Category: Memoria y Justicia


Justicia Argentina, ¿para todos o para pocos?

Fernando Pisani

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Fernando Pisani
fjp2001@gmail.com

La pregunta que nos debemos hacer es si las diversas posiciones sobre la democratización de la justicia apuntan a una justicia para todos o a una justicia para pocos; o mejor dicho aún, a una justicia de todos o a una justicia de pocos.

Y para evitar discusiones que obscurecen, o tomas de posición a favor o en contra del gobierno que impiden una reflexión algo más objetiva del problema y de sus soluciones, no hay nada mejor que alejarse del problema actual y verlo más lejos del lugar y del tiempo.

Como sabemos, la Constitución Argentina y por ende su concepción sobre la organización de sus poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se basa en la Constitución Norteamericana y es bueno rastrear en ella elementos que nos permitan entender las bases de lo que pasa hoy en Argentina.

Cuando se elaboró la Constitución norteamericana, los llamados “Padres Fundadores” de la misma, eran terriblemente desconfiados y opuestos a la participación directa de la población en los asuntos del gobierno y si bien todos hablaban de democracia, se oponen a la misma como método de gobierno y la oponen a la república, que ellos defienden, es decir, prohibir y el gobierno del pueblo y por el pueblo y admitirlo sólo por medio de sus representantes.

 Así organizan el poder de la siguiente forma. Admiten sólo la elección directa de los representantes del pueblo, la Cámara de Representantes, pero como desconfían de qué puede salir de ella, ponen como contrapeso una Cámara de Senadores, sin cuya participación nada puede hacer la primera. Pero esos senadores no son elegidos en función del número de habitantes de cada estado, sino que estados chicos o grandes tienen la misma cantidad. Y para la elección de los mismos, ponen condiciones de manera que sean siempre elementos de la clase pudiente.

Para el Ejecutivo definen que tampoco el presidente se elegirá de forma directa por la población sino que se plantean un conjunto de mecanismos por los cuales se elegirán indirectamente pudiendo incluso no ser presidente el que resulte indirectamente el mas votado. Y por supuesto cuenta con el derecho al veto a lo resuelto por el parlamento.

 Naturalmente a todo esto se le agrega que se le impide votar a las mujeres, a los negros e incluso el número de habitantes de cada lugar no se cuenta por las personas que viven en él, sino que si en ese territorio viven pueblos originarios y no pagan impuestos, no se cuentan. Y los esclavos y negros, cuentan sólo tres de cada cinco.

Pero nada de esto les da tranquilidad. El famoso país modelo de la democracia instituye un Poder Judicial que no será elegido por el pueblo ni siquiera por esos mecanismos indirectos, sino puestos a dedo, con una característica: no podrán ser removidos y durarán hasta que se mueran o renuncien, y las posibilidades de destitución son remotas, al punto que nunca en EEUU se removió ningún juez de la corte suprema.

 Y allí no termina el asunto. Este poder no elegido por el pueblo, y que pronto se transforma en una especie de casta, termina teniendo un poder incluso superior a las cámaras legislativas y al propio presidente.

Pongamos un ejemplo: En EEUU ya se había prohibido la esclavitud en muchos Estados (allí las provincias se las llama estados). Pero por supuesto aún había traficantes de esclavos. Y tal era la impunidad y racismo existente, que un tratante de esclavos, reclamando al otro por el pago de esclavos que había vendido, recurre a la Corte Suprema. Esclavos, dicho sea de paso, que fueron entregados en el Estado de Mississipi donde estaba prohibida la importación de esclavos desde 1833 (esto ocurre en 1841). El problema que enfrentaba la Corte Suprema era: si los esclavos eran personas protegidas por la Constitución Estatal, ¿no debían aplicar la ley y liberarlos?. Pero el reclamaba el pago decía: no son personas, son objetos de mi propiedad y como tal deben regir las leyes del comercio y por ende sujetos a la legislación federal. ¿Y qué hizo la corte?. Como bien señala Clemente Valdés en una obra muy interesante,

Para evadir el problema la Corte resolvió de una manera incoherente que, aunque el contrato de compra venta era inconstitucional, no era ilegal y, por lo tanto, el comprador debía pagar el precio de los esclavos.”

Clemente Valdés (1) nos cuenta que esos casos culminan con la resolución dictada en 1857 por la Suprema Corte de los Estados Unidos en el asunto de Dred Scott, esclavo negro que con su familia había sido llevado por su dueño a un territorio del norte en donde se prohibía la esclavitud. Frente a esto la Corte declaró que una ley del Congreso expedida 37 años antes, en 1820, conocida como el Compromiso de Missouri, la cual prohibía la esclavitud al norte de la latitud 36° 30’, era inconstitucional. Demás está decir que frente a esta soberbia de la Corte no había muchas alternativas, más cuando azuzó a los estados gobernados por partidarios de la esclavitud. Y terminó todo en la guerra civil…

Al respecto, Abraham Lincoln, en su discurso al tomar posesión como presidente de los Estados Unidos el 4 de marzo de 1861, decía:

si la política del Gobierno sobre las cuestiones vitales que afectan a todo el pueblo va a ser fijada irrevocablemente por decisiones de la Suprema Corte, en el instante en que así se hace en litigios ordinarios entre partes en acciones personales, el pueblo habrá dejado de ser su propio amo, al renunciar prácticamente a su Gobierno para dejarlo en manos de ese eminente tribunal”

Cuando hoy se analizan por ejemplo los fallos de jueces a favor de Clarín y en contra de una ley votada por los representantes del pueblo, debe admitirse que no es algo inventado por la “justicia” argentina. Por ejemplo el caso de una ley del Estado de Nueva York que prohibía que los trabajadores de los hornos de las panaderías trabajaran más de 10 horas diarias. ¿Qué hizo la Corte Suprema: declaró inconstitucional dicha ley. Y así siguió la Corte defendiendo abusos contra los trabajadores, entre otras amparándose en el principio de la “libertad de contrato”.

Y hay innumerables casos absolutamente escandalosos de este país modelo de la democracia. Por poner un ejemplo la Corte convalida

fraudes tan escandalosos como los de las tierras del Yazoo que comprendían la mayor parte de los territorios que forman lo que son actualmente los Estados de Alabama y Mississippi, las cuales fueron vendidas a un precio ridículo por la legislatura del Estado de Georgia después que todos los legisladores de ese Estado, excepto uno, fueron sobornados para aprobar el fraudulento contrato. La legalidad de ese fraude fue convalidada por la opinión del Jefe de Justicia John Marshall, quien invocando el principio que prohibe “impair of obligations of contracts”, es decir, anular o disminuir las obligaciones de los contratos, a pesar de las confesiones de los legisladores cuyos votos habían sido comprados, sostuvo que sería “indecente” entrar a juzgar las razones del voto de los legisladores. Esta curiosa opinión de Marshall fue apoyada por todos sus colegas en esa Suprema Corte en el caso Fletcher v. Peck. Es también la época en que se legalizan algunos de los mayores despojos en contra de los indios para quitarles sus tierras, especialmente en los casos de los cherokees resueltos en 1823, y además se dictan algunas de las más inmorales resoluciones a favor de los grandes especuladores” (1)

                                    El dibujo es de Freddy, del diario La Capital

Cualquier similitud con las conductas de la justicia argentina no es mera casualidad y no cansaremos con una larga lista de iniquidades. Sólo señalemos al pasar que la Suprema Corte argentina convalidó todos los golpes de estado de argentina y los legitimó.

La pregunta que nos debemos hacer es: ¿Es necesario para nuestra sociedad cambiar cómo se estructura y funciona la Justicia? ¿Está bien cómo se eligen los jueces? ¿Está bien que sean prácticamente eternos? ¿Deben tener el poder de que cualquier juez dicta una cautelar contra una decisión de los otros dos poderes, que justamente son los únicos elegidos por el pueblo, y su resolución sea indefinida en el tiempo? Y no hablemos de Clarín, sin ir muy lejos hay una cautelar a favor del diario La Nación que lleva más de diez años. Curiosamente los socialistas de Binner que se oponen a la limitación del tiempo de las cautelares, gobiernan una provincia donde una cautelar no puede tener más de 90 días…

¿Debe ser una especie de casta el Poder Judicial? ¿Hay que democratizarlo? ¿Pueden existir causas que duran diez o veinte años en resolverse, justamente porque es la manera de proteger intereses de poderosos o sus propios intereses o de sus conocidos?

Por otro lado, la Justicia argentina, con honrosas excepciones, es una Justicia no sólo ineficaz, exageradamente lenta, injusta muchas veces y en cierta manera buena parte de ella racista y prejuiciosa , sino que también es onerosa, es cara, por lo que la mayoría de la población no puede recurrir a ella para derimir sus diferencias o defenderse.

Quienes hoy se oponen a modificar aspectos de la Justicia en realidad están defendiendo una corporación, la judicial, con sus privilegios y fundamentalmente su toma de posición a favor del status quo y los poderosos y su impunidad garantizada por su permanencia en el cargo si tienen “buena conducta” (y ya sabemos lo que entienden por buena conducta, para ellos fue bueno apoyar a los golpes de estado, expropiar de tierras a sus legítimos dueños, etc, etc).

 Por supuesto que ninguno de los tres proyectos de ley resuelven los problemas fundamentales de la Justicia argentina. Son pequeños pasos en cambios pequeños. Y sí a pesar de ser pequeños los cambios se levanta tan polvadera en defender una justicia de pocos, imaginémosnos qué pasaría si se hubieran planteado cambios más profundos.

 Pero por más que sean pequeños los cambios son muy importantes, en primer lugar porque ponen en centro del debate una institución que siempre ha permanecida impune y con una falsa imagen de equidistancia, con importantes grados de corrupción, partícipe necesaria de los momentos más atroces de la historia argentina y también partícipe necesaria de la impunidad por ejemplo con que se mueven las mafias del narcotráfico.

 Es importante remarcar que no todos los jueces o partícipes del Poder Judicial avalan la conducta antidemocrática y defensora de privilegios e injusticias que ha tenido el Poder Judicial en los últimos ciento cincuenta años, por poner una fecha. Muy demorados y con contradicciones, pero realizados al fin, los Juicios a genocidas son ejemplos para todo el mundo. Y no hubieran sido posible no sólo sin un gobierno nacional que los hubiera estimulado para llevarlos hasta las últimas instancias, sino sin fiscales y jueces que se apartaran de la conducta genuflexa. Ni estos cambios existirían si no existiera en la propia justicia sectores de la misma que quieren hacerlos.

Es cierto que tal vez en este artículo  se mezclan las conductas de los jueces con la Institución, y se está criticando no sólo a los jueces sino también a la institución. Pero ocurre que no puede ser de otra forma en la medida que la propia institución “Justicia” no ha puesto nunca distancia con las conductas más aberrantes de jueces comunes y jueces “Supremos”, ni ha repudiado o separado de sus cargos a quienes avalaron gobiernos golpistas y genocidas. Por el contrario, abogados, fiscales y jueces coinciden “entre bueyes no hay cornadas”, “hoy por ti, mañana por mi”

 Y es de notar que sabiendo lo que es la justicia argentina, que se arroga privilegios -el no pago del impuesto a las ganancias es uno de ellos-, su ineficacia, su onerosidad,  y los robos “legales” y crímenes que ha avalado o legalizado o coparticipado, jamás antes el Poder Legislativo ni el Poder Ejecutivo se plantearon hacer una reforma del Poder Judicial. Es más, contribuyeron a su impunidad.

Justamente lo importante que está haciendo este gobierno de Cristina Fernández, más allá de las propuestas concretas de cambio, es abrir el camino hacia una reforma y democratización del Poder Judicial. Y hablar de aquello que jamás se habla. En cambio los que hoy critican estos pequeños cambios siempre, desde que estuvieron en el poder o en la oposición, no hicieron nada por cambiar las aberraciones del Poder Judicial ni se plantearon reformarlo. incluso falta el estudio para ver cuánto de la violencia cotidiana que hay hoy, inclusive el feminicidio, no tiene que ver con la propia justicia y su absoluta ineficacia, cuando no parcialidad a favor del más fuerte.

 No es un tema fácil propiciar un cambio para bien de la Justicia. Llevar a que los jueces surjan de una votación como un diputado puede ser peor el remedio que la enfermedad (cosa que el gobierno no está proponiendo, dicho sea de paso), pero así las cosas no pueden seguir. O la justicia  se autoreforma y se autopurga, para evitar seguir siendo el último bastión de la reacción, del status quo y de los grandes privilegios, y pase a ser realmente Justicia, o la sociedad deberá pensar en medidas más incisivas para que los jueces dejen de ser una especie de casta privilegiada e impune y entiendan que necesitamos una justicia de todos y para todos y todas.

Rosario, 22 de abril de 2013

  1. “Marbury vs. Madison. Un ensayo sobre el origen del poder de los jueces en los Estados Unidos”. Clemente Valdés

Permítame unas palabritas Sr. Cura Jorge Bergoglio

Raul Crespo

Por: Raúl Crespo  www.aporrea.org
– www.aporrea.org/internacionales/a161496.html (Versión para imprimir)

La crisis de la Iglesia católica es en sí misma un aborto de los valores morales y principios éticos que rodean la fe en Dios, esta situación del pasado y presente no llena de esperanza el futuro de la Iglesia católica si usted Sr. Cura, no establece líneas de demarcación moral dondequiera y haga diferente lo recto de lo erróneo dentro del Vaticano, con el banco, celibato sacerdotal, secularización por la falta de evangelización, corrupción, malversación y entregar a la justicia a los violadores. Abominable practica que requiere decisiones absolutas.
Deberá sancionar, unificar y transformar la ética dentro de los cárdenles especialmente con el grupo italiano que se creen los dueños de la religión católica, eso sí, cuidándose de no ser envenenado con algo cuyo resultado aparezca como ataque al corazón o infarto fulminante según los forenses.La Iglesia no está en condiciones de seguir prometiendo de diversas maneras trasladar el alma a mejores condiciones; basta ya de ofrecer el cielo o el infierno y otras tonterías, el reino para los pueblos pobres deberá establecerse aquí en la tierra incluso para los fieles que están en el cielo, de esta manera el alma quedara libre de dolor. La Iglesia debe apoyar a las masas en su lucha por el derecho a la igualdad de oportunidad, pero, hay que hacerlo hoy no cuando Jesús regrese porque Jesús está muy ocupado con 7.000 millones de almas que solicitan ayuda.Con usted Sr. Cura, la diferencia de tono, lenguaje si usa bus o una vieja sotana no nos impresionara, serán los cambios en la estructura de la religión católica la que hable. Este cambio nos recordara que la función de la religión es adaptarse a los cambios culturales que traen otros valores y todos coinciden con la integración y con la paz que reclaman los pueblos, dichos valores son ejecutados en uno y otro caso por personas muy diversas.

