Category: Abusos Religiosos


Papa Francisco y el “Diario de Guerra”: Los videos del testimonio ante la Justicia

Una investigación de SAM FERGUSON

Desde que se convirtió en Papa Francisco la semana pasada, las preguntas han circulado sobre la relación de Jorge Bergoglio con junta de Argentina durante el transcurso de la “guerra sucia”, un período de la dictadura militar entre 1976 y 1983. Durante este tiempo, el gobierno por la fuerza “desaparecieron” más de 9.000 personas. El periodista Horacio Verbitsky ha acusado Papa Francis, entonces el padre Jorge Bergolgio, de los rumores de que dos sacerdotes teología de la liberación dentro de la orden de los jesuitas, Orlando Yorio y Francisco Jalics, eran izquierdistas, efectivamente señalización a los militares que los sacerdotes no tenían protección Iglesia. Bergoglio ha negado estas acusaciones, diciendo que en realidad trató de proteger a los sacerdotes: En primer lugar, alentando a que dejen su trabajo en los barrios bajos, que los estaba poniendo en peligro, en segundo lugar, por alojarlos después del golpe de Estado para proporcionar protección, y en tercer lugar , utilizando de nuevo los canales para tratar de salvarlos después de su secuestro.

En 2010, Bergoglio fue llamado como testigo en una investigación criminal de dieciocho oficiales en la Escuela de Mecánica de la Armada, la prisión secreta donde Yorio y Jalics fueron llevaron. Se enfrentó a las preguntas formuladas por varios abogados de derechos humanos y tres jueces. Sus cuatro horas y media de  testimonio abarcaron temas tales como su larga relación con los sacerdotes, los pasos que él afirma haber adoptado para proteger a los sacerdotes, y los encuentros que tuvo con altos funcionarios del gobierno para lograr su liberación. En la audiencia también brevemente descubre  relación del Papa Francisco con Esther Ballestrino de Careaga, uno de los miembros fundadores de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, un grupo de mujeres que protestaron por la desaparición de sus hijos en el apogeo de la dictadura. A continuación, presentamos cuatro clips importantes (en español) de su testimonio.

En este clip, Bergoglio describe los pasos que tomó para asegurar la liberación de su amiga Esther Ballestrino de Careaga, a los activistas de derechos humanos y fundador de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que fue desaparecida en diciembre de 1977 junto con otros once activistas de derechos humanos. Sus restos fueron identificados en 2005 después de haber sido enterrado en una fosa común en 1977, cuando su cuerpo llegó a la orilla, los huesos mostró signos compatibles con un fuerte impacto de una caída, como ser expulsado de un avión. En el intercambio, Bergoglio comienza explicando la “gran amistad” que tenía con Ballestrino de Careaga se remonta a la década de 1950. Fiscal Luis Zamora Bergoglio pide lo que hizo cuando descubrió que Ballestrino de Careaga había desaparecido. Bergoglio dice que “me duele mucho”, y que trató de ponerse en contacto con la familia, que era “una especie de oculto” porque la hija de Ballestrino de Careaga, Ana María ya había sido secretamente secuestrados. Él testifica que él también trató de contactar a otros que pudieran tener información sobre el paradero de Ballestrino de Careaga . Cuando le preguntaron si en contacto con las autoridades, Bergoglio dice que no lo hizo, porque las relaciones judiciales fueron manejados por el Arzobispado. (En ese momento, era jefe de la Compañía de Jesús en la Argentina, un lugar situado fuera de la jerarquía de la Iglesia institucional.) Zamora cierra el encuentro preguntando si, dada su amistad, Bergoglio debería haber hecho más para Ballestrino de Careaga. Bergoglio responde: “Hice lo que pude”.

Los críticos de Bergoglio  alegan que él estaba en una campaña ideológica para borrar de izquierda como los sacerdotes Yorio y Jalics de la Iglesia. Bergoglio explica que “todo sacerdote que trabajaba con los pobres era un objetivo para la sospecha y la acusación de algunos sectores”, y dice que él rechazó los rumores que circulan dentro de la orden de los jesuitas, de ‘zurdos’, un término despectivo para referirse a un izquierdista antes y después de los golpe . Añade que viajó a La Rioja en 1973 a “intervenir en el caso de los dos jesuitas que trabajaban allí con los pobres” y también “objetos de estos comentarios desagradables”. Presionado por Zamora para obtener información sobre el origen de los rumores, los estados Bergoglio que vino de los segmentos de la orden “frente a este tipo de trabajo pastoral”.

“¿Tienen un nombre y un apellido?” Zamora pide.

Bergoglio responde: “No, sólo los sectores”.

Zamora sigue presionando para Bergoglio específico nombres: “no te acuerdas de ninguna información concreta: un obispo, un cardenal” Bergoglio y no ofrece ningún tipo. También dice que él no se dio por los rumores de “mucha importancia”. Sólo se planteó en las conversaciones de rutina como un tema entre muchos recuerda, Bergoglio. Cuando Zamora señala que Carlos Mugica, sacerdote radical, habían sido descritas en términos similares antes de ser abatido a tiros en mayo de 1974, da marcha atrás Bergoglio. Afirma que él no aceptó los rumores como verdaderos-de hecho, eran “calumnia grave” y “pecado”, dice-, pero poco pudieron hacer para enfrentarlos porque “fue aceptada ya como un hecho.”

En este clip, Bergoglio testifica acerca del momento se enteró de que el Yorio y Jalics sacerdotes habían sido secuestrados. Él explica que se enteró del incidente después de una llamada telefónica de uno de los vecinos del sacerdote. Él dice que le dijeron que “hubo una redada y que habían tomado los sacerdotes presos, así como muchas personas laicas”. Él dice que él actuó de inmediato para tratar de averiguar donde los sacerdotes habían sido tomadas. Finalmente, se dice que escuchó que la Armada había tomado, la información que pasa a “todos los miembros de la Compañía de Jesús [la orden de los jesuitas]”, el Arzobispado, y el embajador del Vaticano.

Al preguntarle cómo se descubrió que era la Armada, Bergoglio dijo que era “vox populi”. En respuesta a una pregunta formulada por el presidente del tribunal, Daniel Obligado, Bergoglio describe sus dos reuniones con Emilio Massera, el jefe de la Armada. Durante la primera reunión, él dice que fue a informar a Massera, que los sacerdotes habían sido detenidos y quería asegurar el Almirante que los sacerdotes no estaban involucrados en nada “raro” (raro). En el momento de la segunda reunión, él dice que era “casi seguro” que la Marina había secuestrado a los sacerdotes, a partir de las conversaciones que mantuvo con personas no especificadas, y describe un “feo” reunión. Le dijo a Massera: “Quiero que aparezcan”, y luego “se levantó y se fue.” En uno de los intercambios más tensos durante el testimonio Zamora Bergoglio presiona para obtener información sobre cómo descubrió que los sacerdotes fueron tomadas por la Marina de Guerra, información que estaba estrechamente vigilado y no habrían estado a disposición del público. Bergoglio insiste en que fue un rumor general de que estaba dando vueltas.

Zamora: Tal vez usted puede decirnos lo que estaba pasando a su alrededor como vox populi, porque públicamente la gente no podía saberlo.
Bergoglio: La gente que pide una dijo que era la Armada, que era de Infantería de Marina.
Zamora: ¿A quién le pregunto?
Bergoglio: Las personas que tenían influencia, la gente que se podía consultar, que tenían conexiones con los jueces, con un tipo militar, con un policía, con el Ministerio del Interior. Todo apuntaba a la Armada.
Zamora: ¿Recuerda algún nombre de estas personas que tan fácilmente accesibles poder?
Bergoglio: No.
Zamora: ¿Eran superiores eclesiásticos? El Cardenal?
Bergoglio: Fue todo el mundo que se podía ir en un momento de desesperación, ¿sabes? Eran amigos, conocidos, “Tengo un conocido que voy a averiguarlo.” Este tipo de cosas.
Zamora: El hecho de que fueron secuestrados por la Marina es una pieza muy importante de información. Vamos a ver si usted puede probar difícil Bergoglio señor. Esta es una pieza muy importante de información que usted nos está dando que puede ayudar a comprender el origen, identificar a los que se habla, que usted cree que son dignos de confianza, como usted ha indicado a Massera, que era una fuente seria, no sólo nadie , ¿sí?
Bergoglio: Se dijo como todo el mundo estuvo de acuerdo “vox populi”.. No es que una persona que dijo. Todo el mundo dijo: “Fue la infantería de Marina.” No recuerdo bien si se identifican los agentes que participaron en la operación de la infantería naval, creo que también se identificaron como un grupo de tareas de la Armada.

Este último intercambio entre Bergoglio y el juez Herman Castelli se refiere Bergoglio encuentros con Yorio y Jalics después de su liberación. “¿Sabe usted, basado en sus conversaciones con Jalics y Yorio, lo que piensan acerca de su comportamiento en cuanto a su secuestro?” Castelli pide. Bergoglio dice que habló con Jalics en varias ocasiones durante su visita a la Argentina desde Alemania, donde fijó su residencia después de haber sido liberado. Él dice que Jalics era “entendimiento” y no quería volver a vivir lo que pasó porque él “sufrió mucho”. Bergoglio añade que ni Yorio ni Jalics “me dijeron que podía haber hecho más” y que “no me eches la culpa.” Cuando el juez Castelli le pregunta si alguna vez escuchó las críticas de nadie más que los sacerdotes, Bergoglio dice que pensó Yorio había dicho “que tal vez había dejado sin protección un poco, que yo no había hecho lo suficiente. No recuerdo si esto es exactamente lo que era, pero era que no había protegido lo suficiente, y no protegerlos yo los había dejado sin protección, no la palabra “entregado” [literalmente “entregado”, con connotaciones de “delató” o “delató”] en al menos nunca he oído esta palabra, él no lo dijo, pero estaba cerca de esto. “Más tarde [no aquí en video], Bergoglio dice Yorio había sido “condicionados por el sufrimiento que tuvo que pasar”.

Traducción Propia mediante Google Traductor.
Sepan disculpar las imperfecciones.

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Sam Ferguson es profesor residente en el Centro de Schell de Derechos Humanos Internacionales en la Escuela de Derecho de Yale y ex becario Fulbright. Está escribiendo un libro, “Lo que queda de una guerra sucia”, sobre los juicios de derechos humanos en Argentina.

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Mas sobre Sam Ferguson: Es un miembro de la clase de la Escuela de Derecho de Yale de 2009. Mientras que en la escuela de derecho, era un profesor asistente de profesor Reva Siegel, presidente de programación de la Sociedad Americana Constitución, y uno de los organizadores del Simposio Bernstein. También participó en el Programa Vínculos, en Argentina. Sam recibió un BA en Filosofía con los más altos honores de la Universidad de California en Berkeley. Como miembro Robina, Sam pasó un año en Buenos Aires, investigar y escribir un libro, restos de una guerra sucia , sobre una serie de juicios de derechos humanos en Argentina contra el último gobierno militar de ese país. De 1976 a 1983, entre 10.000 y 30.000 personas fueron víctimas de desaparición forzada, muchos arrojados vivos de aviones en el Atlántico Sur. Sam siguió el juicio contra 18 agentes de la tristemente célebre Escuela Argentina de Mecánica de la Armada, a veces llamado el Auschwitz del sur, asistiendo a más de 500 horas del ensayo, llevar a cabo cientos de entrevistas y la revisión de miles de páginas de documentos oficiales relacionados con el caso. Se le concedió una entrevista a Antonio Pernias, quien está acusado de ser el jefe torturador de la escuela. Después de un año en Buenos Aires, Sam trabajó para el juez William Fletcher de la Corte de Apelaciones del 9 º Circuito en San Francisco, California. En la actualidad vive en Brooklyn, Nueva York, donde está terminando el libro.

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DOCUMENTO DE  INTELIGENCIA DE MARINA DONDE SE PRUEBA QUE BERGOGLIO ERA INFORMADOR DE LAS ACTIVIDADES DE LOS RELIGIOSOS.

