Denunciantes compulsivos

            Hacer denuncias penales en base, simplemente, a un artículo periodístico se ha convertido en una práctica usual para ciertos sectores del arco político. Una práctica con la que se suele ganar espacio en los medios, pero que también implica riesgos.

           Patricia Bullrich acaba de denunciar a Cristina Fernández por pagarle 108 millones de dólares a un banco privado con reservas del Banco Central, pese a la vigencia de una medida cautelar que ordena lo contrario. ¿Cuál era la fuente de información de la Bullrich?  Una nota en La Nación de Martín Kanenguiser,  que comentaba el pago al Banco Interamericano de Desarrollo por esa cifra con reservas. Operación que no está inhibida por la medida cautelar, por tratarse de un pago a organismos internacionales. Pero en el mismo artículo, Kanenguiser se refiere al BID como “el banco continental que preside Luis Alberto Moreno”. Por defecto de edición, “Banco Continental” se publicó con mayúsculas, lo cual en el imaginario de los diputados de la Coalición Cívica lo convirtió en un pago a una entidad privada. De ahí a presentar la denuncia no medió más que un paso. Pero ni un minuto de reflexión.

No cuesta mucho imaginar a Elisa Carrió, ante la mirada atenta de sus diputados, frente a un pizarrón con círculos que identifican “Reservas”, “Ministerio de Economía”, “Banco Continental”, unidos con una línea que identifica como “ruta del dinero” y rematando su trazo con la expresión “¿Está?”. Pero alguien la habrá disuadido de no relacionar al aludido Luis Alberto Moreno que preside el sospechado banco con el secretario de Comercio. No fuera cosa que quedara en ridículo por una denuncia infundada.

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