra imaginación. Habían quedado los asientos apilados, los plásticos derrotados, el encimamiento mortal de una mole sobre otra, vacío de los cuerpos que habían sido alcanzados por la atroz mezcla de hierro y mochilas desparramadas.

Se había generado la esperanza de Lucas, pronto rendida. Así se componen las imágenes en las catástrofes completas; se despliegan como cartas aciagas que ofrecen módulos de frases, pequeños juegos de esperanza, la reunión de espera, el anhelo de los familiares, el esbozo de una historia que va adquiriendo contundencia, nombre, cuerpo, domicilio, oficio. Somos contemporáneos siempre del relato de algún movilero. No deja de ser un arquetipo todo lo dicho, pero estaba emergiendo un nombre, es Lucas, el chico del call center, que entraba a trabajar temprano y hablaba con cientos de desconocidos en la rutina verbal de un día de su trabajo. Y de repente, supimos que siempre había estado allí, entre las hojas de acero, que la esperanza había sido un trazado inútil, que la línea divisoria que ese hierro crispado de la tragedia no le había permitido soltarse, convertirse en el espectro que vagaba por la ciudad encarnando en su mismo ignoto itinerario la expectación colectiva, hasta reintegrarse a los suyos.

Yacía en su martirio, provocando otro golpe en nuestra oscura conciencia que miraba, como miles y miles que miraban. Esos medios miraban por nosotros que también miramos, y reside en esos actos el tema de los rangos y éticas de la mirada de la modernidad ineluctable, la busca sobre el destino, respecto de si trazó de algún modo su línea divisoria final o fue magnánimo en su latigazo de acero. Meditemos sobre esas escenas, que implican la manera inesperada en que se va revelando nuestra pobre fenomenología de la conciencia. Y cuando sabemos algo, al apagarse el tejido de la espera, ya no somos los mismos, aunque poco a poco se reintegran nuestros pensamientos habituales a los pensamientos permitidos. Está Lucas de por medio, anónimo para nuestras vidas y ahora símbolo de una desdicha indefinible, encerrado en algún oscuro gabinete de nuestra memoria, como biografía inconclusa que nos interpela a nosotros mismos. No sin una lejanía agobiante que remediamos un poco aleatoriamente, apelando a su nombre –y yo lo pongo de nombre de un escrito–, y sin saber si a esto lo llamamos plegaria spinettiana, reflexión política, padecimiento solidario o intento de un hombre grande de volver su pensamiento a las raíces sufrientes de la existencia colectiva.

Es necesario ahora pensar este tema acuciante de la realidad argentina, además de los que nos han visitado en las últimas semanas: es preciso, como esfuerzos nuevos, esfuerzos entre muchos, habilitar socialmente los medios para la reforma del sistema ferroviario argentino y del completo andamiaje del transporte masivo. Hay allí fórmulas anidadas de viejas y nuevas injusticias, procedimientos anómalos, rutinas administrativas incorrectas. Y la tragedia se desglosa en las suma de responsabilidades de la “banalidad del mal burocrático” y en el resto que queda en nuestro espíritu de compasión y oscuras hipótesis retrospectivas, que nuestras vidas necesitan generar como sustancia rehabilitadora.

Lucas como el nombre de uno, el nombre del muchacho que pudo haber salido caminando, aturdido, ser compañero por un día de nuestras calles como un anónimo a ser rescatado, y sin embargo se lo llevó en ruido súbito, el descuido fatal de los sistemas fabricados y regidos por los hombres. Un nuevo giro en nuestras vidas públicas es necesario, porque no sabemos hasta qué punto a nuestro compromiso –que tiene muchas facetas y fallas– le llega el momento único e indescriptible en que solo debe resumirse en intensificar la capacidad pública, colectiva, institucional de amparar vidas. Es lo que finalmente enseña nuestro lenguaje, que lo sabe aun cuando vacila.

* Sociólogo. Director de la Biblioteca Nacional – Integra el Espacio Carta Abierta

QUE LASTIMA QUE ESTA VEZ LLEGASTE A TIEMPO CHIMU!!!!
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=1NFdh8JlAxA


Cinco C y una E: el “Modelo uno a uno” en la Argentina

 

 

 

 

Por Luciano Sanguinetti *

 

 

Luciano Sanguinetti, ex decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, presenta los resultados de una primera evaluación de Conectar Igualdad y analiza los aportes que la iniciativa hace en términos de igualdad social en el campo de la educación y la comunicación.

La hipótesis se lanzó hace diez años: a las brechas económicas, sociales o culturales había que sumarles la digital. “Digital Divide” se la llamó, y simultáneamente se consideró necesaria una estrategia para superarla. “One Laptop Per Child” (OLPC) se denominó el programa. Su inspirador, Nicholas Negroponte, director del Media Lab del MIT.

A su vez, la Unesco promovía un nuevo concepto que se asociaba al de la brecha digital: la brecha cognitiva. Las transformaciones tecnológicas que conectan sociedades, y hacen accesible un volumen de informaciones nunca antes visto, no garantizan la apropiación del saber. En ese contexto, la brecha cognitiva comenzó a utilizarse como una categoría que superaba la anterior, considerada demasiado instrumental, para los ideales de sociedades democráticas: así nació el concepto de Sociedad del Conocimiento. Es cierto, los nuevos soportes facilitan el acceso, pero, ¿garantizan los aprendizajes?

La propuesta de una computadora personal para cada niño o niña en edad escolar, una computadora liviana, pequeña, barata (100 dólares era la promesa que Negroponte les sugirió a las grandes compañías), es una de las herramientas de este proyecto. La Cumbre Mundial de Túnez (2005) que jalonó el camino de la sociedad digital fue el escenario del anuncio. A pesar de que esta iniciativa suponga para algunos la continuidad del viejo espíritu colonialista, una gran parte de los países atrasados comenzó a ponerla en práctica. No sólo porque sumar a los otros atrasos el de la información es doblemente peligroso sino, además, porque en la transformación del sistema capitalista, como sugiere Scott Lash, la información ha pasado del nivel superestructural al de la base económica. Como dijo en un artículo reciente Eric Calcagno, citado por la Presidenta en su mensaje de Asunción, la distribución del ingreso, la palabra y el conocimiento son bases indisociables de una alternativa democrática y emancipatoria.

