¿Cómo hacen estos tipos?

Hay una nueva raza de saqueadores de Supermercados que se movilizan en 4×4 y se alimentan con electrodomésticos . . .

Delsio Evar Gamboa

 

 

 

 

 

 

Opinión de Delsio Evar Gamboa

Los clásicos chin chin de Año Nuevo son una tentación para proponer un balance de lo que ha sido este auspicioso año. No es la pretensión de este modesto mirón del sainete humano pergeñar un anuario que  resultaría tedioso. Quien quiera, puede revisar el nutrido archivo de notas publicadas para revivir los momentos más significativos del año que ya entonó la polka del espiante. Además, los profesionales de los medios “independientes” han ofrecido sus maledicientes opiniones acorde a sus intereses, muy distintos por cierto a los de este comedido servidor que, como el Jacinto Chiclana de Borges, “capaz de no alzar la voz pero jugarse la vida” . . . Sin embargo, y a riesgo de caer en especulaciones de carácter subjetivo algo se puede intentar: hechos destacados, profecías autocumplidas, actos fallidos, impresiones y evocaciones sin dejar de lado los más recientes como cuentas de un imaginario rosario.

Amenazas de desestabilización inducidos por parte de expertos en saqueos Vip el 19 y 20 de diciembre, que de tan burdos recibieron su condigno repudio. Se detuvo a centenares de personas, pero en estos casos es inútil pegarle al chancho para que declare quién es el dueño. Es chancho y hace chanchadas, nos gusten o no. Los desmanes fueron organizados y ya se sabe por quiénes. El intento de generar una insurrección generalizada fracasó estrepitosamente. El Gobierno lo superó sin mayores sobresaltos y su consecuente fortalecimiento es la mejor prueba de parte.

La estrategia de “Fabriquemos un diciembre tipo 2001” no salió del todo bien; no hubo revuelta general, no se consiguió la cantidad de muertos esperados, ni masas que avanzaran triunfantes hacia la Casa Rosada dispuestas a expulsar a la odiada dictadora. Sí hubo saqueos, personajes ligados a la oposición y unidos a la maniobra golpista y un posicionamiento general de la prensa no monopólica contraria a la violencia organizada. Poca ganancia y mucha pérdida para los intereses de MoMoMi Inc. -Moyano-Momo-Micelli & co.-, la flamante empresita destituyente en cuyo accionar centra sus esperanzas la derecha ultraneoliberal de la Argentina y su socios mediáticos, Clarín, La Nación y demás secuaces.
No pegan una pero sonríen, satisfechos de, al menos, haber demostrado a sus pares cómo hacer para introducir la violencia en un país que no la necesita. Consuelo de giles. Con estas maniobras cualquier día caen en cana y ahí los quiero ver. Lo están buscando, lo están mereciendo y lo van a encontrar.
No hay calificativos componedores para aplicarles. La memoria popular les guarda un lugar en la letrina de los traidores. Son residuos excrementicios que prefieren unirse a los intereses de la peor oligarquía antes de reconocer las prerrogativas de un modelo que los supera.

Si los saqueos son la consecuencia de la miseria, o de la pobreza reinante como arguyen, uno se pregunta porque no existen, o no los hubo en las provincias más pobres, por ejemplo Jujuy, Salta, Formosa, Santiago Del Estero, Catamarca, La Rioja.
Resulta también paradójico que los hubiera en la Pcia. de Bs. As. donde el gobernador Scioli, según encuestas, tiene un alto grado de aceptación popular, o en Santa Fe donde según los medios dominantes hay una especie de gobierno ejemplar.
Entonces, si los saqueos no tienen que ver con la cuestión social, tampoco con la gestión gubernamental, vale preguntarse porque se producen. Responden a cuestiones políticas, y se trata de intentos desestabilizadores que tuvieron un claro desencadenamiento que tiene que ver con la ley de medios. El grupo monopólico no puede seguir gambeteando su incumplimiento, está contra las cuerdas, casi grogui y en consecuencia al verse acorralado está tirando las últimas trompadas al aire y antes del knock out apela a cualquier cosa.

