LAS CARTAS DE LA GUERRA

Sueños, esperanzas y temores en los jóvenes que se aventuraban al conflicto con el orgullo de “defender a la Patria”. Mensajes a los hijos, poemas a Dios y supervivencia en documentos históricos.

 

 

 

 

 

 

Por Deborah Maniwicz

Mucho se escribió sobre los aspectos políticos e ideológicos que envolvieron la guerra de Malvinas, sin tener en cuenta el componente emocional de los soldados que pelearon. A 30 años del desembarco argentino en las islas, Veintitrés decidió homenajear a los ex combatientes reproduciendo algunas de las cartas que los jóvenes escribieron y recibieron durante el combate.

La correspondencia tuvo un valor muy especial durante la guerra. Ese pequeño pedazo de papel fue, para muchos conscriptos, no sólo un medio para descargar su angustia por el frío y el hambre que estaban sintiendo y sus expectativas por el desenlace de la guerra, sino también un refugio. Las cartas eran el único medio para contactarse con sus seres queridos y expresarles, casi como una posdata obligatoria, la necesidad de que les siguieran escribiendo.

Edgardo Esteban es uno de los ex combatientes que más documentos aportó sobre el conflicto armado. En su libro Iluminados por el fuego reproduce un intercambio de cartas que realizó con su madre cuando se encontraba prestando tareas en Puerto Argentino. Aquí se reproducen algunos fragmentos:

26 de abril

Querida mamá:

Llegué anoche a Puerto Argentino. Sé lo orgullosa que estarás de que tu soldadito esté defendiendo la Patria. A pesar de que hace mucho frío, me encuentro bien, pero quedate tranquila, nos han dado una ropa nueva que nos ayuda muchísimo a sobrellevarlo.

Quiero que estés tranquila. Nos están dando muy bien de comer. Hoy nos dieron hasta Coca-Cola. Hoy es un día lleno de sol. Estamos acomodando todo el material. ¡Ah, me olvidaba!: también nos dieron cigarrillos Jockey Club, los mismos que fumás vos.

Somos muchos los que estamos acá, así que dudo de que esos pollerudos de los ingleses se animen a pisar estas islas, que son nuestras. Y si se les ocurriera venir, se van a dar cuenta de los huevos que tenemos los soldados argentinos para defender lo que es nuestro. Decile a Marcela que la extraño muchísimo y que no me olvido de ella, y decile a Raúl, al tío Héctor y a los abuelos que por favor me escriban. Por favor, escribime pronto. Acordate de que te quiero mucho y que sos la mamá más tierna del mundo.

Estoy bien, pero escriban porque extraño. Un beso grande de tu soldado paracaidista.

Edgardo

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14 de junio

Querido Hijo:

Espero que te encuentres bien de salud porque con estos fríos y dormir en un lugar no adecuado hay que ser fuerte para no enfermarte, además no estás bien alimentado como se debe. Bueno hijo tu madre se siente bastante preocupada y nerviosa no ve la hora de verte es lo que más quiere espero que sea muy pronto para estar todos juntos como siempre rezamos todos los días para que así sea.

Bueno. Edgardo la vida tiene estas cosas cada cual tenemos marcados nuestros destinos a vos te tocó estar en una guerra pero nosotros desde acá estamos espiritualmente junto a vos rogando a Dios y a la virgen para que termine todo y estés tomando mate con nosotros o mirando tevé color desde tu cama tranquilo calentito bien comido y sin ninguna preocupación, te pido que tengas mucha fe en Dios que todo va a salir muy bien. También te pido cuando vengas que la cuides mucho a Marcela que está sufriendo a cada momento junto a nosotros… la verdad que se está portando maravillosamente.

Bueno hijo te esperamos ver pronto.

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Marcelo Daniel Massad es uno de los 649 soldados argentinos que murieron en la guerra, más precisamente en la batalla de Monte Longdon, el 11 de junio. El siguiente poema se encontró en el bolsillo de su campera.

 Escucha Dios:

Yo nunca hablé contigo, Hoy quiero saludarte: ¿Cómo estás?

¿Tú sabes? Me decían que no existes, y yo, tonto, creí que era verdad.