Indudablemente, la primera década del siglo XXI fue la del crecimiento de los entornos digitales. Lo demuestran el desarrollo de la conectividad con la banda ancha, el surgimiento de las redes sociales o la teoría de la red 2.0 que Tim O’Reilly predijo con el concepto de la arquitectura de la participación la producción de los usuarios de los contenidos de la web. Para dar sólo una referencia en un proceso tan cambiante, Latinobarómetro informó en diciembre de 2010 que la conectividad había alcanzado al 39 por ciento de la población de América latina, habiendo partido del 19 por ciento en el año 2002. En algunos países, como Chile, Argentina o Venezuela, ese guarismo había superado el 50 por ciento.

No es un piloto

En América latina, la implementación en el sistema escolar de “Una laptop por chico” se lo conoce como “Modelo uno a uno”. Así comenzaron en Chile, en Brasil, en Uruguay o en la Argentina, los diferentes planes, algunos dirigidos al nivel primario, al secundario, con modalidades que iban desde planes pilotos o universales, nacionales o regionales.

El que tomó desde 2010 el universo más amplio fue la Argentina, con 3 millones de laptops, seguido por Brasil con 1 millón y medio o Portugal con 400 mil. En el caso argentino se sumó el fuerte impulso otorgado a la conectividad, a través de los planes Argentina conectada e Internet para Establecimientos Educativos, que prevé conectar 5434 establecimientos, sumado a la extensión de la banda ancha vía satelital, dadas las características del territorio argentino, la producción de contenidos digitales y el desarrollo de programas de aplicación pedagógica a través de Educ.ar y del Canal Encuentro. A todo se articuló una estrategia de capacitación docente para profesores en ejercicio y docentes en formación, desde la agencia de OEI y el INFD, por el cual en la actualidad ya se formaron más de 62 mil docentes en los seminarios de “Entornos virtuales para el Modelo uno a uno”. Vera Rexach, la coordinadora para el nivel secundario, comenta que los tutores de los seminarios –más de 200 especialistas en TIC aplicadas a la educación, que a lo largo del país asisten a los docentes online– ya lo llaman las cinco C (computadoras, conectividad, contenidos, capacitación y conocimientos), a las que habría que agregar una E: evaluación.

Esa evaluación, coordinada por el ministerio y realizada por 14 universidades nacionales y la Universidad Pedagógica de la Provincia de Buenos Aires, ya nos permite ver algunos resultados:

– El programa aparece como una promesa cumplida (la comunidad educativa manifiesta que a medida que llegan las computadoras todos tenemos la sensación de que algo está cambiando en la gestión pública).

– El programa es universalmente aceptado como una primera iniciativa que abarca la totalidad del sistema (y no un programa focalizado como los que imponía el neoliberalismo), y se destaca que no sea una experiencia piloto, más allá de las dificultades que implica una estrategia global como ésta; el PCI sugiere que se puede intervenir masivamente sobre el sistema cuando hay una eficaz coordinación. Recordemos que aquí intervienen diversas áreas de Nación y provincias.

– Los estudiantes se manifiestan reconocidos e interpretan el programa desde una perspectiva de derechos que revaloriza la educación pública. Los testimonios dicen que cuando llegan las netbooks, los chicos aplauden. Este dato nos muestra una reconciliación entre escuela y comunidad que no es menor.

– El impacto pedagógico se ve en todos los niveles: secundaria, especial y formación docente; pero se destaca el temprano impacto en el segundo. Para el nivel secundario se reconocen las facilidades de acceso al material, a las búsquedas para la elaboración de investigaciones, a los usos en las áreas de lengua e idiomas, y los diversos programas que facilitan la elaboración de mapas conceptuales, de programas de simulación o en la producción y presentación de trabajos colectivos. Para los docentes en formación es importante señalar la conjunción de este programa con las acciones que se venían desarrollando en el área a través de la red y el campus virtual de los institutos de formación, como de la reforma curricular que incluyó, además de la extensión de las carreras, asignaturas vinculadas con la comunicación y las TIC.

– Los docentes y directivos, si bien señalan que el programa viene a incorporar otro recurso para el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y no a sustituir a los anteriores, admiten que en su desarrollo desafiará a los educadores a un replanteo del cómo enseñamos.

– Los alumnos y docentes producen conocimiento. Si bien el informe reconoce que en la etapa actual se atraviesa la fase lúdica y recreativa, los docentes y alumnos comienzan desarrollar experiencias y proyectos de producción de conocimientos, de colaboración. Se integran mejor entre ellos, extienden el horizonte de sus aprendizajes, vuelcan capacidades aprendidas intuitivamente. No obstante, como lo señalan los trabajos de evaluación realizados por la Universidad Pedagógica, los docentes requieren una formación actualizada en alfabetización digital.

– Otro aspecto destacable en la evaluación es la familia. El programa excede el ámbito escolar tradicional. EL PCI acerca a los chicos a la escuela (los testimonios dicen que los jóvenes llegan más motivados), pero también acerca a los alumnos con sus familiares y, en consecuencia, a la institución escolar con la comunidad.

La igualdad

Conectar Igualdad, Plan Magallanes, Plan Ceibal, suponen incorporar una dimensión clave de las sociedades contemporáneas: la igualdad. Concepto que remite al ideario del educador más importante del siglo XIX (Sarmiento), como al del siglo XX (Freire). El siglo XXI nos interroga ahora desde otra realidad. A pocos meses de alcanzar el objetivo de 3 millones de netbooks en el proceso de inclusión digital más profundo que tengamos conocimiento, ¿qué sigue?

Pienso lógicamente en la primaria y el nivel inicial, en la alfabetización digital por saberes de los docentes, en las transformaciones de la gestión educativa como proyecto comunitario, en la integración de los diferentes subsistemas educativos para producir sinergia y desestancar los flujos de información y de personas. Pueden seguir ustedes. Y sin embargo, lo más interesante de un programa como Conectar Igualdad no es tanto lo que en distribución tecnológica representa sino como un programa de toma de conciencia de un derecho que los jóvenes comienzan a advertir en las aulas. Lo demás vendrá por añadidura.

