Category: Informática e Internet


Cinco C y una E: el “Modelo uno a uno” en la Argentina

 

 

 

 

Por Luciano Sanguinetti *

 

 

Luciano Sanguinetti, ex decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, presenta los resultados de una primera evaluación de Conectar Igualdad y analiza los aportes que la iniciativa hace en términos de igualdad social en el campo de la educación y la comunicación.

La hipótesis se lanzó hace diez años: a las brechas económicas, sociales o culturales había que sumarles la digital. “Digital Divide” se la llamó, y simultáneamente se consideró necesaria una estrategia para superarla. “One Laptop Per Child” (OLPC) se denominó el programa. Su inspirador, Nicholas Negroponte, director del Media Lab del MIT.

A su vez, la Unesco promovía un nuevo concepto que se asociaba al de la brecha digital: la brecha cognitiva. Las transformaciones tecnológicas que conectan sociedades, y hacen accesible un volumen de informaciones nunca antes visto, no garantizan la apropiación del saber. En ese contexto, la brecha cognitiva comenzó a utilizarse como una categoría que superaba la anterior, considerada demasiado instrumental, para los ideales de sociedades democráticas: así nació el concepto de Sociedad del Conocimiento. Es cierto, los nuevos soportes facilitan el acceso, pero, ¿garantizan los aprendizajes?

La propuesta de una computadora personal para cada niño o niña en edad escolar, una computadora liviana, pequeña, barata (100 dólares era la promesa que Negroponte les sugirió a las grandes compañías), es una de las herramientas de este proyecto. La Cumbre Mundial de Túnez (2005) que jalonó el camino de la sociedad digital fue el escenario del anuncio. A pesar de que esta iniciativa suponga para algunos la continuidad del viejo espíritu colonialista, una gran parte de los países atrasados comenzó a ponerla en práctica. No sólo porque sumar a los otros atrasos el de la información es doblemente peligroso sino, además, porque en la transformación del sistema capitalista, como sugiere Scott Lash, la información ha pasado del nivel superestructural al de la base económica. Como dijo en un artículo reciente Eric Calcagno, citado por la Presidenta en su mensaje de Asunción, la distribución del ingreso, la palabra y el conocimiento son bases indisociables de una alternativa democrática y emancipatoria.

Indudablemente, la primera década del siglo XXI fue la del crecimiento de los entornos digitales. Lo demuestran el desarrollo de la conectividad con la banda ancha, el surgimiento de las redes sociales o la teoría de la red 2.0 que Tim O’Reilly predijo con el concepto de la arquitectura de la participación la producción de los usuarios de los contenidos de la web. Para dar sólo una referencia en un proceso tan cambiante, Latinobarómetro informó en diciembre de 2010 que la conectividad había alcanzado al 39 por ciento de la población de América latina, habiendo partido del 19 por ciento en el año 2002. En algunos países, como Chile, Argentina o Venezuela, ese guarismo había superado el 50 por ciento.

No es un piloto

En América latina, la implementación en el sistema escolar de “Una laptop por chico” se lo conoce como “Modelo uno a uno”. Así comenzaron en Chile, en Brasil, en Uruguay o en la Argentina, los diferentes planes, algunos dirigidos al nivel primario, al secundario, con modalidades que iban desde planes pilotos o universales, nacionales o regionales.

El que tomó desde 2010 el universo más amplio fue la Argentina, con 3 millones de laptops, seguido por Brasil con 1 millón y medio o Portugal con 400 mil. En el caso argentino se sumó el fuerte impulso otorgado a la conectividad, a través de los planes Argentina conectada e Internet para Establecimientos Educativos, que prevé conectar 5434 establecimientos, sumado a la extensión de la banda ancha vía satelital, dadas las características del territorio argentino, la producción de contenidos digitales y el desarrollo de programas de aplicación pedagógica a través de Educ.ar y del Canal Encuentro. A todo se articuló una estrategia de capacitación docente para profesores en ejercicio y docentes en formación, desde la agencia de OEI y el INFD, por el cual en la actualidad ya se formaron más de 62 mil docentes en los seminarios de “Entornos virtuales para el Modelo uno a uno”. Vera Rexach, la coordinadora para el nivel secundario, comenta que los tutores de los seminarios –más de 200 especialistas en TIC aplicadas a la educación, que a lo largo del país asisten a los docentes online– ya lo llaman las cinco C (computadoras, conectividad, contenidos, capacitación y conocimientos), a las que habría que agregar una E: evaluación.