Con tanto problema ético y moral que inunda a la Iglesia ¿Cómo piden no aceptar a los grupos gay, lesbianas, la práctica del aborto, la utilización de anticonceptivos o la prohibición de mujeres en el sacerdocio? Si en la Iglesia existen gay, homo y hetero sexuales escondidos en el closet, salgan de ahí y luchen para que los curas de base elijan sus obispos y cardenales, al menos lean la teología de la liberación y entiendan lo bien que esa práctica le causaría a la Iglesia.

Las religiones son muchas la razón es única. La religión consiste en ideas conscientes, esperanzas, alegría y objetos de culto; el catolicismo nos impone santos en cantidades industriales y objetos de culto y vestimentas tipo payasos de circo y el pueblo no dice nada, acepta toda esa ridiculez mientras ustedes no pueden tolerar los cambios culturales y tecnológicos que han traído otros valores que no les puede gustar, pero que, sin embargo, también, son valores superiores que se imponen en estos tiempos como los de mitigar la pobreza, la inequidad y la desigualdad así frenar la violencia, son principios en los que todos debemos arrimar el hombro para conseguirlos.

Usted Sr. Cura viene de un país que a inicios de los 2.000 paso por serios problemas económicos gracias al FMI. Usted Francisco I, sabe lo que es el sufrimiento del pueblo por las desapariciones, asesinatos, torturas, practica de la domesticación militar, a usted lo acusan de entregar a dos sacerdotes jesuitas a los militares que se imponían al principio potencial de la reflexión que existe en nosotros sin que nadie nos la entregue. Allá usted con su consciencia pero…

Yo le había apostado a un Papa estadounidense por la situación que atraviesa EEUU y Europa, la otra alternativa era la de un Papa Latinoamericano, eso para mí no tiene importancia si los cambios estructurales en toda la Iglesia no se producen.

Pero si usted Sr. Cura fue elegido Papa, para combatir los procesos revolucionarios en Sudamérica como lo hizo Juan Pablo II en Nicaragua, El Salvador y desde Polonia influir para el derrumbe del socialismo en el eje soviético, sepa usted Sr. Cura que esos tiempos se fueron, es verdad que las huestes revolucionarias latinas creen en Dios, no creen en los curas, ahora, existe un mayor conocimiento en los pueblos sobre lo que significa participación. Antes la excusa que tenía la Iglesia para no apoyar los procesos de cambio eran la utilización de las armas, esos tiempos terminaron en este contexto o apoyan al pueblo o se quedaran cada vez más solos hasta que las revoluciones constitucionales les alcance.

Sepa usted Sr. Francisco I que, podemos conformarnos o no con ustedes, no nos apremia o nos quita el sueño ni exige de nosotros más emociones que usted sea el primer Papa latino. Mientras usted no demuestre estar con el pueblo abriendo las Iglesias, será uno más de los cientos de curas que lideran ese antro llamado Vaticano sin ton ni son.

Los últimos Papas del siglo XX se olvidaron que la religión católica con sus 1.000 millones de fieles es parte de la experiencia misma, una masa de gentes con nuevos sentimientos e ideas, una con valores que están ahí y otra con nuevos valores que la integración protege pero que la Iglesia no acepta contribuyendo con la xenofobia, de esta forma el catolicismo practica una persecución tipo inquisición más directa sin mirar el derecho a la vida o preocuparse por la justificación ultima en sus aspiraciones que todo ser humano tiene.

El 70% de los gobiernos de esa masa de 50% de católicos que viven en América Latina, respalda constitucionalmente a los gay, lesbianas, otros al aborto y al uso de anticonceptivos, claman para que la mujer acceda al sacerdocio. Empezando por los Kirchner, usted tendrá que palearse con Mujica, Correa, Rousseff, Maduro, Morales y otros presidentes porque ellos aceptan la igualdad social integral en la nueva cultura cuyos valores deben ser aceptados.

El tradicionalismo así dado en la Iglesia no puede continuar. Dicen que usted es un tradicionalista amanecerá y veremos, sin embargo, con métodos de este tipo es poco lo que puede hacerse por un mejoramiento de la vida.

Confundir la inteligencia y dislocar los sentimientos con ficciones gratuitas es una práctica miope de buscar la felicidad porque la pobreza no tarda en reivindicarse en una exaltación malsana, y, una moralidad unilateral obliga a seguir con las prácticas deplorables desde las Curias.
rcpuma061@yahoo.com

bergoglio entregador

Bergoglio Papa, una mala noticia

Por Rubén Dri

De 1959 a 1979 se vivió una etapa profundamente renovadora en la Iglesia Católica. Juan XXIII, elegido como papa de transición se da cuenta de que era necesaria abrir las puertas y las ventanas de una Iglesia encerrada en sí misma, y decide convocar a un Concilio para renovarla y ponerla en consonancia con los grandes problemas del mundo moderno.

Se vive entonces una verdadera primavera en la Iglesia que de una fortaleza encerrada en sí misma se transforma en un espacio abierto en el que surgen poderosas corrientes renovadoras que en América Latina se muestran con una gran fuerza que despierta esperanzas de liberación en los sectores populares.

La Iglesia a cuyo frente estuvieron los dos últimos pontífices, Juan Pablo II y Benedicto XVI, por el contrario, se construyó como una vuelta a la Iglesia sacerdotal del poder.

Todos los cardenales que tenían la posibilidad de formar parte de los electores del próximo Papa fueron elegidos por los dos últimos pontífices, de modo que nunca hubo la posibilidad de la elección de un candidato con un proyecto de Iglesia diferente al que conocemos. En este sentido, la elección de Bergoglio es más de lo mismo. Es la misma Iglesia de poder que se construyó en contra de la Iglesia de servicio que se había construido con el Concilio Vaticano II.

En ese sentido, cualquiera haya sido el elegido, la noticia no podía ser buena para quienes seguimos pensando en una Iglesia parecida a la que se construyó en le época del Vaticano II. Muchas veces se ha expresado que sería bueno que se eligiese un papa perteneciente a América Latina o, en general, al Tercer Mundo.

Pero lo que importa no es a qué país o continente pertenezca el Papa, sino cuál es el proyecto de Iglesia con el que llega al Vaticano y en ese sentido, la elección de Bergoglio no significa otra cosa que la legitimación de la Iglesia sacerdotal del poder que conocemos, realizada desde el tercer mundo. Es como la legitimación de la dominación que realiza el mismo dominado, fenómeno de sobra conocido.

Para nuestro país, por otra parte, esta elección tiene consecuencias preocupantes. Son conocidos los conflictos que el proceso del proyecto nacional y popular liderado por el kirchnerismo ha tenido con la jerarquía eclesiástica en los temas que la Iglesia siempre ha considerado como propios como son la educación, el matrimonio, la familia y, en general, todo lo que tiene que ver con los aspectos sexuales.

Está todavía fresco el enfrentamiento a raíz de la lucha por la Ley del Matrimonio Igualitario que el actual Papa presentó como una guerra de Dios, retrotrayendo el problema a las etapas más oscuras de la Inquisición y no mucho más lejos su actuación durante la dictadura cívico-militar genocida.

La Iglesia sacerdotal del poder hace mucho que ha dado la espalda al proyecto de liberador de Jesús de Nazaret. Todas las proclamas de humildad que se hacen desde el poder y la riqueza que muestra el Vaticano no hacen más que sonar a falso.

Bergoglio COMPLICE

Un ersatz

Horacio Verbitsky

Por Horacio Verbitsky

Entre los centenares de llamados y mails recibidos, elijo uno. “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto.

Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del superior general, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos. Pero quien lo sucedió, su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia del documento que publiqué aquí, sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos-desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron. En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del CELS alzó la mano indicándole que no avanzara.

No estoy seguro de que Bergoglio haya sido elegido para tapar la podredumbre que redujo a la impotencia a Joseph Ratzinger. Las luchas internas de la curia romana siguen una lógica tan inescrutable que los hechos más oscuros pueden atribuirse al espíritu santo, ya sean los manejos financieros por los que el Banco del Vaticano fue excluido del clearing internacional porque no cumple con las reglas para controlar el lavado de dinero, o las prácticas pedófilas en casi todos los países del mundo, que Ratzinger encubrió desde el Santo Oficio y por las que pidió perdón como pontífice. Ni siquiera me extrañaría que, brocha en mano y con sus zapatos gastados, Bergoglio emprendiera una cruzada moralizadora para blanquear los sepulcros apostólicos.

Pero lo que tengo por seguro es que el nuevo obispo de Roma será un ersatz, esa palabra alemana a la que ninguna traducción hace honor, un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos. El teólogo brasileño de la liberación Leonardo Boff, excluido por Ratzinger de la enseñanza y del sacerdocio, tenía la ilusión de que fuera elegido el franciscano de ancestros irlandeses Sean O’Malley, que carga con la diócesis de Boston, quebrada por tantas indemnizaciones que pagó a niños vejados por sacerdotes. “Se trata de una persona muy vinculada a los pobres porque trabajó mucho tiempo en América Latina y el Caribe, siempre en medio de los pobres. Es una señal de que puede ser un papa diferente, un papa de una nueva tradición”, escribió el ex sacerdote. En la Silla Apostólica no se sentará un verdadero franciscano sino un jesuita que se hará llamar Francisco, como el pobrecito de Asís. Una amiga argentina, me escribe azorada desde Berlín que para los alemanes, que desconocen su historia, el nuevo papa es tercermundista. Menuda confusión.

Su biografía es la de un populista conservador, como lo fueron Pío XII y Juan Pablo II: inflexibles en cuestiones doctrinarias pero con una apertura hacia el mundo, y sobre todo, hacia las masas desposeídas. Cuando rece su primera misa en una calle del trastevere o en la stazione termini de Roma y hable de las personas explotadas y prostituidas por los poderosos insensibles que cierran su corazón a Cristo; cuando los periodistas amigos cuenten que viajó en subte o colectivo; cuando los fieles escuchen sus homilías recitadas con los ademanes de un actor y en las que las parábolas bíblicas coexisten con el habla llana del pueblo, habrá quienes deliren por la anhelada renovación eclesiástica. En los tres lustros que lleva al frente de la Arquidiócesis porteña hizo eso y mucho más. Pero al mismo tiempo intentó unificar la oposición contra el primer gobierno que en muchos años adoptó una política favorable a esos sectores, y lo acusó de crispado y confrontativo porque para hacerlo debió lidiar con aquellos poderosos fustigados en el discurso.

Ahora podrá hacerlo en otra escala, lo cual no quiere decir que se olvide de la Argentina. Si Pacelli recibió el financiamiento de la Inteligencia estadounidense para apuntalar a la democracia cristiana e impedir la victoria comunista en las primeras elecciones de la posguerra y si Wojtyla fue el ariete que abrió el primer hueco en el muro europeo, el papa argentino podrá cumplir el mismo rol en escala latinoamericana. Su pasada militancia en Guardia de Hierro, el discurso populista que no ha olvidado, y con el que podría incluso adoptar causas históricas como la de las Malvinas, lo habilitan para disputar la orientación de ese proceso, para apostrofar a los explotadores y predicar mansedumbre a los explotados.

bergoglo y los Gay

NO IMPORTA

María Rachid

Por: María Rachid.

( Ex presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trans de Argentina )

Que se haya negado a presentarse a declarar varias veces en los juicios a los represores de la última dictadura, no importa. Que haya sido acusado como cómplice por los familiares de varias de las víctimas, no importa. Que se oponga y que haya obstaculizado activamente la implementación de la educación sexual para decidir, no importa. Que se haya opuesto al uso de preservativos para prevenir las infecciones de transmisión sexual y de anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, no importa. Que haya sido un militante en contra del derecho a decidir sobre el propio cuerpo de las mujeres, no importa. Que haya avalado la política de encubrimiento de los pedófilos en la Iglesia Católica, no importa. Que haya expresado que el reconocimiento de los derechos de nuestras familias es un “plan del demonio” y que para oponerse había que desarrollar una “guerra de Dios”, no importa. Tampoco importa que con todo esto haya generado dolor, sufrimiento, discriminación, violencia, enfermedad y muerte.Lo que importa es que es Argentino o Latinoamericano. Como si el Poder de la Jerarquía de la Iglesia Católica fuera ajeno al sufrimiento de nuestro pueblo. Bueno, quizás es ese Poder el que hace que algunos vean sólo que es Argentino, o latinoamericano.No me entristece, mucho menos me sorprende, que la Jerarquía de la Iglesia Católica haya elegido a tan fiel representante de las ideas que promueve como Institución (y no me refiero acá a sus fieles). Me sorprende y me entristece que quienes se definen como “revolucionarios” o al menos “progresistas” no puedan más que “celebrar” esta designación.

Bergoglio - Mujica

Sólo tenemos por decir: “Amen”

Por: Hebe de Bonafini

(Presidente de Madres de Plaza de Mayo)

Las Madres hace muchísimos años, casi desde el mismo momento en que comenzamos nuestra lucha, tuvimos relación solamente con los sacerdotes del tercer mundo.

Nosotras hicimos una lista de 150 sacerdotes asesinados por la dictadura, que la iglesia oficial calló y nunca reclamó por ellos. Las Madres hablamos de la iglesia oficial cuando nadie hablaba. La iglesia oficial es opresora pero la del Tercer Mundo es liberadora.

Seguimos teniendo relación solo con los sacerdotes del Tercer Mundo y sobre este Papa que nombraron ayer solo tenemos para decir: Amen.

Rayo en el vaticano


Por Ricardo Forster

La Justicia y sus dilemas

“…sostenemos que la independencia del poder judicial es un principio cardinal del sistema republicano, que no debe entenderse limitado a la relación que debe existir entre los poderes del Estado. Los magistrados también deben ser independientes de los intereses económicos de las grandes empresas, de los medios de comunicación concentrados, de los jueces de las instancias superiores e –incluso– deben ser independientes de las organizaciones que los representan. Los jueces cumplen una función esencial en el sistema democrático y, por tanto, su conducta pública –como la del resto de los funcionarios públicos– debe estar sujeta al escrutinio estricto de la ciudadanía. El debate democrático sobre las decisiones judiciales acerca el sistema de justicia a la sociedad, y enriquece la calidad de las respuestas jurisdiccionales”.

(Solicitada: “Una justicia legítima”, firmada por cientos de jueces, fiscales, defensores públicos y funcionarios en respuesta al documento que algunas organizaciones judiciales presentaron con un duro tono crítico hacia el Poder Ejecutivo.)