* Ex decano, docente e investigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social-UNLP.

 HACE DOCE MESES UN JOVEN TUNECINO SE INMOLO Y DIO COMIENZO A LA PRIMAVERA ÁRABE QUE TRANSFORMO LA REGION

Un año de convulsión política y nuevos rumbos

La inmolación del desesperado joven y su posterior muerte, el 4 de enero de este año, desató la ira inmediata de los tunecinos y las protestas se extendieron primero por todo el país y luego a toda Africa del Norte contra gobiernos autocráticos.

Hace un año, el joven tunecino Mohammed Bouazizi se quemó a lo Bonzo en protesta por la falta de futuro e inauguró una seguidilla de protestas conocidas como la Primavera Árabe, que remeció irreversiblemente esa región del mundo y desplomó gobiernos autocráticos con décadas en el poder. El 17 de diciembre de 2010, en Sidi Bouzid, un pueblo polvoriento en una zona agrícola en el centro de Túnez, el desesperado joven licenciado en informática que vendía verduras en una pequeña carreta para vivir, tomó la decisión que lo llevó a la muerte poco después y lo transformó en el “padre de la revolución tunecina”.

Este hecho inauguró el año de mayor convulsión política y social, además simultánea, en el norte de Africa y Medio Oriente. La inmolación del desesperado joven y su posterior muerte, el 4 de enero, desató la ira inmediata de los tunecinos, y las protestas se extendieron por todo el país primero y a toda Africa del Norte en semanas, desafiando cambios de gobierno, reformas constitucionales y todo lo que añejas monarquías u otras formas de gobierno encontraban a mano para acallar la rabia de décadas.

Si bien las revueltas sociales y los reclamos democráticos fueron común denominador de todo este poderoso e inesperado fenómeno, en cada país tuvo sus especificidades y características diferentes. En Túnez, tras 23 años en el poder y luego de intentar sofocar las protestas con feroz represión, decenas de muertos o estratagemas como la abrupta concesión de algunas libertades y la promesa de no presentarse a las elecciones, Zine El Abidine Ben Ali sucumbió en poco menos de un mes, el 14 de enero de 2011. En Egipto, tras la caída de Hosni Mubarak, el 11 de febrero, una junta militar supervisa una delicada y controvertida transición que ya está en una segunda etapa de elecciones parlamentarias, por ahora con ventajas para los partidos islamistas moderados, pero en el marco de una persistente crisis política.

En Bahrein, la mayoría chiíta se rebeló contra la monarquía sunnita que gobierna el emirato desde hace más de 200 años. Sin embargo, el levantamiento fue aplastado, a pedido del rey, por tropas de Arabia Saudita y otros países del Golfo temerosos de una mayor influencia regional de Irán, un país chiítarrival de esas monarquías sunnitas, en caso de caída del soberano bahreiní. En Libia, el capítulo más sombrío de la Primavera Arabe, y con características tan notoriamente diferentes que quizá la excluyen del proceso, el gobierno de Muammar Khadafi fue derrotado y éste ejecutado por grupos rebeldes apoyados por la OTAN, que dirigió varios meses de operaciones aéreas autorizadas por la ONU. Estas devastadoras operaciones de la alianza, que en teoría sólo estaba autorizada a proteger a la población civil, se tradujeron en realidad en una acción bélica deliberada que gravitó de modo ostensible en el resultado de la contienda, cuya cifra de víctimas difícilmente se sepa algún día, pero que se estima en miles.

En tanto, tras meses de crisis política, el presidente de Yemen, Ali Abdulah Saleh, firmó en noviembre un acuerdo propuesto por países del Golfo que lo obligaba a dimitir y a ceder el poder para poner fin a la situación de inestabilidad que atravesaba el país desde que comenzó una revuelta antigubernamental, en febrero. En Siria, casi 10 meses de protestas con al menos 5000 muertos –según datos de Naciones Unidas– no han hecho tambalear definitivamente aún al gobierno de Bashar al Assad, cercado por las potencias occidentales e incluso por la Liga Arabe, el organismo panárabe del que Damasco es uno de sus fundadores. En Marruecos, mientras tanto, una oportuna reforma constitucional y elecciones parlamentarias celebradas hace pocas semanas –decididas por la aguda cintura política del rey Mohammed VI– lograron neutralizar por ahora una incipiente movilización social encabezada por el Movimiento 20 de Febrero, ahora casi en el olvido.

Pese a lo fundacional del acto del joven Bouazizi, no es posible encontrar en Sidi Bouzid un monumento que lo recuerde, y sólo se ven graffiti en inglés, árabe y francés, como testigos entre las blancas paredes. Mientras en ciudades europeas como París ya hay una calle que lleva el nombre de Bouazizi, en su ciudad natal sus habitantes enfrentan por ahora problemas más urgentes, como el de los dos jóvenes desempleados que desde hace días protagonizan una huelga de hambre frente al mismo edificio en que se quemó Bouazizi. “Nada cambió”, dijo el agricultor y activista Issam Affi, de 30 años. “Celebraremos el aniversario, pero mostraremos también que mucho sigue igual”, dice aludiendo a la fiesta de tres días con música, bailes y concursos de poesía que comenzará mañana.

Cuando Ben Ali –refugiado en Arabia Saudita y condenado en ausencia por la Justicia militar a cinco años de prisión– huyó del país, el 14 de enero, los tunecinos se sintieron esperanzados. Sin embargo, un año después los empleos siguen faltando, mientras varios proyectos de inversión extranjera que se vislumbraban tras la revolución siguen haciéndose esperar. En lo político, tampoco cambió demasiado la victoria electoral de los islamistas, que intentan llenar el vacío de poder en Túnez y otros países árabes. El partido moderado Ennahda prometió hasta ahora hacer de un Islam moderado la base del nuevo Túnez, mientras en la capital ya se viven las primeras luchas de poder entre “modernistas” y seguidores de un Islam radical. Por ahora los tunecinos tienen un nuevo presidente, Moncef Marzuki, un ex defensor de los derechos humanos que asumió el pasado martes su cargo tras ser elegido el lunes por la Asamblea Constituyente del país.