Esa evaluación, coordinada por el ministerio y realizada por 14 universidades nacionales y la Universidad Pedagógica de la Provincia de Buenos Aires, ya nos permite ver algunos resultados:

– El programa aparece como una promesa cumplida (la comunidad educativa manifiesta que a medida que llegan las computadoras todos tenemos la sensación de que algo está cambiando en la gestión pública).

– El programa es universalmente aceptado como una primera iniciativa que abarca la totalidad del sistema (y no un programa focalizado como los que imponía el neoliberalismo), y se destaca que no sea una experiencia piloto, más allá de las dificultades que implica una estrategia global como ésta; el PCI sugiere que se puede intervenir masivamente sobre el sistema cuando hay una eficaz coordinación. Recordemos que aquí intervienen diversas áreas de Nación y provincias.

– Los estudiantes se manifiestan reconocidos e interpretan el programa desde una perspectiva de derechos que revaloriza la educación pública. Los testimonios dicen que cuando llegan las netbooks, los chicos aplauden. Este dato nos muestra una reconciliación entre escuela y comunidad que no es menor.

– El impacto pedagógico se ve en todos los niveles: secundaria, especial y formación docente; pero se destaca el temprano impacto en el segundo. Para el nivel secundario se reconocen las facilidades de acceso al material, a las búsquedas para la elaboración de investigaciones, a los usos en las áreas de lengua e idiomas, y los diversos programas que facilitan la elaboración de mapas conceptuales, de programas de simulación o en la producción y presentación de trabajos colectivos. Para los docentes en formación es importante señalar la conjunción de este programa con las acciones que se venían desarrollando en el área a través de la red y el campus virtual de los institutos de formación, como de la reforma curricular que incluyó, además de la extensión de las carreras, asignaturas vinculadas con la comunicación y las TIC.

– Los docentes y directivos, si bien señalan que el programa viene a incorporar otro recurso para el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y no a sustituir a los anteriores, admiten que en su desarrollo desafiará a los educadores a un replanteo del cómo enseñamos.

– Los alumnos y docentes producen conocimiento. Si bien el informe reconoce que en la etapa actual se atraviesa la fase lúdica y recreativa, los docentes y alumnos comienzan desarrollar experiencias y proyectos de producción de conocimientos, de colaboración. Se integran mejor entre ellos, extienden el horizonte de sus aprendizajes, vuelcan capacidades aprendidas intuitivamente. No obstante, como lo señalan los trabajos de evaluación realizados por la Universidad Pedagógica, los docentes requieren una formación actualizada en alfabetización digital.

– Otro aspecto destacable en la evaluación es la familia. El programa excede el ámbito escolar tradicional. EL PCI acerca a los chicos a la escuela (los testimonios dicen que los jóvenes llegan más motivados), pero también acerca a los alumnos con sus familiares y, en consecuencia, a la institución escolar con la comunidad.

La igualdad

Conectar Igualdad, Plan Magallanes, Plan Ceibal, suponen incorporar una dimensión clave de las sociedades contemporáneas: la igualdad. Concepto que remite al ideario del educador más importante del siglo XIX (Sarmiento), como al del siglo XX (Freire). El siglo XXI nos interroga ahora desde otra realidad. A pocos meses de alcanzar el objetivo de 3 millones de netbooks en el proceso de inclusión digital más profundo que tengamos conocimiento, ¿qué sigue?