Esta claro que aquí hubo una conjunción de intereses vehiculizados por los opositores y allí es donde aparece el duhaldismo ofreciendo sus “servicios especializados” -ya los utilizó contra Raúl Alfonsín y De la Rúa-, esta cuestión no es nueva, su naturaleza es una especie de lopezrreguismo de estos tiempos; ellos se proponen como último sostén del orden establecido en el nombre de la paz, el diálogo y el consenso. Su caballito de batalla en la campaña, era el  armisticio a los genocidas, por eso Duhalde fue el candidato del establishment.

Para Hermes Binner y su “lúcida” lectura, los saqueos en 4×4 del 19 y 20 de Diciembre fueron el resultado de “una división muy profunda entre aquellos que tienen acceso a comprar todo lo que tienen por delante y los que se dedican a delinquir en forma directa”. Sin embargo, al referirse a los ocurridos en Rosario, se le mezclaron los tantos y entró en una grave contradicción con lo que había declarado antes, lo que  no es una metáfora paradojal ciertamente: “en Rosario los asaltos tuvieron muy poco que ver con la necesidad de la gente. Tenemos relevados supermercados que fueron saqueados exclusivamente a donde estaban los electrodomésticos”. Si los saqueos no fueron producto de la necesidad como once años atrás, quiere decir que la situación mejoró y que lo del populismo, la fragmentación, las prebendas, el resentimiento consumidor y todo lo demás es sólo un cóctel indigesto cuyo único fin es negar la realidad. Eso sí, por las dudas, evitó las hipótesis conspirativas para no quedar mal con cualquier posible aliado electoral porque sabe que le será muy difícil escalar la montaña de votos que lo separan de Cristina.

A Hermes Binner ya le dicen “Duermes” Binner, porque cuando despereza alguna crítica hacia el Gobierno Nacional desconcierta a propios y extraños. Eso sí, jamás se sabe desde dónde habla ni hacia dónde apunta su desorientación. “Las políticas populistas no evitan la fragmentación social ­y sólo puede superarse promoviendo el trabajo y el estudio”. Por supuesto, en sus dubitaciones no existe reconocimiento alguno de los logros alcanzados, como el número de escuelas inauguradas desde 2003, la recuperación del empleo o las medidas de inclusión. Menos aún las groseras presiones que ejercen los grandes grupos económicos. En su adormilado pensamiento político no hay sustento, sólo bostezantes consignas superficiales e insípidas. ¿Será por eso que detrás de él se adivina el fantasma de De la Rúa?

El momo Benegas, Barrionuevo y ahora el moyanismo operan como los punteros del proyecto golpista, son los que ponen el “aparato”, a esto se le suma la izquierda tilinga, que por ceguera ideológica siempre fue funcional a los intereses de la derecha apátrida.
Se trata de una escalada desestabilizadora. No hay dudas. Para enumerar algunas cuestiones vale recordar el conflicto con las fuerzas de seguridad de la Prefectura y la Gendarmería. El tema de la fragata, en donde resultó absolutamente extraño que la misma haya recalado en Ghana. El de los fondos buitres en donde operaron cipayos locales, los cacerolazos, la huelga de Moyano y Micheli, la movilización del 19; todas estas situaciones de neto corte destituyente fueron resueltas por el gobierno nacional y las medidas de fuerza mostraron cada vez más su debilidad, por lo que la ultima opción -una especie de plan B- fue la de crear el caos, la ingobernabilidad, con la vieja consigna de “cuanto peor, mejor”.  
Estaban seguros de que al armar ciertos focos puntuales y bien aleccionados por los medios hegemónicos se iba a obtener un efecto contagio. En la medida que el gobierno no pudiera, por aplicación de la política de no represión a la protesta social controlar los primeros embates, eso produciría cierta impunidad que alentaría a grupos marginales a participar de los desmanes.