 

 

 

 

 

 

 
por  Fernando J. Pisani

 

El “para todos” es algo que molesta a las élites, y más que a las élites, a aquellos que en su fuero interno se consideran superiores a otros, por color de piel, cultura, herencia familiar, dinero o inteligencia. Y molesta a aquello que la voz popular denominó “gorilismo”, que se ha ido renovando generación tras generación, permaneciendo su esencia inmutable.

Una notebook para cada chico, el “futbol para todos”, una educación secundaria para todos y todas (recordemos que la ley de educación promulgada por Nestor KIrchner establece la obligatoriedad del secundario), la futura “Señal digital para todos”, así como otros “para todos”, y peor aún si es “para todas y todos”, deben ser combatidos, denigrados, calumniados, en lo posible erradicados.

Un ejemplo del gorilismo actual es una nueva campaña por internet y redes sociales: bajo el título “¿Coincidencia?” se divulga una foto donde se lo ve repartiendo radios a Goebbels, el jerarca nazi encargado de la propaganda del Tercer Reich, famoso por aquella frase “Miente, miente, que siempre algo queda”.

goebbelsrepartiendoradios

La imagen va acompañada por el siguiente mensaje:

“¿Pura coincidencia?   El 29 de octubre de 1938, Goebbels repartía radios a un costo ínfimo para los alemanes, tenía la particularidad que sólo se podía sintonizar la emisora oficial ¿saben cómo se llamó el programa?… “RADIOS PARA TODOS”, cualquier parecido con la realidad argentina actual es pura… ¿coincidencia?

Mas allá de que da pena ver cómo ciertas personas destilan veneno y se consumen con un odio que los afecta más a ellos que a los destinatarios de sus calumnias, es interesante hacer un análisis de dicho texto y encontrar las diferencias y similitudes con la Argentina de hoy.

Comencemos porque los aparatos de radio y televisores que tenemos en Argentina acceden a decenas y cientos de señales, no a  una como bajo el Tercer Reich. Y lo que este gorilaje evade es que la mayoría de esas señales radiales y televisivas están controladas por muy poco medios que forman parte del poder económico, ideológico y político que ha dominado a la Argentina durante décadas y décadas. También evade que el actual gobierno hizo suyo un reclamo y lucha de décadas y hoy tenemos una nueva Ley de Medios Audiovisutales que promueve que haya más señales, más voces, más diversidad y son los anti-K y pro monopolios mediáticos los que se han opuesto a dicha ley y quieren conservar el actual status quo, con un moder concentrado en el manejo de la información y la desinformación.

Lo hemos visto y padecido con claridad cuando la disputa con las corporaciones agropecuarias contra la Resolución 125, en el 2008, y en muchos casos más: no importa si la radio o si el programa hablaba del tiempo, de chismes, de música o era un informativo, la prédica en contra del gobierno y a favor de las multinacionales, -directa o indirectamente, abiertamente o a media lengua-, era incansable, tenaz y monocorde. Incluso hoy lo vemos con el tema de la inflación, el control a la venta de dólares, etc, etc.

Estos medios hegemónicos son los continuadores de Goebbels en lo que hace al marketing de las posturas neoliberales, de derecha, racistas, discriminatorias, anti kircheristas.

El poder de esas corporaciones mediáticas, que obviamente exceden lo mediático desde hace bastantes años, construyendo discursos, contruyendo “realidades”, fortaleciendo políticas, impregnando lo cultural, está expandido en cientos de cuestiones cotidianas que consideramos como naturales pero no lo son. Vamos a un bar y en el televisor está sintonizado en TN (grupo Clarín); buscamos un diario y el que está en dicho bar es Clarin y si es en ciudades que tienen diarios, seguramente estará también el diario local, que será socio del grupo Clarín, o del grupo Vila. Y si hay otros diarios son Ole (también del grupo Clarin) y La Nación, socio de Clarin en su negocio de Papel Prensa y en la defensa de los privilegios de la minoría propietaria de grandes extensiones de tierra, de los grandes bancos, de las grandes corporaciones industriales, extractivas y de servicios.

Que esos diarios estén en los bares no es responsabilidad directa de Clarín, lo que es cierto, pues el del bar podría comprar otro diario o sintonizar otra señal de TV, pero no lo hace, no se lo cuestiona, no se lo pregunta, y la mayoría de los parroquianos tampoco. Forma parte de los dispositivos de dominación.

En la Alemania nazi, aquellas radios sólo sintonizaban una emisora, hoy se pueden sintonizar muchísimas, pero la mayoría de lo que emiten coincide en un mismo mensaje: en contra del actual gobierno democrático que gobierna argentina y en contra de cualquier alternativa, aquí o en otros países, que pueda tender a un cuestionamiento a su dominación o a la de sus colegas, competidores o socios.

Claro que como ahora el kirchnerismo gana con una mayoría absoluta de votos, es demasiado para digerir para cierta gente: los gorilas  apelan y apelarán a cualquier recurso con tal de cambiar esa situación.

“En ralidad esas clases bajas rara vez votan bien. Porque no tienen cultura hoy la votan a “ella”, que les da la posibilidad de tener un plasma, o le regala una netbook a sus hijos”

Y para defender a los monopolios mediáticos, a la hegemonía informativa que ejercen ciertas corporaciones, dirán:

“es falso que sean monopólicos, es falso lo de la hegemonía, ¿no perdieron acaso las elecciones? ¿No ganó acaso la viuda con el 53% de los votos?”

