“CANTO Y CELEBRO” LA PRESENCIA DE MARIO VARGAS LLOSA EN LA FERIA DEL LIBRO

Por Carlos Daniel Aletto

Con la pasión por la listas y la atracción de la enumeración se puede hablar de la actitud política de algunos   de los escritores canónicos: Viaje al fin de la noche es una maravillosa novela escrita por el      colaboracionista nazi Ferdinand Celine; Camilo José Cela, el autor de La Colmena, de La familia de Pascual    Duarte, de Oficio de Tinieblas 5, y de 40 tomos más de excelente narrativa, teatro y poesía envió una carta    a Franco ofreciendo sus servicios para delatar compañeros; incluso también en España, el “mercenario” Cervantes, el Manco de Lepanto, participó honrosamente en la “Liga Santa”, cruzada contra los turcos. En nuestro país tenemos al unitario Echeverría, escribiendo “el primer cuento argentino” El matadero (un panfleto político) y el poema La Cautiva, ambas piezas fundamentales de los orígenes de nuestra literatura. En esta rápida lista podemos agregar la exquisita narrativa del controvertido Sarmiento; también agregamos al hacendado y amigo de los Miguens, José Hernández quien sintiéndose atacado por el gobierno escribe esa deliciosa defensa del gaucho, el Martín Fierro, que el poeta nacional Leopoldo Lugones elegirá como nuestra épica. Asimismo este otro escritor, el modernista Lugones escribirá cuentos y poemas brillantes y hablará de “la hora de la espada” comenzando con la serie de golpes militares inaugurado por Uriburu en 1930, con un discurso escrito por Lugones. Para ir terminando lo que podría tranquilamente convertirse en una lista interminable de consagrados autores polémicos por su actividad política o contradictoria tenemos al católico y peronista Leopoldo Marechal, rescatado del olvido por el fervoroso antiperonista y autoexiliado del peronismo Julio Cortázar, quien prefirió la música de Bela Bartók a los bombos de los muchachos, pero a pesar de esta mirada gorila desde París apoyó la revolución latinoamericana. Por último el paradigma de la literatura argentina, Jorge Luis Borges, con una cuentística y obra poética impecable, pero una mirada política que no se condice con su literatura, pero que revertiría en aquel reportaje que le hicieran luego de haber presenciado uno de los testimonios en el Juicio a la Verdad señalando que él creía en el dolor auténtico de las Madres y ya no confiaba (escuchen que inocencia) de los comentarios de sus amigos que lo habían convencido de que los desaparecidos estaban haciendo turismo en Europa; además en ese mismo reportaje invita a todos los argentinos a presenciar, aunque sea una sola vez, el horror de lo que había sucedido en nuestro país. Podríamos detenernos a hurgar la vida de Homero, Virgilio, Dante, James Joyce y encontraríamos en el poliedro complejo de estos escritores feroces contradicciones con su literatura, que lo han puesto, sin ninguna duda, con justicia dentro del canon occidental de la Literatura. El último premio Nobel no está exento de pertenecer a esta lista.
Mario Vargas Llosa, uno de los más grandes escritores que ha entregado la lengua española, creador de técnicas narrativas e historias que lo ascienden a esta categoría, sin embargo, desde su sesgo militante es un zoon politicon defensor del neoliberalismo y el capitalismo feroz, una postura del egoísmo hipócrita de la derecha latinoamericana. Gran parte de la obra narrativa de Vargas Llosa está lejos de ser un panfleto político, nada de esta defensa al pensamiento de derecha podemos encontrar en La Guerra del fin del mundo, ni en La casa verde, ni en Conversación en la Catedral, por nombrar sólo algunas. Sin embargo, si encontramos en ellas la mejor literatura del continente y quizá del mundo (tal vez sin tan “quizá”).
Como es sabido, los organizadores de la Feria del Libro ha invitado al escritor Vargas Llosa a participar de la charla inaugural de la edición de este año, desde mi punto de hombre de Letras lo celebro, ya que Vargas Llosa no sólo es un excelente escritor, sino que ha sabido explicar a los jóvenes el aspecto teórico de la escritura ficcional; pero también es verdad que desde mi recorte de hombre militante, como le ha sucedido al director de la Biblioteca Nacional Horacio González, siento un trago amargo de su presencia en dicho encuentro. Pero también me sucede con otros escritores a los que no admiro tanto desde su escritura, también me molesta el hecho mercantil “Feria del Libro” y el predio en el que se ubica, ese espacio destinado a pasear vaquitas de los que se creen dueños de la Argentina ante un público que silba la democracia y aplaude a los golpes militares. Vargas Llosa es pertinente a la Feria del Libro, la cual también puede ser pensada como la organización de editoriales, cuyo interés non sancto y, menos aún, altruista es vender al mejor precio del mercado el objeto libro. Vargas Llosa, antes y más después de ser Premio Nobel, es una marca de calidad y muy vendida en todo el mundo. Por lo tanto el hecho político económico en el que se enmarca la Feria del libro es coherente con la presencia del escritor peruano. Un hecho cultural pero enmarcada por el capitalismo más feroz.