Documento de Inteligencia de la Marina donde se prueba que Bergoglio era informante

Permítame unas palabritas Sr. Cura Jorge Bergoglio

Raul Crespo

Por: Raúl Crespo  www.aporrea.org
– www.aporrea.org/internacionales/a161496.html (Versión para imprimir)

La crisis de la Iglesia católica es en sí misma un aborto de los valores morales y principios éticos que rodean la fe en Dios, esta situación del pasado y presente no llena de esperanza el futuro de la Iglesia católica si usted Sr. Cura, no establece líneas de demarcación moral dondequiera y haga diferente lo recto de lo erróneo dentro del Vaticano, con el banco, celibato sacerdotal, secularización por la falta de evangelización, corrupción, malversación y entregar a la justicia a los violadores. Abominable practica que requiere decisiones absolutas.
Deberá sancionar, unificar y transformar la ética dentro de los cárdenles especialmente con el grupo italiano que se creen los dueños de la religión católica, eso sí, cuidándose de no ser envenenado con algo cuyo resultado aparezca como ataque al corazón o infarto fulminante según los forenses.La Iglesia no está en condiciones de seguir prometiendo de diversas maneras trasladar el alma a mejores condiciones; basta ya de ofrecer el cielo o el infierno y otras tonterías, el reino para los pueblos pobres deberá establecerse aquí en la tierra incluso para los fieles que están en el cielo, de esta manera el alma quedara libre de dolor. La Iglesia debe apoyar a las masas en su lucha por el derecho a la igualdad de oportunidad, pero, hay que hacerlo hoy no cuando Jesús regrese porque Jesús está muy ocupado con 7.000 millones de almas que solicitan ayuda.Con usted Sr. Cura, la diferencia de tono, lenguaje si usa bus o una vieja sotana no nos impresionara, serán los cambios en la estructura de la religión católica la que hable. Este cambio nos recordara que la función de la religión es adaptarse a los cambios culturales que traen otros valores y todos coinciden con la integración y con la paz que reclaman los pueblos, dichos valores son ejecutados en uno y otro caso por personas muy diversas.

Con tanto problema ético y moral que inunda a la Iglesia ¿Cómo piden no aceptar a los grupos gay, lesbianas, la práctica del aborto, la utilización de anticonceptivos o la prohibición de mujeres en el sacerdocio? Si en la Iglesia existen gay, homo y hetero sexuales escondidos en el closet, salgan de ahí y luchen para que los curas de base elijan sus obispos y cardenales, al menos lean la teología de la liberación y entiendan lo bien que esa práctica le causaría a la Iglesia.

Las religiones son muchas la razón es única. La religión consiste en ideas conscientes, esperanzas, alegría y objetos de culto; el catolicismo nos impone santos en cantidades industriales y objetos de culto y vestimentas tipo payasos de circo y el pueblo no dice nada, acepta toda esa ridiculez mientras ustedes no pueden tolerar los cambios culturales y tecnológicos que han traído otros valores que no les puede gustar, pero que, sin embargo, también, son valores superiores que se imponen en estos tiempos como los de mitigar la pobreza, la inequidad y la desigualdad así frenar la violencia, son principios en los que todos debemos arrimar el hombro para conseguirlos.

Usted Sr. Cura viene de un país que a inicios de los 2.000 paso por serios problemas económicos gracias al FMI. Usted Francisco I, sabe lo que es el sufrimiento del pueblo por las desapariciones, asesinatos, torturas, practica de la domesticación militar, a usted lo acusan de entregar a dos sacerdotes jesuitas a los militares que se imponían al principio potencial de la reflexión que existe en nosotros sin que nadie nos la entregue. Allá usted con su consciencia pero…

Yo le había apostado a un Papa estadounidense por la situación que atraviesa EEUU y Europa, la otra alternativa era la de un Papa Latinoamericano, eso para mí no tiene importancia si los cambios estructurales en toda la Iglesia no se producen.

Pero si usted Sr. Cura fue elegido Papa, para combatir los procesos revolucionarios en Sudamérica como lo hizo Juan Pablo II en Nicaragua, El Salvador y desde Polonia influir para el derrumbe del socialismo en el eje soviético, sepa usted Sr. Cura que esos tiempos se fueron, es verdad que las huestes revolucionarias latinas creen en Dios, no creen en los curas, ahora, existe un mayor conocimiento en los pueblos sobre lo que significa participación. Antes la excusa que tenía la Iglesia para no apoyar los procesos de cambio eran la utilización de las armas, esos tiempos terminaron en este contexto o apoyan al pueblo o se quedaran cada vez más solos hasta que las revoluciones constitucionales les alcance.

Sepa usted Sr. Francisco I que, podemos conformarnos o no con ustedes, no nos apremia o nos quita el sueño ni exige de nosotros más emociones que usted sea el primer Papa latino. Mientras usted no demuestre estar con el pueblo abriendo las Iglesias, será uno más de los cientos de curas que lideran ese antro llamado Vaticano sin ton ni son.

Los últimos Papas del siglo XX se olvidaron que la religión católica con sus 1.000 millones de fieles es parte de la experiencia misma, una masa de gentes con nuevos sentimientos e ideas, una con valores que están ahí y otra con nuevos valores que la integración protege pero que la Iglesia no acepta contribuyendo con la xenofobia, de esta forma el catolicismo practica una persecución tipo inquisición más directa sin mirar el derecho a la vida o preocuparse por la justificación ultima en sus aspiraciones que todo ser humano tiene.

El 70% de los gobiernos de esa masa de 50% de católicos que viven en América Latina, respalda constitucionalmente a los gay, lesbianas, otros al aborto y al uso de anticonceptivos, claman para que la mujer acceda al sacerdocio. Empezando por los Kirchner, usted tendrá que palearse con Mujica, Correa, Rousseff, Maduro, Morales y otros presidentes porque ellos aceptan la igualdad social integral en la nueva cultura cuyos valores deben ser aceptados.

El tradicionalismo así dado en la Iglesia no puede continuar. Dicen que usted es un tradicionalista amanecerá y veremos, sin embargo, con métodos de este tipo es poco lo que puede hacerse por un mejoramiento de la vida.

Confundir la inteligencia y dislocar los sentimientos con ficciones gratuitas es una práctica miope de buscar la felicidad porque la pobreza no tarda en reivindicarse en una exaltación malsana, y, una moralidad unilateral obliga a seguir con las prácticas deplorables desde las Curias.
rcpuma061@yahoo.com

bergoglio entregador

Bergoglio Papa, una mala noticia

Por Rubén Dri

De 1959 a 1979 se vivió una etapa profundamente renovadora en la Iglesia Católica. Juan XXIII, elegido como papa de transición se da cuenta de que era necesaria abrir las puertas y las ventanas de una Iglesia encerrada en sí misma, y decide convocar a un Concilio para renovarla y ponerla en consonancia con los grandes problemas del mundo moderno.

Se vive entonces una verdadera primavera en la Iglesia que de una fortaleza encerrada en sí misma se transforma en un espacio abierto en el que surgen poderosas corrientes renovadoras que en América Latina se muestran con una gran fuerza que despierta esperanzas de liberación en los sectores populares.

La Iglesia a cuyo frente estuvieron los dos últimos pontífices, Juan Pablo II y Benedicto XVI, por el contrario, se construyó como una vuelta a la Iglesia sacerdotal del poder.

Todos los cardenales que tenían la posibilidad de formar parte de los electores del próximo Papa fueron elegidos por los dos últimos pontífices, de modo que nunca hubo la posibilidad de la elección de un candidato con un proyecto de Iglesia diferente al que conocemos. En este sentido, la elección de Bergoglio es más de lo mismo. Es la misma Iglesia de poder que se construyó en contra de la Iglesia de servicio que se había construido con el Concilio Vaticano II.

En ese sentido, cualquiera haya sido el elegido, la noticia no podía ser buena para quienes seguimos pensando en una Iglesia parecida a la que se construyó en le época del Vaticano II. Muchas veces se ha expresado que sería bueno que se eligiese un papa perteneciente a América Latina o, en general, al Tercer Mundo.

Pero lo que importa no es a qué país o continente pertenezca el Papa, sino cuál es el proyecto de Iglesia con el que llega al Vaticano y en ese sentido, la elección de Bergoglio no significa otra cosa que la legitimación de la Iglesia sacerdotal del poder que conocemos, realizada desde el tercer mundo. Es como la legitimación de la dominación que realiza el mismo dominado, fenómeno de sobra conocido.

Para nuestro país, por otra parte, esta elección tiene consecuencias preocupantes. Son conocidos los conflictos que el proceso del proyecto nacional y popular liderado por el kirchnerismo ha tenido con la jerarquía eclesiástica en los temas que la Iglesia siempre ha considerado como propios como son la educación, el matrimonio, la familia y, en general, todo lo que tiene que ver con los aspectos sexuales.

Está todavía fresco el enfrentamiento a raíz de la lucha por la Ley del Matrimonio Igualitario que el actual Papa presentó como una guerra de Dios, retrotrayendo el problema a las etapas más oscuras de la Inquisición y no mucho más lejos su actuación durante la dictadura cívico-militar genocida.

La Iglesia sacerdotal del poder hace mucho que ha dado la espalda al proyecto de liberador de Jesús de Nazaret. Todas las proclamas de humildad que se hacen desde el poder y la riqueza que muestra el Vaticano no hacen más que sonar a falso.

Bergoglio COMPLICE

Un ersatz

Horacio Verbitsky

Por Horacio Verbitsky

Entre los centenares de llamados y mails recibidos, elijo uno. “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto.

Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del superior general, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos. Pero quien lo sucedió, su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia del documento que publiqué aquí, sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos-desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron. En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del CELS alzó la mano indicándole que no avanzara.

No estoy seguro de que Bergoglio haya sido elegido para tapar la podredumbre que redujo a la impotencia a Joseph Ratzinger. Las luchas internas de la curia romana siguen una lógica tan inescrutable que los hechos más oscuros pueden atribuirse al espíritu santo, ya sean los manejos financieros por los que el Banco del Vaticano fue excluido del clearing internacional porque no cumple con las reglas para controlar el lavado de dinero, o las prácticas pedófilas en casi todos los países del mundo, que Ratzinger encubrió desde el Santo Oficio y por las que pidió perdón como pontífice. Ni siquiera me extrañaría que, brocha en mano y con sus zapatos gastados, Bergoglio emprendiera una cruzada moralizadora para blanquear los sepulcros apostólicos.

Pero lo que tengo por seguro es que el nuevo obispo de Roma será un ersatz, esa palabra alemana a la que ninguna traducción hace honor, un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos. El teólogo brasileño de la liberación Leonardo Boff, excluido por Ratzinger de la enseñanza y del sacerdocio, tenía la ilusión de que fuera elegido el franciscano de ancestros irlandeses Sean O’Malley, que carga con la diócesis de Boston, quebrada por tantas indemnizaciones que pagó a niños vejados por sacerdotes. “Se trata de una persona muy vinculada a los pobres porque trabajó mucho tiempo en América Latina y el Caribe, siempre en medio de los pobres. Es una señal de que puede ser un papa diferente, un papa de una nueva tradición”, escribió el ex sacerdote. En la Silla Apostólica no se sentará un verdadero franciscano sino un jesuita que se hará llamar Francisco, como el pobrecito de Asís. Una amiga argentina, me escribe azorada desde Berlín que para los alemanes, que desconocen su historia, el nuevo papa es tercermundista. Menuda confusión.

Su biografía es la de un populista conservador, como lo fueron Pío XII y Juan Pablo II: inflexibles en cuestiones doctrinarias pero con una apertura hacia el mundo, y sobre todo, hacia las masas desposeídas. Cuando rece su primera misa en una calle del trastevere o en la stazione termini de Roma y hable de las personas explotadas y prostituidas por los poderosos insensibles que cierran su corazón a Cristo; cuando los periodistas amigos cuenten que viajó en subte o colectivo; cuando los fieles escuchen sus homilías recitadas con los ademanes de un actor y en las que las parábolas bíblicas coexisten con el habla llana del pueblo, habrá quienes deliren por la anhelada renovación eclesiástica. En los tres lustros que lleva al frente de la Arquidiócesis porteña hizo eso y mucho más. Pero al mismo tiempo intentó unificar la oposición contra el primer gobierno que en muchos años adoptó una política favorable a esos sectores, y lo acusó de crispado y confrontativo porque para hacerlo debió lidiar con aquellos poderosos fustigados en el discurso.

Ahora podrá hacerlo en otra escala, lo cual no quiere decir que se olvide de la Argentina. Si Pacelli recibió el financiamiento de la Inteligencia estadounidense para apuntalar a la democracia cristiana e impedir la victoria comunista en las primeras elecciones de la posguerra y si Wojtyla fue el ariete que abrió el primer hueco en el muro europeo, el papa argentino podrá cumplir el mismo rol en escala latinoamericana. Su pasada militancia en Guardia de Hierro, el discurso populista que no ha olvidado, y con el que podría incluso adoptar causas históricas como la de las Malvinas, lo habilitan para disputar la orientación de ese proceso, para apostrofar a los explotadores y predicar mansedumbre a los explotados.

bergoglo y los Gay

NO IMPORTA

María Rachid

Por: María Rachid.