Anoche vi tu cielo. Me encontraba oculto en un hoyo de granada…

¡Quién iría a creer que para verte bastara con tenderse uno de espaldas!

No sé si aún querrás darme la mano; al menos, creo que me entiendes.

Es raro que no te haya encontrado antes, si no en un infierno como éste.

Pues bien… Yo todo lo he dicho. Aunque la ofensiva nos espera para muy pronto,

Dios, no tengo miedo, desde que descubrí que estabas cerca.

La señal! Bien Dios, ya debo irme. Olvidaba decirte… que te quiero.

El choque será horrible… en esta noche. ¡Quién sabe! tal vez llame a tu cielo.

Comprendo que no he sido amigo tuyo. Pero ¿me esperarás si hasta ti llego?

¡Cómo! ¡Mira Dios: estoy llorando! tarde te descubrí. ¡Cuanto lo siento!

(Qué raro: sin temor voy a la muerte…) Dispensa, debo irme ¡Buena Suerte!

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La carta que el soldado Juan Cristian Jenssen le envió a su amigo Rubén Antonio Enríquez desde Puerto Argentino, refleja el compromiso y el patriotismo que sentía al defender la soberanía de las islas.

19 de mayo

Estimado Rubén

Recibí tu carta ayer y te puedo asegurar que me llenó de alegría saber que un amigo se acuerda de mí que estoy en el otro extremo del país cumpliendo con un deber que es también una obligación para todos los Argentinos.

Yo no estoy en el frente de combate, sino [que] estoy en el pueblo y trabajamos en descarga de aviones y barcos, pero es un trabajo más peligroso que estar en el frente porque cuando llega un avión y lo estamos descargando enseguida aparecen los Harrier a tirar confites de 450 kg.

No creas que todo en este trabajo es malo porque también descargamos víveres como golosinas, cigarrillos, latas, etc. y aprovechamos para llenarnos bien los bolsillos así que no nos podemos quejar porque por lo menos no pasamos hambre, aparte que dos o tres veces por semanas nos vamos a cazar ovejas y comemos asado.

Lo único que nos empieza a apretar un poco es el frío, no me quejo porque tenemos mucho abrigo pero aun así en las guardias se endurecen los pies y tenemos que quedarnos un rato al lado del fuego.

Dicen que en estos días se resuelve el problema o se arreglan o se declara la guerra (sic), yo no creo que se arregle pero si se llega a arreglar ya voy a estar con ustedes en un mes o dos de lo contrario no sé cuándo voy a estar allá o si voy a volver pero voy a tratar de mantenerme vivo hasta que esto termine. Te digo mantenerme vivo pero no creas que con eso quiero decir que me escondo en los tiroteos porque no es así, te puedo asegurar que cuando hay peligro se siente algo adentro que no te deja retroceder un paso y te manda a ser siempre el 1º en estar en el lugar que está pasando algo.

Un fuerte abrazo

Juan Cristian

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Al sargento ayudante Ramón Gumersindo Acosta lo desvelaba el hecho de que su hijo estuviera orgulloso de él. Antes de morir, le escribió una carta donde describe sus hazañas y su compromiso con la causa. Por su participación en la guerra, fue honrado con la Medalla al Valor en Combate.

 Puerto Argentino, 2 de Junio

Querido hijo Diego, ¿qué tal muchacho? ¿Cómo te encuentras? Perdóname que no me haya despedido de ti, pero es que no tuve tiempo, por eso es que te escribo para que sepas que te quiero mucho y te considero todo un hombrecito y sabrás ocupar mi lugar en casa cuando yo no estoy.

Te escribo desde mi posición y te cuento que hace dos días íbamos en un helicóptero y me bombardearon, cayo el helicóptero y se incendió, murieron varios compañeros míos pero yo me salvé y ahora estamos esperando el ataque final.

Yo salvé tres compañeros de entre las llamas. Te cuento para que sepas que tienes un padre del que puedes sentirte orgulloso y quiero que guardes esta carta como un documento por si yo no vuelvo: o si vuelvo para que el día de mañana cuando estemos juntos me la leas en casa.

Nosotros no nos entregaremos, pelearemos hasta el final y si Dios y la Virgen permiten nos salvaremos.