Ocurre que el proceso electoral no fue una guerra de medios oficialistas vs medios opositores. Si hubiera sido así el gobierno no hubiera pasado ni el 8% de los votos, habida cuenta las audiencias de cada medio y el ranking de lo que miden los programas. Sin ir muy lejos, el ejemplo máximo de “programa oficialista” es “6,7,8”, que se trasmite  una hora y media cuatro o cinco días a la semana, y mide 2.3% de audiencia y el canal del Estado tiene un ranking diario de 1.3% (http://www.ibope.com.ar/consultas/television.asp, día 1 de noviembre de 2011)

Lo que aquí se enfrentaron son un discurso elaborado por los medios, sus formadores de opinión y toda la oposición, frente a la defensa de realizaciones concretas de un gobierno, frente a una coherencia concreta entre el decir y el hacer en ciertos temas, defendiendo intereses afines a los de las grandes mayorías de la población. Y el recuerdo aún fresco de a dónde condujeron el país todos los opositores frente a cómo lo está conduciendo el kirchnerismo.

Los medios siguen siendo hegemónicos y el Grupo Clarín sigue teniendo el poder de un monopolio, aunque eso hoy no les permite o asegura  bajar o condicionar un gobierno,  aunque lo han intentado y lo seguirán intentando. Si hoy no triunfaron en sus designos es porque Nestor Kirchner, Cristina y sus equipos, tuvieron la sabiduría y la valentía de enfrentarlo, aún con el 22% de los votos y también porque en la sociedad hubo una minoría que los acompañó y apoyó a pesar de todo. Pero no nos confiemos con el 54%, siguen siendo muy poderosos.

La gente que se dedica a repartir este tipo de mensaje por email y por las redes sociales, conciente o inconcientemente, responde al modelo racista, elitista, discriminatorio.

A varios de ellos lo del “Fútbol para todos”, por poner un ejemplo de una de las medidas menos importantes que tomó el gobierno, les ha molestado porque han “dejado de pertenecer”. Para muchos de ellos el “status”, su status, es un bien sagrado, lo cultivan, lo defienden, se pavonean con él. “Sí, YO veo los partidos en directo desde mi casa, YO tengo codificado, la mayoría no”

Tienen una concepción de la democracia que los lleva a decir, al igual que a Piñera con la educación: “lo más democrático es que se tenga que pagar para ver fútbol y siguen con la cantinela que “el Estado gasta en eso cuando hay tantas necesidades más importantes” (y obviamente se opondrán también cuando el estado gasta en esas necesidades más importantes, dirán que el estado derrocha, hace clientelismo, etc), y argumentarán también “por qué yo, que no veo futbol, debo pagar de mis impuestos para que otros lo vean y así hasta el cansancio.

Finalicemos con un equívoco sobre Goebbels que es muy extendido. Al principio de este texto, se ha mencionado aquella frase atribuida a Goebbels de “miente, miente, miente, que siempre algo queda”, dando a entender que la recomendación de Goebbels era mentir y mentir, así algo siempre queda.

Si bien suele ser cierto que la repetición de una mentira sistemática termina instalándola como verdad o creando la duda, y hace mucho daño, a veces también se le vuelve en contra del que la hace, como es el caso de esta gente que está calumniando al kircherismo.

Pero en realidad Goebbels no dijo eso, y lo que dijo y recomendó, es justamente lo que hacen los gorilas, los antiperonistas, los antikircherista, los macarthistas de ayer, hoy y de siempre.

Lo de Goebbels es peor, si se puede. Él decía, para poner en evidencia lo malignos y mentirosos que eran los judios, que para ellos una de sus máximas era que “Una mentira repetida mil veces… se transforma en verdad”

Cámbiese la palabra “judios” por “Nestor Kirchner”, “Cristina Fernandez”, “kirchnerismo”, etc y quedará en evidencia la actitud discriminatoria, calumniadora, y si pudieran, represora. ¿Pura coincidencia?

ENTREVISTA A JUAN MARTÍN GUEVARA : Mano a mano con el hermano del Che

Por Laura Durán

Después de varios años, decidió hablar de su historia familiar en una charla exclusiva con Tiempo Argentino. Hermano del símbolo que aparece hasta en el pecho de Mike Tyson, se niega a subirlo al pedestal de guerrillero heroico y a homenajearlo el 8 de octubre, porque recordarlo en la fecha de su muerte es difundir “un mensaje de derrota”. Anécdotas sobre el líder de la Revolución Cubana cuando era sólo una persona de carne y hueso.

Juan Martín, el menor de los Guevara, tiene lentes redondos, bigotes canosos y no se parece físicamente a su hermano Ernesto. Sin embargo, los lazos de sangre están presentes, tanto en cada una de sus palabras como en las paredes de su oficina. Detrás de su escritorio hay símbolos que inevitablemente remiten a él: libros, cuadros de habanos y una cantidad de fotos familiares en su computadora que son la envidia de cualquier coleccionista.
Para aquellas personas que conocen su historia, el “Tin” (como lo mencionaba el jefe guerrillero en las cartas a su madre) es lo más cerca que se puede estar del mito, de la persona, del revolucionario, del “Loco”, de “Chancho”, de “Ernestito” o de “Fúser” (una conjunción de “furia” y Serna, el apellido materno). 
Juan Martín se refiere al Che, su hermano, como “Ernesto”, sus padres serán “el viejo” y “la vieja” y la mítica foto de Alberto Díaz (Korda) –presente hasta en el mate que él mismo ceba– será un símbolo criticado por representar la figura sacrificial del guerrero mártir. Además, reiterará que al líder hay que correrlo de la lucha armada y bajarlo a tierra para que sus ideas germinen hoy la semilla del “hombre nuevo”. Recuerdos de alguien que vivió la historia en carne viva. 