( Ex presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trans de Argentina )

Que se haya negado a presentarse a declarar varias veces en los juicios a los represores de la última dictadura, no importa. Que haya sido acusado como cómplice por los familiares de varias de las víctimas, no importa. Que se oponga y que haya obstaculizado activamente la implementación de la educación sexual para decidir, no importa. Que se haya opuesto al uso de preservativos para prevenir las infecciones de transmisión sexual y de anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, no importa. Que haya sido un militante en contra del derecho a decidir sobre el propio cuerpo de las mujeres, no importa. Que haya avalado la política de encubrimiento de los pedófilos en la Iglesia Católica, no importa. Que haya expresado que el reconocimiento de los derechos de nuestras familias es un “plan del demonio” y que para oponerse había que desarrollar una “guerra de Dios”, no importa. Tampoco importa que con todo esto haya generado dolor, sufrimiento, discriminación, violencia, enfermedad y muerte.Lo que importa es que es Argentino o Latinoamericano. Como si el Poder de la Jerarquía de la Iglesia Católica fuera ajeno al sufrimiento de nuestro pueblo. Bueno, quizás es ese Poder el que hace que algunos vean sólo que es Argentino, o latinoamericano.No me entristece, mucho menos me sorprende, que la Jerarquía de la Iglesia Católica haya elegido a tan fiel representante de las ideas que promueve como Institución (y no me refiero acá a sus fieles). Me sorprende y me entristece que quienes se definen como “revolucionarios” o al menos “progresistas” no puedan más que “celebrar” esta designación.

Bergoglio - Mujica

Sólo tenemos por decir: “Amen”

Por: Hebe de Bonafini

(Presidente de Madres de Plaza de Mayo)

Las Madres hace muchísimos años, casi desde el mismo momento en que comenzamos nuestra lucha, tuvimos relación solamente con los sacerdotes del tercer mundo.

Nosotras hicimos una lista de 150 sacerdotes asesinados por la dictadura, que la iglesia oficial calló y nunca reclamó por ellos. Las Madres hablamos de la iglesia oficial cuando nadie hablaba. La iglesia oficial es opresora pero la del Tercer Mundo es liberadora.

Seguimos teniendo relación solo con los sacerdotes del Tercer Mundo y sobre este Papa que nombraron ayer solo tenemos para decir: Amen.

Rayo en el vaticano

Homo Papa

Desde Barcelona

 

UNO En el principio era el Verbo y el Verbo era Renunciar. Y esto ya es demasiado, piensa Rodríguez. Porque Rodríguez aguantó con paciencia y elegancia eso de que los príncipes herederos de las monarquías “modernas” se casasen con la plebeya que más les calentara (en lugar de tenerlas de amantes mientras ellos posan para la foto junto a la “serena belleza” hemofílica de alguna Rigoberta IV de Syldavia) así como lo de la última de Batman con el hombre murciélago retirándose a vivir a Florencia junto a su gatita.

Pero lo de Benedicto XVI –aunque vuelva Bowie I– es la gota que colma el cáliz. Así cualquiera. Al Sumo Pontífice lo elige una suerte de cónclave Big Papa a puertas cerradas inspirado por el rayo de luz de la voluntad divina pero, parece, ahora es el propio hombre quien puede avisar que no va más. Que está cansado de cuerpo y alma. Que no tiene fuerza y que se le vaciaron los tanques de la vocación y del servicio espiritual. Que lo único que quiere ahora es retirarse a pensar en sus cosas –estar “escondido del mundo” y “desaparecido”, definiciones un tanto inquietantes– y que las monjitas de un monasterio cercano le avisen cuando está la comida servida. Sí, el Papa –“un pastor rodeado de lobos”, se apiadó alguien– está cansado de todo y de todos después de casi ocho años al frente del negocio que muchos definen hoy como “una barca que hace aguas”. Rodríguez también. Con la diferencia de que el náufrago Rodríguez no tiene negocio propio y sí tiene casi treinta y seis años menos que Josef Aloysius Ratzinger.

DOS Y, además, la ida de Benedicto XVI –¿cómo es posible que no la haya anunciado primero en su flamante Twitter?– le plantea a Rodríguez un problema táctico familiar. Su pequeño ya es más big o, por lo menos, medium; pero este Papa –cruza de Emperador Palpatine/Darth Sidious, Nosferatu y Mr. Burns– es lo único que le sigue funcionando a la hora de atemorizar a su hijo con un “Si te portas mal, esta noche vendrá Bene y…” Sumarle a esto lo sorpresivo de la noticia que ha puesto alertas y erectos a todo tertuliano televisivo y experto vaticano –Rodríguez vio a dos comentaristas casi llegando a los golpes porque uno se burló de “la palomita esa” del Espíritu Santo– trazando coordenadas que intersectan con cuestiones locales. Porque si dimite Benedicto XVI, ¿por qué no dimite Rajoy? O por lo menos el rey. ¿Ha perdido la fe Rafa Nadal? ¿Bárcenas está en todas partes como sagrado fantasma? Mientras tanto, el vicepresidente de la patronal española –al que agarraron pagando en negro, parece– dice que no renuncia, pero sí, muy papal, que se “retira a reflexionar sobre la vida misma”. Así, lo místico ha caído sobre lo cotidiano como el latigazo de ese más bien jupiterino relámpago que hizo temblar a la cúpula de San Pedro la noche del día del anuncio de “Se traspasa” y “Cambio de dueño”. Y entre tanta agonía y éxtasis, por supuesto, el recuento y recuerdo de otros papas que renunciaron hace siglos porque, comenta alguien en el estudio, “ésos eran tiempos en que renunciabas o te renunciaban”. Y –recordar al efímero Juan Pablo I– a Rodríguez no le queda del todo claro que esos tiempos no sigan siendo estos tiempos. Y que al gran inquisidor Benedicto XVI le hayan superado los escándalos de la (des)orden de los pederastas. O que le hayan desmoralizado las traiciones de su cuervo y las águilas y buitres aleteando por los pasillos de una Santa Sede. O que los aleteos de las acaudaladas alas ultraconservadoras ya no lo dejasen dormir en paz. O tal vez ya no pudo aguantar la noticia de la inminente salida de un nuevo best-seller de Dan Brown titulado Inferno y esta vez metiéndose con La Divina Comedia de Dante. Algunas “fuentes cercanas” confían en que Benedicto XVI no quería ofrecer el “espectáculo” que dio Juan Pablo II en sus últimos años –ese zombie en el balcón– que produjo terror pánico no al hijo de Rodríguez sino a Rodríguez. Una cosa –leyendo editoriales firmados por especialistas en historia religiosa– sí parece evidente: Benedicto no hizo muy bien su trabajo. Y –de tratarse lo suyo de un puesto ejecutivo en una multinacional– ya lo habrían puesto de patitas en la Piazza bajo pretexto de algún recorte de plantilla y todo eso. Para bien o para mal, por las buenas o por las malas, Benedicto XVI pronto estará no durmiendo con los peces pero sí –poca reforma y puesta al día para alguien que venía con patente de teólogo brillante y a quienes los más creyentes anunciaban como una suerte de secuela de Juan XXIII–- pastando junto al buey y al asno que él mismo desterró de los pesebres del mundo porque podía hacerlo, porque se le dio la divina y reverendísima gana.

TRES Y, por supuesto, a imprimir estampitas y a hacer apuestas acerca del próximo ocupante del trono de Pedro. A Rodríguez le gusta mucho el robusto y sonrosado Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York con aire de gangster irlandés listo para aplastar a la competencia. Pero Dios dirá y mucho cuidado con ese secretario privado: el apuesto padre Georg “George Clooney” Gänswein, reciente portada de la Vanity Fair italiana y, para muchos, “la persona más influyente en el Vaticano después del Santo Padre”. Mientras tanto y hasta entonces, superado el desconcierto de prelados españoles –que dijeron sentirse “como huérfanos” y que tiemblan por el laicismo local en ascenso, que es “como un jabalí destrozando la viña”–, en las filas del Partido Popular vuelven a sacar mantillas y peinetas. Y a reservar pasaje para Roma. Y, seguro, ya sueñan con traer rapidito al nuevo a algún fiestorro ecuménico con papamóvil. Celebraciones que siempre resultan una excelente oportunidad para hacer negocios turbios y meter la mano en la lata de las limosnas facturando de más. Y danos hoy nuestro pan de cada día, que de perdonarnos e indultarnos nos encargamos nosotros.

CUATRO ¿Está contento Rodríguez por todo esto? Ni sí ni no. Por un lado, más ruido y humo blanco. Por otro, hay cierta justicia poética –recordar los inolvidables pronunciamientos del Papa saliente sobre el aborto, el matrimonio homosexual, los métodos anticonceptivos y el peligro de las “sectas”, olvidando que el cristianismo no es más que, históricamente, una secta a la que le fue muy bien– en el hecho de que un retrógrado retroceda. Y que su legado no pase por el haber llegado a limpiar y cambiar las cosas sino por el haberse ido apenas pasando el plumero y barriendo debajo de la alfombra.

Pocos padres han tomado más veces en vano el nombre del hijo. Y Rodríguez lee que, días atrás, el actor Michel Piccoli se indignó por la cantidad de llamadas de periodistas preguntándole por la retirada del Papa con la sola excusa de “haber hecho” de Santo Padre en la película Habemus Papam, de Na-nni Moretti. “No soy el papa, soy un actor que hizo de papa”, gruño el francés. De acuerdo. Pero Piccoli olvida que Josef Aloysius Ratzinger también fue un actor que representó un papel en una obra que no baja de cartel, pero cambia de intérprete protagonista y de nombre y de número. Aunque el numerito siga siendo el mismo.

El show debe seguir.

Por los siglos de los siglos.

Amén.

Rayo en el Vaticano

La crisis de la cruz

 POR ALFREDO GRIECO Y BAVIO

No sólo fue el cansancio ni los problemas de salud, Benedicto XVI deja su cargo acorralado por las dificultades que sufre la Iglesia Católica. De las internas vaticanas a la falta de dinero. Qué características tendrá el nuevo Papa.