En estos momentos estamos rodeados y será lo que Dios y la Virgen quieran. Recen por nosotros y fuerza hasta la victoria final.

Un gran abrazo a tu madre y a tu hermana –cuídalos mucho, como un verdadero Acosta. Estudia mucho. “VIVA LA PATRIA”

Cariñosamente,

Ramón Acosta

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Cuando Carlos Almada, de 19 años, estaba a punto de embarcarse en el Crucero General Belgrano, le escribió la siguiente carta a su madre, contándole sus expectativas sobre el desenlace de la guerra y sus ganas de compartir a la vuelta unos ricos mates y comida casera. Pero el deseo fue truncado: Almada fue uno de los 323 marinos que murieron en el hundimiento del Belgrano.

 15 de abril

Hola mamá:

Espero que estés bien, te escribo porque como nos vamos a movilizar después ya no podremos hacerlo. Estoy contento porque nos transportaran en un crucero que se llama ARA General Belgrano.

No me imagino pelear con otra persona y no creo que tengamos que hacerlo. Quiero decirle a todos lo importante que son para mí y cuánto los quiero, y a ti mamá… ¡Te quiero tanto! ¡Nada me pasará! Extraño tus comidas y tus mates, decile a mis hermanos que se cuiden que cuando vuelva a casa voy a contarle muchas cosas.

Te cuento que a veces no puedo soportar ver a mis compañeros, algunos tienen miedo y se acuerdan de sus madres con lágrimas en los ojos, mami pido en mis oraciones que todos volvamos a casa pronto, todo pasará.

Antes de dormir tu rostro es la última imagen que recuerdo. No sé lo que nos aguarda pero me cuidaré mucho. Y espero que todo esto pase pronto para estar con vos.

Quiero que estés orgullosa de lo que estoy haciendo y tengas fe en mí. Solo quiero que me disculpes por cualquier cosa que haya hecho mal o te haya lastimado.

Todo lo que aquí haga será por vos MAMÁ, te quiero y… VIVA LA PATRIA!

TU HIJO

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El 3 de abril de 1982, un día después del desembarco argentino en Malvinas, Mario Almonacid murió en combate. Oriundo de Comodoro Rivadavia, fue el primer chubutense caído en el conflicto. La siguiente es la última carta que Almonacid le escribió a su hermano antes de viajar a las islas.

 Querido hermano:

Con mucho agrado y cariño te mando esta tarjeta, ya que la elegí para vos, pensando que te va a gustar.

Te mando un gran abrazo hermano para que compartas la alegría y las esperanzas que nos dan todos los años estas fiestas. Y sepas pensar en el futuro que se te acerca, y vas rumbo a la juventud, ya saliendo de esa adolescencia que es tan inocente y buena.

Pensá en el estudio, en nuestros viejos y por supuesto en mí, en tu hermano mayor que en estos momentos está cumpliendo con la patria.

Yo desde acá te recuerdo mucho y te deseo toda la felicidad del mundo para el año que se acerca, y la mejor salud que Dios te pueda dar. Seguí queriendo cada días más a los viejos.

Muchas felicidades querido hermano. Rezo por la salud de nuestros padres y la paz que reina en la casa.

CHIN, CHIN…

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El teniente Luis Carlos Martella fue uno de los tantos soldados que tuvo que distanciarse de su familia para combatir en las islas. Su destino le impidió ver crecer a su hijo, que hoy se aferra al recuerdo de su padre muerto y a las palabras de esta carta.

 16 de mayo

Querido Hijo:

Es esta la primera carta que papá te escribe. Mamá que es tan buena, te la leerá cuando la recibas y la guardará para que la puedas leer tú mismo cuando aprendas a hacerlo dentro de algún tiempo.

Hoy cumples un año de vida. Has crecido dentro del cariño que con mamá y el resto de la familia te hemos prodigado, los días han pasado y has dejado de ser un bebé de meses para convertirte ya en un hombre con un largo año de vida.

Con el tiempo, te enterarás que aún antes de esta fecha, te convertiste en el hombre de la casa, cuando papá fue a cumplir un deber. Defender el suelo de la Patria.