Pienso lógicamente en la primaria y el nivel inicial, en la alfabetización digital por saberes de los docentes, en las transformaciones de la gestión educativa como proyecto comunitario, en la integración de los diferentes subsistemas educativos para producir sinergia y desestancar los flujos de información y de personas. Pueden seguir ustedes. Y sin embargo, lo más interesante de un programa como Conectar Igualdad no es tanto lo que en distribución tecnológica representa sino como un programa de toma de conciencia de un derecho que los jóvenes comienzan a advertir en las aulas. Lo demás vendrá por añadidura.

* Ex decano, docente e investigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social-UNLP.

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…Y UN FRUDE DIFICIL DE AVALAR
                    Como el gobierno provincial de Córdoba de flequillo Schoretti no tiene mucho para ofrecer, más que publicidad tilinga en la tele, la gente se vuelve a acordar del fraude electoral, entonces, contradiciendo al circo que armaron el año pasado con la Reforma Política, ahora se les ocurre aparece  con lo del “voto electrónico”, peligrosísimo para estos casos (y en estas manos) como bien nos explican los especialistas en este programa… ¿Alguno recordará a la empresa Indra y el corte de luz a las 3 de la mañana en pleno escrutinio?? Carbonetti quizás?
  Programa especial dedicado al Voto Electrónico. La opinión de los especialistas y una demo de como se puede hackear facilmente una terminal de voto electrónico. Aparecen en este programa: Claudio Regis: Productor general del programa televisivo Dominio Digital.

 

GRUPOS DE FACEBOOK DE GENTE CON DUDOSA CAPACIDAD INTELECTUAL

Las comunidades virtuales más pelotudas del mundo

Ahora cualquier energúmeno propone un grupo de Facebook sobre cualquier tema, y en un rato recibe miles de adhesiones a causas estériles.

 

 Por Facundo García

 

                             Nunca hubo tantos idiotas con capacidad de vincularse entre sí. Basta rastrear grupos de Facebook como “Creo que las palomas traman algo” o “Las puertas automáticas me hacen sentir un yedi” –que ya cuentan con más de 80 mil miembros– para comprobarlo. Deseos, sospechas y fantasías salen de mentes evidentemente baqueteadas, y así como brotan van derechito a las pantallas. De hecho, antes de la entrega de los Oscar, más de 216 mil personas habían pedido a través de la famosa red social que Guillermo Francella subiera al escenario y soltara un “a comerlaaa” si El secreto de sus ojos ganaba el premio a la mejor película extranjera. Y eso no es nada: los feisbuqueros están creando muchas asociaciones insólitas. Investigar las consignas que reúnen al rebaño pone en crisis cualquier optimismo por el futuro de la humanidad, pero no deja de ser divertido.

“Todos alguna vez intentamos mover el control remoto con la mente”, por ejemplo, es el espacio para que los que hicieron el esfuerzo compartan su experiencia. En el muro, el aporte de Valentina amplía la polémica. “Mover el control remoto no, pero sí traté de pasar los canales o prender y apagar la tele mentalmente. Qué bueno saber que no era la única”, escribe, acaso telepáticamente. “Yo también me tengo en el Messenger” es una prueba de que el fenómeno no tiene límites racionales; y “Odio que me mire mi mascota cuando me masturbo” pretende hacer un llamado a quienes han pasado por el duro trance de estar “con los pantalones en los tobillos, rojo como un pimiento” y vieron por el rabillo del ojo “la silueta de un cuadrúpedo sentado, como petrificado, con los ojos como platos y sin perder detalle del menester”. Hay más. “Por los que se hacen peinados raros con shampoo cuando se bañan”, “Asociación de amantes de los garbanzos con chorizo” y “Suelo dar vuelta mi almohada para disfrutar del costado más frío” también merecen un lugarcito en el podio. Hasta hay unos que se autoconvocaron porque les gusta apoyar el culo en la estufa, aunque un usuario aclaró que él lo hacía “sólo en invierno”.