Más acá de su edad avanzada y de sus problemas de salud, la renuncia de Benedicto XVI al pontificado romano es una respuesta a la aguda crisis que vive la Iglesia Católica en el siglo XXI. El alemán Joseph Ratzinger, el antiguo combatiente de la Juventud Hitleriana, el catedrático universitario enemistado con los movimientos estudiantiles de la década de 1960, el prolífico teólogo que por veinte años fue Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio, ex Inquisición), el baluarte conservador de su antecesor el papa polaco Juan Pablo II, tuvo que admitir que ya no podía enfrentar la crisis apelando a los elementos más inertes de la tradición vaticana. En cambio, apeló a una decisión inesperada, que de por sí aporta un caudal de renovación a la Iglesia actual. Con su renuncia, anunciada el lunes, en vez de esperar a la muerte para sustituirlo, un cuerpo colegiado, formado por representantes de todo el mundo, tendrá la oportunidad de reunirse, de debatir el futuro de la Iglesia, y de elegir quién será el sucesor, obligadamente más joven, de Benedicto XVI, nacido en 1927. Con un optimismo que no a todos contagia, en el Vaticano consideran que los cardenales, reunidos en cónclave, podrán elegir al nuevo Papa ya en marzo.
Iglesia y Europa en crisis. Institución universal pero con sede romana, la Iglesia Católica ve agravada todavía más su propia crisis por la del continente y las instituciones europeas. Muchos de los países de Europa occidental más gravemente afectados son tradicionalmente católicos: España, Portugal, Irlanda, Italia, Francia. Cuando inició su pontificado en abril de 2005, el cardenal alemán Joseph Ratzinger, que eligió el nombre de Benedicto XVI, anunció como una de sus prioridades mayores la evangelización de Europa. Es difícil decir que la Iglesia Católica haya triunfado, o siquiera avanzado, en esta tarea que el nuevo Papa le proponía.
Menos fieles, menos fondos. La crisis de la Iglesia en el continente que, una vez convertido, por más siglos permaneció en el cristianismo, conoce varias vertientes. La actual crisis económica europea, con el empobrecimiento derivado de los cortes y recortes del gasto social, encontró en Benedicto XVI a un testigo que la deploraba, pero que permanecía silente, antes que a un luchador evangélico decidido en una activa “opción por los pobres”. En las décadas anteriores a esta crisis, el avance de la secularización y del laicismo había hecho que muchos fieles abandonaran la Iglesia por sus reclamos desoídos. A su entender, la jerarquía católica desatendía el mensaje evangélico de la tradición y creaba barreras y obstáculos socialmente conservadores a nuevas realidades sociales y vitales. En esos años, la Iglesia mostró una oposición más firme que razonada al matrimonio de los sacerdotes, a la contracepción, a la planificación familiar, a la interrupción voluntaria del embarazo, al avance de las mujeres en el culto y la liturgia, a la consagración de la unión de amor de parejas del mismo sexo. Si no todos aquellos católicos cayeron en el agnosticismo o aun el ateísmo, grandes y crecientes números entre ellos, sin embargo, dejaron por completo de practicar la religión en cuyos principios seguían creyendo, y por lo tanto dejaron de aportar al sostén del culto católico. En las nuevas potencias económicas emergentes, como Brasil –la nación más poblada de mayoría católica–, no existe todavía el precedente de que los fieles mantengan la vida a la Iglesia con sus donaciones: antes bien, habitualmente los pobres eran los que pedían y eventualmente recibían el asistencialismo eclesiástico.
Pederastia, secreto y cuchicheo. A Benedicto XVI le tocó enfrentar un tema heredado del pontificado anterior. El polaco Karol Wojtyla, el papa Juan Pablo II elegido en 1978, lideró una campaña para provocar el fin del comunismo y la caída del Muro de Berlín en 1989. Fue muy exitoso en esto, pero menos en atender una creciente ola de denuncias sobre violaciones y abusos sexuales de menores sobre todo en diócesis de países occidentales –en Europa, en Estados Unidos, en Canadá– pero también en México y América latina, y aun en Australia, donde las víctimas de la pederastia sacerdotal festejaron en las calles la renuncia de Benedicto XVI. El papa Ratzinger, sin embargo, estuvo comprometido en la lucha contra la pedofilia, más acá de los resultados. A veces, con medidas severas, que por su conservadurismo chocaron con otras fuerzas dentro de la Iglesia, como la de prohibir o trabar el ingreso de homosexuales a los seminarios, aun con la promesa de que serían célibes una vez consagrados sacerdotes. Las luchas por combatir la pedofilia y por investigar los abusos pasados no se vieron coronadas por grandes éxitos. Le crearon al Papa empecinado en “limpiar la mugre” muchos enemigos poderosos –y muchos vaticanistas en la prensa europea mencionan a estos enemigos entre las causas de la renuncia de Benedicto XVI–. Pero también le generaron a la Iglesia pérdidas millonarias en resarcimientos a las víctimas. En Estados Unidos, uno de los países donde se encuentran las diócesis más prósperas del catolicismo y las que más dinero aportaban al funcionamiento de la Iglesia, se gastaron más de dos mil millones de dólares en juicios e indemnizaciones. En Alemania, el otro país de opulentas diócesis católicas, y de millonarios gastos en investigación, la colaboración de la Iglesia con una comisión criminológica independiente terminó en una impasse si no un fracaso rotundo. Con lo que a la crisis económica en Europa y en Estados Unidos, que redundaron en “bajas recaudaciones” para la Iglesia, se sumó el hecho de que lo recaudado debía destinarse a pagar a víctimas, quienes se quejaban de décadas de abuso y cultura del secreto en el seno de una institución que sólo a medias reconocía esas culpas, y que ofrecía remedios que sólo podían parecer a la vez tardíos y fragmentarios a aquellos hechos que había ocultado con una disciplina que ahora faltaba para dar una nueva y convincente imagen global que reflejara un cambio íntimo.
Filtraciones e internas salvajes. Si la Iglesia Católica ha enfrentado una crisis en sus relaciones con el mundo del siglo XXI, también se ha visto atravesada por otra revolución, no menos violenta, pero de la que en el exterior se conoce menos. Las filtraciones de las internas vaticanas, de las luchas tanto entre descarnados intereses y grupos de poder como entre genuinas corrientes religiosas e ideológicas, se hicieron conocer en los últimos dos años a través del escándalo llamado VatiLeaks, que terminó con la tímida condena de un mayordomo del Pontífice, en la que ningún vaticanista coincidió en que revelara nada significativo sobre cuanto había ocurrido. Hasta algunos de los más privados documentos del Papa y de su secretario, el deportivo Georg Gaenswein, fueron dados a conocer a la prensa y a periodistas que publicaron libros con ellos. Según muchos de los personajes eclesiásticos que hicieron así publicar estos documentos privados, que hablaban desde vínculos de la Iglesia con el poder político, con diversas mafias, con diversos bancos –sin excluir las desdichas y sospechas de la propia banca vaticana–, obraron movidos por el deseo de salvar a Benedicto XVI, un intelectual, un teólogo en un mundo despiadado, antes que por el de hundirlo. En todo caso, parece poco difícil de negar, como dicen los medios europeos y de Estados Unidos, que esas publicaciones estuvieron entre los motivos que tuvo en cuenta el Papa para presentar su renuncia: si no cayó en manos de sus enemigos, como algunos sostienen que murió Juan Pablo I en su breve pontificado en 1978, envenenado o asfixiado por la mafia, sin embargo tampoco se impuso a ellos.
El enigma de la sucesión. Por fuera de las reacciones de sorpresa o especulación ante los motivos de la renuncia papal, comenzó otro tipo de elucubración. “¿Quién será el sucesor de Benedicto XVI?” o al menos “¿Cuál será el perfil, conservador o progresista, del nuevo Papa?”, se repetían diarios y medios especializados, en preguntas a vaticanistas que la televisión europea, sobre todo, repetía. La noción, o la esperanza, de que sea un progresista quien lo suceda, parecían imponerse. Sobre el origen geográfico del cardenal más “papable” había menos pistas. Porque una paradoja rige esta cuestión. Si bien sería “progresista” que el candidato proviniera de América latina o África o aun Asia, la Iglesia en estos continentes es más conservadora que en Europa o Estados Unidos o Australia.
La hora latinoamericana. En la historia del catolicismo en el siglo XX, América latina está ligada a la “Teología de la Liberación”. En la década de 1970, sus impulsores y defensores celebraban las bodas de principios de la izquierda política con la fe católica, y chocaban frontalmente con las corrientes de la Iglesia unidas a las oligarquías industriales y terratenientes del continente. También el papa Benedicto VXI tuvo sus diferencias profundas con los teólogos de la Liberación. Cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe combatió enérgicamente a los representantes de esa corriente. Pero América latina no deja de ser uno de los bastiones de la Iglesia. El Vaticano lo sabe. Cerca de un 40 por ciento de los 1.200 millones de católicos proceden de la región. Con una población católica de casi el 65 por ciento, Brasil es en términos absolutos la nación con la mayor cantidad de católicos. Con su tren de vida, no siempre los brasileños siguen al pie de la letra las normas formales del catolicismo, lo que puede hacer desesperar a algunos creyentes conservadores.

La decisión sobre el sucesor de Benedicto XVI se conocerá cuando salga la fumata blanca de la Capilla Sixtina, pero las especulaciones sobre candidatos y cardenales procedentes de América latina ya están en marcha. En Brasil, el cardenal Odilo Pedro Scherer es uno de los aspirantes con más posibilidades. El arzobispo conservador de San Pablo, de 63 años, dirige una de las diócesis católicas más grandes del país. En la Argentina se menciona el nombre del cardenal de la curia romana Leonardo Sandri, de 69 años, que fue nombrado en 2007 prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales. El diario brasileño O Globo citó al cardenal suizo Kurt Koch señalando: “Sería bueno que en el próximo cónclave haya candidatos de África y América latina”.
 
Un Vaticano, dos Papas. Sea quien fuere elegido Papa en el próximo cónclave, el 28 de febrero comienza en Roma, en la Ciudad del Vaticano, un período de sede vacante en el trono de San Pedro. La última vez que ocurrió fue hace seis siglos, con Celestino V. En la Edad Media, los tiempos no estaban preparados para esta forma de sucesión apostólica: como muchos de sus contemporáneos, el poeta florentino Dante Alighieri condenó esta opción y colocó a Celestino en el “Infierno” de su Divina Comedia. Y a partir de elección del sucesor de Benedicto XVI, en el exiguo territorio del Vaticano, el más pequeño del mundo, convivirán por primera vez dos Papas, el actual y el anterior.

Documento: Carta de Hans Küng a obispos del

mundo, ante crisis de credibilidad de la Iglesia

Vaticano_Kung
En abril de 2010, con motivo del quinto aniversario de la elección del Papa Benedicto XVI, el teólogo suizo Hans Küng, escribó una carta abierta en la que manifestó su preocupación por que la “crisis de credibilidad” de la Iglesia en nuestros días.

“Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo”

Por Hans Küng

Periódico Reforma,  16 Abril 2010

Estimados obispos,

Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, y yo fuimos los teólogos más jóvenes en el Segundo Concilio Vaticano desde 1962 hasta 1965. Hoy en día somos los de más edad y los únicos aún completamente en activo. Siempre he entendido mi labor de teólogo como un servicio a la Iglesia Católica Romana. Por esta razón, en la ocasión del quinto aniversario de la elección del Papa Benedicto XVI, les hago este ruego en una carta abierta. Al hacerlo, estoy motivado por mi profunda preocupación por nuestra Iglesia, que hoy se encuentra en la peor crisis de credibilidad desde la Reforma. Por favor, disculpen la forma de una carta abierta; desafortunadamente, no tengo otro modo de ponerme en contacto con ustedes.

Mis esperanzas, y las de tantos católicos, de que el Papa pueda encontrar su manera de promover la renovación continua de la Iglesia y la reconciliación ecuménica en el espíritu del Segundo Concilio Vaticano desgraciadamente no han sido cumplidas. Su pontificado ha dejado pasar cada vez más oportunidades de las que ha aprovechado: se perdieron las oportunidades para el acercamiento con las iglesias protestantes, para la reconciliación a largo plazo con los judíos, para un diálogo con los musulmanes en una atmósfera de confianza mutua, para la reconciliación con los pueblos indígenas colonizados de Latinoamérica y para el suministro de asistencia al pueblo de África en su lucha contra el sida. También se perdió la oportunidad de hacer del espíritu del Segundo Concilio Vaticano la brújula para toda la Iglesia Católica.

Este último punto, mis respetados obispos, es el más serio de todos. Una y otra vez, este Papa ha añadido condiciones a los textos conciliares y los ha interpretado contra el espíritu de los padres del concilio:

Ha vuelto a recibir a los obispos de la tradicionalista Sociedad de Pío X en la Iglesia, sin ninguna condición previa;

· Promueve la misa tridentina medieval por todos los medios posibles;

· Se rehúsa a poner en vigor el acercamiento con la Iglesia Anglicana, que fue trazado en documentos ecuménicos oficiales por la Comisión Internacional Católica Romana-Anglicana;

· Ha reforzado activamente a las fuerzas anticonciliares en la Iglesia al nombrar a funcionarios ultraconservadores para puestos clave en la curia y nombrar a obispos reaccionarios alrededor del mundo.

Y hoy, además de estas muchas crisis, surge una serie de escándalos que claman al cielo: la revelación de que varios clérigos abusaron de miles de niños y adolescentes en todo el mundo. Para empeorar las cosas, el manejo de estos casos ha dado origen a una crisis de liderazgo sin precedentes y a un colapso de la confianza en el liderazgo de la Iglesia. Las consecuencias para la reputación de la Iglesia Católica son desastrosas. Importantes líderes de la Iglesia ya han admitido esto. Numerosos pastores y educadores inocentes y entregados a su labor están sufriendo bajo el estigma de sospecha que ahora cubre a la Iglesia.

Ustedes, reverendos obispos, deben hacer frente a la interrogante: ¿qué pasará con nuestra Iglesia y con sus diócesis en el futuro? No es mi intención bosquejar un programa de reforma para la Iglesia. Sólo quiero presentarles seis propuestas que, estoy convencido, son apoyadas por millones de católicos que no tienen voz en la actual situación.

1. No guardar silencio: al guardar silencio frente a tantos graves agravios se manchan a sí mismos con la culpa. Cuando crean que ciertas leyes, directrices y medidas son contraproductivas, deben decirlo en público. ¡Envíen a Roma no manifestaciones de su devoción, sino más bien llamados a la reforma!

2. Emprender la reforma: demasiadas personas en la Iglesia y en el episcopado se quejan de Roma, pero no hacen nada ellos mismos. Ya sea un obispo, un sacerdote, un lego o una lega, todo el mundo puede hacer algo para la renovación de la Iglesia dentro de su propia esfera de influencia. Muchos de los grandes logros que han ocurrido en las parroquias individuales y en la iglesia en general deben su origen a la iniciativa de un individuo o de un pequeño grupo. Como obispos, deben promover y apoyar dichas iniciativas y, particularmente en vista de la presente situación, deben responder a las justas quejas de los fieles.