Qué es lo que está en juego en estos días argentinos siempre tan intensos y convulsionados en los que los legos nos movemos con absoluta incomodidad y, bajo la perspectiva contraria, hasta cierta regocijada impunidad por la selva del lenguaje jurídico? ¿De qué manera intentar analizar las diferencias y tensiones que existen, como resulta muchas veces inevitable, entre los tres poderes de la república tratando de comprender, al mismo tiempo, qué intereses están moviéndose por debajo y por detrás de los principales actores? ¿Qué le ocurre a la política cuando queda atrapada en la telaraña tribunalicia y se vuelve deudora de un lenguaje de especialistas? ¿De qué modo recordar que la democracia habita en la incompletud y desconfía de los paradigmas absolutos sin por ello hacer el elogio de la discrecionalidad? Preguntas que surgen allí donde lo que se percibe es la gravedad de una disidencia que no todos alcanzan a descifrar pero que intuyen que tiene relación directa con el poder y con su ejercicio pleno o limitado. Algo demasiado importante está en disputa en nuestro país y va más allá de tal o cual grupo mediático que se niega a cumplir una ley votada mayoritariamente por senadores y diputados hace ya largos tres años. Una cierta idea de soberanía democrática es la que, en el fondo, está en discusión.

Las querellas entre los poderes de la república siempre ponen de manifiesto la trama conflictiva de la vida democrática y, sobre todo, evidencian que existen otros poderes que persisten en su afán por mantener sus privilegios. A la Justicia le ha costado muchísimo, y pocas veces lo ha logrado, autonomizarse efectivamente de esos poderes económico-ideológicos. Pocas veces, también, el poder político logró sustraerse a esas determinaciones. Hoy, y desde hace unos años, nos encontramos ante el retorno de ese litigio allí donde un poder nacido de la legitimación del voto popular ha decidido no aceptar las demandas, las imposiciones y los chantajes de los poderes corporativos. No hay mayor escándalo, para democracias condicionadas y vueltas escuálidas por la horadación sistemática a las que fueron sometidas durante demasiado tiempo, que un gobierno ejerciendo en plenitud la soberanía que emana de las urnas y revitalizando esa misma vida democrática tan dañada a lo largo de las últimas décadas allí donde fue convertida, por la acción de las grandes corporaciones, en un pellejo vacío. Por qué no decir que lo que viene disputándose es, precisamente, la ampliación de los derechos y de la matriz igualitarista que se enfrentan a aquellos sectores que buscan mantener privilegios y hegemonías económicas y jurídicas.

Para plantearlo desde otro costado posible: ¿acaso lo que se juega en esta pulseada judicial tiene relación directa con el ejercicio pleno de la soberanía popular democrática? ¿Se intenta dirigir al país hacia una democracia condicionada y eternamente vacilante incapaz de imponer sus decisiones a los grandes grupos económicos? ¿Qué significa y cuáles deberían ser los alcances genuinos de la independencia de la Justicia? ¿Le cabe sólo, como se dijo en un documento sin firmas individuales pero sí con firmas institucionales y con el aval de algunos jueces supremos, mantenerse fuera de los intentos de sujeción del poder ejecutivo o, por el contrario, y como lo han dicho decenas de jueces, fiscales, rectores, decanos y profesores de distintas universidades nacionales, la independencia debe constituirse en relación a todos los poderes incluyendo a las corporaciones económicas y mediáticas y a los propios jueces de las instancias superiores? ¿Permanecen ajenos a los conflictos y contradicciones que se despliegan en la sociedad aquellos que tienen como misión impartir justicia tratando de que los afectos, los prejuicios, los intereses y las ideas propias no interfieran en ese gesto que debería ser neutral? Soy consciente de que algunas de estas preguntas no tienen una sola respuesta o que, incluso, su mera formulación moviliza un agudo debate cuya resolución queda siempre diferida.

Discutir la Justicia supone internarse, en ocasiones, por un territorio minado cuyas cargas explosivas pueden venir de diferentes posiciones. Lo cierto es que existe, al menos, un consenso que fija la idea de la necesidad imprescindible de una Justicia independiente pero, e inmediatamente surgen los litigios interpretativos, lo que no queda claro o sus límites permanecen borrosos es cuáles son los alcances de esa independencia que tanto se reclama en el interior de una sociedad en la que existen tantos intereses enfrentados, tantas desigualdades y tantas formas de uso discrecional del poder que, por lo general, suelen ir en detrimento de los más débiles y de las mayorías populares. El aparato judicial no ha dejado de ser cómplice, a lo largo de nuestra historia, de esos poderes. ¿Sería pecar de ingenuo o iluso si pensara que desde la llegada de Néstor Kirchner al gobierno se dieron grandes pasos para reparar el brutal daño que las políticas dictatoriales y luego neoliberales produjeron también en la estructura judicial? ¿Acaso esta Corte que tanto le debe a esa decisión histórica de reconstruirla bajo verdaderos principios republicanos está dispuesta a olvidar su antigua deslegitimación arrogándose como mérito propio lo que se debió a una extraordinaria visión política? Prefiero seguir pecando de ingenuo e imaginar que la mayor parte de los miembros de la Corte Suprema estarán a la altura de las circunstancias y eso más allá de ambiciones personales o presiones corporativas. Los jueces, en especial los que ocupan los más altos cargos, no deben quedar al margen de los dilemas de la época ni esconderse detrás de una supuesta neutralidad valorativa que desconozca la densidad política e histórica de lo que está en juego. Sus fallos, con independencia de sus aciertos o errores, constituyen un dato absolutamente relevante de la realidad y son portadores de consecuencias graves.

Preguntas, todas, que recorren la médula de la vida democrática y que llevan implícitas diferencias interpretativas de muy difícil resolución, en especial cuando de lo que se trata es, ni más ni menos, que de garantizar las condiciones de igualdad jurídica en un espacio social atravesado por diversas desigualdades amplificadas, en nuestro país, por la facilidad con la que los grandes grupos económicos han logrado influir y determinar a amplios sectores del poder judicial. El mito de la absoluta independencia del poder judicial termina por ocultar sus condicionamientos y sus profundas debilidades a la hora de poner en su lugar a los dueños del capital. Sigue habiendo, entre nosotros, una Justicia de clase que no suele ser reconocida por los jueces allí donde más deudores son de sus determinaciones. El fallo a favor de mantener la cautelar presentada por el Grupo Clarín va claramente en esa dirección. La Corte, aunque no lo pueda o quiera decir, lo sabe.

Con los jueces parece suceder lo mismo que, o así nos lo presentan ciertos medios de comunicación, con ciertos debates teológicos medievales que se interrogaban por el sexo de los ángeles: jueces y ángeles pertenecen a otro reino muy distinto al animal, sus andanzas por la vida no pueden medirse con los instrumentos profanos y plebeyos con los que se intenta comprender, por ejemplo, las acciones y las conductas de los seres humanos comunes y corrientes. Ellos, así nos lo dice cierta ideología preocupada por sostener la virtuosidad de los magistrados alejándolos de todo mal y de toda tentación, deben permanecer impolutos y entregarse, de cuerpo y alma, a impartir justicia desde la pureza de la imparcialidad nacida de su condición virginal. Ángeles y jueces transitan por un andarivel exclusivo que los mantiene al margen de tanta mezquindad profana. Salvo cuando algunos de ellos se atreven a salir de esa caja de cristal que mantiene un clima de perfecta pureza y se dedican a impartir un tipo de justicia que pone en cuestión el poder de las corporaciones o busca encontrar una cierta correspondencia entre la idea de igualdad y su aplicación efectiva en una vida social atravesada por la impunidad de los acaparadores de la mayor parte de la riqueza material y simbólica. Cuando eso sucede dejan inmediatamente de responder al paradigma de la virtud y se convierten, de la noche a la mañana, en esclavos de la demagogia o del populismo. Sólo si la Justicia y sus jueces defienden el sacrosanto principio de propiedad privada, y si lo hacen sin dudarlo, merecerán seguir permaneciendo en el reino de los justos y de las criaturas angelicales. Cuando cruzan de vereda o cuando recuerdan que impartir justicia es también intentar comprender la violencia de la desigualdad y de la impunidad de los poderosos, se transforman en jueces venales. Las exageraciones de estas reflexiones, estimado lector, sirven para evidenciar lo que efectivamente suele suceder: el reclamo de independencia del poder judicial de parte de los grupos corporativos es siempre proporcional a la continuidad de sus privilegios refrendados por esa misma Justicia que se vuelve cómplice de esos poderes.

Grave es el momento en el que la política queda capturada, como ya se señalaba, en las telarañas del lenguaje jurídico y cuando la propia idea y práctica de la democracia no puede eludir quedar atrapada en la palabra indescifrable del experto. De la misma manera en que también es grave que no exista una Justicia capaz de actuar con autonomía de los poderes fácticos (sean los públicos y/o los de la esfera privada). Para algunos (siempre interesados en colocarse en el lugar del republicanismo) esa independencia debe de ser exclusivamente en relación a los otros poderes estatales y silencian, por conveniencia, la que también es indispensable en relación a las fuentes de imposición económica, mediática o incluso en el seno de la propia estructura judicial. El concepto de independencia es una exigencia central en el interior de una sociedad que sabe que siempre se encuentra en posición de ser vulnerado y cuya consistencia y continuidad conoce de la fragilidad permanente que emana de una realidad política, económica, social, cultural e ideológica fuertemente signada por lo irresuelto. Pero la reclamada independencia de la Justicia no debe servir para alejar a los jueces del escrutinio de la ciudadanía blindándolos de todo contacto con demandas y exigencias a las que también deben estar dispuestos a someterse. No hay genuina vida democrática allí donde persisten el secreto, la distancia y los privilegios.

No deja de ser un momento excepcional el que le permite a la sociedad develar lo que permanecía velado. Así como con la ley de medios se abrió un debate inédito y enriquecedor que impide regresar a las épocas en las que el universo periodístico y comunicacional permanecía intocado e impermeable a cualquier crítica, hoy, a la luz de lo que viene sucediendo con el accionar de ciertos ámbitos de la Justicia, también se habilita un gran debate capaz de abordar lo que no podía ser abordado desmitificando esa aura de autarquía y pureza de un universo estatal por el que también ha pasado el vendaval de las contaminaciones. Los jueces también deben ser auscultados y sus fallos pueden y deben ser discutidos allí donde se apartan de los intereses de la ciudadanía. Su legitimidad, que no es la que nace, como los otros poderes de la república, del voto popular, debe mostrarse a través de sus fallos y de la transparencia de sus acciones que le den un impulso virtuoso a una palabra siempre en riesgo de ser envilecida: la independencia.

 

Delsio Evar Gamboa
Opinión  de
Delsio Evar Gamboa

“No se casan con nadie pero se acuestan con todos”.  Alfredo Pedro Drocchi, Juez en lo Criminal Nº1 de La Matanza . . .

Los fierros judiciales no están guardados . . .

El incendio y las vísperas del 7D concluyeron con la prórroga de la cautelar para el grupo Clarín, que le permite continuar burlando la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Esta medida dilatoria de la más que sospechada Cámara Civil y Comercial Federal Nº1, impide la aplicación del artículo 161, que obliga a la desinversión de las excedidas licencias del Grupo, que por ley debe tener un máximo de 24 y tiene 301. El recurso presentado por Clarín consiste en posponer la aplicación hasta que el juez de 1ra. Instancia Horacio Alfonso se expida sobre el fondo de la cuestión, o sea sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la cláusula de adecuación.

Esta Cámara Civil, que debe estar integrada por tres jueces, con sólo dos miembros, Francisco De las Carreras y María Susana Najurieta, ignorando lo resuelto en Mayo pasado por el máximo Tribunal Argentino, es decir la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que había dispuesto que el día 7 de Diciembre vencía indefectiblemente la cautelar que desde hace más de tres años suspende la aplicación de dicho artículo, falló a favor del monopolio al no hacer lugar a la recusación que había presentado la AFSCA y el Ministerio de Justicia. De las Carreras había sido impugnado por recibir dádivas de Clarín, en un viaje a Miami. El juez Recondo integrante de esa Cámara, también objetado por el mismo hecho, lo reconoció y se apartó de la causa.

En el fallo, el juez De las Carreras, -acusado de prevaricato- manifiesta que “guardo la debida imparcialidad inherente al ejercicio de la función jurisdiccional, conservo la tranquilidad de espíritu y la libertad de conciencia indispensable para impartir justicia bien y legalmente. (). Conociendo su pertenencia al grupo monopólico le cabe muy bien el sayo de “mienta, mienta que siempre algo queda” . . .

La tapa matutina del 6 de Diciembre de 2012 de Clarín, azuzaba la disputa en torno al 7D: “Ataque sin límites del Gobierno a la Justicia”. Aunque no es novedosa, la construcción tamaño catástrofe del título es clarísima: existe una pugna entre el “Gobierno”, y parte de esa entelequia indefinida llamada “Justicia”. Ahí se parapetan los actores judiciales que integran uno de los poderes del Estado más autocrático y antidemocrático: el Poder Judicial. Esa corporación que hasta hoy en día -salvo raras excepciones- logró salir indemne luego de su complicidad con el genocidio perpetrado por la última dictadura militar, que tras 30 años de democracia, no ha visto renovadas sus estructuras, aun luego del estallido que significó el 19 y 20 de diciembre del 2001. El “que se vayan todos”, también alcanzaba a los jueces de “la servilleta de Corach” y a la Corte Suprema con su corrupta “mayoría automática” de Menem, que sólo pudo ser apartada, cuando Néstor Kirchner decidió enfrentarla sin temerle a sus aprietes de “redolarización de los depósitos”.  Estos verdaderos bochornos legales, además de visibilizar la claudicante dependencia de muchos magistrados ante los poderes concentrados demuestran la politización del Poder Judicial, otro ámbito que se regodea en la supuesta “infalibilidad” de su cuerpo estable. Este desacato a la Corte, sirve como ejemplo para entender cómo se cocinan las sentencias, y los poderes que las manipulan desde las sombras.
Clarín tituló en su edición impresa: “La amenaza del ministro de Justicia es de una gravedad inédita en toda la historia democrática argentina”. A veces puede resultar hasta tedioso recordar las complicidades del Grupo Clarín con la dictadura, pero uno debe hacerlo para demostrar la falacia de su eslogan de “Periodismo independiente” que aún insisten en pregonar. Siguió un comunicado donde supuestos “Jueces de todo el país” exigen al Gobierno que cesen las presiones directas o indirectas a la Justicia. El texto fue otra añagaza de la corporación judicial para intentar vanamente lavarse las manos. Ese relato en la que serían los “garantes” de una sociedad civil indefensa, es otra señal de la vocación política de los sujetos históricos que ocupan el Poder Judicial. Dicen: “La Comisión Nacional de la Independencia Judicial, a través de las asociaciones que la integran,  ha recibido la preocupación de una importante cantidad de jueces y juezas de todo el país, referida a hechos que agreden institucionalmente a un Poder del Estado y, como consecuencia de ello, a todos los ciudadanos de la Nación, ya que la justicia es para todos”. ¿Presiones? . . . ¿Justicia para todos? ¿Qué poderoso de guante blanco está preso? ¿Qué pedófilo depravado -teléfono para “padrecito” Grassi-, cumple condena? Martínez de Hoz, Ménem, Cavallo, De la Rúa, Aguad y tantos otros verdugos de lesa inhumanidad, ¿están pagando por el daño hecho? ¿Cuándo en la jurisprudencia argentina se dio que un juez recusado, por medio de “cautelares eternas” paralice por más de 3 años y medio una ley votada por el Congreso nacional para favorecer a un gigante mediático?

