Por Oscar Quinteros

A veces la historia nos puede parecer una cuento, como esos cuentos que alteran el sueño y nos inquietan el espíritu por demasiado tiempo. O para muchos el tiempo paradójicamente no tiene nada que ver con esta historia alimentada por un eterno presente.
Caminan entre nosotros, siluetas, olores y sonidos percibo. Y la realidad deja de ser tal, para ser lo que realmente es; simplemente una ilusión. Así la tristeza palidece, solamente la nostalgia de saber que habité ese espacio donde la libertad era nuestro sol, camina junto a ellos muy dentro de mi.
La bestia que nunca duerme, sabe que la fatalidad esta echa para ella, que la libertad es un enemigo demasiado grande, imposible de vencer y por mas que utilice ropajes acordes a las circunstancias, siempre y por siempre habrá quienes le aborten el banquete.
Tantos cuerpos, a la carroña no le alcanzó en su insaciable apetito de muerte y poder, ahi estan de vuelta en las calles, llenando plazas los que mataron, riendo y gritando con orgullo, concientes de que el futuro tiene un dueño y se llama pueblo.
Aquel 24 de Marzo creyeron que la victoria estaba al alcance de las manos y relamiéndose procedieron a tender la mesa, lo que nunca supieron es que aquel 24 de Marzo seria la última vez que se pondrían la servilleta en el cogote. En realidad iniciaron un proceso en el cual terminarian con las garras mutiladas.
Si, ya lo se….la bestia tiene la curiosa facilidad de auto regenerarse, como hoy que vestida de cordero usfructúa del sistema democrático, el mismo que desprecia y con cantos de sirena pretende inculcar lo peor de la naturaleza humana, que es la división entre los hombres, madre de todos los conflictos.
A esta no le interesa la historia, menos respetarla, solamente es un elemento mas en la construcción de la misma, que busca en la repetición, lo definitivo como el pretendido fin de la história, y sin embargo lo único que conseguirán es la emulación de Sísifo.
Hoy, a pesar de los asesinos, corre por las venas de la república la misma sangre, ya sea por generación, ya sea por historia o simplemente por el deseo de un mundo mas justo.
Quedara sobre nosotros el peso de la memoria que sabremos llevar con dignidad, de no ser asi, todos esos rostros de aquellos que “garparon” para tener este presente de paz y trabajo, se encargaran de recordarnos que siempre exisitirá la posibilidad de que la patria exija lo mejor de nosotros.

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