3. Actuar en una manera colegial: contra la persistente oposición de la curia, el Segundo Concilio Vaticano decretó la colegialidad del Papa y de los obispos. En la era post-conciliar, sin embargo, el Papa y la curia han ignorado este decreto. Sólo dos años después del concilio, el Papa Pablo VI dio a conocer su encíclica defendiendo la controvertida ley del celibato sin consultar a los obispos en lo más mínimo. Desde entonces, la política papal y el magisterio papal han continuado actuando en la vieja y poco colegial manera. Ésta es la razón por la que no deben actuar solos, sino más bien en la comunidad de los otros obispos y de los hombres y mujeres que constituyen la Iglesia.

4. Sólo Dios merece obediencia incondicional: pese a que en su consagración episcopal tuvieron que prestar un juramento de obediencia incondicional al Papa, ustedes saben que nunca se le puede tener obediencia incondicional a ninguna autoridad humana; sólo Dios es merecedor de ella. Por este motivo, no deben sentir que su juramento les impide hablar la verdad sobre la crisis actual que enfrenta la Iglesia, su diócesis y su país. Presionar a las autoridades romanas en el espíritu de la fraternidad cristiana puede ser permisible e incluso necesario cuando no cumplen con las expectativas del espíritu del Evangelio y su misión.

5. Trabajar en pos de soluciones regionales: con frecuencia, el Vaticano ha prestado oídos sordos a las demandas bien fundadas del episcopado, los sacerdotes y el laicado. Esto es aún mayor motivo para buscar soluciones regionales sabias. Como ustedes bien saben, la regla del celibato, un legado de la Edad Media, representa un problema particularmente delicado. En el contexto de los actuales escándalos de abusos clericales, la práctica es cada vez más cuestionada. En contra de la voluntad expresa de Roma, un cambio difícilmente parecería posible; aun así, esto no es motivo para una resignación pasiva. Sería mejor, no obstante, buscar una solución para toda la Iglesia; por lo tanto:

6. Convocar a un concilio: así como la obtención de la reforma litúrgica, la libertad religiosa, el ecumenismo y el diálogo interreligioso requirieron un concilio ecuménico, ahora también es necesario un concilio para solucionar los problemas dramáticamente intensos que ameritan una reforma. En el siglo previo a la Reforma, el Concilio de Constanza decretó que se debían realizar concilios cada cinco años. Sin embargo, la Curia Romana se las ingenió para sacarle la vuelta a este fallo. Por lo tanto, depende de ustedes promover el llamado a un concilio o, por lo menos, a una asamblea representativa de obispos.

Con la Iglesia en una crisis profunda, ésta es la súplica que les hago, venerables obispos: pongan en acción la autoridad episcopal reafirmada por el Segundo Concilio Vaticano. En esta situación apremiante, las miradas de todo el mundo se vuelven a ustedes. Un sinfín de personas ha perdido su confianza en la Iglesia Católica. Su confianza sólo se podrá recuperar si lidian abierta y honestamente con estos problemas y ejecutan con determinación las reformas necesarias. Con el debido respeto, les ruego que hagan su parte con “intrepidez” apostólica (Hechos 4:29, 31). Den a sus fieles esperanza y aliento y brinden a nuestra Iglesia una brújula para su dirección futura.

Con cálidos saludos en la comunidad de la fe cristiana,

Quedo de ustedes,

Hans Küng*

*El autor es ciudadano suizo, profesor emérito de teología ecuménica en la Universidad de Tubingen, en Alemania. Es presidente de la Global Ethic Foundation y autor de más de 50 libros.

Traducción: Ma. de Jesús Pérez y Enrique Huerta.

 

¡No en mi Nombre!

Apostasía Colectiva en Argentina – 10 de Diciembre 2010

En el próximo mes de diciembre realizaremos una presentación colectiva a la Iglesia Católica donde le haremos llegar nuestras solicitudes de apostasía. La elección de la fecha para llevar a cabo esta acción, que tendrá lugar simultáneamente en Buenos Aires, otras ciudades de la República Argentina y en varios países de Latinoamérica, no es arbitraria: El 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos, en conmemoración de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948. 

Es importante mencionar que el 30 de marzo de 2009,  Apostasía Colectiva organizó una presentación similar, en la cual más de un millar de personas manifestaron su voluntad de retirarse de los registros de dicha institución. Una gran mayoría de ellas no han tenido respuesta positiva, pese a que ya ha  transcurrido más de un año y medio de esa presentación.

En aquella oportunidad, enmarcamos nuestro reclamo en la Ley de Habeas Data, además de  la Constitución Nacional y tratados internacionales. A pesar de que dicha ley fija un plazo de 5 días para una respuesta favorable, en los hechos las respuestas han sido en el mejor de los casos tardías y luego de insistentes contactos con la diócesis correspondiente. En muchos otros casos no hubo respuestas o estas fueron negativas.

A mediados de este año, en ocasión del tratamiento del proyecto de ley del “Matrimonio Igualitario” hemos visto cómo la Iglesia Católica ha presionado a diputados, diputadas, senadores, senadoras y fieles para que voten y se manifiesten en contra de la ampliación de derechos a toda la ciudadanía sin distinción de género, preferencia o identidad sexual. Basando su legitimidad en el alto porcentaje de personas bautizadas sin su consentimiento en el marco de un rito social naturalizado, la Iglesia implanta su moral dominante en las relaciones sociales, subyugando y condenando toda forma de vida que no se le doblegue. Para esto no tiene reparos en utilizar abiertamente recursos y medios estatales tales como subsidios, escuelas públicas o de gestión privada con subsidios del estado, e incluso autoridades funcionales a su ideología.

Agrupaciones y movimientos de derechos humanos, movimientos sociales, movimientos de trabajadoras/es, movimientos de mujeres, activistas de movimientos de diversidad sexual, feministas, ateas y ateos, personas que trabajamos, militamos, participamos y resistimos a todo discurso y operación de dominación sobre nuestros cuerpos, nuestros pensares y sentires y nuestras prácticas cotidianas de liberación, opondremos a su poder pastoral el poder simbólico de nuestro radical: ¡No en mi Nombre!

La apostasía colectiva es un acto de repudio público a la manipulación ideológica y material de la Iglesia Católica en la vida ciudadana. Es una forma de manifestar el desacuerdo con su política social, sexual y económica dejando en claro que NO nos representa ni queremos que reciba, del Presupuesto del Estado Nacional, subsidios ni privilegios en nuestro nombre.

Por ello, amparados en la ley de Habeas Data (Ley 25.326 de Protección de Datos Personales de la República Argentina) exigimos la rectificaciòn y/o supresión de nuestros datos personales de sus registros, invocando el art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el art. 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantizan la libertad de conciencia y de religión. Exigimos también respuestas favorables a los cientos de pedidos de apostasías prensentados en marzo del año pasado y que o no han recibido respuesta aún o que directamente fueron denegados.

Contacto:
prensa@apostasiacolectiva.org

Más información en:

http://www.apostasiacolectiva.org/

 

Cómo se financia el partido de la fé católica

Por: Eduardo Blaustein
Los diferentes fondos públicos con que cuenta el culto católico para su funcionamiento en el país superan los 2.500 millones de pesos anuales
 

  Tras la sanción de la ley de matrimonio igualitario, durísimo golpe contra la presunta autoridad espiritual de la Iglesia sobre los asuntos terrenales de los argentinos, el tema del dinero invertido por el Estado en el sostenimiento del culto católico y/o en su inmenso sistema de colegios confesionales es una discusión que aguarda algún escenario mediato. Con dos mil años de comunicación y propaganda a cuestas las autoridades eclesiásticas tienen perfecta conciencia del asunto. De hecho se vienen anticipando al debate con cálculos como el que todavía hoy pueden leerse en la web del Plan Compartir de la Conferencia Episcopal Argentina, en la que se asegura que en 2007 el Estado dedicaba “una partida de sólo 17.323.913 pesos” para el sostenimiento de la Iglesia, lo cual apenas “representa el 0,014% del total del Presupuesto Nacional”. Así como los documentos de trabajo eclesiales llegaron a sostener más o menos que los homosexuales son proclives a convertirse en hombres lobo, el número es un recorte falaz. En 2010, el dinero derivado al sostenimiento de la Iglesia se incrementó a 35.868.353 pesos. Pero esa cifra es ínfima si se toman en cuenta el dinero estatal que van a las escuelas confesionales, hasta redondear un monto estimable en bastante más de 2.500 millones de pesos anuales.
Consultado por Miradas al Sur , Guillermo Olivieri, titular de la Secretaría de Culto de la Nación –organismo responsable de pagar el sueldo de los religiosos– informa que la partida que recibe esa cartera del Presupuesto nacional asciende a 32 millones de pesos anuales. Desde el sitio oficial de esta Secretaría, se informa que se asignan “por medio de sus diócesis y otros organismos, en concepto de sostenimiento del culto que incluye la colaboración económica para visitas ad limina , sínodos, conferencias regionales y viajes en cumplimiento de acciones pastorales”. También se destinan a una red de “437 institutos de vida consagrada inscriptos, que actúan a través de 4.500 casas y obras apostólicas existentes en todo el país”.
En el desagregado sobre el destino de esos fondos se hace mención a “Asistencia Financiera/Culto Católico”, dinero que va a 122 arzobispos y obispos, 1.600 seminaristas y 640 sacerdotes. El sueldo de un arzobispo, actualmente es de 8.200 pesos. Sin embargo, Olivieri precisa que “debería ascender a 13.000 pesos”, por ser el equivalente al 70 por ciento de un juez nacional de primera instancia. Sin embargo, los purpurados, amén de sus discursos en torno de la equidad y los pobres, no pagan impuestos, no tienen cargas sociales, no aportan a Ganancias ni a la jubilación.
Jorge Horacio Gentile, un ex diputado demócrata cristiano y docente de las universidades Nacional y Católica de Córdoba, explica que los dineros del Estado van también a parroquias de frontera o zonas desfavorables, a jubilaciones graciables para sacerdotes (las pueden cobrar Antonio Basseotto, Christian Von Vernich o Juan Carlos Maccarone, el obispo echado de Santiago del Estero presuntamente por sostener relaciones non sanctas para la Iglesia), o a pasajes para obispos, sacerdotes y agentes pastorales. En cuanto a los curas de parroquias, el secretario de Culto de la Nación aclara que no cobran, excepto los de frontera.
Lo poderosamente llamativo es que la asignación de estas partidas deviene de tiempos en los que reinaba la paz social, primaban el diálogo y el consenso. Todas y cada una de las normas relacionadas con los sueldos clericales nacieron de “acuerdos con la Santa Sede” y de leyes surgidas en tiempos dictatoriales: de la Revolución Libertadora al Onganiato y, de allí, al Proceso. Sólo durante la última dictadura fue que se sancionó la Ley 21.540 en 1977 –que fija las asignaciones mensuales vitalicias a arzobispos, obispos y auxiliares eméritos–, además de otras… ¡Siete! leyes que ampliaron el número de curas e instituciones confesionales beneficiadas.
Pero más allá del andamiaje legal que supo conseguir, la jerarquía eclesiástica cita como argumento de base para justificar los fondos que eroga el Estado para solventar su funcionamiento en el artículo 2º de la Constitución Nacional: “El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”.

Recursos pesados.