Esta Patria que te vio nacer y que todo nos da, nos exige de vez en cuando algún sacrificio, hoy le exigió a papá que no pudiera estar presente el día de tu cumpleaños, pero sólo físicamente, pues permanentemente papá está con vos.

Quiero que sepas todo lo que tu padre, hijo mío, desea para vos cuando crezcas, y que no es más que seas un hombre de bien, sólo el sacrificio y el trabajo duro y constante rinden sus frutos.

En la vida, el hombre debe tener una meta que guíe sus pasos, esa meta no debe ser otra que el servicio a Dios, a través del amor a la Patria y a la familia.

Nunca debes sentirte dueño absoluto de nada, pues todo te lo da Dios y cuando Dios te lo pide, se lo deberás entregar.

No quiero extenderme más, sólo quiero decirte que seas bueno y comprensivo con mamá, que aunque a veces te rete, lo hace por tu bien, además cuida de tus hermanos más pequeños que verán en ti a su ejemplo y alguien en quien recurrir cuando necesiten algo.

Hijo mío, ten fe en Dios, Él sabe por qué hace las cosas, da todo tu esfuerzo a la Patria para engrandecerla cada día más y brindarte por entero a tu familia.

Cuando tengas la tuya, sabrás qué es lo que te digo. Feliz cumpleaños Santiago. Te besa Papá.

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Desde Puerto Argentino, Julio Rubén Cao, que se había alistado voluntariamente al Ejército, les escribió una carta a sus alumnos de la escuela de Río Gallegos donde daba clase. Su deceso se produjo el 10 de junio, y no pudo conocer a su única hija, que nació el 28 de agosto de ese año. En 2011, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner propuso que la carta sea de lectura obligatoria en los actos escolares del 2 de abril.

 Desearía que hiciera llegar a la maestra de 3ro. D este mensaje para mis alumnos:

A mis queridos alumnos de 3ro. D:

No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas. Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder.

Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes.

Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.

Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes. Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.

Afectuosamente JULIO l

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Malvinas según un soldado inglés

“Los argentinos son mucho más patriotas”

El teniente inglés David Tinker tenía 25 años cuando le tocó pelear en la guerra de Malvinas. El 12 de junio de 1982 se encontraba a bordo del buque Glamorgan cuando un misil argentino hundió el barco. Desde ahí les había escrito cartas a su mujer, sus padres y sus amigos que siguieron llegando a Gran Bretaña incluso después de su muerte. En los escritos, recogidos en un libro, reflexiona sobre la injusticia del conflicto bélico, condena el accionar de los dos gobiernos y reconoce la “valentía” de los soldados argentinos. A continuación se reproduce una de las cartas enviadas a su mujer:

12 de junio de 1982

Querida Christine:

Es muy fácil comprender cómo se ha desatado la guerra: nuestra primera ministra se imaginó que era Churchill desafiando a Hitler, y la Marina la apoyó para obtener publicidad y popularidad rápidamente. Estoy seguro de que de esta destrucción sólo se beneficiarán Mrs. Thatcher y los fabricantes de armas.

Lo que más me apena es que no hay causa para esta guerra, y si somos honestos, los argentinos son mucho más patriotas con respecto a las Malvinas que nosotros con las Falklands. Y lo que la primera ministra no comprende es que los argentinos creen firmemente que las Malvinas son de ellos.

Han enviado contra nosotros pilotos en misiones suicidas, en viajes sin regreso, porque estamos fuera de su alcance, y eso que ellos no tienen helicópteros de rescate en el mar para recuperar después a los pilotos.

Los pilotos argentinos enfrentan cada día misiles antiaéreos de aplastante superioridad. Realmente, la valentía de esos hombres demuestra que tienen mucho más que un tibio interés en estas islas. Considerando la tragedia, la angustia, y el horror de las vidas perdidas, que han sido sacrificadas de buena gana por los políticos para tapar la ineptitud y necedad de su gobierno, considerando además los resultados en dolor, pérdidas económicas y pérdidas de buques para Gran Bretaña, me parece a mí que esta es la guerra más inútil que Gran Bretaña ha hecho en toda su historia.

Espero que todo esto termine pronto… Creo que los argentinos ya han demostrado honorablemente su valentía.

David Tinker

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Producción y textos: Deborah Maniowicz

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VOLVEREMOS!!!!!