Los militantes kirchneristas no podemos caer en la inocencia de repudiar inocentemente todo aquel acto político cultural que nos agreda: sabemos que Mario Vargas Llosa ha hablado siempre muy mal de los argentinos en general, del peronismo, del kirchnerismo y muy particularmente de Néstor y Cristina. Ha agredido con bajezas a nuestro intelecto político y a nuestros referentes, pero tengamos en cuenta que seres intelectuales que no le atan los cordones a Vargas Llosa han dicho cosas más grotescas, pienso en señora Carrió o el señor Solanas y, a pesar de esto, ambos entran al Congreso y ocupan sus bancas porque es su lugar, así como la Feria del Libro de cualquier ciudad del mundo es el lugar de Vargas Llosa.
Aunque estemos convencido de que Mario Vargas Llosa detesta las capas empobrecidas de Latinoamérica, de que es uno de los tantos hipócritas que defiende un modelo favorable a los que más tienen y que, además, ha dejado un vástago que mientras babea por la comisura de su boca también nos trata de oligofrénicos a los latinoamericanos y defiende políticas que nos arrastraron a la pobreza de los más pobres, debemos permitir que su amplio conocimiento y su maravillosa obra literaria se difunda por el mundo. Profesores, críticos, teóricos y escritores estaremos agradecidos de compartir ese conocimiento. En cuanto a la bajada de línea política, como con inteligencia lo ha hecho saber la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, la Argentina de hoy tiene que separarse cada vez más de la de los intolerantes, de los sordos, de los que no dudan y no escuchan a los que creemos equivocados. Como nos enseñaron aquellos manuales de filosofía el conocimiento de occidente se apoyó en dos columnas fundamentales el ocio y la duda; el hombre que no duda, que no se plantea nietzscheanamente el pensamiento no avanza. El intelectual, a veces resistido por grupos políticos, suele ser castigado por plantearse la duda. Vargas Llosa fue un intelectual de izquierda que vaciló, se planteó algunos intereses (quizá sociales, económicos, personales) y se cruzó de vereda. Por suerte, también han existido intelectuales que han hecho un viraje contrario, igualmente castigado por su pasado.
El escritor y teórico sui generis de la literatura, Mario Vargas Llosa ha aportado a las Letras lo mismo que los grandes y complejos autores señalado en el comienzo de este apurado escrito. El fracasado político Mario Vargas Llosa no creo que participe de la Feria del Libro, lo dudo, luego de su incitante presencia hace unos años en Rosario. Quizá porque, luego del Premio Nobel, Vargas Llosa no necesita más la provocación para tener prensa o porque el marco no es pertinente su discurso literario no salga de eso y sea brillante, como casi toda su obra literaria. Quizá el Vargas Llosa político se quede en España o Perú, o sólo aparezca cuando se enciende una de las cámaras o micrófonos del Oligopolio Mediático argentino que también defiende los mismos intereses económicos y no responde a las necesidades del pueblo. Me canto y me celebro a mi mismo por qué elegí como referente política a Cristina, quien alienta con distintas medidas dejar expresarse a los enemigos políticos, me canto y me celebro a mi mismo porque he leído a Vargas Llosa con pasión (con esa pasión que se consigue al leer en la juventud y que casi nunca más se alcanza, aunque se busque en cada libro) y también me canto y me celebro a mi mismo porque a pesar de que he odiado a Vargas Llosa con cada pensamiento en el que nos discrimina, al igual que nuestra presidenta, siento la necesidad de que se siga expresando, ya que sólo a través de sus palabras y sus actos, y no de su silencio, conoceremos quienes están de una vereda y quienes en la de enfrente. Y así también se construye la más sólida de las democracias.