 Como se dijo más arriba, lo abrumadoramente sustancial de lo que el Estado invierte en el sostenimiento de la Iglesia no pasa por los casi 36 millones derivados por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (35 millones de pesos fue la primera partida que destinó el Gobierno Nacional en 2009 para financiar un programa de protección de los bosques nativos en las provincias; igual suma invirtió el gobierno de Santa Fe para repavimentar un tramo de la Ruta 4 y construir un nuevo puente sobre el Salado), sino por los miles de millones que van a escuelas confesionales. Desde que en los ’90 se descentralizaron (mal) los recursos, el Ministerio de Educación de la Nación no destina recursos con eventuales destinos a “privada o pública”. Los fondos van a las provincias y éstas deciden su distribución. Hoy, el presupuesto total del Ministerio de Educación es de $17.514 millones (20 mil millones si se incluyen otros programas de gobierno que involucran a las FF.AA. o la construcción de escuelas). A esto se suma la cifra que este año invertirán las provincias: 64 mil millones, de los cuales cerca del 10 por ciento son transferencias a la educación privada.
Cuánto de ese sector de la educación privada representa a las confesionales es un rompecabezas complejo de armar. Pero hay pistas evidentes que permiten rehacer un mapa cercano al real. De acuerdo al relevamiento oficial de 2008, en todo el país existen 9.114 establecimientos escolares privados de los niveles inicial, primario y secundario. De ese total, 3.638 son confesionales, 3.220 no lo son y queda un número de 2.256 establecimientos “sin información”. Si se aplicara una proyección prudente acerca de cuánto de ese 11 por ciento de los 53 mil millones transferidos a la educación privada va a las confesionales, la cifra superaría largamente los 2.000 millones de pesos anuales destinados a colegios religiosos, fundamentalmente para pagar salarios. A ese número hay que añadir un 15 por ciento de lo que el Estado destina a través del Fondo de Incentivo Docente y Compensación salarial –cuyo total es de 3.000 millones de pesos–, que implican 450 millones más.
Como en tantas áreas, ni desde el Estado ni desde la investigación académica abundan cifras definitivas, ciertas y precisas sobre este tema que tradicionalmente incomoda a los funcionarios, incluso a los más progresistas. Hace un par de años Horacio Verbitsky publicó una investigación en la que decía que “la aproximación más confiable indica que el sistema privado consume el 13,5 por ciento de todos los recursos estatales para educación, que en 2006 ascendieron a 24.500 millones de pesos, y la confesional más de la mitad de ese monto, el 7,5 por ciento del total, es decir 1.837 millones de pesos”.
No sólo en términos nominales o por el crecimiento de la inversión educativa a escala nacional, parecería que la cifra actualizada es bastante mayor, hasta superar los 2.500 millones. Más pistas para intentar armar el rompecabezas son las que pueden tomarse de dos distritos tan importantes como el de la provincia de Buenos Aires y el de la Capital (ver subnota en estas páginas). En la Provincia existen poco más de 5.000 escuelas privadas, de las que 1.452 son confesionales y, de nuevo, 1.954 aparecen como “sin información”. Por lo menos hacia el 2008, más de 2.600 escuelas recibían el 100 por ciento del subsidio para pagar salarios docentes, 1.315 recibían el 80, y otras 868 entre el 20 y el 80 por ciento. Estos últimos datos son de una investigación de la periodista Nora Veiras, especializada en el tema educativo. En la gran mayoría de los casos se trataba de escuelas confesionales.
Hasta aquí no entran a tallar los inmensos dineros privados asociados a la Iglesia ya sea por colectas, en depósitos bancarios, asociaciones de empresarios cristianos o complejos sojeros, para lo cual el lector deberá ir a otras páginas de esta edición. Aún así, los números reseñados demuestran lo forzado del argumento de la Conferencia Episcopal Argentina allí donde se dice que “el aporte del Estado a la Iglesia representa el 0,014 % del total del Presupuesto Nacional”. O cuando asegura que “concretamente, el aporte del Estado representa menos del 7% de los ingresos que tiene la Iglesia argentina”, sin mencionar de dónde proviene el 93% restante de una cifra total de ingresos no citada.

El pecado Rivadavia.

Los defensores del sostenimiento del culto católico con recursos estatales suelen retroceder casi 200 años de historia argentina para fundamentar el por qué de ese gasto. En palabras del ex diputado Gentile lo que “aparenta ser un privilegio tiene una razón histórica en la cuantiosa confiscación de bienes que hizo el Estado a la Iglesia y a las ordenes religiosas” durante los gobiernos de Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia, hacia 1822.
Dos siglos después, tres países cercanos de la católica América latina (Brasil, Uruguay, Chile) no sostienen ningún culto. El gobierno de España firmó un acuerdo con la Conferencia Episcopal Española a través del cual se acabó con la donación directa del Estado y se subieron los aportes voluntarios del impuesto a las rentas, algo que también se practica en Alemania. Difícilmente pueda decirse que la Argentina es un país más católico que Chile o España.
Y si se trata del respeto a una identidad religiosa, habrá que tomar las principales conclusiones de la Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas realizada, entre otros por Fortunato Malimacci y Juan Cruz Esquivel en 2008 desde el Conicet. “Los datos destacan el pluralismo y la diversidad presente en el campo religioso, junto con la preservación de una cultura cristiana”, decía una de las conclusiones centrales de esa encuesta. Lejos de la cifra tirada al bulto de un 85 a 90 por ciento de católicos practicantes que suele manejar la Iglesia, el estudio hablaba de un 76,5 por ciento de la población que se define como católica. Pero de ese porcentaje casi dos tercios, el 61,1 por ciento, “se relaciona con Dios por su cuenta” y no a través de la institución eclesial.
Siempre según la encuesta, en la Argentina existe un 9 por ciento de personas que se declaran evangélicas, mientras que el 11.3 manifiesta ser ateo, agnóstico, o no tener ninguna religión. El 23,3 por ciento no se casó o piensa hacerlo por iglesia. El 76 afirma concurrir “poco o nunca” a los lugares de culto. Según Malimacci y sus colaboradores, se está “frente a complejos procesos de desinstitucionalización religiosa y de individuación de las creencias”.
¿Y el pago de los salarios para los obispos y curas? Según el trabajo, sólo es aceptado por el 27 por ciento de los entrevistados.

Ayuda social.

El cálculo realizado en esta nota de los recursos estatales de los que dispone la IglesIa, no incluyen los aportes de Desarrollo Social, que recibe Cáritas. Sin embargo, no se puede desconocer el importante trabajo social que desarrollan curas y religiosos con los sectores más vulnerables. En este punto, según el estudio mencionado anteriormente, la contribución financiera del Estado a esta tarea tiene un amplio grado de aceptación en la población, que llega al 75 por ciento.

Personalidades tan destacadas como el cardenal Jorge Bergoglio (izq.) o el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, no pagan ningún tipo de impuestos ni aportes jubilatorios. (TELAM)

 

Otras notas

  • Aunque la Ciudad de Buenos Aires tiene una mayor incidencia en la presencia de colegios privados y confesionales en relación con el promedio del país, lo que sucede en el distrito capitalino, particularmente a partir de la gestión de Mauricio Macri, constituye un indicio revelador a la hora de discutir si el Estado debe sostener el funcionamiento de escuelas religiosas, no sólo católicas.

  • No tenemos gas, apenas unos caloventores que no podemos encender porque salta la térmica. No podemos dar clase por el frío. ¿Nos pueden ayudar?”. El mensaje de auxilio, tan sucinto como desesperado, llegó a última hora del jueves pasado, vía e-mail, a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. Lo remitían desde la escuela Carlos Vaz Ferreira del barrio de Flores. Denuncias como éstas llegan a diario al área de Educación del organismo que ya registró 56 establecimientos educativos con problemas de calefacción, en las puertas del invierno.

  • Fortunato Mallimaci, sociólogo especialista en religión, habló sobre el comportamiento histórico de los políticos en su recurrencia a pedir apoyo al Episcopado y del poder de la Iglesia, gracias a la simbología que maneja con la sociedad. Afirmó que la oposición recurre a Bergoglio, porque considera que por si sola no tiene suficiente fuerza. Para el filósofo y ex sacerdote Rubén Dri, el arzobispo de Buenos Aires articula al arco opositor porque se opone a un Estado laico y progresista, que avance en temas controvertidos que el catolicismo considera de su exclusividad, por revelación divina.

 

          La ira de Dios

         

 Por Luis Bruschtein

Durante la semana se produjo el noveno casamiento en Argentina entre personas del mismo sexo, con lo cual tendría que debilitarse terriblemente la familia, aumentar el número de curas pedófilos y de crímenes sexuales, los niños comenzarán a hacer preguntas desagradables, los referentes masculinos empezarán a mariconear y la sociedad pasará a hacerse peligrosamente “rara”.

Estos casamientos se produjeron en los distritos donde ya han sido permitidos y lo que se está discutiendo ahora es una ley nacional. Hubo 9 casamientos y no se desplomó el cielo. Ningún hogar, ningún niño, ninguna persona resultó afectada. En cambio, la sociedad mejoró porque es más justa, porque las 18 personas que se casaron ejercieron un derecho que antes tenían todos los ciudadanos menos ellos.

Hay muchas personas católicas indignadas porque los homosexuales puedan tener los mismos derechos que cualquier otro ser humano. Y ninguna termina de explicar el motivo por el que se indigna. Hay quien alega motivos religiosos, pero el matrimonio es civil. Cada religión verá después si quiere reconocer o no la igualdad de derechos. No se entiende dónde está el peligro de que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio. Por qué esas personas católicas no muestran esa indignación moral por la gran cantidad de curas pedófilos que se han denunciado en todo el mundo.

No es chicana, es asombro. Es difícil de entender. Se entiende el daño que hace un cura pedófilo porque se aprovecha de un menor, y abusa de su posición de poder. Pero dos personas que se casan están ejerciendo un derecho que tienen todos los demás. No están haciendo daño. Las personas religiosas no encabezan ninguna junta de firmas contra el fenómeno de los pedófilos en las filas religiosas, no hacen manifestaciones de protesta ni escriben cartas de lectores, ni nada. La pedofilia tan extendida entre los curas, incluyendo a varios obispos en el mundo, les parece algo feo, pero no las moviliza. En cambio se convierten en militantes cuando se trata del matrimonio gay.

El concepto de “matrimonio para todos” ha dividido a las Iglesias en la Argentina. En el caso de la Iglesia Católica, sólo dos grupos pequeños de curas, en Córdoba y Capital, se atrevieron a contrariar la oposición unánime de los obispos. En el caso de los judíos, que no tienen una estructura eclesial clásica, los rabinos más ortodoxos salieron a acompañar a los obispos católicos, en tanto que los enrolados en corrientes progresistas hicieron conocer su respaldo al proyecto de ley. Las iglesias protestantes históricas se han mantenido al margen o tienden a aceptar la nueva iniciativa, como la Iglesia Luterana danesa o la Iglesia Evangelista Luterana. En cambio los evangelistas relacionados con las corrientes pentecostales surgidas en Estados Unidos a fines del siglo XIX movilizaron unas ocho mil personas en Congreso contra el matrimonio gay.

La carta del cardenal Jorge Bergoglio a los curas porteños, que se difundió el jueves, es asombrosamente prehistórica y llena de prejuicios. Mete a Dios y al demonio donde no tiene que meterlos. Decir que una persona homosexual es obra del demonio es de cruzados y linchadores. Ese mismo día también circuló la carta del rabino ortodoxo Samuel Levin, donde asegura que el matrimonio gay pone en “terrible peligro a la institución familiar”.

En toda la literatura de Bergoglio sobre el demonio o en la del rabino sobre los peligros de la familia, no se explica por qué. ¿Por qué el demonio? ¿Por qué tanto peligro?

Algunos hablan de la Biblia, otros dicen que el matrimonio es un sacramento, otros que durante dos mil años fue así: hombre y mujer. Otros pensarán que el peligro está en que se extienda la homosexualidad o el matrimonio. Hubo algunos más concretos: dijeron que si se aprobaba ahora el matrimonio gay, después vendría el matrimonio de los pedófilos o de los zoófilos.

Cuando las explicaciones son elementales y las acusaciones tan tremendas y terroristas, es que en realidad se originan en prejuicios y en el miedo a lo diferente. El matrimonio religioso y el civil no están en peligro por ese proyecto de ley. Nadie dejará de casarse o abandonará a sus hijos porque una pareja gay decida unirse en matrimonio. No hay ningún peligro ni terrible ni objetivo. En cambio prohibirles que lo hagan es negarles un derecho, es sostener una situación desigual basada en viejos prejuicios. Son explicaciones como las que se alegaron para defender que los esclavos no tenían alma o que los negros huelen a catinga y no pueden tener los mismos derechos porque son diferentes. Explicaciones que se usaron a través de las religiones para mantener situaciones de injusticia, igual que ahora.

El obispo de Tucumán, Luis Villalba, usó ayer ese argumento en el Tedéum del 9 de Julio: que el matrimonio gay es la pretensión de igualar lo que es naturalmente distinto. Los negros son diferentes y los judíos y los gitanos también, y las mujeres son diferentes a los hombres, pero ante la ley son todos iguales. Lo que hace un evangelista en la iglesia es diferente de lo que hace un católico en la suya y lo que dice Villalba es que lo que hace en la cama un matrimonio gay es diferente a lo que hace un matrimonio heterosexual. Pese a las diferencias, en el primer caso, todos van a rezarle a Dios aunque lo hagan de diferente manera. En el segundo caso es igual: todos hacen el amor aunque lo hagan de manera diferente.

Hasta hace pocos años, mucha gente buena y religiosa se oponía a la igualdad racial en Estados Unidos y Sudáfrica. Estaban convencidos de que había que tratar bien a los negros pero no darles los mismos derechos. Y realmente creían que la igualdad sería terrible para sus comunidades y sus vidas cotidianas. Y cuando sucedió, y los seres humanos de piel negra se convirtieron en ciudadanos iguales que los de piel blanca para la ley, no pasó nada terrible. No hubo familias destruidas ni nada destruido. Nada más mejoró el planeta, los humanos se hicieron más humanos, que era lo que tanta gente buena estaba impidiendo.