La izquierda delirante realizaría su utópico argentinazo, pero en la realidad, de tener éxito, sería la más rancia oligarquía la que terminaría tomando el poder como lo ha hecho siempre a través de la historia.

La cosa no sucedió como la planearon, aparecieron los focos, pero no se dio ni por asomo el efecto cascada que pretendían, porque el gobierno procedió de inmediato, advirtiendo a la ciudadanía que eso no se trataba de una protesta social, sino de actos de vandalismo organizados con intención destituyente, pero fundamentalmente porque las condiciones objetivas, o sea la miseria, y marginalidad que agitan no existe, simplemente porque no estamos como en el 2001 precisamente . . .

El problema es que esta gente está en un callejón sin salida. No pueden proponer nada porque el gobierno siempre va adelante con políticas activas que los dejan sin discurso. Sólo les queda salir con propuestas de derecha pero saben que con eso están perdidos. Entonces tienen que recurrir al palo en la rueda y a Clarín para que les exorbite sus cuitas . . .

No obstante, el listado completo de los logros de este año seguramente a esta altura ya no tiene dimensión ni cuantía. Pero hay un hecho que resume todo: los conspiradores seriales están cada vez más expuestos, en vivo, en directo e in vitro junto a sus cómplices y voceros en irreversible caída libre. Y también están los idiotas útiles de siempre que, por ingenuidad o desmemoria, terminan haciéndole el juego a los que quieren volver al tenebroso pasado. ¡Ojo que mucha de esa gente que uno piensa que es tilinga, si se la mira con detenimiento confirma las sospecha! No son energúmenos. Sólo sostienen frases de energúmenos por falta de reflexión fina. Y es bueno saberlo para no “avestruzar el horizonte”, como diría una amiga.

Esto no lo pasa la tele por supuesto, aunque en realidad nunca se sabe si las cosas realmente pasan, o si sólo pasan cuando la tele lo pasa . . .

Y uno que se resiste a aceptar que da lo mismo ser derecho que traidor, está seguro que al final todo va a salir bien, y si aún no ha salido bien del todo, es porque todavía no es el final.

Por eso, a todos, les deseo un prospero 2013. Con 12 meses buenísimos, 52 maravillosas semanas, 365 días bárbaros, 8760 horas a pura emoción y 525600 minutos plenamente felices!!!

SAQUEOS 2001 2012

 

¡A los que le desean la muerte, La Presidenta les augura felicidad y larga vida para que puedan seguir disfrutando cada vez más de esta hermosa realidad que entre todos se está construyendo en esta nueva Argentina!!! . . .

 

Delsio Evar Gamboa

 

 

 

 

 

Opinión de Delsio Evar Gamboa

¡Marche una de teflón para Darín! . . .

El año que feneció nos dejó una nueva categoría social: el cacerolero. Este término no hace referencia sólo a quienes se manifiestan con esos sufridos utensilios de cocina para demandar  soluciones ante cualquier problema. Si bien la palabra está relacionada con el instrumento utilizado para hacer barullo, pone el énfasis en el individuo que lo porta y lo aporrea, y en el blanco de su protesta. Y no sólo cuando ejecuta su ensordecedora e inconsistente demanda como hemos visto, sino durante todo el año. El que es cacerolero no necesita una de teflón para llamar la atención. Se lo reconoce a primera vista.

Una de las características más notorias de este personaje es la de estar absolutamente siempre en contra, aunque sin tener en claro de qué ni por qué. A la vez, achacarle todas las culpas de lo que pasa al gobierno sin reconocerle un sólo mérito. Todos son víctimas inocentes de los “caprichos” de la Primera Mandataria, ya sean buitres, cuervos, hienas, caranchos o cualquier otra especie carroñera. Para el cacerolero no hay golpistas, explotadores, evasores, especuladores, sino un gobierno que se enoja con todos por pura belicosidad. Para el fanatizado, las cosas se deben transformar por milagro, sin conflictos y a la perfección. Toda modificación del statu quo va a generar descontentos, afectados y reacciones.