Al respecto más de 200 magistrados de todo el país publicaron un documento refutando el comunicado que emitió la ignota Comisión y señalan: “Los magistrados deben ser independientes de los intereses económicos de las grandes empresas, de los medios de comunicación monopólicos, de los jueces de las instancias superiores e incluso de las entidades que los representan”. También se les unió el juez del Tribunal Nº 1 de La Matanza Dr. Alfredo Pedro Brocchi:          ”En mi doble carácter de ciudadano y de Juez del Crimen de la Provincia de Buenos Aires, vengo a cumplir con el deber republicano de denunciar el comunicado corporativo efectuado en nombre de los miembros de las diversas Instituciones que dicen representar cuando no hubo consulta ni llamado a Asamblea alguna para pedirnos la opinión sobre los hechos de dominio público.
De manera que el comunicado solo lleva la voz de las cúpulas y de algunos jueces que las regentean quienes ocultándose en el anonimato de sellos corporativos, pretenden sumarnos a todos los jueces argentinos en un conflicto de poderes al que la mayoría -verdaderamente independientes- somos ajenos.”
 Más claro, échenle cloro!!!

Nuevamente, el poder de los monopolios amenaza a la democracia. La batalla es larga, y este paso es otro más hacia una nueva comunicación, y una sociedad más justa, libre e inclusiva.

El Poder Judicial -en gran parte, con jueces que juraron por las Actas del Proceso militar y que fallan en consecuencia- es un reducto de los poderes facciosos, es garante del sistema capitalista salvaje de adentro y de afuera, de las corporaciones, de los monopolios, de los sectores privilegiados y antidemocráticos. Pero ese cuerpo corporativo, anclado en el peor pasado, más tarde o más temprano tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos democráticos. Como ciudadanos de una nación libre tenemos que exigir al Estado que actúe de oficio si fuese necesario, a través de los mecanismos constitucionales que correspondan para recuperar la razón de ser del Poder Judicial: impartir justicia, ecuánime e imparcial para el bien de la sociedad.

En ese sentido, a la Corte Suprema se le reclama un poco más de firmeza ante los excesos en las atribuciones que se arrogan algunos jueces en sus más que cuestionados fallos. Hay que romper de una buena vez con la corporación judicial, el menos democrático de los tres poderes. Una verdadera democracia no es compatible con prácticas jurídicas corporativas que sobrevuelan siempre sobre un piélago de latentes complicidades con los poderes fácticos. Como bien dijo la presidenta, son los mismos poderes que antes recurrían a los fierros militares, después los fierros mediáticos y ahora los fierros judiciales . . .

La madeja de las cautelares revela que algunas instituciones aún siguen al servicio de los intereses hegemónicos. Por eso el Grupo Clarín -que tiene un ejército de 65 abogados full time a tal efecto- presentó sus recursos judiciales en la Cámara en lo Civil y Comercial, encargada de los conflictos entre privados y no en lo Contencioso Administrativo, que trata los de interés público. Ahí está la verdadera madre del borrego . . .

Antes del cierre, una excelente noticia que demuestra que algo está cambiando en la justicia: el Juez Alfonso acaba de declarar la constitucionalidad de la ley de Medios que pone fin a las ya groseras argucias del Grupo Clarín para no ajustarse a derecho y seguir teniendo coronita. El 7D significó 7 días después . . .

No obstante, sería un buen ejercicio para la ética y la moral, que algunos jueces argentinos atendieran más a su conciencia, que el teléfono de las corporaciones.

Para finalizar, uno pregunta por si aún hiciera falta: ¿Se puede creer entonces en una justicia en manos de algunos jueces que no se casan con nadie pero se acuestan con todos porque son esclavos de la avidez de sus bolsillos, siendo que por el bolsillo pasan precisamente todas las miserias humanas? . . .

 

Horacio Verbitsky

 

 

 

 

 

Por Horacio Verbitsky

Los jueces quieren saber

El documento corporativo contra el gobierno no tiene firmas y los jueces quieren saber cómo se gestó. El quién es quién de las asociaciones de la judicatura, cuya unidad fue quebrada por este paso político audaz. Lobby empresarial para condicionar los fallos y lisa y llana corrupción.

Miembros de la Asociación de Magistrados, de la Federación Argentina de la Magistratura y de la Junta Federal de Cortes y Tribunales Superiores preguntarán a sus autoridades cómo se decidió, quiénes redactaron y aprobaron y por qué se publicó sin ninguna firma el virulento comunicado del viernes 7 contra el gobierno a raíz de las denuncias contra camaristas acusados de vinculación con el Grupo Clarín.

La Asociación de Magistrados es presidida por el camarista penal Luis María Cabral. El fiscal general Jorge Auat lo señaló como un pernicioso ejemplo de shopping forum por su designación para integrar una sala de la Cámara de Casación Penal, sin sorteo y sin respetar el orden de prelación fijado por la ley de subrogancias. Pero la Cámara lo confirmó, con la única disidencia de Alejandro Slokar. Sigue llevando la voz cantante en la Asociación su ex presidente Ricardo El Piojo Recondo, otro especialista en la designación de jueces a dedo y el principal gestor del conflicto de la judicatura con el gobierno nacional por el caso Clarín, en el que tiene interés personal. Subsecretario de Justicia durante el primer gobierno de la UCR y miembro del equipo judicial de la SIDE que operaba sobre los jueces, en 1988 Recondo impulsó la designación de Juan Rodríguez Basabilvaso como camarista federal, para terminar con los juicios por violaciones a los derechos humanos. Su nombre surgió en la sobremesa del lobby militar-judicial-empresarial que se reunía los fines de semana en la quinta del Gerente de Relaciones Públicas del Grupo Económico FATE, Alejandro Pérez Cárrega. Recondo ocultó que el postulante se había desempeñado en el tribunal especial conocido como El Camarón, que el Congreso disolvió en 1973. “Hay que darle a la gente la oportunidad de cambiar. Si nos ponemos a escarbar el pasado de cada uno, no queda nadie”, dijo cuando se hizo público. Dos décadas después, ya como presidente de la Asociación de Magistrados, Recondo proclamó durante un acto de la Corte Suprema que el reclamo del entonces presidente Néstor Kirchner para que no se siguieran demorando las causas por violaciones a los derechos humanos constituía un “avasallamiento grotesco de la justicia”. La Corte lo respaldó con una declaración sin firma, según la cual el control republicano debe “respetar la honorabilidad e independencia judicial”. Ahora, Recondo encabeza el bloque de jueces, abogados y legisladores radicales en el Consejo de la Magistratura. Además integra la Cámara Federal en lo Civil y Comercial, participó en el sorteo manual de un juez jubilado para fallar en favor del Grupo Clarín contra la constitucionalidad de tres artículos de la ley de medios y su hija Ana es coordinadora de Certal, la entidad de lobby que sostienen los operadores de cable, entre ellos el Grupo Clarín. La lista Bordó de Cabral se impuso por muy pocos votos a la Celeste, que postulaba a la camarista del trabajo Gabriela Vázquez (la primera mujer candidata a ese cargo) y que se propone democratizar la Asociación. Nueve de los once consejeros Bordó son hombres, mientras cinco de los nueve consejeros Celeste son mujeres. Contra la fantasía de Lorenzetti sobre una judicatura monolítica, los celestes no asistieron a la comida de fin de año de la Asociación, en disidencia por la invitación a representantes de Certal y a la exclusión del presidente del Consejo de la Magistratura, Manuel Urriza, y el ministro de Justicia, Julio Alak. Los celestes propusieron que la Asociación despojara al presidente de la facultad discrecional para invitar y excluir a quien le venga en gana.

La Junta Federal de Cortes y Tribunales Superiores (Jufejus) es conducida por Luis Francisco Lozano, presidente del Tribunal Superior porteño. Antes, fue director de Asuntos Jurídicos de Recondo en la subsecretaría de Justicia del gobierno radical. Cuando asumió en Jufejus, se comprometió a priorizar el trabajo en materia de independencia judicial pero, en flagrante contradicción, encomió el rumbo trazado por el titular saliente, Rafael Francisco Gutiérrez, que es el antimodelo de la independencia: fue designado en la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe por su primo, el entonces gobernador Carlos Reutemann y durante su gestión Jufejus firmó convenios con la Asociación de Aseguradores Argentinos (Adeaa), para que también jueces supremos provinciales pudieran viajar a Fort Lauderdale, Miami y Washington con el pretexto de los cursos de capacitación que dicta la International Judicial Academy(IJA), para jueces de países de Asia, Africa, América y el ex bloque comunista europeo en los que Estados Unidos y sus empresas quieren influir. Esta IJA (del american way) es una organización dedicada a propagar entre jueces de todo el mundo los valores del Consenso de Washington, que identifican democracia representativa con apertura de mercados. La IJA tiene dos sedes, una en Washington y la otra en Buenos Aires, que funciona en la Asociación de Magistrados y está a cargo de Ricardo Li Rosi, juez nacional en lo civil. Sus programas incluyen visitas a los tribunales y a la Oficina de Marcas y Patentes estadounidenses, como ha sido denunciado por la cámara latinoamericana que agrupa a laboratorios que producen medicamentos genéricos. Buena parte de los seminarios a los que asisten jueces argentinos suelen congregar también a hombres de negocios, como el seminario sobre Seguros y Justicia dictado en Washington en 2008 y 2009 para jueces y ejecutivos de seguros de la Argentina; o el programa sobre “Regulación del Gobierno y Justicia” al que asistieron en la capital estadounidense jueces, abogados y ejecutivos de negocios de la Argentina y México en octubre de 2009. En septiembre de 2010 se dictó un curso en Mendoza y San Juan sobre un tema de estricta actualidad: las medidas cautelares. La cuidada página electrónica de la IJA no explica cómo se financian sus costosas actividades, que incluyeron viajes y estadía en distintos países del mundo para 4387 jueces. Pero los cursos son promovidos por las embajadas de EE.UU. y, en la Argentina, por la Cámara de Empresas Estadounidenses, AmCham. Li Rosi tuvo sus 15 minutos de fama en 2007, cuando la Sala A de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil determinó que la responsabilidad por un accidente en un ascensor en el que no se había reemplazado la puerta tijera era compartida entre el consorcio y la nena de dos años que puso el pie donde no debía, por lo cual debió ser operada siete veces. En julio de 2011 el fiscal federal Federico Delgado pidió que se investigara a los camaristas del fuero civil y comercial federal Ricardo Víctor Guarinoni y Santiago Kiernan (dos de los que viajaron con Francisco de las Carreras y Recondo al congreso de Certal), Patricia Barbieri y Ana María Brilla De Serrat por haber dictado resoluciones favorables a Google a cambio de dinero o dádivas. La denuncia por prevaricato y cohecho fue presentada por el abogado de las actrices Virginia Da Cunha y Florencia Raggi que reclamaban daños y perjuicios a Google, en cuyos buscadores online se las asoció con contenidos sexuales. Antes de revocar dos fallos a favor de Da Cunha y Raggi, los cuatro camaristas habrían participado de una reunión en las oficinas de Google, cuya llegada a la sede den Puerto Madero fue filmada por el denunciante. En el video se reconoce a Ricardo Li Rosi, quien reconoció haber asistido, según dijo, para una actividad de capacitación técnica de la IJA. Según la denuncia a cada concurrente a la reunión, Google les regaló una tablet. El juez Sergio Torres y la sala II de la Cámara Federal sobreseyeron a los cuatro magistrados, porque su imagen no aparece en el video y Li Rosi declaró que no participaron de la actividad, típica de la relación promiscua entre magistrados y empresas.

La Federación Argentina de la Magistratura (FAM) es presidida por el camarista cordobés Víctor María Vélez, protegido del grupo de penalistas radicales de José Ignacio Cafferata Nores y José Buteler, ministro y defensor respectivamente de Eduardo Angeloz. Como Presidente de la Asociación de Magistrados de Córdoba, defendió los privilegios estamentales, gracias a lo cual el gobernador José De la Sota exceptuó a los jueces de su reformas previsionales. Su antecesor en FAM fue el juez penal de Salta Abel Fleming, a quien el ex diputado de la UCR Fernando Chamorro calificó como “sirviente de la dictadura militar” alegando que aún conserva el estado policial obtenido cuando estuvo a cargo de la División de Investigaciones Científicas de la Policía, donde creó una División de Drogas. Como presidente de la Cámara Séptima de Córdoba, Vélez juzgó a 59 personas por el motín de febrero del 2005 en el penal San Martín. Sólo cuatro fueron absueltos y las condenas ejemplificadoras no exceptuaron a aquellos reclusos que hicieron todo lo posible por pacificar la situación. De la Sota dijo entonces que “los derechos humanos son para los decentes”, y Vélez lo tuvo bien en cuenta como fuente del derecho. El fallo señaló falencias del Estado entre las causas del motín, pero no dio un solo paso para individualizar y juzgar a los responsables de que un edificio del siglo XIX para 600 personas recibiera al triple; de que una cárcel enclavada en el tejido urbano albergara a condenados, más propensos al motín y la fuga, mientras la de alta seguridad construida en Bower se reservaba a procesados; de que los reclusos hubieran manejado ametralladoras y fusiles, que sustrajeron de la armería del penal, donde no deberían haber estado; de que se abriera fuego sin medir las consecuencias y causando ocho muertes.

Si Cabral, Recondo, Li Rosi, Lozano, Fleming o Vélez son los defensores de la independencia judicial, puede anticiparse que el lenguaje será condenado a reclusión perpetua.

Justicia coimera

 

Lo imborrable de la historia

Por Felipe Pigna *

 

Desde su muerte se ha escrito mucho sobre Eva Perón. No pocos autores se han dedicado a subestimarla, a estudiarla como un fenómeno folklórico, como ocurre con las tradiciones y los mitos populares. Porque la historia del poder tiene una especie de fascinación por convertir a los protagonistas del lado popular de la historia en “mitos”, desvalorizándolos y arrojando desde ese rótulo sospechas sobre sus verdaderas ideas y acciones. No ocurre lo mismo, para dar un solo ejemplo, con el general de La Nación, Bartolomé Mitre, general mítico que no ganó en su vida una sola batalla. Pero, más allá y por encima de la voluntad de sus enemigos, Evita fue un sujeto político y compartió con Perón el liderazgo carismático del peronismo, demostró una gran capacidad de conducción y construcción política, llegando a manejar dos de las tres ramas del movimiento: la femenina y la sindical. A esta influencia decisiva se sumó su tarea social en la fundación, que la ubicó definitivamente en los sentimientos y en las razones de sus descamisados, llegando con su obra y también con su proselitismo hasta los últimos rincones del país.