–¿Por qué esperó tanto tiempo para hablar sobre el Che?
-Con mi hermana Ana María, que murió hace varios años, prácticamente una sola vez tocamos este tema y decidimos no hablar. Después hubo largos años en donde abrir la boca no era posible. Además, tuve una experiencia…
–¿Cuál?
–En 1966 yo tenía una librería y un periodista de la revista Gente, que es un asco de persona, se acercó y me quiso hacer una entrevista. Le respondí que no pero él insistía y me preguntaba dónde estaba Ernesto. Le repetí que no daba notas, que no sabía, y que si hubiese sabido, no se lo iba a informar a él. Al otro día, en la revista salió una foto de mi local, con mi  imagen y la de él, sacada con teleobjetivo, de frente los dos y se leía: “Dice que desconoce donde está, pero por el modo de reaccionar es evidente que algo sabe.” Lo fui a buscar a la casa y lo agarré. “Vos me estas tirando a la SIDE, el FBI, la CIA y a todos, ¿estás loco?”, y lo provocaba para agarrarme a piñas. Desde ese día ni siquiera “a” les dije a los periodistas.
–Habrá sido difícil ser el hermano del Che durante la dictadura…
–Entre los ’70 y los ’80 era difícil. Entre 1975 y 1983 estuve preso (fue militante del Frente Antimperialista por el Socialismo). Por un lado, me despersonalizaban, era un número. Pero por otro ser el hermano del Che nunca fue neutral. En Sierra Chica era el 448, no podía decir que me llamaba Guevara. Pero hubo militares que vinieron a entrevistarme y sabían quién era mi hermano. 
–¿Y eso cómo influía en la cárcel?
–A veces me pegaban de más, tenía un “plus” (risas), pero otras me convenía. Nunca fue indiferente. Una noche que nos sacaron de La Plata zafé de aparecer tirado porque eligieron a algunos para que no nos liquidaran. 
–¿Por qué creés que no te mataron?
–Habrán dicho: “Si lo liquidamos a este se pudre más que si lo dejamos vivo” o “vale más con vida que muerto”, qué se yo, lo que se le ocurría al tipo que tomaba la decisión. 
–Con la llegada de la democracia mantuvo el perfil bajo. ¿Por qué decidió hablar ahora?
–Últimamente decidí hablar por la emoción, es decir, “que el hermano hable”, aportar desde lo familiar. En Cuba es un tipo perfecto, no se robó ni un pan, y yo soy alguien que puede contar que no es tan así. Tenía de todo. Yo doy otra mirada, predispone distinto, no soy un intelectual, ni investigador, no soy importante, soy el hermano y eso impacta emocionalmente. 
–¿Y cuál es el “para qué”?
–Para que la gente entienda que él era una persona normal, que luego se fue trasformando en lo menos normal del mundo y que cualquier otro puede ser así. Los grandes hombres aparecen cada tanto, pero no son imposibles… y él era nuestro, ¡argentino! 
–¿Por qué destaca que era argentino?
–Mi familia fue nómade. Él nació en Rosario de casualidad, vivió sus dos primeros años en Caraguatay (Misiones), su niñez y juventud en Alta Gracia y después en la ciudad de Córdoba. Su madurez y juventud en Buenos Aires. Hizo viajes en bici, barco, moto. ¿Es rosarino? ¿Es misionero? ¿Cordobés? ¿Porteño? Para los cubanos, él es cubano. Hay que empezar porque es argentino y lo es en su manera de ser, su cultura, su humor. No hay manera de conocer a un personaje si no vas a su esencia. Ernesto y Celia, mis sobrinos nacidos en Cuba, tienen pasaporte argentino porque sienten la argentinidad de su padre, si no me imagino que tendrían el de la Unión Europea, porque es más lindo (risas). 
–¿Cuál es la reacción de la gente cuando se enteran de su parentesco?
–Primero, la sorpresa sobre que haya un hermano, que exista, que sea normal, que cuente cosas, sus vivencias… Una vez, en un taller, mi socio me señala y le dice al mecánico “este es el hermano del Che” (risas), y yo respondí “¡Es un chiste! No sé porque miente.” Después, el tipo preguntaba si era o no… Se generaba todo un misterio. 
–¿Y en Cuba hablaba?
–En Cuba no tenía posibilidad de decir que no. Por ejemplo, el 8 de octubre (fecha de la muerte de Ernesto) de 1972 mi hijo estaba internado en el Hospital Calixto García y la médica que lo atendió me invitó a un homenaje. Le comenté que lo mío no era eso y esta mujer me dio una “zaranda” de cosas diciéndome que eso era egoísta. Así que después de todo eso respondí, “ok, ¿a que hora es?” Era un patio muy grande, colmado de gente, yo ahí sentado y de repente se escucha…“acá con nosotros, el hermano del Che”, y me dejaron solo con un micrófono. Aún estaba fresca su presencia, había cubanos llorando. Yo hablaba y se me hacía un nudo, ni sé lo que dije… una emoción intensa que te trasladaba la gente. Las personas me contaban sus vivencias y cada vez más cargado emocionalmente. Fue una experiencia importante, y todo por esa mujer.
–¿Y cómo era ser hermano de Ernesto en la vida cotidiana?
–Hay dos etapas mías con él: una muy corta, que es las dos veces que nos vimos después del triunfo de la Revolución (una fue en Cuba y la otra en Punta del Este), y lo demás es la vida de familia.

Juan Martín Guevara de la Serna nació en Córdoba, en 1943, 15 años después que su hermano mayor, Ernesto, quien había nacido en 1928. Sus padres eran Ernesto Rafael Guevara Lynch y Celia de la Serna Llosa. El resto de sus hermanos fueron Celia, Roberto y Ana María. De espíritu aventurero, el grupo familiar nunca permaneció quieto por mucho tiempo.