Durante los años del salvaje neoliberalismo, la pobreza creciente convirtió en vulnerables a millones de ciudadanos. Pero, para los defensores del embelesamiento mediático y el Poder fáctico en las sombras, sólo era el resultado de la globalización y no un genocidio económico-social, como el que ocurre hoy en Europa. La cínica frase de Menem “estamos mal, pero vamos bien” sintetiza el espíritu de aquella época atroz. La pobreza, la desocupación, la ruina del Estado, el desguace del país, la exclusión en todas sus manifestaciones más siniestras y la infinitud de la maldad. Sin embargo las cacerolas estaban bien guardadas!!! . . .

En la polémica entrevista realizada por la revista Brando del diario La Nación, el imponderable Ricardo Darín simboliza a un cacerolero en toda su endeblez. Sólo le faltó repetir “les dan casa, comida, ropa, colegio . . . y hospital”. Después de verter vacías y agresivas generalidades  irrespetuosas -como todo cacerolero- a la figura presidencial, se victimiza hasta el éxtasis cuando alguien se atreve a formularle una réplica. El cacerolero tiene una obsesión que le aporta certeza: la desconfianza. En eso basa toda su argumentación que es de un nimiedad groseramente pueril. Sin aptitud política, ni elaboración intelectual, ni capacidad de abstracción ante la resignificación de la realidad . . .

Darín no es un argentino más, es un actor famoso que sabe muy bien que cualquier declaración suya tendrá inevitablemente estrepitu fori.  Seguramente lo traicionaron los reflejos de la época neoliberal donde un exitoso podía decir cualquier cosa que nadie se animaba a retrucarle. Pero ocurrió que la Presidenta es distinta y tiene estas cosas, esos impulsos de enviarle una carta abierta que, como no podía ser de otra manera, el dispositivo mediático y su correlato de opositores anodinos pretenden transformar en un ataque despiadado desde las más altas esferas del poder.
En realidad, de lo que se trata es de separar al artista del ciudadano. Darín es un actor pero eso no tiene nada que ver con sus opiniones a título personal. Entonces se tiene que bancar la reacción de Cristina que, en su cálida pero contundente réplica, no exenta de respetuosidad, ironía, humor, sutilezas y gran manejo de la expresión porque tanto sus notas como sus discursos nunca son de ocasión ni de catálogo y siempre dejan huella en quienes las leen o escuchan, aunque haya algunos que no entienden o no quieren entender como en este caso, donde sin dejar de elogiarlo, y de manera muy cordial y precisa, pone las cosas en su lugar cuando, por ejemplo, le dice que ningún político ha sido tan investigado con tanta saña como ella y su extinto marido.

Lo que traiciona a Darín es ese berretín de quedar bien con Dios y con el Diablo, ese “neutralismo”, esa búsqueda del empate opinativo. En momentos donde hay una oposición que con tal de hacer fracasar al gobierno se pone del lado de los kelpers, de los fondos buitres y de todo el que ataque a la Argentina, donde pujan dos modelos de país diametralmente opuestos:  el que hace diez años nos mandó al infierno, y el otro que nos sacó. Quien no entienda esto no entiende nada. Las cartas están echadas y ya no hay “juego chico”. Evita hizo la primera con el ancho de bastos; Néstor puso el 7 bravo y Cristina tiene el as de espadas. En la política como en el truco es así . . . y ganan los que han sabido obtener más porotos- Los que como Darín tienen mucho cartel son los que deben entenderlo si no quieren quedar pedaleando en el aire. No basta con ser un tipo fachero, piola y divertido.

Por eso las declaraciones del laureado actor están muy lejos de considerarse objetivas. Sus dichos en esa entrevista se basan en argumentos propios del libreto de la derecha más ortodoxa.  “Desde afuera se ve que estamos en el fondo del mar. Yo quiero que se llame a una reconciliación”.  Eso es propio de los titulares y editoriales de los medios monopólicos. Si estamos en el fondo del mar, ¿dónde estábamos en 2001?. ¿Será un síntoma de alzheimer?