Contra ese poder innovador y disruptivo construido por Evita con el imprescindible aval de Perón, fue que se alzaron las voces de sus enemigos más peligrosos, que le dejaban al resto de los opositores las críticas por su pasado de actriz, sus modos, su lujosa vestimenta y su “insolencia”. Advertían el peligro que para sus intereses representaba “esa mujer” que no se detenía ante nada y no confiaban en que Perón pudiera convertirse en su barrera de contención en la medida en que le fuera útil a su proyecto político y no intentara volar más alto que él.

La historia liberal clásica, devenida últimamente en la autodenominada “historia social”, ni siquiera hace el esfuerzo por comprender históricamente al peronismo, sino que lo estudia como un “fenómeno” al que intenta escamotear o disimular en sus libros como parte del proceso de los “populismos latinoamericanos”. Comprender no quiere decir justificar, sino exactamente entender la complejidad de un período que cambió la historia y atravesó la producción política contemporánea. Se parte en esos textos de una ajenidad aparentemente dada por la pertenencia al campo intelectual y a partir de allí se procede a juzgar aquel proceso como una anormalidad institucional y social. En cambio, a las etapas anteriores se las estudia indulgentemente desde la perspectiva de la historia institucional, pasando por alto el fraude, la miseria, la marginación y la represión de esos períodos modélicos que se rescatan acríticamente; así ocurre con la Argentina de 1910, puesta como ejemplo de épocas añoradas durante los debates del bicentenario por los más eminentes representantes actuales de la llamada “historia social”. Esa indulgencia con el modelo liberal agroexportador triunfante en 1910, que excluía, según las estadísticas oficiales, a más de la mitad de la población, que vivía en la miseria, se vuelve aguda crítica frente al peronismo y sus protagonistas en general y a Eva Perón en particular. Se la ve, en el mejor de los casos, como un emergente, como un producto de Perón, fanatizado e incapaz de producir política.

Se hace imprescindible tratar a Evita como a un sujeto político y han aparecido algunas obras, elogiosas o críticas de su trayectoria, en las que ya aparece algo fundamental: el protagonismo político de Evita, su capacidad de conducción y de elaboración política, la mayoría de las veces complementaria de la de Perón, pero a veces voluntariamente y otras involuntariamente, en competencia con el líder.

El odio de sus encarnizados enemigos la sobrevivió. Dinamitaron el lugar donde murió para evitar que se convirtiera en un sitio de culto, prohibieron su foto, su nombre y su voz, pasaron con sus tanques por las casitas de la Ciudad Infantil hasta convertirla en ruinas, abandonaron la construcción del hospital de niños más grande de América porque llevaría su nombre, echaron a los ancianos de los hogares modelo, quemaron hasta las frazadas de la fundación, destrozaron pulmotores porque tenían el escudo con su cara, secuestraron e hicieron desaparecer su cuerpo por 16 años. Pero como sospechaban los autores de tanta barbarie, todo fue inútil.

* Historiador, autor de Evita. Jirones de su vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Por encima de la voluntad de sus enemigos, Evita fue un sujeto político y compartió con Perón el liderazgo carismático del peronismo.”

 

Nos marca el camino

Por Milagro Sala *

La figura de Evita se acrecienta con el tiempo y se convierte en un símbolo para aquellos a los que nos preocupa la situación social, económica y existencial de los sectores más pobres y necesitados de nuestra sociedad.

En este mundo globalizado donde las corporaciones financieras dirigen la economía de los gobiernos de los países más importantes del planeta y el valor central son los bancos y el dinero, una figura como la de Evita –que privilegia al ser humano y, en particular, a los seres humanos menos favorecidos como son los niños y los ancianos– llega a tener una trascendencia tan extraordinaria que es difícil de imaginar.

Porque hoy los bancos se han convertido en templos donde sus fieles devotos son los operadores de Bolsa que dictan las leyes de un mercado convertido en un dios que domina al mundo.

Nunca antes la humanidad tuvo que soportar un desprecio tan absoluto de valores como la bondad, el amor, la compasión, la solidaridad, el afecto, el respeto hacia los abuelos, la belleza del dar sin recibir… sólo el dinero parece ser lo importante para esos constructores de la sociedad deshumanizada, cruel y egoísta que vivimos.

El sentido de la vida es un misterio que vive en el corazón del ser humano. Y ese corazón puede latir en plenitud sólo cuando se ha conseguido solucionar las necesidades básicas materiales y espirituales para todos. Evita hizo ese esfuerzo y lo pagó con su vida.

Nosotros, desde la Tupac Amaru, tratamos de continuar ese camino con su ejemplo y tenemos muy en claro que debemos hacer un esfuerzo cotidiano con fuerza, con imaginación pero también con alegría de vivir, incluyendo a todos y sin olvidar a nuestros hermanos de los pueblos originarios cuya espiritualidad y ceremonias tenemos muy presente en todas las actividades.

Las alegorías de la Tupac Amaru se complementan con las figuras del Che Guevara y con el gran patriota indígena latinoamericano José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru II, precursor de todos los alzamientos posteriores que lograron la independencia de la colonización española en el subcontinente andino y en cuya memoria dimos el nombre a nuestra organización barrial.

Sobre Tupac se puede decir también que es el hombre que, en su rebeldía en contra de la explotación y la discriminación de nuestros pueblos, se hizo cargo de la visión indígena, de la cultura de los pueblos originarios, del Abia Yala precolombino en acción, cuya genética nos toca. Porque antes de la llegada de los españoles nosotros gozábamos de un inmenso territorio que no estaba dividido en países ni en fronteras cerradas. Un territorio cuyos habitantes respetaban la tierra, el agua, el aire y el fuego y que, mucho antes del invento de la ecología, protegían sus recursos naturales a los que consideraban sagrados.

En cuanto al Che rescatamos su lucha inclaudicable, su militancia, su visión revolucionaria y en particular una frase: “Hay que ser duros, sin perder la ternura jamás”. Es de todos conocido el espíritu del Che y su empecinamiento en lograr la liberación de Latinoamérica. Al igual que Evita, dejó su vida en el camino. Puede discutirse su metodología de lucha –que no compartimos–, pero no se puede discutir que en su mente, la justicia social, la extinción de la pobreza y de la indigencia del ser humano eran un valor principal.

Para nosotros, entonces, esas tres figuras representan lo mejor y lo más puro de la lucha del futuro y en su síntesis estamos uniendo el sentido y la satisfacción de las necesidades insatisfechas más profundas de los habitantes la tierra latinoamericana.

Hoy, día en el que se conmemora la muerte de Evita, le rendimos homenaje una vez más, como hacemos todos los días replicando su ejemplo.

* Organización Barrial Tupac Amaru.

 

“Una figura como la
de Evita llega a tener
una trascendencia
tan extraordinaria que
es difícil de imaginar.”

 

El emplazamiento

Por Horacio González *

Es nuestro misterio embalsamado. Cuando algo toma la forma absoluta del ritual, la manera ya consumada del mármol, parecería que el pensamiento es conminado a una obligatoria eternidad. Pero aunque ninguna cultura se pensó eterna, todas han deseado inventar sus materiales para la perduración. En un recordable libro de Octavio Paz se dice que sobre el teocali de las viejas culturas se levantaron iglesias de otros credos y ello seguiría siendo así, precisamente porque los lugares de emplazamiento no cambian. Siempre es el mismo sitio, la misma piedra, el mismo cimiento que, aun creyéndose fundador, se sobrepone al cimiento anterior. La cultura social argentina quizá tiene en Evita, y en la aparente facilidad para pronunciar su nombre, el signo de que lo perdurable no es otra cosa que la búsqueda de una explicación para la angustia de no saber que estaba antes o lo que se emplazará después. Evita es un punto de encuentro de muchísimas sensibilidades, cada una con su materia, la arcilla, el bronce, el fonógrafo con su voz última, sus escritos espectrales que arrastran tantas otras autorías invisibles –lo que al padre Benítez, su confesor, no le convencía; un confesor busca la voz originaria temblorosa, genuina–, y algunas imágenes del cine argentino que se superponen en una extraña fusión –la máxima posible– con la historia nacional. Se la estudió a Evita de muchas maneras, con las cualidades propias de un mito, cuáles son las de la fijeza de una agonía y la posibilidad de correrlo aquí y allá hacia múltiples paisajes. En las villas de los pobres, los salones abastecidos, el palco dictaminador, en la entraña de la enfermedad calcinante, en el voto en su extenuado camastro con un joven Viñas actuando de fiscal electoral, en la escena de renuncia extrema, en un cementerio italiano con el nombre de una señora De Magistris, el primer piso de la residencia de Madrid, donde vivía un Perón que bajo ese ataúd tejía y destejía los nudos arácnidos de la política nacional, y también asomada como ausencia desesperante en un gran cuento de Walsh, como una limítrofe forma del habitar en otro cuento de Perlongher, como un motivo de la novelística de grandes públicos, como en la Santa Evita de Tomás Eloy Martínez y antes, en las especulaciones de los existencialistas argentinos sobre la potencia de la bastardía. Se le atribuyeron santidades, látigos, furias y dulzuras. Yace en el lugar o en el momento liminar en que la política debe elegir su tabla elemental de sentimientos. Hernán Benítez, ya citado, pensaba en una Evita confesional que no prestara su palabra a escritores sustitutos, folletines encantados y efigies que cubrieran la ciudad. No fue así, y quizás este viejo e interesante cura se equivocaba, porque en la situación de Evita el nombre se convertía en una efigie que circulaba en préstamos sustitutos, en réplicas incesantes y efectos de representación que escapaban del cristianismo social de Estado que él hubiera preferido. Había en cambio algo más interesante, que asimismo pertenecía al orden de un evangelismo de los marginales, un llanto colectivo que desafiaba los acostumbrados pudores –Martínez Estrada, un gran opositor, lloró ante las imágenes de su sepelio–, una piedad que no inhibía la lengua de la confrontación política, que Evita –con este nombre o el que prefiramos para mencionarla– expuso de esa forma tan recordable, que le permitió llegar a la escisión más escurridiza del ser político –poder decir leales, poder decir traidores–, y también presidir ahora el lento tránsito, crepuscular, de la Avenida 9 de Julio.

* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

“Yace en el lugar
o en el momento
liminar en que la
política debe elegir
su tabla elemental
de sentimientos.”

 

 

La textura del texto

Por Mario Goloboff *

¿Qué hace a la grandeza de un texto en la vasta historia literaria occidental? ¿Qué a la de las grandes obras del siglo XX? ¿A Ulises, En busca del tiempo perdido, La conciencia de Zeno, La montaña mágica, El castillo, El hombre sin atributos, los relatos de William Faulkner, los de Jorge Luis Borges, el cuento “El Aleph” o “El sur” (“que es acaso mi mejor cuento…”)? ¿Puede que sólo el motivo, lo que acostumbra llamarse “el tema”? Difícilmente, ya que si los hechos o la figura, por ejemplo, son demasiado importantes su tratamiento suele devenir imposible: no conozco ningún texto de creación que esté a la altura de César Augusto Sandino o del Che Guevara; sobre Buenaventura Durruti dijo alguna vez Ilya Ehrenburg que era un ser tan inmenso que jamás podría dar lugar a una buena novela, cosa que, hasta hoy, se ha cumplido. ¿Qué ha hecho, entonces, a la grandeza de “Esa mujer”, este gran texto de Rodolfo Walsh?

Si no puede ser sólo el motivo, lo que parece evidente en general lo es también en particular, ya que la personalidad o la memoria de Evita han provocado numerosos textos de creación, y es cierto que allí están, pugnantes, presentes, siempre vivos, los de Tomás Eloy Martínez, los de David Viñas, José Pablo Feinmann, Eduardo Mignogna, Copi, Néstor Perlongher, Osvaldo y Leónidas Lamborghini… aunque nunca tan redondos, tan perfectos en su hechura como “Esa mujer”. Parece dudoso igualmente que se trate de su actualidad o temporalidad o contemporaneidad o efecto. Tampoco del peso de la firma, porque, como se ve, la acompañan otras no menos prestigiosas. El secreto debe estar, pues, en otro lado, en ese otro lugar de la literatura que nunca se explora dentro de la maraña de lo anecdótico, sobre todo cuando hay fuertes referentes de tipo político, social, ambiental, doméstico. En ese otro espacio que es la textura del texto, y que, aquí, va desde el evasivo título hasta el evasivo final; en esa materia plástica, ambigua de la escritura, residiría tal vez el secreto de su perfección…

Lo que llamo “evasivo título” puede, en efecto, explorarse: el pronombre-adjetivo demostrativo (en clara función adjetiva) se justifica gramaticalmente cuando se refiere a objeto o persona que está más cerca de quien escucha que de quien habla. ¿Cómo es esto? ¿La persona de quien el autor habla estaba más cerca del coronel que del periodista? ¿A quién le habla, entonces, ese título: al coronel, a un lector anónimo y desconocido, a un lector interior? Y por qué el distante “esa” y no “esta” o “aquella”, mucho más evocativo, tal vez más poético? ¿Por el matiz algo peyorativo del “esa”? “Ella no significa nada para mí…”, se dice al principio del cuento. ¿Qué guiño nos hace el narrador? El título, por otra parte, está anticipando lo que será casi genético en el relato, algo muy cercano a la figura retórica de la elusión: no se nombra al personaje que es central en esta historia; por miedo, superstición u odio nadie se anima “a tenerla en boca”, su nombre no aparece jamás en el texto: ni Eva, ni Perón, ni Duarte, ni Evita: completamente eludido, ausente.

Cuento, así, antológico, no por la importancia del motivo tácito –el hurto y ocultamiento del cadáver de Eva Perón–, sino por la maestría del narrar. Reúne los componentes del policial, del de intriga y suspense, del emotivo y social, del político. Reúne los caracteres del género testimonial, de denuncia, y el del reportaje supuestamente objetivo. Reúne también las cualidades de Rodolfo Walsh: parece una concentración de todas sus vertientes literarias y productivas, que vienen de lejos y van más allá del solamente consagrarlo como periodista comprometido –que, claro, lo fue–, militante crítico y lúcido –que también lo fue–, pertinaz e indoblegable –que quién negaría que lo fue–.

Pero, en el relato, se condensa el trabajo de un escritor, como lo subrayaba en su comentario el propio Walsh: “El cuento titulado ‘Esa mujer’ se refiere, desde luego, a un episodio histórico que todos en la Argentina recuerdan. La conversación que reproduce es, en lo esencial, verdadera /…/ Comencé a escribir ‘Esa mujer’ en 1961, la terminé en 1964, pero no tardé tres años, sino dos días: un día de 1961, un día de 1964. No he descubierto las leyes que hacen que ciertos temas se resistan durante lustros enteros a muchos cambios de enfoque y de técnica, mientras que otros se escriben casi solos”.