La diferencia entre la unión civil y el matrimonio es mínima en realidad, pero discrimina, subraya una diferencia que en otros planos se expresa en maltrato y dificultades familiares, sociales, laborales y económicas. La posición de los que ahora votan por la unión civil impulsados por la Iglesia Católica es oportunista y esencialmente deshonesta. Porque la Iglesia también se opone a la unión civil, aunque en este caso la impulsa como el mal menor para impedir el matrimonio. La argumentación moral y religiosa de la Iglesia Católica es homofóbica, le impide reconocer y aceptar cualquier relación homosexual. Pero hace concesiones a cambio de mantener aunque sea el último resabio de discriminación a través de la unión civil. En ese sentido, la Iglesia ni siquiera es honesta con sus principios. Aunque en rigor esa deshonestidad respeta una esencia moral hipócrita que termina defendiendo las apariencias y tratando de ocultar las suciedades, como ocurrió con los escándalos de pedofilia que fueron tapados durante años por las jerarquías.

Como no podía ser de otra forma, el obispo tucumano culminó su Tedéum del 9 de Julio contra los homosexuales haciendo un llamado “a pasar de un modelo de conflicto a un modelo de convivencia armoniosa, respetando las diferencias”. En la jerga de estos días el “modelo de conflicto” es el gobierno nacional, el kirchnerismo, o sea que está llamando a terminar con esta historia y pasar a otra cosa, a un gobierno que no se esté peleando por las retenciones o por el matrimonio gay.

Pero lo cierto es que el matrimonio gay no lo planteó el oficialismo –aunque lo apoya– sino que el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Diputados fue presentado por la ex legisladora Silvia Augsburger, del socialismo antikirchnerista, y por Vilma Ibarra, del bloque Nuevo Encuentro. Pero para la Iglesia, se trata del kirchnerismo y su amistad con el demonio. En este debate, para la Iglesia, todos los que apoyan el matrimonio gay son oficialistas, lo cual no produce ninguna alegría a legisladores socialistas santafesinos, de Proyecto Sur, juecistas y unos pocos radicales que también respaldan el matrimonio igualitario. Para los sectores más conservadores, el debate siempre es entre oposición y oficialismo y así han tratado de plantearlo también en los derechos humanos. Lo presentan así para evitar cualquier desprendimiento de la oposición para respaldar iniciativas que también apoye el oficialismo. Siempre cuentan con la artillería mediática a su favor y han logrado un éxito relativo. Cada vez que legisladores de esos sectores coinciden con el oficialismo, ponen tantas condiciones y dan tantas explicaciones como si estuvieran pidiendo disculpas. Cosa que no hacen cuando se juntan con los conservadores. Gracias a una de esas alianzas entre el centroizquierda antikirchnerista y el centroderecha, la senadora del peronismo opositor Teresa Negre de Alonso, miembro del Opus Dei, está al frente de la comisión que encabezó la discusión sobre el proyecto de matrimonio gay

 

 

Sacerdote brasileño: "La sociedad es pedófila"

06-05-2010 /  El arzobispo brasileño de estado sureño de Rio Grande do Sul, Dadeus Grings, un sacerdote conservador que volvió a emitir declaraciones escandalosas. "La sociedad de hoy en día es pedófila, ése es el problema" y el adolescente "es homosexual", comentó el religioso y generó polémica.

El sacerdote brasileño generó una fuerte polémica por sus declaraciones.
 

        "La sociedad de hoy en día es pedófila, ése es el problema. Así que con facilidad la gente cae en eso y el hecho de que se denuncie es una buena señal", dijo Grings. El religioso, arzobispo de la importante diócesis de Porto Alegre, condenó también el abuso en la Iglesia, pero dijo que el castigo dentro de la institución a los sacerdotes culpables era suficiente y que la policía no debería involucrarse.

"Que la Iglesia acuse a sus propios hijos es un poco anormal", dijo. El arzobispo también señaló que era importante ayudar a los niños para que eviten la homosexualidad. "Sabemos que un adolescente es espontáneamente homosexual, los chicos juegan con los chicos, las chicas juegan con las chicas", dijo. "Si no hay una guía adecuada esto se queda".

Grings también dijo que la aceptación de la homosexualidad en la sociedad podría facilitar la aprobación de la pedofilia. "Cuando comenzamos a decir que los homosexuales tienen derechos, el derecho para demostrarlo públicamente, entonces en poco tiempo nos toparemos con los derechos de los pedófilos", dijo.

Sus declaraciones surgen justo cuando la Iglesia está bajo presión por un escándalo de abusos sexuales que continúan brotando en todos los continentes y tres semanas después de que el cardenal Tarcisio Bertone, el segundo jerarca de mayor rango en el Vaticano dijo en una conferencia de prensa en Chile que los abusos sexuales de religiosos estaban relacionados con la homosexualidad y no con celibato.

Brasil no es la excepción, recientemente han surgido casos de sacerdotes que presuntamente abusaron de menores de edad. El padre Geraldo Martins, vocero de la Conferencia Nacional de obispos brasileños, dijo que Grings no estaba disponible para explicar sus declaraciones a O Globo, que fueron hechas el martes. Martins dijo que no podría confirmar la veracidad del reporte del diario porque Grings no hizo estas declaraciones durante una conferencia de prensa, sino en el marco de la reunión.

 

El Vaticano desvincula la pedofilia del celibato y culpa a la homosexualidad

Santiago y Cdad. del Vaticano. 13 de Abril de 2010 (AG Magazine Info) | Por Redacción AG Magazine

 

13 de Abril | La Federación Argentina LGBT repudia las declaraciones de Bertone

En su visita a Chile, el cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Vaticano, sigue avivando la polémica y denostando al colectivo LGBT asegurando que, según los especialistas, “hay relación entre homosexualidad y pederastia”.

“Han demostrado muchos sicólogos, muchos siquiatras, que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pedofilia. Esto es verdad, este es el problema”, dijo Bertone, en un intento de apagar el debate sobre el celibato, abierto precisamente a raíz de los últimos escándalos de abusos sexuales en la Iglesia.

El Movilh acusa a la Iglesia de “falsa, criminal y homofóbica”

Entre tanto, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual de Chile (Movilh) expresó su completo repudio por las declaraciones vertidas por el Secretario de Estado del Vaticano, quien se encuentra de visita en el país andino y cuya presencia ya había repudiado el Movilh la semana anterior.

En respuesta a las declaraciones del cardenal, el Movilh señaló que “Bertone miente de una manera descarada e inhumana cuando sostiene que hay estudios demostrativos de que hay relación entre homosexualidad y pedofilia.  Miente, por cuanto no hay ninguna investigación científica, seria e independiente de toda corriente religiosa que indique ello.  Sus dichos son descarados por cuanto pretende responsabilizar a personas con una orientación sexual diversa, con los brutales casos de pedofilia cometidos por sacerdotes, utilizando de manera inmoral a los homosexuales como chivos expiatorios”.

El Movimiento de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales añadió que “no aceptamos ni permitimos que la homosexualidad sea asociada a delitos de ninguna naturaleza. Nuestra sociedad mucho ha avanzado en comprender cada vez mejor ello, por tanto repudiamos que Bertone pretenda llevar a la ciudadanía a  los momentos más oscuros de nuestra historia mundial, como lo es por ejemplo la Inquisición, potenciando el odio contra la diferencia”.

“Con la voz de Bertone, la Jerarquía de la  Iglesia Católica ahora no sólo es acusada con fundamentos de ocultar a los sacerdotes responsables de abusos contra menores.  También puede ser acusada, con una claridad absoluta, de ser una institución doblemente criminal, por cuanto ofende ahora a un grupo de personas por amar a otras de su mismo sexo, sin importar el daño que ello causa en millones de seres humanos, en especial en aquellos jóvenes que están recién comprendiendo y asumiendo su orientación sexual”, apuntó el Movilh.

“La Iglesia es, y conviene decirlo con todas sus letras, en buena parte responsable de los severos trastornos psicológicos padecidos por jóvenes que van descubriendo una orientación sexual homosexual o una identidad de género transexual. Dichos trastornos son originados por la discriminación, por la burla, y por el estigma y ahora también por el aprovechamiento político mundial que la Iglesia protagoniza con sus homofóbicos dichos para ocultar sus brutales crímenes”, puntualizó el Movilh.

En el mismo sentido, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de España (FELGTB) ha pedido al Vaticano que “denuncie” los casos de abusos sexuales que se generan “en su seno” y “no busque excusas ni mezcle realidades para beneficio propio”.

La FELGTB denunció que Bertone ha querido relacionar la pederastia con la homosexualidad, “obviando que el abuso a menores conlleva relaciones de poder y gusto hacia púberes, sean estos del mismo o diferente sexo que el del abusador, lo que nada tiene que ver con la orientación sexual homosexual

“El celibato, la negación de la sexualidad, es un contra natura que puede tener consecuencias patológicas muy graves”, ha afirmado Juan Antonio Férriz, coordinador del Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB, quien ha agregado que teniendo en cuenta estos precedentes deberían estar vigilantes con los casos que surgen dentro de su institución.

 Paños fríos

Ayer Ratzinger intentó zanjar la polémica publicando en la página web del Vaticano la guía oficial de actuación contra la pederastia redactada en 2003. La fecha ya generó la primera controversia: ¿qué pasaba antes de esta fecha? El contenido jaleó la segunda. En principio, los medios informaron de que la Santa Sede obligaba a denunciar a los pederastas, sin embargo, la letra pequeña del texto no dice exactamente eso. Dice, por el contrario, que “hay que seguir siempre la ley civil en lo que concierne a las denuncias de los delitos a las autoridades apropiadas”. Es decir, que el denunciar o no depende de la legislación de cada país.

Repugnancia y rabia, la reacción de una víctima a la carta del Papa

 

Berlín. (dpa) – Lo primero que siente es repugnancia. Después viene la rabia. Stefanie Schneider no calla cuando se le pregunta sobre los abusos sexuales en la iglesia católica. Lo sufrió en carne propia, durante diez años, por culpa de curas en la diócesis de Münster, una de las zonas más católicas de Alemania.

Con la carta pastoral que el papa Benedicto XVI divulgó este fin de semana sobre el tema de los abusos sexuales en la iglesia católica de Irlanda, la ira de Schneider se multiplicó. No entiende lo que el Papa quiere expresar al decir que "lamenta profundamente" los abusos.

"¿Eso es todo lo que tiene que decir? ¿Que lamenta lo que hicieron los curas irlandeses en el pasado y nada más? Stefanie Schneider está consternada. Apenas si pudo dormir la última noche. Tuvo que pensar en que hoy los niños siguen tal vez tan desamparados como antes, con el mismo peligro de sufrir vejaciones como las que sufrió. "Estos hombres viejos y fríos de la Iglesia católica no quieren cambiar en nada las estructuras de su Iglesia, sobre todo nada en su visión de lo que creen que es sexualidad", piensa Schneider, una mujer de unos 40 años.

Su identidad real es otra, la oculta. No quiere leer su verdadero nombre en los diarios. Sus padres siguen viviendo en la ciudad en la que creció y en la que vivió los horrores. Un bastión del catolicismo conservador en el que los curas siguen gozando de autoridad y reconocimiento. El hombre que abusó de ella, que la besaba con frenesí y la obligaba a acostarse con él en el sofá, es hoy ciudadano ilustre de la ciudad.

Los sufrimientos empezaron cuando tenía diez años, era habitual que el cura visitara la casa. Escuchaba música clásica con la madre, una vez le trajo un regalo, una cadenita de oro de la que pendía un crucifijo.

El cura la invitó a que lo visitara en su vivienda. ¿Acaso no se deberían haber dado cuenta los padres de lo que iba a pasar? "No, era un hombre de la Iglesia. La Iglesia era para mi madre el único sostén espiritual que le había quedado después de la guerra", explica Stefanie.

El cura de su niñez solía tener un vaho de alcohol. Hasta que un día la besó por primera vez. Quedó paralizada, estupefacta. Se repitió muchas veces. Un día se lo contó a la madre. Ella le dijo: "No vayas más". Pero jamás le dijo que el cura había cometido una injusticia, un delito.

Stefanie Schneider no puede apagar la radio o la televisión, dejar de lado el periódico cuando el tema es el abuso sexual de menores en la iglesia. Desde que la ola de denuncia empezó a crecer y no dejó de parar en las últimas semanas, sigue de cerca las reacciones de la iglesia oficial y sus jerarcas. Y eso la llena de repugnancia y rabia.