Conceptos inconsistentes y desconcertantes. Detrás del abuso de las expresiones de tono coloquial, hay un ninguneo hacia toda forma de convivencia democrática. “No se nos permite pensar fuera de lo establecido. Te dicen lo que tenés que pensar y en qué dirección, y si no estás de acuerdo, sos un hijo de puta”.  En primer lugar, ni el régimen más totalitario ha logrado jamás conocer y menos aún controlar el pensamiento de los ciudadanos sometidos. Por lo tanto, eso de “no se nos permite pensar” no resiste el menor análisis y no es más que una repetición de las falacias que recitan a diario los loros mediáticos. En segundo lugar, nadie le dice a nadie lo que tiene que pensar. Compartir ideas con los que fueron cómplices, beneficiarios y apologistas de la dictadura y que aún lo siguen siendo, no es el mejor camino al consenso y la confraternidad.

“Porque es tan loco plantear ciertas actitudes intempestivas y anacrónicas como creer que porque te votó el 54%, te la mandé a guardar, bancátela, y te la tenés que fumar”.  Curiosa manera de definir la legitimidad que otorga la soberanía popular a un proyecto que ha demostrado ser exitoso. Su sobreactuada neutralidad tiene patas cortas: “a mí me preocupa esto de que tenés que ser de uno o de otro. No tener derecho a tener una posición diferente”. Aquí no hay teléfono descompuesto -la excusa a la que echó mano después- ni nada por el estilo, sino un alineamiento indisimulable con la manipulación multimedial. Que se quede tranquilo, nadie va a obligarlo a nada. Ni siquiera a respetar a una indiscutible mayoría que se identificó con una propuesta que transformó como nunca nuestro presente y augura un futuro mucho mejor.

Presidentes hubo con muchísima fortuna de dudosa procedencia que se robaron todo y encima devastaron al país. Pero el actor nunca hablo de eso. Ahora le preocupa “el crecimiento patrimonial de los Kirchner”, que fue declarado y está a la vista de todos. Cuando dice “somos un país niño: necesitamos un papá. Necesitamos a alguien que nos diga cómo se tienen que hacer las cosas” aparece la agenda neoliberal: la no intromisión del Estado en la economía. Tal vez, para alguien que ha sido mimado por el éxito desde muy joven, resulta inconveniente un Estado regulador. Un Estado que no es un papá, sino un garante de las relaciones en beneficio de los más vulnerables; un impulsor del desarrollo con inclusión; un escudo para los abusos de los poderosos.  Quizá el país adulto que propone el destacado artista sea el de la ley de la selvadonde el más grande se come al más chico, y que tanta ruina nos trajo. Por eso no hay memoria en los conceptos de Darín. Da la impresión de que el galán cinematográfico miró los créditos donde aparece y no la película completa de la Argentina actual.

La lógica, la honestidad y un mínimo rigor intelectual son una carga insoportable para quien está acostumbrado a hablar sin fundamento a la espera del aplauso. En el fondo para él, como para todos los cacerolos, el derecho a réplica del otro es sólo “dictadura”. En Argentina cualquiera con acceso a la impunidad de un micrófono opina sobre lo que sea como si tuviera autoridad y lo peor es que mucha gente le cree.

La impecable respuesta de Cristina no es sólo a Darín, que actuó como un comedido a la bartola, sino a ese segmento hostil de la sociedad para que se despoje de falsos prejuicios y enfermiza envidia. La carta de Cristina fue digna, serena, afectuosa y mesurada.

A la Presidenta le pueden gritar las injurias más feroces, pero claro, debe poner la otra mejilla, guardar silencio, no tiene que contestar porque si lo hace es como que intimida, vio!.

Nada le impide a Darín, ni a nadie decir lo que se le antoja. Lo que no se puede evitar es que le contesten y lo dejen frente a su propia y desnuda insensatez. Justamente él, que con una historia de coches con franquicias para discapacitados, tiene un pasado que no lo habilita precisamente para arrojar la primera piedra . . .

darin cfk

 

 

 

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