Un periodista investiga el itinerario de aquel cuerpo, especialmente en el tiempo que va desde el golpe del ’55 hasta su destino en un cementerio religioso italiano. Y lo hace entrevistando a quien de toda evidencia (en la enunciación del relato) fue uno de sus últimos captores o encomendados del mismo: “Día por medio llueve en un jardín donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cinturón franciscano /…/ ¡La enterré parada, como Facundo, porque era un macho!”. El diálogo es así de tenso, huidizo, sobreentendido, y el entrevistado se muestra narcisista, delirante, cambiante, culposo pero no del todo, ya que se dice portador y salvador de un símbolo, de un mensaje histórico. Real o fingido, el diálogo no puede ser más literario y hasta cinematográfico: hay luces plateadas que se reflejan en ese décimo piso, hay titubeos de la escena, alcohol de por medio, ironías y desconciertos del entrevistador; la historia misma, con toda su contundencia, parece deshacerse entre los dedos. Y hay más de una emblemática y ambigua revelación, para los personajes y para el lector.

A mediados de los ’60, uno de los mayores críticos literarios que dio América latina, el uruguayo Angel Rama, saludaba la existencia entre nosotros de un potente y original escritor, Rodolfo Walsh. En el célebre semanario Marcha, en nota cuyo título podría signar hasta hoy la vida y la obra del autor (“Walsh en el tiempo del desprecio”), destacaba los orígenes literarios de su conciencia crítica. Porque se trató siempre de una inteligencia finísima y de un lector perspicaz, y se ven en sus textos trazas de tales lecturas. Tempranamente pensó sobre ellas: “Dos mil quinientos años de literatura policial” (La Nación, 14/2/1954), “¡Vuelve Sherlock Holmes!”, “El genio del anónimo” y “Un estremecimiento, por favor” (Leoplán: 20/5/1953, 3/2/1954 y 18/5/1955). En el primero aparecen mencionados Las Mil y Una Noches, la Gesta Romanorum, el Roman de Renard, los Canterbury Tales, el Decameron, el Popol Vuh, el Zadig…

Así, entre las numerosas enseñanzas que nos dejó Rodolfo Walsh quizá se pueda rescatar ésta, acaso mínima aunque nada desechable: para llegar a la defensa y apoyo de las más nobles causas humanas hay muchos caminos; el de la frecuentación de la gran literatura sería uno de ellos, y no el peor.

* Escritor, docente universitario.

“La personalidad o la memoria de Evita han provocado numerosos textos de creación (…) aunque nunca tan perfectos en su hechura como ‘Esa mujer’.”


 

Juan Martín Fresneda: Cuando el hijo es el padre del hombre

Por: Jorge Giles
Ayer alumbró el futuro.

Estaba allí, en la mirada de los pibes que en el Congreso se emocionaban con Cristina hablando de Néstor, de la vida, de la victoria después de las derrotas.

Me acordé de Carlos Fuentes, el escritor latinoamericano fallecido ayer, que supo escribir palabras tan bellas y profundas como estas: “Hay que llegar a saber que los hijos, vivos o muertos, felices o desdichados, activos o pasivos, tienen lo que el padre no tiene. Son más que el padre y más que ellos mismos. Nuestros hijos son los fantasmas de nuestra descendencia. El hijo es el padre del hombre”.

No se porqué este último renglón me llevó, como un caminito luminoso en medio de la nostalgia, hasta esos pibes que ayer acompañaron a la Presidenta y hasta Martín Fresneda, el nuevo Secretario de Derechos Humanos de la Nación que asumió ayer.

El hijo es el padre del hombre.

Martín es uno de los fundadores de la agrupación Hijos y su padre, Tomás Fresneda, fue uno de los abogados desaparecidos en aquellos días trágicos de julio de 1977 conocidos como La Noche de las Corbatas junto a otros colegas y a su esposa, María de las Mercedes Argañaraz.

Mientras camino cada vez más lento sobre las hojas que caen en este otoño, se me ocurre que estos datos nos llevan irremediablemente hasta ese dolor inconcluso que acuna en su alma este pueblo que somos.

Sin embargo, después de los 30 mil desaparecidos y los crímenes cometidos por la dictadura cívico-militar, no podríamos decir ni pensar lo mismo que esta otra frase del escritor que perdimos ayer: “La muerte espera al más valiente, al más rico, al más bello. Pero los iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es”.

En el país del terrorismo de Estado y en el país de la exclusión, no todos morían con la misma igualdad de oportunidades.

Seguramente Tomás, María, Norberto Centeno, los hijos de Hebe, de Nora, de Taty, de Estela, los padres de Juan y de Horacio, sólo querían vivir en un país de justicia y pan, de justicia y juguetes, de justicia y canciones, de justicia y amor.

Lo cierto es que Martín, hijo de Tomás, abogado en la causa contra Videla, Menéndez y otros genocidas, militante de Hijos, es decir de la memoria, cubrirá el vacío que dejó Duhalde con su muerte y así, la Argentina da una vuelta completa sobre el reloj de su historia.Esta asunción lo confirma.

Es la Argentina que ayer en el Congreso inauguró un Salón para esa Juventud que enarbola orgullosa la sentencia implacable de Néstor Kirchner: “Cambio es el nombre del futuro”.

LAS CARTAS DE LA GUERRA

Sueños, esperanzas y temores en los jóvenes que se aventuraban al conflicto con el orgullo de “defender a la Patria”. Mensajes a los hijos, poemas a Dios y supervivencia en documentos históricos.

 

 

 

 

 

 

Por Deborah Maniwicz

Mucho se escribió sobre los aspectos políticos e ideológicos que envolvieron la guerra de Malvinas, sin tener en cuenta el componente emocional de los soldados que pelearon. A 30 años del desembarco argentino en las islas, Veintitrés decidió homenajear a los ex combatientes reproduciendo algunas de las cartas que los jóvenes escribieron y recibieron durante el combate.

La correspondencia tuvo un valor muy especial durante la guerra. Ese pequeño pedazo de papel fue, para muchos conscriptos, no sólo un medio para descargar su angustia por el frío y el hambre que estaban sintiendo y sus expectativas por el desenlace de la guerra, sino también un refugio. Las cartas eran el único medio para contactarse con sus seres queridos y expresarles, casi como una posdata obligatoria, la necesidad de que les siguieran escribiendo.

Edgardo Esteban es uno de los ex combatientes que más documentos aportó sobre el conflicto armado. En su libro Iluminados por el fuego reproduce un intercambio de cartas que realizó con su madre cuando se encontraba prestando tareas en Puerto Argentino. Aquí se reproducen algunos fragmentos:

26 de abril

Querida mamá:

Llegué anoche a Puerto Argentino. Sé lo orgullosa que estarás de que tu soldadito esté defendiendo la Patria. A pesar de que hace mucho frío, me encuentro bien, pero quedate tranquila, nos han dado una ropa nueva que nos ayuda muchísimo a sobrellevarlo.

Quiero que estés tranquila. Nos están dando muy bien de comer. Hoy nos dieron hasta Coca-Cola. Hoy es un día lleno de sol. Estamos acomodando todo el material. ¡Ah, me olvidaba!: también nos dieron cigarrillos Jockey Club, los mismos que fumás vos.

Somos muchos los que estamos acá, así que dudo de que esos pollerudos de los ingleses se animen a pisar estas islas, que son nuestras. Y si se les ocurriera venir, se van a dar cuenta de los huevos que tenemos los soldados argentinos para defender lo que es nuestro. Decile a Marcela que la extraño muchísimo y que no me olvido de ella, y decile a Raúl, al tío Héctor y a los abuelos que por favor me escriban. Por favor, escribime pronto. Acordate de que te quiero mucho y que sos la mamá más tierna del mundo.

Estoy bien, pero escriban porque extraño. Un beso grande de tu soldado paracaidista.

Edgardo

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14 de junio

Querido Hijo:

Espero que te encuentres bien de salud porque con estos fríos y dormir en un lugar no adecuado hay que ser fuerte para no enfermarte, además no estás bien alimentado como se debe. Bueno hijo tu madre se siente bastante preocupada y nerviosa no ve la hora de verte es lo que más quiere espero que sea muy pronto para estar todos juntos como siempre rezamos todos los días para que así sea.

Bueno. Edgardo la vida tiene estas cosas cada cual tenemos marcados nuestros destinos a vos te tocó estar en una guerra pero nosotros desde acá estamos espiritualmente junto a vos rogando a Dios y a la virgen para que termine todo y estés tomando mate con nosotros o mirando tevé color desde tu cama tranquilo calentito bien comido y sin ninguna preocupación, te pido que tengas mucha fe en Dios que todo va a salir muy bien. También te pido cuando vengas que la cuides mucho a Marcela que está sufriendo a cada momento junto a nosotros… la verdad que se está portando maravillosamente.

Bueno hijo te esperamos ver pronto.

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Marcelo Daniel Massad es uno de los 649 soldados argentinos que murieron en la guerra, más precisamente en la batalla de Monte Longdon, el 11 de junio. El siguiente poema se encontró en el bolsillo de su campera.

 Escucha Dios:

Yo nunca hablé contigo, Hoy quiero saludarte: ¿Cómo estás?

¿Tú sabes? Me decían que no existes, y yo, tonto, creí que era verdad.

Anoche vi tu cielo. Me encontraba oculto en un hoyo de granada…

¡Quién iría a creer que para verte bastara con tenderse uno de espaldas!

No sé si aún querrás darme la mano; al menos, creo que me entiendes.

Es raro que no te haya encontrado antes, si no en un infierno como éste.

Pues bien… Yo todo lo he dicho. Aunque la ofensiva nos espera para muy pronto,

Dios, no tengo miedo, desde que descubrí que estabas cerca.

La señal! Bien Dios, ya debo irme. Olvidaba decirte… que te quiero.

El choque será horrible… en esta noche. ¡Quién sabe! tal vez llame a tu cielo.

Comprendo que no he sido amigo tuyo. Pero ¿me esperarás si hasta ti llego?

¡Cómo! ¡Mira Dios: estoy llorando! tarde te descubrí. ¡Cuanto lo siento!

(Qué raro: sin temor voy a la muerte…) Dispensa, debo irme ¡Buena Suerte!

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La carta que el soldado Juan Cristian Jenssen le envió a su amigo Rubén Antonio Enríquez desde Puerto Argentino, refleja el compromiso y el patriotismo que sentía al defender la soberanía de las islas.

19 de mayo

Estimado Rubén

Recibí tu carta ayer y te puedo asegurar que me llenó de alegría saber que un amigo se acuerda de mí que estoy en el otro extremo del país cumpliendo con un deber que es también una obligación para todos los Argentinos.

Yo no estoy en el frente de combate, sino [que] estoy en el pueblo y trabajamos en descarga de aviones y barcos, pero es un trabajo más peligroso que estar en el frente porque cuando llega un avión y lo estamos descargando enseguida aparecen los Harrier a tirar confites de 450 kg.

No creas que todo en este trabajo es malo porque también descargamos víveres como golosinas, cigarrillos, latas, etc. y aprovechamos para llenarnos bien los bolsillos así que no nos podemos quejar porque por lo menos no pasamos hambre, aparte que dos o tres veces por semanas nos vamos a cazar ovejas y comemos asado.

Lo único que nos empieza a apretar un poco es el frío, no me quejo porque tenemos mucho abrigo pero aun así en las guardias se endurecen los pies y tenemos que quedarnos un rato al lado del fuego.

Dicen que en estos días se resuelve el problema o se arreglan o se declara la guerra (sic), yo no creo que se arregle pero si se llega a arreglar ya voy a estar con ustedes en un mes o dos de lo contrario no sé cuándo voy a estar allá o si voy a volver pero voy a tratar de mantenerme vivo hasta que esto termine. Te digo mantenerme vivo pero no creas que con eso quiero decir que me escondo en los tiroteos porque no es así, te puedo asegurar que cuando hay peligro se siente algo adentro que no te deja retroceder un paso y te manda a ser siempre el 1º en estar en el lugar que está pasando algo.

Un fuerte abrazo

Juan Cristian

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Al sargento ayudante Ramón Gumersindo Acosta lo desvelaba el hecho de que su hijo estuviera orgulloso de él. Antes de morir, le escribió una carta donde describe sus hazañas y su compromiso con la causa. Por su participación en la guerra, fue honrado con la Medalla al Valor en Combate.

 Puerto Argentino, 2 de Junio

Querido hijo Diego, ¿qué tal muchacho? ¿Cómo te encuentras? Perdóname que no me haya despedido de ti, pero es que no tuve tiempo, por eso es que te escribo para que sepas que te quiero mucho y te considero todo un hombrecito y sabrás ocupar mi lugar en casa cuando yo no estoy.

Te escribo desde mi posición y te cuento que hace dos días íbamos en un helicóptero y me bombardearon, cayo el helicóptero y se incendió, murieron varios compañeros míos pero yo me salvé y ahora estamos esperando el ataque final.

Yo salvé tres compañeros de entre las llamas. Te cuento para que sepas que tienes un padre del que puedes sentirte orgulloso y quiero que guardes esta carta como un documento por si yo no vuelvo: o si vuelvo para que el día de mañana cuando estemos juntos me la leas en casa.

Nosotros no nos entregaremos, pelearemos hasta el final y si Dios y la Virgen permiten nos salvaremos.

En estos momentos estamos rodeados y será lo que Dios y la Virgen quieran. Recen por nosotros y fuerza hasta la victoria final.

Un gran abrazo a tu madre y a tu hermana –cuídalos mucho, como un verdadero Acosta. Estudia mucho. “VIVA LA PATRIA”

Cariñosamente,

Ramón Acosta

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Cuando Carlos Almada, de 19 años, estaba a punto de embarcarse en el Crucero General Belgrano, le escribió la siguiente carta a su madre, contándole sus expectativas sobre el desenlace de la guerra y sus ganas de compartir a la vuelta unos ricos mates y comida casera. Pero el deseo fue truncado: Almada fue uno de los 323 marinos que murieron en el hundimiento del Belgrano.

 15 de abril

Hola mamá:

Espero que estés bien, te escribo porque como nos vamos a movilizar después ya no podremos hacerlo. Estoy contento porque nos transportaran en un crucero que se llama ARA General Belgrano.

No me imagino pelear con otra persona y no creo que tengamos que hacerlo. Quiero decirle a todos lo importante que son para mí y cuánto los quiero, y a ti mamá… ¡Te quiero tanto! ¡Nada me pasará! Extraño tus comidas y tus mates, decile a mis hermanos que se cuiden que cuando vuelva a casa voy a contarle muchas cosas.