"En Estados Unidos pagaron indemnizaciones, por lo de Irlanda hubo un ‘lo lamento’, para nosotros en Alemania, sólo silencio", comenta la mujer la carta pastoral de Benedicto. "¿Cuáles son las heridas que el Papa realmente quiere que cicatricen? ¿Las de los niños? ¿O es que quiere salvar la imagen del catolicismo?". "Lo que falta a mi entender es reconocer que el abuso sexual masivo de menores en la Iglesia católica es consecuencia directa de las estructuras mismas de la Iglesia", explica. "Y es parte del sistema el querer ocultarlo". No quiere que el Vaticano le pida perdón, no le resultaría creíble. "La Iglesia se está pudriendo por dentro". Quiere que la Iglesia católica revise la imagen que tiene del ser humano.

Stefanie Schneider cree que lo que sufrió como niña fue determinante para su propia sexualidad. Hizo varias terapias para tratar de sacarse de encima el rol de víctima que asumió durante muchos años. "No quiero que me destruyan la vida", De niña deseaba que la madre le pegara a todo cura que besaba. A los 16 años volvió a ser besada por otro hombre, durante un campamento juvenil. Otra vez fue un cura, el padre de la parroquia. Stefanie volvió a contárselo a la madre. Esta vez la respuesta fue: "Te lo buscaste".

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Mis aportes

Crímenes de Sexo en el Vaticano

En 2006, la BBC emitió un documental titulado Crímenes de Sexo y el Vaticano, en el que se muestra cómo Roma y el propio Papa Benedicto XVI constituyen el núcleo de una política a nivel internacional que pretende encubrir los abusos sexuales a menores por parte de la Iglesia católica. La investigación realizada por la cadena británica habla de la existencia del documento Crimens Sollicitationis, difundido por el Vaticano en 1962, y en el que supuestamente se insta a los sacerdotes a mantener en secreto los casos de pederastia. El documental acusa al actual papa Benedicto XVI de haber permitido la aplicación de esta orden durante veinte años, cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
 
El silencio

La política trazada por la Iglesia católica en estos casos ha sido siempre la del silencio. En el año 2002 uno de los catequistas que denunció el caso del sacerdote de Aluche, Carlos Sánchez Matto, escribió una carta al Arzobispo Rouco Varela denunciando los acontecimientos. Sólo consiguió que la Diócesis les expulsara de la parroquia. Un año después, envió otra carta a todos los obispos de España. Recibió respuesta únicamente de dos prelados. La Iglesia ni “pidió perdón” ni se “mostró comprometida en erradicar estos abusos”, como expresa Cañizares en su comunicado.
El cardenal Antonio Cañizares escribió ayer un comunicado, difundido por la COPE, en el que afirma que la “Iglesia ha pedido perdón” por los casos de abusos a menores y que “está plenamente comprometida en erradicarlos”. Cañizares, intentando salir de la incómoda polémica en la que se metió hace una semana, al afirmar que este tipo de hechos no eran comparables con los "millones de vidas destruidas por el aborto", continúa hundiéndose aún más en la marisma.

El sacerdote Rafael Sanz Nieto, de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en el barrio madrileño de Aluche, fue condenado en 2006 a dos años de cárcel por un delito continuado de abusos sexuales a un menor. El Arzobispado de Madrid fue considerado responsable civil subsidiario. Durante el proceso, el cardenal Antonio María Rouco Varela reconoció que había tenido conocimiento de los hechos y por ello había decidido “apartar” al cura “de su labor” y recluirlo en un convento, es decir, que había silenciado y amparado los excesos del clérigo durante años.

Un pasaje al Tercer Mundo 
El documental denuncia también que muchos casos de pederastia silenciados por la Iglesia han concluido con el traslado de los sacerdotes implicados a países sudamericanos y otros del mundo subdesarrollado. Estas migraciones, realizadas bajo la autoridad del Vaticano, no sólo han dejado impunes sus crímenes, sino que han permitido que estos curas siguieran abusando de menores en sus nuevos destinos
 
España

El cura Gregori Salgado Jiménez llevaba una vida discreta y tranquila en la casa sacerdotal de Vic, dedicado a la noble tarea de archivar libros, desde que, en 2007, la Audiencia de Barcelona le condenó a dos años de cárcel por abusar sexualmente de una joven con discapacidad psíquica, en la iglesia de Fátima de Igualada, donde era párroco. Según consta en la acusación, después de abusar de ella, le regaló una bolsa de patatas para que no dijera nada. No pisó la prisión porque lo consideraron una pena menor. La Diócesis difundió una nota que decía: "Creemos en el arte del perdón y no podemos masacrar a una persona porque no se haya comportado como esperábamos de él".
 
“Presunción de inocencia”
Ahora, este sacerdote, con 64 años, afronta otra pena de 10 años de cárcel por abusar de cuatro menores, mientras impartía clases de religión en un colegio público de Igualada, entre 2003 y 2004, cuando las niñas tenían 10 años. Al portavoz de la diócesis de Vic no se le ha ocurrido una cosa mejor que afirmar que "hay que respetar su presunción de inocencia". ¿Dónde está “el perdón” y la lucha para “erradicar estos abusos” de los que habla Cañizares en su comunicado?
 
El silencio de Rouco, otra vez
La diócesis de Madrid también silenció el caso del sacerdote José Martín de la Peña, cuya condena a diez años de prisión por abusar continuadamente de una menor de 4 años hasta que cumplió los 13 fue confirmada por el Tribunal Supremo en 2005, que consideró probado que el cura sometió a la menor “a innumerables tocamientos lúbricos”, y la obligó a practicarle felaciones. La madre denunció los hechos al arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, a quien conocía personalmente, y con quien se entrevistó en varias ocasiones. Pero lo único que consiguió de él fue que intentara neutralizar la acusación, hasta que el asunto llegó a los juzgados. Este y otros casos están recogidos en el libro La Iglesia en España 1975-2008, del periodista Alfredo Grimaldos.
 
El padre José Domingo Se tiene noticia de que sólo tres sacerdotes españoles han cumplido, o están cumpliendo, condena por abusos sexuales a menores. Uno de los más conocidos es el proceso de José Domingo Rey Godoy, ex párroco de Peñarroya, en Córdoba, que en 2004 fue condenado a 11 años de prisión por abusos sexuales a seis niñas. En este caso, el sacerdote tuvo el apoyo incondicional de su obispo, que lo mantuvo en su cargo hasta el mismo día en que ingresó en prisión, según cuenta en Religión Digital el periodista Jesús Bastante, que es una autoridad en información religiosa.
 
El padre Edelmiro Rial, de la diócesis de Tui, en Vigo, fue condenado, también, a 15 años por la Audiencia Provincial de Pontevedra por abusar sexualmente de alumnos suyos y monaguillos en su parroquia. Lo mismo, Luis José Beltrán Calvo, ex párroco de Alcalá La Real, en Jaén, sobre quien cayó una pena de ocho años de cárcel por abusar de uno de sus monaguillos. El 4,17% de abusos sexuales en España se achacan a curas pedófilos, de acuerdo con una reciente investigación de la Universidad de Salamanca.
 
“Hay menores que te provocan”
La Iglesia, contrariamente a lo que asegura el cardenal Antonio Cañizares en su comunicado, ni ha pedido el “perdón” suficiente, ni mucho menos está “plenamente comprometida en erradicar” estos abusos. Si no, que le pregunte al obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, quien afirmó, en una entrevista en el diario La Provincia de Las Palmas, que hay menores de edad que "consienten" en mantener relaciones sexuales, y que "incluso, si te descuidas, te provocan", porque “esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece”.
 
 

La Congregación para el Clero del Vaticano, ha cifrado aproximadamente en 20.000 los curas pedófilos que hay en la Iglesia. Un censo que nadie sabe como se ha hecho, ni cuales han sido los análisis y los estudios que se han realizado para la recolección de datos que han llevado a este censo de curas pedófilos. En cualquier caso, la cifra de 20.000 sacerdotes con atracción sexual hacia los niños o adolescentes, es –a todas luces y en base a los casos de pedófilia detectados– una cifra muy maquillada sobre un censo de más de 500.000 curas, hombres sobre los que gravita la protección del Espíritu Santo y la Santa Madre Iglesia.

Dando por supuesto que no todos los curas son pedófilos –la gran mayoría no tiene nada que ver con la pedófilia– la Iglesia debería reaccionar ante sus propios datos estadísticos y dejar de proteger y ocultar a estos asesinos del alma de miles de niños y adolescentes. Su protección tiene el mismo delito que sus autores, humilla a las victimas, mancha la imagen de la mayoría del clero y aleja a los fieles de la Iglesia.

 
Lecturas recomendadas

Premios Ortega y Gasset SANJUANA MARTÍNEZ Premio al mejor trabajo de investigación .
Sanjuana Martínez (Monterrey, 1963) fue durante cuatro años reportera en El Vaticano. Allí conoció el primer caso de pederastia clerical. El protagonista era Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, a quien una víctima se atrevió a denunciar rompiendo así un silencio de 40 años. Tiempo después, en Estados Unidos y siendo ya madre de dos niños -"con el compromiso personal de mujer, madre y católica"-, se topó con una víctima de tres años. Tiró del hilo y llegó, ya en Monterrey, hasta la más alta jerarquía eclesiástica.
Con todas las investigaciones bajo el brazo ofreció el reportaje al diario Proceso, en el que llevaba trabajando 18 años, y la respuesta fue el despido. "Me recomendaron que abandonara el tema, que no me metiera con un cardenal. Perdí el empleo. Fue muy triste. Me vi en la orfandad. Comprendí que en México el verdadero peligro para un periodista no es perder la vida, sino el trabajo". Pero Sanjuana no se rindió. Pasó a ser free lance y tuvo la oportunidad de trabajar sus propios temas "sin imposiciones de la censura o la autocensura".

Sus reportajes, que le han valido el Premio Ortega y Gasset al mejor trabajo de investigación, vieron la luz finalmente en el diario La Jornada. "Es un premio a todos los periodistas mexicanos que no están dispuestos a trabajar en el género del silencio y la autocensura del Gobierno de Felipe Calderón".

Sus investigaciones han sido recopiladas en dos libros: Manto púrpura y Prueba de fe. Este último, con el prólogo del obispo Raúl Vera, cercano a la teología de la liberación. "Todo está documentado. No me he permitido la más mínima libertad de opinión", aseguró ayer Sanjuana desbordando vitalidad, compromiso social y crítica política. "La Iglesia católica funciona en México como una verdadera organización criminal en el tema de la pederastia. Con unos códigos basados en la protección delictiva del agresor y en la acumulación de la riqueza. La jerarquía eclesiástica mexicana no ha aceptado ninguno de los cerca de 100.000 casos de presunta pederastia denunciados".

 

En el Nombre del Padre: Depredadores sexuales en la Iglesia

Cubierta delantera Escrito por Carlos Fazio
 
Este reportaje de Carlos Fazio es un excelente ejemplo de una investigación periodística rigurosa que se lee con el interés de una buena novela. Analiza en forma documentada hechos recientes o que se han dado a conocer recientemente: los abusos sexuales en las diócesis católicas de Estados Unidos, la vida oculta de Girolamo Prigione, cuyo expediente de acoso a monjas que trabajaban en la nunciatura fue preparado por el padre Antonio Roqueñí, abogado del episcopado mexicano, la historia de estupros y de búsqueda de poder de Marcial Maciel, fundador y superior de los Legionarios de Cristo, las seducciones, violaciones y hasta abortos perpetrados por sacerdotes destinados en África sobre numerosas monjas, etcétera. Era un libro necesario porque hace ya demasiados años que nos estábamos enterando por los periódicos de casos similares, y se requería un trabajo que permitiese a los interesados adoptar una postura frente al tema.

 
Para terminar…un  juego contra los curas pedófilos
 

Pedopriest

En este juego, la Iglesia se encuentra en medio de las controversias por los abusos sexuales cometidos por curas. Pero el Vaticano ha creado una fuerza de acción para prevenir que los pecadores sean capturados y juzgados de acuerdo con las leyes de los estados seculares. Tienes que controlar las operaciones: establecer un código de silencio y ocultar el escándalo hasta que los medios de comunicación presten atención a otra cosa.
En Operation: Pedopriest manejas unos emisarios del Vaticano que están encargados de encubrir cualquier abuso sexual que los curas infrinjan a niños. Debes amenazar a sus padres para que impere el silencio hasta que la atención mediática desaparezca. Cuando a alguno de los curas lo hayan pillado con las manos en la masa siempre podrás usar el helicóptero del Vaticano para sacarlo volando del lugar de los hechos y decir que ha sido abducido.