por Diario Registrado

Chicha” Mariani, la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, escribió esta carta abierta a Ernestina Herrera de Noble, directora del diario Clarín, a quien le pide una vez más que no obstaculice la prueba de ADN de los chicos adoptados en tiempos de la dictadura, única manera de establecer certeramente su verdadera identidad. “Chicha” había declarado esta semana ante el Tribunal Federal N°8, en audiencia anticipada debido a su estado de salud. En ese marco relató al Tribunal que su nieta Clara Anahí “fue secuestrada por los militares luego de que bombardearan la casa” de su hijo y su nuera, en La Plata, el 24 de noviembre de 1976, y “mataran a cinco personas”.

“Supe por vecinos que un bombero la sacó a Clara Anahí por el costado de “la casa y que se la llevó a (el ex jefe de la policía general Ramón) Camps, quien le dijo: «Ponela en ese coche»”, relató la testigo, y precisó que “Fiorillo estaba en ese coche y se dirigió por la calle 30 hacia el Hospital Italiano”.
Al repasar su búsqueda de Clara Anahí, recordó que en la catedral de La Plata “el sacerdote José Montes me dijo que no entorpeciera ni buscara más, que ella estaba muy bien atendida y muy bien cuidada. Luego me recomendó que rezara mucho”.
“Monseñor (Emilio) Graselli en la iglesia Stella Maris también nos dijo que nos resignáramos. Que Clara Anahí estaba muy arriba, con gente de mucho poder a la que no se la podían sacar”, testimonió.
“Chicha” sostuvo ante los jueces que sospecha que Marcela Noble Herrera, hija adoptiva de Ernestina de Noble, es su nieta Clara Anahí, secuestrada en noviembre de 1976 a los tres meses de edad. 
“Siempre lo creí posible, pero cuando vi las fotos del casamiento de Felipe, hay muchos rasgos de la cara que son de nuestra familia y la mano, la tiene así como yo ahora”, dijo Mariani al declarar en una audiencia. 
Luego de difundirse esta declaración, el diario Clarín publicó, sin firma, un artículo asegurando que no podría tratarse de la nieta de “Chicha”, ya que los documentos de adopción de Marcela Noble están fechados seis meses antes del secuestro de la bebé. 
En esta carta, publicada originalmente en el sitio La Vaca, “Chicha” explica a la señora de Noble por qué esos datos no son confiables y le reitera el pedido de que no obstaculice la confirmación de la identidad de Marcela. 
Aquí, el texto completo:
La Plata, 14 de octubre de 2010
A la Directora del Diario Clarín,
Señora Ernestina Herrera de Noble:

He leído en la edición de hoy del diario Clarín, que usted dirige, un artículo sin firma titulado “Caso Herrera Noble, desmienten vínculo de una abuela”.

En ese artículo su medio de comunicación dice que “es cronológicamente imposible que la hija de la directora del diario Clarín, Ernestina Herrera de Noble, tenga algún vínculo identitario con Clara Anahí Mariani Teruggi”. Luego sostiene que “lo cierto es que Clara Anahí Mariani fue secuestrada el 24 de noviembre de 1976 mientras que la guarda de Marcela Noble Herrera fue otorgada por la justicia a la Señora Ernestina Herrera de Noble el 14 de mayo de 1976, es decir 6 meses y 10 días antes del secuestro de Clara”.

Finalmente continúa diciendo que “la imposibilidad es aun mayor si se toma en cuenta que la convivencia entre Marcela Noble Herrera y su madre, Ernestina Herrera de Noble, es anterior a la desaparición de la nieta de la señora Mariani, según surge de la propia documentación oficial y del juzgado federal de San Isidro. En ese expediente consta que el 15 de junio de 1976, el Registro Nacional de las Personas de la Provincia de Buenos Aires otorgó el documento nacional de identidad a Marcela y el 29 de julio de 1976 la Policía Federal expidió su cédula de identidad”.

Quiero decirle que la única manera de comprobar o descartar un vínculo identitario son los análisis genéticos que usted viene obstaculizando desde hace muchos años. Por eso le pido, con todo respeto, que si usted quiere demostrar la inexistencia de tal vínculo, coopere con la Justicia y contribuya a que los análisis de sangre se realicen tal como lo establece la ley, sin que las pruebas sean contaminadas y evitando cualquier tipo de artilugio tendiente a evitar el conocimiento de la verdad.

Tengo 86 años y no quiero morirme sin reencontrarme con mi nieta, y creo que es posible que Marcela y Clara Anahí sean la misma persona. Pero también soy conciente de que tal vez Marcela no sea mi nieta, y que sea la nieta de alguna de las mujeres que me acompañaron desde noviembre de 1977, cuando fundé Abuelas de Plaza de Mayo. En cualquiera de los dos casos, cuando se conozca la verdad, sentiré la satisfacción de que se haya recuperado la identidad y la historia de una joven que aún hoy sigue siendo víctima del daño producido por quienes perpetraron el Plan Sistemático de Robo de Bebés.

Como usted sabe, he pedido a la Justicia que los datos de Marcela sean cruzados con todo el banco de datos. Por un lado, esto es lo que corresponde porque así lo indica la ley, pero además, usted misma admitió en un editorial publicado en Clarín el 12 de enero de 2003 que Marcela y Felipe posiblemente sean hijos de desaparecidos. En esa oportunidad usted escribió: “Me encuentro frente a dos realidades muy diferentes. Primero, el deseo legítimo de las Abuelas de saber si mis hijos fueron arrebatados a detenidos-desaparecidos. Segundo, los abusos del juez Marquevich. Muchas veces he hablado con mis hijos sobre la posibilidad de que ellos y sus padres hayan sido víctimas de la represión ilegal”.

El argumento mediante el cual hoy, en el artículo periodístico del diario a su cargo, se sostiene una supuesta imposibilidad de que Marcela sea mi nieta por existir 6 meses de diferencia, nada dice: hemos comprobado que la emisión de documentación apócrifa y de datos falsos por parte de los funcionarios que servían al poder dictatorial, ha sido una táctica frecuente por quienes robaban bebés de modo sistemático.

En tal sentido, el ex juez Marquevich -que la detuvo a usted en el año 2002 por “falsificación de documentos públicos, inserción de datos falsos y uso de documento público falso” declaró en diciembre pasado que “resulta paradigmático el caso de Herrera de Noble, porque se trata de expedientes de adopción absolutamente falsos desde su inicio hasta su finalización”.

Sólo a modo de ejemplo de la documentación falsa producida con el fin de robar niños, citaré un caso entre los más de 50 niños que recuperamos durante los años que presidí Abuelas de Plaza de Mayo. Paula Logares -nieta de Elsa Pavón, cuya identidad restituimos en 1984, nació en 1976 y fue inscripta por sus apropiadores como nacida en 1978, es decir que en este caso, la supuesta “imposibilidad cronológica” que hoy se menciona en su diario, era de dos años, es decir, mucho mayor a seis meses.

Por todo eso le pido que en vez de utilizar los falsos datos producidos por la dictadura, permita que Marcela se realice los exámenes científicos que la ley indica para que se sepa de una vez y para siempre quién es esa joven. Al igual que yo, muchas otras mujeres están sufriendo desde hace 34 años buscando que se sepa la verdad.

Atentamente,

María Isabel Chorobick de Mariani
DNI Nº 8.319.665 
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