Te cuento que a veces no puedo soportar ver a mis compañeros, algunos tienen miedo y se acuerdan de sus madres con lágrimas en los ojos, mami pido en mis oraciones que todos volvamos a casa pronto, todo pasará.

Antes de dormir tu rostro es la última imagen que recuerdo. No sé lo que nos aguarda pero me cuidaré mucho. Y espero que todo esto pase pronto para estar con vos.

Quiero que estés orgullosa de lo que estoy haciendo y tengas fe en mí. Solo quiero que me disculpes por cualquier cosa que haya hecho mal o te haya lastimado.

Todo lo que aquí haga será por vos MAMÁ, te quiero y… VIVA LA PATRIA!

TU HIJO

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El 3 de abril de 1982, un día después del desembarco argentino en Malvinas, Mario Almonacid murió en combate. Oriundo de Comodoro Rivadavia, fue el primer chubutense caído en el conflicto. La siguiente es la última carta que Almonacid le escribió a su hermano antes de viajar a las islas.

 Querido hermano:

Con mucho agrado y cariño te mando esta tarjeta, ya que la elegí para vos, pensando que te va a gustar.

Te mando un gran abrazo hermano para que compartas la alegría y las esperanzas que nos dan todos los años estas fiestas. Y sepas pensar en el futuro que se te acerca, y vas rumbo a la juventud, ya saliendo de esa adolescencia que es tan inocente y buena.

Pensá en el estudio, en nuestros viejos y por supuesto en mí, en tu hermano mayor que en estos momentos está cumpliendo con la patria.

Yo desde acá te recuerdo mucho y te deseo toda la felicidad del mundo para el año que se acerca, y la mejor salud que Dios te pueda dar. Seguí queriendo cada días más a los viejos.

Muchas felicidades querido hermano. Rezo por la salud de nuestros padres y la paz que reina en la casa.

CHIN, CHIN…

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El teniente Luis Carlos Martella fue uno de los tantos soldados que tuvo que distanciarse de su familia para combatir en las islas. Su destino le impidió ver crecer a su hijo, que hoy se aferra al recuerdo de su padre muerto y a las palabras de esta carta.

 16 de mayo

Querido Hijo:

Es esta la primera carta que papá te escribe. Mamá que es tan buena, te la leerá cuando la recibas y la guardará para que la puedas leer tú mismo cuando aprendas a hacerlo dentro de algún tiempo.

Hoy cumples un año de vida. Has crecido dentro del cariño que con mamá y el resto de la familia te hemos prodigado, los días han pasado y has dejado de ser un bebé de meses para convertirte ya en un hombre con un largo año de vida.

Con el tiempo, te enterarás que aún antes de esta fecha, te convertiste en el hombre de la casa, cuando papá fue a cumplir un deber. Defender el suelo de la Patria.

Esta Patria que te vio nacer y que todo nos da, nos exige de vez en cuando algún sacrificio, hoy le exigió a papá que no pudiera estar presente el día de tu cumpleaños, pero sólo físicamente, pues permanentemente papá está con vos.

Quiero que sepas todo lo que tu padre, hijo mío, desea para vos cuando crezcas, y que no es más que seas un hombre de bien, sólo el sacrificio y el trabajo duro y constante rinden sus frutos.

En la vida, el hombre debe tener una meta que guíe sus pasos, esa meta no debe ser otra que el servicio a Dios, a través del amor a la Patria y a la familia.

Nunca debes sentirte dueño absoluto de nada, pues todo te lo da Dios y cuando Dios te lo pide, se lo deberás entregar.

No quiero extenderme más, sólo quiero decirte que seas bueno y comprensivo con mamá, que aunque a veces te rete, lo hace por tu bien, además cuida de tus hermanos más pequeños que verán en ti a su ejemplo y alguien en quien recurrir cuando necesiten algo.

Hijo mío, ten fe en Dios, Él sabe por qué hace las cosas, da todo tu esfuerzo a la Patria para engrandecerla cada día más y brindarte por entero a tu familia.

Cuando tengas la tuya, sabrás qué es lo que te digo. Feliz cumpleaños Santiago. Te besa Papá.

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Desde Puerto Argentino, Julio Rubén Cao, que se había alistado voluntariamente al Ejército, les escribió una carta a sus alumnos de la escuela de Río Gallegos donde daba clase. Su deceso se produjo el 10 de junio, y no pudo conocer a su única hija, que nació el 28 de agosto de ese año. En 2011, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner propuso que la carta sea de lectura obligatoria en los actos escolares del 2 de abril.

 Desearía que hiciera llegar a la maestra de 3ro. D este mensaje para mis alumnos:

A mis queridos alumnos de 3ro. D:

No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas. Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder.

Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes.

Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.

Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes. Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.

Afectuosamente JULIO l

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Malvinas según un soldado inglés

“Los argentinos son mucho más patriotas”

El teniente inglés David Tinker tenía 25 años cuando le tocó pelear en la guerra de Malvinas. El 12 de junio de 1982 se encontraba a bordo del buque Glamorgan cuando un misil argentino hundió el barco. Desde ahí les había escrito cartas a su mujer, sus padres y sus amigos que siguieron llegando a Gran Bretaña incluso después de su muerte. En los escritos, recogidos en un libro, reflexiona sobre la injusticia del conflicto bélico, condena el accionar de los dos gobiernos y reconoce la “valentía” de los soldados argentinos. A continuación se reproduce una de las cartas enviadas a su mujer:

12 de junio de 1982

Querida Christine:

Es muy fácil comprender cómo se ha desatado la guerra: nuestra primera ministra se imaginó que era Churchill desafiando a Hitler, y la Marina la apoyó para obtener publicidad y popularidad rápidamente. Estoy seguro de que de esta destrucción sólo se beneficiarán Mrs. Thatcher y los fabricantes de armas.

Lo que más me apena es que no hay causa para esta guerra, y si somos honestos, los argentinos son mucho más patriotas con respecto a las Malvinas que nosotros con las Falklands. Y lo que la primera ministra no comprende es que los argentinos creen firmemente que las Malvinas son de ellos.

Han enviado contra nosotros pilotos en misiones suicidas, en viajes sin regreso, porque estamos fuera de su alcance, y eso que ellos no tienen helicópteros de rescate en el mar para recuperar después a los pilotos.

Los pilotos argentinos enfrentan cada día misiles antiaéreos de aplastante superioridad. Realmente, la valentía de esos hombres demuestra que tienen mucho más que un tibio interés en estas islas. Considerando la tragedia, la angustia, y el horror de las vidas perdidas, que han sido sacrificadas de buena gana por los políticos para tapar la ineptitud y necedad de su gobierno, considerando además los resultados en dolor, pérdidas económicas y pérdidas de buques para Gran Bretaña, me parece a mí que esta es la guerra más inútil que Gran Bretaña ha hecho en toda su historia.

Espero que todo esto termine pronto… Creo que los argentinos ya han demostrado honorablemente su valentía.

David Tinker

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Producción y textos: Deborah Maniowicz

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VOLVEREMOS!!!!!

Por Oscar Quinteros

A veces la historia nos puede parecer una cuento, como esos cuentos que alteran el sueño y nos inquietan el espíritu por demasiado tiempo. O para muchos el tiempo paradójicamente no tiene nada que ver con esta historia alimentada por un eterno presente.
Caminan entre nosotros, siluetas, olores y sonidos percibo. Y la realidad deja de ser tal, para ser lo que realmente es; simplemente una ilusión. Así la tristeza palidece, solamente la nostalgia de saber que habité ese espacio donde la libertad era nuestro sol, camina junto a ellos muy dentro de mi.
La bestia que nunca duerme, sabe que la fatalidad esta echa para ella, que la libertad es un enemigo demasiado grande, imposible de vencer y por mas que utilice ropajes acordes a las circunstancias, siempre y por siempre habrá quienes le aborten el banquete.
Tantos cuerpos, a la carroña no le alcanzó en su insaciable apetito de muerte y poder, ahi estan de vuelta en las calles, llenando plazas los que mataron, riendo y gritando con orgullo, concientes de que el futuro tiene un dueño y se llama pueblo.
Aquel 24 de Marzo creyeron que la victoria estaba al alcance de las manos y relamiéndose procedieron a tender la mesa, lo que nunca supieron es que aquel 24 de Marzo seria la última vez que se pondrían la servilleta en el cogote. En realidad iniciaron un proceso en el cual terminarian con las garras mutiladas.
Si, ya lo se….la bestia tiene la curiosa facilidad de auto regenerarse, como hoy que vestida de cordero usfructúa del sistema democrático, el mismo que desprecia y con cantos de sirena pretende inculcar lo peor de la naturaleza humana, que es la división entre los hombres, madre de todos los conflictos.
A esta no le interesa la historia, menos respetarla, solamente es un elemento mas en la construcción de la misma, que busca en la repetición, lo definitivo como el pretendido fin de la história, y sin embargo lo único que conseguirán es la emulación de Sísifo.
Hoy, a pesar de los asesinos, corre por las venas de la república la misma sangre, ya sea por generación, ya sea por historia o simplemente por el deseo de un mundo mas justo.
Quedara sobre nosotros el peso de la memoria que sabremos llevar con dignidad, de no ser asi, todos esos rostros de aquellos que “garparon” para tener este presente de paz y trabajo, se encargaran de recordarnos que siempre exisitirá la posibilidad de que la patria exija lo mejor de nosotros.

ENTREVISTA A EUGENIO RAÚL ZAFFARONI

Excelente nota al ministro de la Corte que habla de todo. La condena a Garzón, reforma constitucional, minería, la tragedia de Once y su última obsesión: “La Pachamama y el humano”.

 

Por 

El ministro de la Corte Suprema de la Nación Eugenio Raúl Zaffaroni es un hombre de mundo. Y sobran los argumentos para sostener la afirmación: no sólo es reconocido internacionalmente –hasta el periodista Víctor Hugo Morales lo definió como “el Messi de la Justicia”– y viaja para dar conferencias por diversos continentes sino que hasta se animó a publicar el libro La Pachamama y el humano, donde vuelca sus preocupaciones sobre el futuro del hombre en la Tierra. “En definitiva, me pregunto sobre el destino de la humanidad. ¿Qué somos: una manifestación superior o el cáncer del planeta?”, explicó Zaffaroni a Veintitrés, apenas horas después de aterrizar en el país tras un viaje de trabajo.
–¿Pero cómo vinculó la Pachamama con una discusión teórica sobre el derecho?

–En derecho penal, hay una discusión teórica sobre el bien jurídico. En realidad, es un tema central de la discusión de toda la vida. Uno de los puntos donde se pone en crisis el bien jurídico es el delito de maltratamiento de animales. Ahí se plantea si hay titulares de bien jurídico que no son seres humanos. Hace mucho que estaba juntando material para eso. Lo sorprendente es que, de pronto, las constituciones de Bolivia y Ecuador, invocando la tradición ancestral latinoamericana, agregaron a su letra que hay una relación de paridad con la naturaleza, que no somos los únicos titulares del bien jurídico. En tanto que, en el mundo central, también hay científicos que afirman que somos parte de la naturaleza. Fue esta coincidencia que se está produciendo en el mundo la que me impulsó a escribir el libro.
–¿Los derechos de la naturaleza hoy son aplicables en la Argentina?
–No sería inconstitucional plantearlo. Sería bueno que lo repensáramos en caso de reforma constitucional, no hablo en coyuntura. Porque esta coincidencia de cosmovisión central y periférica-colonizada nos está diciendo algo. La amenaza de supervivencia de la vida humana en el planeta es cierta.
–¿El debate de la minería a cielo abierto entra en este esquema?
–Esos conflictos tienen que tener un tratamiento especializado nacional. Quizá debamos crear un tribunal administrativo federal o un fuero especial. Hay que tomar conciencia de que estas cosas son el comienzo de un problema que seguirá a lo largo del siglo. Son conflictos que no se pueden resolver sin conocimiento técnico. Ni el ecologismo radical, que dice que todo contamina, ni el interés económico, que dice que no contamina nada, son buenos parámetros. Hay que ver hasta qué punto estamos violando la naturaleza y hasta qué punto vivimos de ella. De momento, estamos como podemos pero hay que pensar con cierta urgencia en un cuerpo especializado. Es la gran materia de este siglo, que puede ser el último si no nos cuidamos. El problema es serio. Además, el mismo deterioro del planeta genera conflictos políticos y bélicos.
–¿Es necesaria una reforma constitucional para incorporar los nuevos temas del siglo XXI?
–Si respondo, lo van a deformar por cualquier lado y me van a salir con lo de la re-reelección. Si podemos obviar lo coyuntural, cosa que sé que políticamente es difícil, creo que tenemos que sentarnos a repensar nuestra institucionalización. Sobre todo cuando no tenemos una crisis que nos obliga.
–Como sucedió en 1994.
–Esa reforma se quedó a mitad de camino en muchas cosas, creó problemas por dejar instituciones sin pergeñar bien. Tenemos una Constitución escrita y rígida y no es fácil hacer una reforma, se necesita un acuerdo político para ello. Fuera de toda premura y coyuntura, tendríamos que sentarnos a pensarla.
–En estos meses, también presentó su libro La cuestión criminal. ¿Es una síntesis de su obra La palabra de los muertos, con un lenguaje más coloquial?
–Sí. En realidad creo que el primer libro me salió mal porque quise hacer el segundo. La cuestión criminal está explicado más coloquialmente, usando un gancho irónico y tiene los dibujos de Rep. Allí sostengo que la academia se queda encerrada en los cubículos mientras el común de las personas tiene una vivencia de la cuestión criminal y de la violencia social que la obtiene de los medios de comunicación, una especie de criminología mediática que no tiene nada que ver con lo que pensamos de lo académico. Pero hay que tener cuidado porque esa vivencia de la gente se le impone al político, que hace las leyes. Y la realidad es otra. Para acceder a ella, intenté que los muertos hablaran y observé que el poder punitivo, cuando se descontrola, es el primer homicida. Produce más muertos que la guerra. Contra eso, lo que propongo es una criminología cautelar. Es decir, contengamos al poder punitivo.
–Cambio radicalmente de tema, ¿cuál es su visión de la tragedia de Once?
–No puedo abrir un juicio sobre eso porque, como todo lo que sucede en el país, puede llegar algún día a la Corte. Pero fue una tragedia incomprensible, una tragedia idiota. No puedo pensar que un tren no pare al llegar a la estación. ¿Qué pasó? ¿Cómo puede suceder eso?
–¿Considera que la tragedia puede oficiar de disparador para cambiar la estructura ferroviaria del país?
–No lo sé. Pero en el país tenemos un desastre en estructura de transporte. Lo que se hizo en la década del ’90 fue suicida, resultado de eso es que hoy mandamos por carretera toda la carga y todo el transporte de pasajeros y estamos introduciendo cada vez más autos. Nos vamos a matar todos. Hoy tenemos que construir todo el sistema ferroviario, no sólo suburbano sino en el país. Tenemos que repensar eso. Implica una inversión fuerte, que hace a la infraestructura económica del país.
–¿Estaría de acuerdo con una estatización de los servicios públicos del transporte?
–No lo tengo claro. Lo que sí sé es que no se lo puede tratar con un criterio meramente economicista. El transporte tiene que tener subvenciones y participación estatal, de alguna forma. Hay cosas que no son rentables pero dan como ganancia el desarrollo de una región. Es elemental. Habría que ver qué es lo que más conviene.
–¿Y cómo analiza la quita de los subsidios?
–Más allá de las dificultades de carácter práctico o situaciones de injusticia que puedan plantearse y que tendrán que resolverse, no podemos estar subsidiando a quien tiene dinero para pagar el costo del servicio. No me pueden subsidiar la electricidad a mí. No estoy en la misma situación que el que está en la villa.
–Le pregunto por un tema que no debiera llegar a la Corte: el reclamo por Malvinas.
–Es un problema interno de los ingleses. Como toda Europa, Inglaterra está viviendo un momento de crisis y tenía que distraer la atención, por lo que inventaron que íbamos a hacer una guerra en Malvinas. Una cosa totalmente absurda. La única vía para reconquistar las islas es la diplomática, sabiendo que su aplicación eficaz depende, como todo el derecho internacional público, de circunstancias de política mundial. Hay que mantener los argumentos jurídicos, apelar a los organismos en que tenemos representación y algún día algo pasará.
–Hablando de cuestiones mundiales. Baltasar Garzón fue uno de los jueces que juzgó a los genocidas argentinos cuando aquí regía la impunidad. ¿Qué opina de la reciente decisión del Tribunal Supremo de España de inhabilitarlo por 11 años?
–Desde el punto de vista jurídico, aplicaron un tipo de prevaricato que a mi juicio es inconstitucional porque es un tipo difuso, si alguien me dice qué es una “sentencia injusta”, se lo agradezco. Segundo: el Tribunal Supremo juzga en instancia única un delito, no una remoción; imagínese lo que pasaría en la Argentina si juzgásemos en instancia única en materia penal a los jueces: cada vez que no nos gusta lo que hace un juez, lo condenamos. Aquí, las remociones las determina el Consejo de la Magistratura. Allá, en cambio, lo juzga el Supremo, un tribunal que no es imparcial porque es el mismo que decide si las sentencias de los jueces son conforme a derecho, y el derecho no es unívoco. Yo puedo hasta estar de acuerdo en que a Garzón se le fue la mano por disponer ciertas escuchas, pero qué hubiéramos hecho en la Argentina: hubiéramos nulificado, revocado la sentencia, hasta hubiéramos ordenado extraer del expediente las fojas y listo. Como máximo hubiésemos dispuesto un llamado de atención al juez. Esta sentencia del Tribunal Supremo abre la puerta para que pueda pasarle a cualquier juez. Si yo fuera juez en España tendría mucho miedo.
–¿Considera que esta decisión sirve para no revisar los crímenes del franquismo?
–Es muy llamativo lo que sucedió. Puedo pensar que estuvo vinculado al franquismo aunque yo más bien me inclino por otra cosa: en toda corporación, y sobre todo si se ve la actitud corporativa del Supremo español, un tipo como Garzón molesta internamente, perturba el funcionamiento burocrático de la corporación. Una cosa es revocar una sentencia y otra condenar al juez como delincuente. Mire si tuviéramos ese poder nosotros. Una locura.