 

 

VARGAS LLOSA, VOLVE CUANDO QUIERAS

de Enrique Gallego Cal

Esta muy bien que todos hablemos de política. Es mas, ojalá fueran muchísimos mas los que se interesasen por la política en nuestro país. Eso derivaría en una mayor cultura política, en un caudal de participación más importante, en mejores instituciones, en una calidad política superior, en un país mejor.

Pero la acción política es diferente.

La acción política inevitablemente debe estar en manos de aquellos que comprenden el accionar político.

Se puede ser un economista brillante, un educador prestigioso o un destacado hombre de la cultura, y se puede colaborar, desde su conocimiento o sus habilidades, en el progreso de un programa de gobierno al que se adhiera. Pero aun así, la comprensión de las habilidades políticas pueden estar ausentes.

La presentación de Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro de Buenos Aires, ha levantado una polvareda innecesaria, producto de una carta (que ya todos conocemos) escrita por el Director de la Biblioteca Nacional, el intelectual Horacio González, un hombre de la cultura, sociólogo y un docente universitario brillante. Pero que evidentemente, comprende bastante poco de política.

¿Cuál es la diferencia Vargas Llosa y Biolcati o Macri? Excepto que el peruano es un reconocido intelectual y que los otros apenas saben leer y escribir, ninguna.

Sin embargo convivimos a diario con el pope de la SRA y con el imitador de Freddy Mercury, y seguramente estos están en condiciones de hacerle mucho mas daño al país que el premio Nobel de Literatura. Entonces me pregunto: ¿era necesario todo este revuelo? ¿No hubiese sido mejor que el tipo llegara, hablara y se fuera?

En definitiva Vargas Llosa, fuera de la literatura, no es más que un pobre propagandista de un cultura política que pregona la defensa de los negocios y el capital por sobre todo, dicho en otras palabras y para ser muy claro, para el peruano el dinero y sus dueños están por encima de todo y no importa cuantos mas deban morir en el mundo para preservar esta lógica. Por tal razón, y no siendo uno de los primeros mil en la lista de la revista Forbes, Vargas Llosa es otro triste empleado del poder.

Entonces es muy lógico que embista contra Néstor primero y Cristina después. Está claro que su lista de enemigos se engrose además con Chávez, Evo, Correa y tantos otros. Y deberíamos estar muy felices de ello. Y debería llenarnos de orgullo. Y deberíamos invitarlo mas seguido a la Argentina, llevarlo a la televisión y pedirle que por favor nos explique en que consiste el liberalismo que tanto defiende y que nos cuente porque repudia al populismo. Y sacarlo en cadena nacional, y transcribir sus dichos y regalarlos en los hospitales y en las escuelas publicas, en las universidades. Contarles a los obreros a cerca de los postulados de Vargas Llosa, a los trabajadores rurales, a los maestros, a los portuarios y a las amas de casa. A los desocupados.  A todos. Todos deberían saber quien es el tipo y que piensa. Contarles a todos, que cuando en el país las únicas fabricas que funcionaban eran las de desocupados, de pobres y de indigentes, allá por los 90, el elogiaba este país. Y que hoy repudia a este populismo del trabajo, de la vivienda, de las escuelas llenas de pibes, de los científicos repatriados, de las amas de casa jubiladas, de las fabricas recuperadas, de la memoria y la justicia, de, de, de…

Pero no, un hombre brillante de la cultura y de la educación, puesto a jugar un rol político para el que no fue elegido, se equivocó, y su error puede haber puesto una luz en el largo y oscuro túnel del que parecen no salir la oposición y los medios hegemónicos refractarios a las políticas del gobierno.

La capacidad, la compresión y la habilidad política de la Presidenta, la llevo a levantar rápidamente el teléfono para advertirle a González de la magnitud del problema generado. Y para peor de males, gratuitamente. Innecesariamente.

Hubiese sido mas sencillo, si tanto les molesta a algunos la presencia de Vargas Llosa, que invitaran a no asistir a la Feria. A boicotearla, al fin y al cabo, es una herramienta lícita de la ciudadanía. Lamentablemente se optó por un camino pedregoso y resbaladizo, excepcionalmente apto para perder el equilibrio y caerse.

Y hay caídas que son muy dolorosas. Ojalá que no se produzcan daños, a veces son irreparables.

Aunque yo me mantengo en la mía, a Vargas Llosa no le daría cadena perpetua, a Vargas Llosa yo le daría cadena nacional.                                                                                                 

                                                                                                                          
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