–Comencemos por la vida de familia.
–Ernesto era loco, movedizo pero no muy distinto a mis hermanos, era uno más. Yo me llevaba bien por él, más que por mí, porque él era el mayor. Era Ernesto y yo su hermano, hasta que fue el “Che” y empecé a ser el hermano del “Che”.
–¿Era un buen hermano?
–Era excelente. Siempre estaba de viaje. Recuerdo cuando volvía que quería aprovechar porque sabía que en cualquier momento se iba de nuevo. Llegaba y ahí yo era el que le cebaba mate. Como había pava, el agua se enfriaba. Él me ordenaba “calentalo”, y yo “no”, y se lo tomaba así como se lo cebaba. Siempre estaba de humor, jodiendo, estudiaba de noche, cada dos por tres se las picaba, era difícil agarrarlo. 
–¿Cómo era como hermano mayor?
–No sé como me vería él, pero yo era “el hermanito” que miraba con cierta cosa, no te digo de consejo, pero sí de decirte “sería bueno esto”. Te trataba de influir, pero no era de imposición de padre. Mis otros hermanos sí lo eran. Salir con Ernesto era una liberación. 
–¿En qué lo trataba de influir?
–En el estudio lo intentó por todos los medios, pero no lo logró. No seguí ninguna carrera porque desde que me acuerdo viví en la calle, jugando a la pelota. 
–Sin embargo, su familia era estudiosa y lectora.
–Yo leía mucho, pero nada de estudiar. Eso me lo combatió mucho, me decía que estudiara pero él no tenía autoridad moral para decirme eso porque empezó Ingeniería, luego siguió Medicina pero no hacía nada de médico, entonces yo le preguntaba: “¿Cuál es? ¿Estudiar una carrera para hacer lo que vos hacés? ¿Si casi ni ejerciste?” “Pero estudiar es otra cosa”, me respondía, y hablábamos de la disciplina. Lo mío era más una defensa que un argumento, no quería estudiar y ya.
–¿Cómo era ser hermano del Che en 1959?
–Recuerdo una anécdota, en La Habana, el 8 de enero de 1959. Él tenía un pañuelo en el brazo por un golpe y siempre jugábamos de manos. Cuando estaban todos, yo mantenía las formas, pero a solas empezábamos a decirnos de todo y a ser hermanos. “Sacate la gorra y el grado de comandante que conmigo no lo sos.” Me tiró un cachetazo, le contesté, le pegué en el brazo y él hizo un movimiento de mucho dolor pero enseguida me dio un piñón que me voló, me sentó y me dijo: “Nunca te descuides o descreas del enemigo.” Tenía eso de aprovechar el momento. Esa mezcla, por un lado, de rectitud, y por otro de saber cuándo es cuándo. Era intuitivo de un modo muy fino.
–¿Cómo se expresaba esa rectitud?
–Él era muy rígido, entonces se sentía con derecho a serlo con los demás y mucha gente no tenía ganas de eso. Si bien él era razonable, no era flexible, por eso algunas personas no querían trabajar con él (risas). Los tiempos para él eran descansar un poquito cuando se podía, pero quería hacer las cosas ya. Era una máquina, no paraba, siempre estaba pensando en hacer algo. Eso lo caracterizó en algunas cosas acá y las desarrolló en Cuba como dirigente. 
–¿Por ejemplo?
–Por ejemplo, cuando en el Congo recibió la noticia de que la vieja estaba enferma y que era irreversible, se preguntó, como dirigente, si era lícito ponerse a llorar y no lo hizo, se la aguantó. Seguro lloró después, no es que no tuviera sentimientos, sino que no los quería mostrar. 
–¿Y cómo era él con su familia por esos años?
–Si a Ernesto le decían que su familia lo visitaría en La Habana, iba a decir que no, entonces Camilo Cienfuegos, que era su compinche, le ocultó la noticia y se la dijo cuando ya estábamos en el aeropuerto. Cienfuegos era la única persona que podía hacer esas cosas y chistes con él. 
–¿Cómo recuerda esa época?
–Tengo una foto en el Hotel Habana Libre, Hilton en ese momento, en la cafetería. Eso era un “fierrerío”, estaban todos los barbudos con los fierros sobre la mesa. Al lado del cafecito los mozos no lo podían creer. Y allí estaba Camilo, que era su cómplice, el único con el que se permitía hacer jodas, con el resto no.
–¿Esa rectitud la heredó de su familia?
–Ernesto nació en una familia normal, con ciertas cosas distintas, de clase media. Por parte de mi vieja, había mucha guita pero cuando se juntó con mi viejo esto ya no era así. Ella fue al Sagrado Corazón de Jesús, un colegio bilingüe, religioso, de monjas francesas donde estudiaban con mucha rigurosidad, así que eso lo sacó de allí.
–¿Cómo era la familia de su madre, Celia de la Serna?
–Ella quedó huérfana de padre a los dos años y de la mamá a los 15. Era la menor. La mayor estaba casada con un escritor del Partido Comunista argentino que estuvo en España en la época de la Guerra Civil por parte de los republicanos, es decir, que tenía una influencia cercana de este pensamiento. Otro hermano, Jorge de la Serna, era atípico, un poeta que vivía cerca de la naturaleza y que tenía mucha relación con Ernesto. También había opuestos. La otra hermana, Sara, estaba casada con el hijo del presidente de la República, el general Agustín P. Justo. 
–¿Cómo era su madre?
–La vieja era una persona muy poco demostrativa, conseguir un cariño de ella era un premio. Era más fácil que te dijera “tac tac” (hace un gesto de reto) que “muy bien” o que te hiciera una caricia. Con mis tías era distinto, eran más afectuosas. La vieja era muy disciplinada, muy culta y te obligaba a ser culto, a saber y no hablar al divino botón. Años después, yo le decía que desde chiquita la hicieron arrodillar en granitos de maíz y rezar 10 mil padres nuestros. Ella se reía pero seguía siendo así, una persona con estoicismo, muy judeo-cristiana, sacrificial. 
–¿Y su padre?
–Mi viejo era un tipo con una inteligencia fuera de lo normal. Pensaba y soñaba. Eso en mi hermano fue muy claro. Era un tiro al aire, siempre caía en cuatro patas, con un don de ubicuidad incorporado. Era un gran conversador, dibujante, pintor y actor. Como todos los actores, era un mentiroso encubierto que te pintaba la realidad de una manera que no era exactamente así. Tenía ideas raras y era de mandarse a hacer cosas. De esa conjunción nació Ernesto.
–Era mandado a hacer cosas… ¿Como cuales?
–Así, por ejemplo, mis padres fueron a parar a Misiones. ¿Qué hacían dos porteños en el medio del monte en una época en donde la única manera de comunicarse era con un barco que bajaba por los puertos del Paraná? No había caminos, no había nada. Era gente con otras cosas en la cabeza, diferente a lo que normalmente se solía hacer. 
–¿Qué heredó el Che de ellos?