 

                           

QUINCE AÑOS SIN JOSÉ LUIS CABEZAS!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Gabriel Michi Periodista*

En estos 15 años, los hijos de José Luis Cabezas crecieron sin su presencia. Agustina y Juan ya pasaron los 20. Candela, los 15. Su papá, José, dejó este mundo hace un poco más de un año, en medio de una tristeza que desbordó su vida desde aquel 25 de enero de 1997. Su mamá Norma y su hermana Gladys siguen sufriendo. Como también su mujer, Cristina, quien se vio obligada a dejar el país. Esa es la otra parte de la historia, la parte más humana, la que muchas veces se esfuma detrás de lo que todo el mundo ve y conoce. Se cumplen 15 años del asesinato de José Luis Cabezas. Quince años del peor atentado contra la libertad de expresión desde el retorno de la democracia. Y detrás de este hecho atroz y reconocido por todos, están las historias humanas de desgarros y ausencias, de la vida sin el ser querido, ese que fue arrebatado con un ardid criminal. El día a día de una tragedia. Esa película real que se vive en el universo de las víctimas. Del otro lado están las historias de quienes fueron considerados –por los tribunales– como los responsables del asesinato. El empresario Alfredo Yabrán, quien no pudo ser juzgado por haberse suicidado cuando escapaba de la justicia. El jefe de su custodia, Gregorio Ríos, que fue condenado como el instigador –por mandato de su jefe– del homicidio y que, habiendo cumplido menos de diez años de prisión perpetua, salió de la cárcel y se fue a su casa a gozar de un régimen de arresto domiciliario, pero sin pulsera magnética y bajo la única vigilancia de su esposa. También el asesino de José Luis, el ex policía Gustavo Prellezo, goza de ese privilegio. Lo mandaron a la casa de su padre en La Plata por problemas lumbares y ahora sólo lo custodia su papá. Cerca de allí, sus compañeros de tropelías, la banda de delincuentes comunes conocida como “Los Horneros” (Horacio Braga, Sergio González y José Luis Auge –el otro, Miguel Retana, murió en la cárcel-) hasta consiguieron trabajo en una pizzería y en un lavadero de autos. Aunque algunos de ellos –Braga y Auge– debieron volver a prisión por violar la libertad condicional, pero aun así no se privaron de salir a ver a sus seres queridos. Y los policías de la Costa, Sergio Cammaratta y Aníbal Luna, quienes regresaron a Valeria del Mar y ahí andan, según cuentan los vecinos, haciendo trabajos de seguridad o llevando alguna palabra evangelizadora casa por casa. Y el ex comisario Alberto Gómez, quien liberó la zona en la madrugada del crimen, al que también se ha visto en alguna época haciendo tareas de vigilancia privada por la zona. Como quien dice, los lobos cuidando el gallinero. Todos ellos, los asesinos, pueden gozar en este presente el acto inconmensurable de estar cerca de sus familias. Pueden ver a sus hijos crecer. José Luis, no. Sus hijos crecieron sin él. Sus vidas trascurrieron con ese velo de dolor y ausencia. Lo mismo que las de sus padres, su hermana, y su mujer, Cristina, a la que le secuestraron sus sueños de poder construir en estas tierras una familia con su hombre. Para todos ellos, el “Caso Cabezas” no es un “caso”. Es su vida. Es ese José Luis papá, esposo, hijo, hermano y amigo que no está. Es ese sentimiento de impotencia y desprotección que da saber que sus asesinos están ahí, al acecho de todos, sin haber cumplido ni siquiera una mínima parte de su condena. Nosotros, sus compañeros y amigos, estamos dispersos por distintos lugares del mundo periodístico. En los más diversos medios, de las más diversas posiciones. Intentando hacer lo nuestro, periodismo, con esa huella imborrable en nuestra memoria. Habrá quienes lo extrañen más y quienes lo extrañen menos. Pero creo, con la certeza de no confundirme, que en cada uno de nosotros estará siempre vivo aquel recuerdo de este “chabón bravo” –como le gustaba definirse a José Luis– y divertido, muchas veces cabrón y testarudo, con el que compartimos momentos inolvidables. Ese fotógrafo descollante, lleno de periodismo y arte en cada toma. Que era feliz con lo que hacía. “¿Qué más puedo pedir? Hago lo que me gusta y encima me pagan”, se entusiasmaba. Ese compañero con el que nos reíamos y nos peleábamos. Pero que disfrutábamos cuando veíamos el resultado de su trabajo. Ese compañero por el que salimos a la calle a reclamar justicia junto a su familia. Junto a sus colegas, a la UTPBA y ARGRA y otras asociaciones periodísticas. Junto a la sociedad argentina. Se consiguió bastante. Se lograron condenas ejemplares en poco tiempo, para lo que es el sistema judicial argentino. Pero también recibimos una nueva bofetada cuando se les redujo la condena a los asesinos y, uno a uno, fueron dejando atrás la prisión. Esa justicia que se convirtió en injusticia. Una vez más. Hoy se cumplen 15 años del asesinato de José Luis Cabezas. Él no está. Pero sí está. En los recuerdos de su familia y amigos, en la memoria de una sociedad que se conmovió por el crimen y en la conciencia –si es que les queda algo de ella– de sus asesinos. Nada ni nadie nos devolverá a nuestro compañero. Pero queremos recuperar aunque sea la ilusión de que la justicia haga honor a su nombre. Y que los criminales vuelvan a prisión. Para escribir otras historias. Para escribir otra Historia.

(*) Periodista de Radio América y CN23. Compañero de José Luis Cabezas en la cobertura de la revista Noticias en Pinamar. Secretario del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).

 HACE DOCE MESES UN JOVEN TUNECINO SE INMOLO Y DIO COMIENZO A LA PRIMAVERA ÁRABE QUE TRANSFORMO LA REGION

Un año de convulsión política y nuevos rumbos

La inmolación del desesperado joven y su posterior muerte, el 4 de enero de este año, desató la ira inmediata de los tunecinos y las protestas se extendieron primero por todo el país y luego a toda Africa del Norte contra gobiernos autocráticos.

Hace un año, el joven tunecino Mohammed Bouazizi se quemó a lo Bonzo en protesta por la falta de futuro e inauguró una seguidilla de protestas conocidas como la Primavera Árabe, que remeció irreversiblemente esa región del mundo y desplomó gobiernos autocráticos con décadas en el poder. El 17 de diciembre de 2010, en Sidi Bouzid, un pueblo polvoriento en una zona agrícola en el centro de Túnez, el desesperado joven licenciado en informática que vendía verduras en una pequeña carreta para vivir, tomó la decisión que lo llevó a la muerte poco después y lo transformó en el “padre de la revolución tunecina”.

Este hecho inauguró el año de mayor convulsión política y social, además simultánea, en el norte de Africa y Medio Oriente. La inmolación del desesperado joven y su posterior muerte, el 4 de enero, desató la ira inmediata de los tunecinos, y las protestas se extendieron por todo el país primero y a toda Africa del Norte en semanas, desafiando cambios de gobierno, reformas constitucionales y todo lo que añejas monarquías u otras formas de gobierno encontraban a mano para acallar la rabia de décadas.

Si bien las revueltas sociales y los reclamos democráticos fueron común denominador de todo este poderoso e inesperado fenómeno, en cada país tuvo sus especificidades y características diferentes. En Túnez, tras 23 años en el poder y luego de intentar sofocar las protestas con feroz represión, decenas de muertos o estratagemas como la abrupta concesión de algunas libertades y la promesa de no presentarse a las elecciones, Zine El Abidine Ben Ali sucumbió en poco menos de un mes, el 14 de enero de 2011. En Egipto, tras la caída de Hosni Mubarak, el 11 de febrero, una junta militar supervisa una delicada y controvertida transición que ya está en una segunda etapa de elecciones parlamentarias, por ahora con ventajas para los partidos islamistas moderados, pero en el marco de una persistente crisis política.

En Bahrein, la mayoría chiíta se rebeló contra la monarquía sunnita que gobierna el emirato desde hace más de 200 años. Sin embargo, el levantamiento fue aplastado, a pedido del rey, por tropas de Arabia Saudita y otros países del Golfo temerosos de una mayor influencia regional de Irán, un país chiítarrival de esas monarquías sunnitas, en caso de caída del soberano bahreiní. En Libia, el capítulo más sombrío de la Primavera Arabe, y con características tan notoriamente diferentes que quizá la excluyen del proceso, el gobierno de Muammar Khadafi fue derrotado y éste ejecutado por grupos rebeldes apoyados por la OTAN, que dirigió varios meses de operaciones aéreas autorizadas por la ONU. Estas devastadoras operaciones de la alianza, que en teoría sólo estaba autorizada a proteger a la población civil, se tradujeron en realidad en una acción bélica deliberada que gravitó de modo ostensible en el resultado de la contienda, cuya cifra de víctimas difícilmente se sepa algún día, pero que se estima en miles.

En tanto, tras meses de crisis política, el presidente de Yemen, Ali Abdulah Saleh, firmó en noviembre un acuerdo propuesto por países del Golfo que lo obligaba a dimitir y a ceder el poder para poner fin a la situación de inestabilidad que atravesaba el país desde que comenzó una revuelta antigubernamental, en febrero. En Siria, casi 10 meses de protestas con al menos 5000 muertos –según datos de Naciones Unidas– no han hecho tambalear definitivamente aún al gobierno de Bashar al Assad, cercado por las potencias occidentales e incluso por la Liga Arabe, el organismo panárabe del que Damasco es uno de sus fundadores. En Marruecos, mientras tanto, una oportuna reforma constitucional y elecciones parlamentarias celebradas hace pocas semanas –decididas por la aguda cintura política del rey Mohammed VI– lograron neutralizar por ahora una incipiente movilización social encabezada por el Movimiento 20 de Febrero, ahora casi en el olvido.

Pese a lo fundacional del acto del joven Bouazizi, no es posible encontrar en Sidi Bouzid un monumento que lo recuerde, y sólo se ven graffiti en inglés, árabe y francés, como testigos entre las blancas paredes. Mientras en ciudades europeas como París ya hay una calle que lleva el nombre de Bouazizi, en su ciudad natal sus habitantes enfrentan por ahora problemas más urgentes, como el de los dos jóvenes desempleados que desde hace días protagonizan una huelga de hambre frente al mismo edificio en que se quemó Bouazizi. “Nada cambió”, dijo el agricultor y activista Issam Affi, de 30 años. “Celebraremos el aniversario, pero mostraremos también que mucho sigue igual”, dice aludiendo a la fiesta de tres días con música, bailes y concursos de poesía que comenzará mañana.

Cuando Ben Ali –refugiado en Arabia Saudita y condenado en ausencia por la Justicia militar a cinco años de prisión– huyó del país, el 14 de enero, los tunecinos se sintieron esperanzados. Sin embargo, un año después los empleos siguen faltando, mientras varios proyectos de inversión extranjera que se vislumbraban tras la revolución siguen haciéndose esperar. En lo político, tampoco cambió demasiado la victoria electoral de los islamistas, que intentan llenar el vacío de poder en Túnez y otros países árabes. El partido moderado Ennahda prometió hasta ahora hacer de un Islam moderado la base del nuevo Túnez, mientras en la capital ya se viven las primeras luchas de poder entre “modernistas” y seguidores de un Islam radical. Por ahora los tunecinos tienen un nuevo presidente, Moncef Marzuki, un ex defensor de los derechos humanos que asumió el pasado martes su cargo tras ser elegido el lunes por la Asamblea Constituyente del país.