José Romero asegura que si un millón de delirantes lo solicitan, él se va a tatuar “los ciento cincuenta y un Pokémon” en la espalda. Lejos quedaron la militancia social o los exabruptos punk. Ahora la papa son esas grandes definiciones que exige la existencia cuando se vive intensamente. Los códigos compartidos hacen que los grupos vibren diariamente entre reflexiones sobre los límites de la amistad –”Mi amigo tiene mal aliento, pero no me animo a decírselo”–, los valores deportivos –”Yo me atrevo a tirar más de dos caños por partido”–, o casi cualquier otro tema imaginable.

Frecuentemente, lo que se trasluce es un dejo de autoironía, una especie de autogastada colectiva. No obstante, la estupidez suele aparecer en su estado más puro. “Yo me opongo a la violación de pandas bebés por jóvenes en Sichuan”, por citar un caso ilustrativo, ha conseguido convocar a 380.774 “activistas”. Muchos de ellos creen que efectivamente existe en China una secta que incita a los jóvenes a fifarse animales (qué injusticia, ¡tal vez sólo se masturben frente a los bichos!). Y es que las informaciones ofrecidas, en general, son falsas, lo que no evita que mucha gente se convenza. Por eso la política no ha quedado fuera del circuito del delirio. “Porque la presidente no es mi tía le digo Fernández y no Cristina” y “La Unión Soviética nos hace creer que se dividió” son dos destacables en este rubro.

¿Y qué decir de los que arman teorías conspirativas? “Si siempre sospechastes (sic) de las palomas; de su forma de mirar, de cómo se juntan y cuando te acercás se separan como si no quisieran que escuches lo que dicen, éste es tu grupo”, clama la presentación de “Creo que las palomas traman algo”, donde además pueden leerse advertencias como “si no tomamos medidas, conquistarán el mundo y tendremos que conformarnos con las migajas que nos arrojen”. En la misma línea está –con más de mil adherentes– “Las lombrices se hacen las boludas, pero planean invadirnos”.

Las hipótesis paranoicas no se restringen a seres reales, claro. Los de “Chuavechito es un limado” sostienen que analizando las canciones incluidas en la publicidad de un conocido suavizante puede comprobarse que el dibujito habla del fassso. La estrofa “Mi mamá sabe muy bien / que el verde hace bien / y a todos da felicidad, / me hace sentir tan libre y tan fresquito, / y creo que también puedo volar” sería una pista de que esos spots promueven el uso de sustancias ilegales. Otros prefieren inclinarse por lemas más cercanos. “Ahora que no están La Niñera ni Michael Jackson, ¿quién se ocupará de nuestros niños?”, es la frase bajo la que se embanderan unos franceses que aprovechan la volteada para mandar spam. Un último detalle: en ese reino de bizarrías y pasiones ocultas, el grupo “Tengo pene” todavía cuenta, paradójicamente, con pocos miembros.

Agrupación imposible

“¡Que Merkel invada a Venezuela y la convierta en colonia alemana!” u “Ojalá que Estados Unidos invada Venezuela” dan la pauta de que el gorilaje continental no da tregua en el ciberespacio. En la Argentina están los que bregan por el “reclutamiento de gente para la guerra por el agua contra Paraguay”; y en Chile hay unos cuantos proyectando que toda Sudamérica quede en poder de los hermanos trasandinos. Igual, hay otras ilusiones. “Compañeros y compañeras, juntemos cien mil amigos para hacer la Revolución. La idea es que cuando lleguemos a la cantidad estipulada, nos reunamos en el Obelisco con un arma y cien pesos cada uno y vemos que hacemo (sic)”, arengan los de “Juntemos cien mil amigos para hacer la Revolución”. Hasta ahora, los rebeldes son sólo diecinueve. Hay tiempo.