–El viejo le dio la decisión y el arrojo, la vieja la organización y la disciplina, o sea, lo que se empieza se termina. Él veía el final, ella el camino. 
–¿Usted qué aprendió de sus padres?
–Mi viejo decía que siempre hay que ganar, como sea. Mi vieja que hay que ganar, investigar y ser el mejor pero con transparencia. Ella nos metió la ética, él nos metió ganar al rugby, al fútbol, en la vida, y sobre todo no dejarse pasar por encima. No existía que mi madre o que mi padre tuviera razón. No: todo se discutía. La educación que teníamos era no aceptar lo que nos querían imponer y así se daban discusiones.
–¿De qué tipo?
–Había discusiones de todo tipo en mi casa, no existía una unicidad. Mi casa era de un espíritu crítico muy fuerte. Todo pasaba por la discusión política. Los fines de semana era un hervidero de distintas procedencias. Ninguno de los cinco hermanos aceptábamos lo impuesto y Ernesto fue el de mayor profundización en sus criticas.
–¿Cómo era su casa en el día a día? 
–Mi casa estaba llena de libros, mis hermanos eran todos estudiosos. Celia y Ernesto eran máquinas de leer, él escribía todavía más que ella. Sus libros estaban todos escritos. Si quería uno de él, tenía que bancarme las notas y opiniones que ponía por los costados, cosa que no me gustaba porque al final terminaba discutiendo con él y con el autor, o con los dos a la vez. La casa era dejada, no estábamos atentos a si no funcionaba una manija en una puerta, pero si faltaba un libro era un tema.
–¿Y tenían muchos amigos?
–La casa estaba siempre llena de gente, tanto en la época que yo me acuerdo como en fotos de Alta Gracia donde aparecen chicos peinaditos y luego todos desastrosos. Había de todo, no había filtro. En casa trabajaba Sabina Portugal, una boliviana típica, coya, que con su tonada hablaba poco, pero con Ernesto tenía conversaciones larguísimas, no sé de qué hablaban. Era la época del agio y la especulación y ella era peronista de base. No sabía esas palabritas pero sí que le cobraban de más, y yo creo que eso lo discutían. Muchas cosas se le metieron en la cabeza con las conversaciones terrenales. Luego él pasó por Bolivia en la época de Víctor Paz Estenssoro y  ahí debe haber habido influencia. 
–Este Ernesto era una persona de carne y hueso, pero ¿cómo es ser hermano del símbolo?
–(Pausa) De una familia puede salir un personaje histórico que excede lo normal, único. No hay muchos que estén en una camiseta y lo identifiques en Arabia o África y sepas quién es. Tal vez, más o menos, por ahí alguien no sabe exactamente su historia… Diego Maradona, Mike Tyson lo tienen tatuado. ¿Qué tiene que ver Tyson? Algo tendrá que ver, si no ¿para qué se lo va a tatuar? Nadie se tatúa algo que no le interesa.
–¿Qué opina de la “marketinización” de la figura del Che?
–Que hagan negocio ni me va ni me viene. Lo que miro es el fondo de la cuestión: si alguien quiso que no existiera, que no trascendiera, no ha podido. Ahora, hay otras cosas que tienen que ver con la petrificación del personajes, y en eso puede haber un interés de vaciarle sus ideas o banalizarlo como si fuera un rockero, pero el hecho de que esta imagen sea tan difundida es porque es imposible ignorarlo.
–¿Cómo le gusta que la juventud lo recuerde?
–Si lo ponemos tipo Cristo que luchó por nosotros, ¿quién va a creer que puede ser como él? Si existió es porque puede ser posible. Hay que darle herramientas a la juventud. La mediocridad se milita, entonces hay que usar la cabeza y esta es la idea de los museos y de los libros.
–¿Por qué no quiere destacar la fecha de su muerte (8 de octubre)?
–Porque es un mensaje capcioso, de derrota y muerte sin regreso, pero sí hay un retorno de su pensamiento. Si lo matamos ya está, éticamente un tipo increíble, pero no sigas por ese camino porque terminás igual… Hay una posibilidad de ir por ese camino sin terminar muerto y derrotado, si no, no sería posible que el mundo fuese mejor, al menos no en esa idea de no explotación del hombre por el hombre. Por eso es que digo que el 8 de octubre no es el mejor día para evocarlo y no es un tema de dolor. Vamos a recordarlo en su trayectoria, elijamos el día en que inauguró una fábrica, una escuela o cuando nació, pero el hombre, no el guerrillero y menos el guerrero muerto, el héroe que para serlo tiene que ser mártir y muerto. Es por eso que decidí hablar, no porque tenga mucho para a decir sobre cosas de fondo, sino para desacralizarlo, desmilitarizarlo, ponerlo en la tierra, trasladar sus ideas y que la gente se acerque a ellas, que las recepte. 
–¿Qué opina del Che guerrillero?
–Yo lo retiro del guerrillero heroico porque esos son tres años de su vida. Me parece que hay que sacarlo de ese contexto guerrero. Lo principal de sus ideas está en el hombre nuevo porque así como estamos viviendo las cosas no funcionan, hay que buscar el equilibrio real. Son sus ideas y no su actividad guerrillera lo que hay que acercarle a la gente. La típica imagen de Korda no me parece que sea la que haya que trasladar. 
–¿Hay que correr la metodología de la lucha armada entonces?
–Hacer hincapié en que la guerra es el modo para liberarse va a generar una serie de encontronazos que quizás en este momento no sirve, entonces ¿para qué meterse por ese lado si no es el principal? Quizás en Cuba fue un medio, pero la lucha armada funcionó allí y no en otros lados. 
–Pero él fue comandante.
–Sí, fue el primer comandante que nombró Fidel Castro, pero él no era militar. Fue presidente del Banco Nacional, ministro de Industria, secretario del Partido Único … Él se fue haciendo a fuerza de ver las necesidades del objetivo, que no era militarizar el país sino transformar y hacer el hombre nuevo, ese es el punto clave.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ernesto de bebé y sus padres

 

 

Ernesto con su niñera Carmen Arias, la madre gallega del Che

 


Ernesto jugando a los indios Alta Gracia-9 años


Ernesto en edad escolar

Ernesto y flia. en Miramar de vacaciones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ernesto Universitario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ernesto en la Facultad de Medicina de Córdoba

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ernesto padre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ernesto y su Familia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alberto Díaz (korda) y su mítico retrato del Che